“No derrochar para evitar la escasez”. Este viejo refrán tiene mucha validez en estos momentos en que los líderes del mundo, al igual que las comunidades locales, exhortan cada vez más a enmendar la denominada “cultura de lo descartable”. Más allá de lo que representan para las personas y los hogares, los desechos también constituyen un desafío más amplio que afecta la salud humana y los medios de subsistencia, el medio ambiente y la prosperidad.
La gestión inadecuada de los desechos está produciendo la contaminación de los océanos del mundo, obstruyendo los drenajes y causando inundaciones, transmitiendo enfermedades, aumentando los afecciones respiratorias por causa de la quema, perjudicando a los animales que consumen desperdicios, y afectando el desarrollo económico, por ejemplo, al perjudicar el turismo. Los gases de efecto invernadero provenientes de los desechos son un factor fundamental que contribuye al cambio climático.
Si bien este es un tema del que la gente tiene conciencia, la generación de desechos está aumentando a un ritmo alarmante. Según el informe del Banco Mundial titulado What a Waste 2.0 (Los desechos 2.0), y al menos el 33 % de ellos no se gestionan sin riesgo para el medio ambiente. En el informe de 2018, se proyecta que la generación total de desechos llegue a un volumen asombroso de 3400 millones de toneladas de desechos generados anualmente. Si no se introducen mejoras en el sector, las emisiones relacionadas con los desechos sólidos probablemente aumentarán a 2600 millones de toneladas de CO2 equivalente para 2050.
Los países están desarrollándose rápidamente sin haber establecido sistemas adecuados para gestionar la distinta composición de desechos que producen los ciudadanos. En los países de ingreso bajo se recoge alrededor del 48 % de los desechos en las ciudades, pero sólo el 26 %, en las zonas rurales, y se recicla tan sólo el 4 % a nivel nacional. Los desechos no recogidos y mal eliminados tienen un impacto significativo en la salud y el medio ambiente.
La situación de la gestión de residuos en México
México es un gran productor de basura. El Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026 (DBGIR) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reveló que México genera 139.902 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos (RSU) al día. La titular de Semarnat, Alicia Bárcena, señaló que “la gestión de los residuos en México ya no puede entenderse como un tema aislado. Es una pieza central de la transformación y del desarrollo del país.”
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En el documento se explicó que la mayoría de los municipios del país tienen un sistema de gestión de residuos basado en la recolección y disposición de los residuos, "sin distinguir entre residuos sólidos urbanos o residuos de manejo especial". El Diagnóstico Básico de SEMARNAT expone con crudeza un sistema de gestión de residuos que sigue colapsado: solo 52 de 2,250 sitios de disposición final operan como rellenos sanitarios adecuados, hay apenas 39 plantas de selección y 14 de compostaje para todo el país. Lo crítico aquí no es solo la falta de infraestructura, sino la desconexión estructural: regulaciones fragmentadas, información poco trazable y una distribución desigual que castiga al sur del país.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que menos de la mitad (41.5%) de las empresas en México separa los residuos y desechos. Según el comunicado de prensa del Inegi, el lema de este año destaca la importancia de impulsar acciones en materia ambiental desde las unidades económicas, ya que estas contribuyen a fortalecer el equilibrio entre las actividades productivas, la sociedad y el medio ambiente. Con base en la medición estadística, aplicada a 328,078 unidades económicas productoras de bienes y servicios del sector privado y empresas paraestatales que realizaron actividades económicas en 2023, 24.8% recicla o reutiliza los materiales de desecho o residuos generados y 2% invierte en actividades de mejora o protección del medio ambiente.
Conforme a los Censos Económicos (CE) 2024, a nivel nacional el principal destino de los materiales de desecho o residuos generados por las unidades económicas fue el relleno sanitario (basurero), con 75.2% del total. El estado de México, Tabasco e Hidalgo, con 9.8, 9 y 8.8%, respectivamente, encabezan la lista de las entidades federativas con mayor proporción de unidades económicas que utilizan materiales reciclados como materia prima de sus procesos.
Acciones de las Unidades Económicas en México (INEGI)
| Acción | Porcentaje de Unidades Económicas |
|---|---|
| Separa residuos y desechos | 41.5% |
| Recicla o reutiliza materiales de desecho o residuos | 24.8% |
| Invierte en actividades de mejora o protección ambiental | 2% |
| Principal destino de materiales de desecho (relleno sanitario) | 75.2% |
Desafíos y oportunidades en el reciclaje
Más de 86 mil toneladas de basura se generan al día en México, pero solo menos de 20% de su totalidad se recicla. Apenas se reutiliza el 11 por ciento de la basura generada en el país. La primera y casi única justificación para no reciclar todos los residuos, dicen las autoridades del más alto nivel, es porque México no cuenta con la infraestructura necesaria para procesar la basura generada.
Uno de los problemas que se enfrenta en México, es que la infraestructura no es suficiente para procesar y reciclar toda la basura generada en las ciudades, a pesar de ser un negocio sumamente lucrativo, señaló David Bonilla, investigador de la UNAM. Las recicladoras mexicanas se centran en el reciclaje de desechos como PET, cartón, papel, etc., dejando a un lado los residuos sólidos difíciles de reciclar. “Para que tú puedas reciclar y agregar un valor al producto, primero tiene que haber un compromiso de empresas que estén dispuestas a comprar los materiales reciclados, después debe de haber la infraestructura para reciclarlos, la inversión y la disponibilidad del material acopiado”, comentó Jaime Camará, director general de Petstar y presidente de la Comisión de Comunicación de la Anipac.
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El mercado del reciclaje en México tiene un valor potencial de 3 mil millones de dólares, con un crecimiento promedio anual del 10 por ciento, de acuerdo con estimaciones de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac). Mercados como el europeo o el estadounidense, con tasas de reciclaje superiores al 40 por ciento, tienen un valor de más de 70 mil millones de dólares y con crecimientos sostenidos del 11 por ciento en promedio anual.
TerraCycle, una empresa de reciclaje eco-amigable que líder a escala global en reciclar lo que se considera no reciclable, bajo el concepto de Eliminar la Idea de la Basura, ha revolucionado la industria del reciclaje en el mundo. Su emprendimiento genera beneficios ambientales y sociales. Invitó a los ciudadanos mexicanos y empresas industriales a inscribirse a sus programas, llamados Brigadas, y empezar a mandar sus residuos.
Promotora Ambiental (PASA) y Proactiva dedican sus esfuerzos a la recolección, tratamiento y reciclaje de residuos, los cuales posteriormente comercializan e incorporan nuevamente al proceso productivo. En 2015, PASA generó ingresos superiores a los 3 mil millones de pesos. “De acuerdo con la experiencia de PASA, el 76 por ciento de los residuos del mercado potencial fueron generados por casas-habitación en los municipios y un 24 por ciento, por generadores industriales y comerciales. La recolección de los residuos generados por industrias y comercios fue realizada por compañías formales en un 65 por ciento y el 35 por ciento por informales”, detalla en su último reporte a la BMV. Además de PASA y Proactiva, no hay otras empresas de gran tamaño dedicadas al reciclaje de desechos, por lo que el negocio en México queda en manos de municipios y pequeños inversionistas privados, en la mayor parte de los casos, informales.
Inversión y gestión integrada de desechos
Por cada kilogramo de cartón se pueden obtener, en promedio, hasta 1.50 pesos o máximo 60 pesos en el caso del cobre. Dueños de estos comercios coincidieron en que debido a que la infraestructura para procesar y reciclar es escasa, el negocio se ve limitado. “Es un problema de inversión por parte del Estado y del sector privado, y el primero debería dar la directriz. Si aumentamos el número de plantas de reciclaje de última tecnología, reduciríamos las emisiones, además de evitar los riesgos que supone la combinación de los gases que genera la basura, la industria y los automóviles”, dijo David Bonilla, investigador de la UNAM. Según estimaciones del académico, la inversión requerida para la construcción de una planta de reciclado asciende, en promedio, a un millón de dólares.
Entender cuántos desechos se generan -así como de qué tipo-, y dónde, ayuda a los Gobiernos locales a asignar el presupuesto y la tierra de manera realista, a evaluar las tecnologías pertinentes, y a considerar los asociados estratégicos -como el sector privado o las organizaciones no gubernamentales- para la prestación de servicios. Poniendo una especial atención en los datos relativos a los desechos, es fundamental apoyar a los países en su toma de decisiones críticas en materia de financiamiento, políticas y planificación del sector de la gestión de desechos sólidos.
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Las soluciones incluyen proporcionar financiamiento a los países que tienen mayores necesidades, en particular los de más rápido crecimiento, para desarrollar sistemas modernos de gestión de desechos. También es crucial apoyar a los principales países que generan desechos para reducir el consumo de plásticos y la basura marina a través de programas integrales de reciclado y disminución de desechos. Se debe reducir el desperdicio de alimentos mediante la educación del consumidor, la gestión orgánica y programas de gestión coordinada de los residuos de alimentos.
En el marco global, las inversiones del Banco Mundial se han multiplicado para ayudar a los países a satisfacer esa demanda. En Azerbaiyán, los préstamos del Banco Mundial respaldaron la rehabilitación del principal vertedero y la creación de una empresa de propiedad estatal de gestión de los desechos, aumentando la población atendida por el sistema formal de gestión de los residuos sólidos del 53 % en 2008 al 74 % en 2012. En China, un programa de incentivos basado en los resultados ha inducido a la separación de los desechos de las cocinas residenciales. En Nepal, un proyecto de financiamiento basado en los resultados permitió aumentar el cobro de tarifas a los usuarios y mejorar los servicios de recolección de residuos en cinco municipios, beneficiando a 800 000 residentes. En Pakistán, un proyecto por valor de USD 5,5 millones respaldó a una instalación de compostaje en Lahore en lo que respecta al desarrollo del mercado y la venta de créditos de reducción de las emisiones. En Vietnam, las inversiones en la gestión de los desechos sólidos están ayudando a la ciudad de Can Tho a evitar la obstrucción de drenajes que podría ocasionar inundaciones. Análogamente, en Filipinas, las inversiones están ayudando a Metro Manila a reducir el riesgo de inundaciones minimizando los desechos sólidos que terminan en los cursos de agua.
No hay tiempo que perder. Si no se toman medidas, el mundo se encaminará peligrosamente al aumento de los desechos y una contaminación extraordinaria. Lo que hace falta es una acción urgente a todos los niveles de la sociedad. El momento de actuar es ahora.
