Amar a alguien no debería ser un miedo que persista en nosotrxs por el simple hecho de ser “diferentes”, y desafortunadamente, esto nos lleva a ocultar lo que somos y lo que sentimos. Salir del clóset requiere de mucho valor; es un proceso extremadamente personal y diferente para cada individuo. No hay una forma única ni correcta de hacerlo, ya que no todas las personas salen del clóset de la misma manera, ni se lo dicen a todas las personas que conocen al mismo tiempo.
La carga de ocultar la identidad
Ocultar una parte central de tu identidad puede afectar tus relaciones y tu bienestar emocional. Varias investigaciones psicológicas han mostrado que ocultar elementos importantes de nuestra identidad representa una carga seria para cualquier persona. Este sentimiento a menudo se puede convertir en una sensación visceral de impedimento físico. Los secretos pesan sobre las personas, y ocultar una parte central de tu identidad también puede arruinar tu vida social.
Tener que ser conscientes constantemente de la posibilidad de ser víctima de prejuicios y hostilidades puede crear una carga mental conocida como “estrés de las minorías”. Este tipo de estrés, causado por la discriminación, puede tener repercusiones a largo plazo en el bienestar mental, incluido un mayor riesgo de depresión. Además, como muchas personas suponen que todas las personas que conocen son heterosexuales, salir del clóset es un proceso constante. Cada vez que una persona LGBTQ+ conoce a alguien nuevo, tiene que decidir si sale del clóset, cómo y cuándo.
El papel fundamental de la familia
Las familias no pueden proteger a sus parientes LGBT+ de todos los desafíos a los que se enfrentarán, pero la calidad del apoyo familiar que brindan puede marcar una gran diferencia. Es muy sanador expresar cómo nos sentimos; no en todas las ocasiones vamos a ser juzgadxs. Fue difícil, pero lograr conseguir el apoyo y aceptación de un padre puede cambiarlo todo.
Sin embargo, expresar tolerancia y brindar un apoyo significativo no son lo mismo. En algunos casos, los miembros de la familia no se toman en serio la conversación sobre “salir del clóset”, tratándolo como una fase o evitando hablar de ello. No asumas que todos van a reaccionar con prejuicios; ten una mente abierta. Algunas personas pueden sorprenderte por su mente abierta y aceptación. Es ahí donde uno se da cuenta de que la sociedad aún no está tan fracturada como pensaba.
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Consideraciones antes de dar el paso
Tú y solo tú estás a cargo de la manera en que sales del clóset. Si estás preguntándote si hacerlo o no, hay muchas cosas para considerar antes de tomar la decisión:
- ¿Salir del clóset significa que corres el riesgo de perder el apoyo emocional o financiero de tu familia?
- ¿Podría ponerte en peligro físico?
- ¿Tu familia tratará de presionarte para que seas alguien que no eres?
Hacia un mundo sin la necesidad de “salir”
Desde que nacemos, la sociedad nos asigna un guion que dicta cómo debemos ser, amar y vivir. Se asume la heterosexualidad como punto de partida y cualquier desviación de esta norma exige una explicación. La verdadera revolución sería construir un mundo donde la diversidad sea asumida y respetada sin la exigencia de dar explicaciones. Desafiar la norma resultaría más revolucionario que “salir del clóset”.
Hasta que llegue ese momento, es vital recordar que no tienes que salir del clóset en todas partes, todo el tiempo. Puedes decidir qué es lo mejor para ti. El proceso de salir del clóset puede ser liberador y puede acercarte a las personas que amas, pero también puede ser estresante o incluso arriesgado. Lo importante es que cada persona encuentre su propio camino, rodeado de espacios seguros donde pueda ser y desear con mucha más libertad.
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