El arte urbano, frecuentemente asociado con el graffiti, los murales y las instalaciones callejeras, se ha convertido en una fuerza poderosa para dar forma a la identidad y el ambiente de las ciudades en todo el mundo. Más que un estilo artístico, es una herramienta de transformación social. El arte urbano o Street art busca despertarnos, por lo que es tan satanizado y hasta considerado un acto vandálico. El mismo sistema nos vende la idea de que el grafiti y el arte urbano es cosa de delincuentes, que va en contra de todas reglas y que es un acto ilegal. Claro está que es ilegal, fue ilegal desde su nacimiento en la ciudad de Nueva York en los años ses60.
Orígenes y Evolución del Arte Urbano
El arte urbano tiene sus orígenes en los movimientos culturales y sociales que surgieron en las ciudades a lo largo del siglo XX. Este arte callejero se inspiró en la cultura juvenil, el activismo político y la necesidad de expresión creativa fuera de los espacios tradicionales del arte. Una de las influencias más significativas en los orígenes del arte urbano fue el graffiti. El graffiti surgió en la década de 1960 en ciudades como Nueva York y Filadelfia, donde los jóvenes comenzaron a dejar sus marcas en las paredes y vagones de trenes. Esta forma de expresión se convirtió en una manera de reclamar espacios públicos y transmitir mensajes personales o políticos.
En paralelo, la cultura hip-hop emergió en los barrios marginales de Nueva York, y el graffiti se convirtió en una de sus expresiones artísticas más destacadas. Los artistas de graffiti, conocidos como “writers”, desarrollaron técnicas y estilos únicos para pintar letras y crear imágenes coloridas y llamativas en las paredes de la ciudad. Dondi White fue un influyente artista de graffiti en Nueva York en la década de 1970. Reconocido por su estilo único y su habilidad para crear letras y personajes llamativos, Dondi dejó una huella duradera en la escena del graffiti y es considerado uno de los pioneros del movimiento. Lady Pink, cuyo nombre real es Sandra Fabara, es una destacada artista de graffiti y muralista conocida por su trabajo en la década de 1980 en Nueva York. Fue una de las pocas mujeres que se destacaron en la escena predominantemente masculina del graffiti y ayudó a abrir camino para otras artistas femeninas en el arte urbano. Aunque no fue exclusivamente un artista de graffiti, Keith Haring desempeñó un papel importante en la escena del arte urbano de Nueva York en la década de 1980. Sus icónicas figuras estilizadas y su estilo inconfundible se hicieron conocidos en las calles y en el metro de la ciudad, y su trabajo influyó en muchos artistas posteriores del arte urbano.
El arte urbano no tardó en expandirse. Años ochentas en París, ciudad del amor y de la luz, donde todos van a encontrar o a reafirmar el amor, ícono en películas de amor. Con este escenario no es raro que, en esta época, encontremos por las calles el arte de Blek le Rat, el primer exponente fuerte del Street Art, un artista callejero que tiene su primer contacto con el arte 10 años antes en otra ciudad rodeada de historias de amor: Nueva York. Blek quiso imitar el grafiti neoyorquino siendo este un fracaso, lo que lo lleva a buscar una manera de tener arte callejero con un lenguaje más adecuado al contexto, es así como comienza a experimentar con el uso de imágenes y plantillas. Blek le Rat, en alguna entrevista, menciona que pinta ratas porque es la peste de París y es como describir que el grafiti es la peste del mundo que se extenderá sin poderla parar.
Xavier Prou, mejor conocido en el mundo del Street Art como “Blek le Rat”, conoce el grafiti en 1971 en una visita a Nueva York y lo lleva a Europa diez años después, tratando de emular los grafitis neoyorquinos. Sus primeros trabajos fueron un fracaso y en su búsqueda por encontrar un lenguaje más adecuado al contexto europeo, comenzó a experimentar con el uso de imágenes y plantillas, siendo así a quien le debemos lo que más tarde se llamaría “esténcil”. Lo que logra Blek le Rat con estas plantillas e imágenes se populariza rápidamente en el Paris de los ochentas y llena las calles con su arte, que podía ser de aerosol a mano alzada, pincel, cartel, y de papel pegado. Blek le Rat es el maestro de grandes artistas del Street Art, uno de los cuales es Banksy.
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Banksy: Un Maestro en la Asimilación Crítica del Mensaje
Un pequeño viaje a través de la obra del famoso graffitero Banksy nos mostrará cómo el mundo globalizado nos hace totalmente iguales en pensamientos y sentimientos, pero a la vez nos vuelve indiferentes ante las injusticias sociales; vivimos el día a día pensando en el mañana y que cuando este llega, no se disfruta. A través de la obra de Banksy se desmenuza cada una de estas situaciones sociales y se encuentra que el arte urbano o Street art busca despertarnos, por lo que es tan satanizado y hasta considerado un acto vandálico.
Banksy, el artista que no solo realiza arte ilegal, sino que también nos mantiene en un suspenso al no saber quién es en realidad, un mito gira alrededor de quién es realmente, algunos dicen que nació en Bristol, Reino Unido, en 1975; se cuenta que es alto, rubio y siempre viste ropa de grafitero, ¿pero acaso importa saber quién es él? Al parecer, Banksy no es solo un artista callejero, es un personaje creado por él mismo que supo cómo llamar aún más la atención o que, simplemente, quiso resguardar su nombre para que la policía no pudiera dar con él. Lo que sí podemos saber es que vive sin miedo, pues lo mismo puede pintar un mural en la calle o entrar algún museo y dejar una obra en alguna exposición como ya lo ha hecho, es un hombre que critica duramente al sistema, que en cada obra nos deja un mensaje que nos hace reflexionar sobre cómo queremos vivir.
La primera obra que logró que me preguntara una y otra vez qué significado tenía fue Maid in London. Lo primero que vino a mi mente fue que era una forma de protestar contra querer sentirse más por tener una posición económica acomodada y por ese motivo querer uniformar a la servidumbre, pero lo dudé, una mucama o una mujer del servicio levantando el muro y escondiendo la basura tenía algo más que una crítica a la diferencia de clases que se hace en el mundo. ¿Acaso será que ella esconde los crímenes de otros? ¿Esconde lo que nadie quiere que se vea de su vida? ¿Conoce los secretos más oscuros de la familia para que trabaja? ¿Los esconde por convicción propia o por una orden? Banksy quiso, a lo mejor, retratar cómo la sociedad esconde la suciedad que la rodea y que lo que vemos es sólo un teatro más, que son más perversos y más sucios que los plebeyos, que ellos no son la perfección, pero tienen el poder de esconder todo lo malo y solo mostrar lo bueno.
Cuando eres diferente no eres aceptado, ya sea porque eres un migrante, tienes un color de piel diferente, creencias religiosas y políticas opuestas o simplemente porque llevas tu vida como te parece o no como te dicta la sociedad. Banksy lo reflejó en un grafiti de unas palomas segregando a un pájaro. Contenía mensajes como “migrantes no son bienvenidos”, “regresa a África” o “aléjate de nuestros gusanos”, el mural fue borrado por ser considerado racista, pero cómo puede un pueblo que se siente superior y que tiene una mentalidad de tener sirvientes, decir que un mural es racista. Vemos la doble moral, el doble juego que, cuando algo les incomoda y les muestra la realidad, lo que hacen es taparlo y esconder la crítica.
Analizando estas situaciones entendemos por qué Banksy -un artista de Street Art que revoluciona y pone de cabeza al gobierno con su arte urbano, ilegal y hasta irrespetuoso- llegó a crear hace poco un lugar para mostrar el lado que él ve de Disneyland. Lo nombro “Dismaland” (recordemos que dismal, en ingles británico, significa deprimente): el nombre sería “la tierra deprimente”, ¿qué tan lejano está el nombre de la obra de Banksy del verdadero Disneyland?, para los que ya no creemos cuentos de hadas parecen ser muy similares. La obra que Banksy propone es un castillo en ruinas que muestra hasta las varillas, una sirena deformada por la suciedad del agua, vendedores de globos de mal humor y globos con el mensaje “I am an imbecile”, juegos mecánicos que no funcionan, orcas llenas de petróleo… en pocas palabras, un parque abandonado, sin mantenimiento, pero en el que la gente está dispuesta a pagar por entrar. El significado de esta obra magistral que Banksy planeó y llevó a cabo en cooperación con otros artistas refleja que en la actualidad la gente no paga por un buen servicio o por diversión, paga por moda o por lo impuesto por la publicidad.
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Banksy no solo pinta en Europa, también lo ha hecho en Estados Unidos; ahí realizó un mural en las calles de Boston, llamado Follow your dreams: Cancelled. Fuerte el mensaje, claro, y escrito por el mismo artista: “sigue tus sueños: cancelado”. Admirable la mente con la que crea y lleva a cabo sus obras, en el país de las libertades, en el país que te hace la mentalidad de “just do it”, un mural con ese mensaje interesante, pero se vuelve aún más interesante cuando vemos que quien pone el “cancelado” es un obrero, es ahí cuando la majestuosidad que tiene Banksy me hace reaccionar, somos obreros a quienes hacen creer por medio de publicidad que podemos llegar tan lejos como deseamos, pero gran sorpresa nos damos de que jamás llegaremos a eso si seguimos dejándonos manejar y guiar por lo que el sistema quiere; ¿realmente las metas que nos ponemos y por lo que tanto trabajamos son nuestros sueños, o solo son ideas impuestas? Trabajos una vida entera para tener una posición económica buena, para comprar una casa, encontrar una pareja para tener hijos, comprar un auto, tener vacaciones y demás lujos banales; si nos detenemos un momento a pensar en eso, ¿es lo que buscamos realmente? O ¿cada quién tiene un sueño propio que no incluye eso?, nos adentran en el mundo del dinero y somos tan cómplices de matar nuestros propios sueños como los que lo logran, cuántas veces uno disfruta de un baile bajo la lluvia, de voltear a mirar la luna, de sentarse a ver un atardecer. Llegamos así a otra obra más que nos va dando las respuestas a las preguntas anteriores Sale ends today: mujeres hincadas ante un cartel con esa frase. Quién no ha caído en la trampa de las rebajas, donde compras cosas que a...
También en su obra La Niña con el globo, una niña perdiendo su globo en forma de corazón. Pensaríamos en primer término que habla de la pérdida del amor propio, o de cómo soltamos el amor, o que dejemos el corazón libre; pero para mí tiene un significado diferente, una niña que suelta su corazón de globo puede significar que puedes perder todo menos a ti, lo que más te debe importar en la vida eres tú, nadie por encima de ti, el día que dejas que alguien esté por encima de ti has perdido todo sentido de la vida y volvemos al amor de cuentos de hadas, hacer y dejar todo por alguien que ni siquiera sabes si es tu amor verdadero. Banksy en Palestina: Este enigmático artista británico utilizó los muros de la Franja de Gaza y Cisjordania para denunciar la ocupación y visibilizar la crisis humanitaria.
El Mensaje del Street Art y su Impacto Social
El arte urbano desempeña un papel fundamental en el embellecimiento y la mejora de los espacios públicos en las ciudades. A través de murales, graffitis y otras formas de expresión artística, el arte urbano transforma entornos urbanos monótonos en lugares vibrantes y visualmente impactantes. El arte urbano tiene la capacidad de convertir fachadas grises y aburridas en lienzos llenos de color y expresión. Los murales y las instalaciones artísticas pueden representar paisajes imaginarios, retratos de personas icónicas, escenas históricas o mensajes poderosos. Estas obras de arte no solo decoran las paredes de los edificios, sino que también infunden vida y energía en los espacios públicos, creando un ambiente más atractivo y agradable para los residentes y visitantes de la ciudad.
Además de su función estética, el arte urbano también desempeña un papel importante en la mejora cultural de las ciudades. Estas obras de arte reflejan la identidad de la comunidad local y pueden representar elementos culturales, tradiciones y símbolos significativos para esa comunidad en particular. Al exhibir el arte urbano en espacios públicos, las ciudades reconocen y valoran su patrimonio cultural, fortaleciendo el sentido de pertenencia y orgullo de los habitantes. El arte urbano también fomenta la participación ciudadana y la interacción social. A menudo, los artistas urbanos involucran a la comunidad local en el proceso creativo, permitiéndoles expresar su visión y contribuir a la obra de arte. Esto crea un sentido de propiedad y conexión emocional con el arte urbano, ya que los residentes se sienten representados y tienen la oportunidad de participar en la transformación de su entorno.
Además, esta expresión artística rompe barreras y hace que el arte sea accesible para todos. A diferencia de las galerías de arte tradicionales, el arte urbano está al alcance de todos, independientemente de su trasfondo socioeconómico o su nivel de conocimiento artístico. Esto democratiza el arte y lo acerca a las comunidades, permitiendo que todos disfruten de su belleza y mensaje. Este refleja la diversidad cultural y social de una ciudad al abordar temas relacionados con la identidad, la raza, la clase social y la historia compartida. Los artistas utilizan su obra para dar voz a las voces marginadas, representar culturas minoritarias y resaltar problemáticas sociales relevantes. Esto genera un sentido de inclusión y visibilidad para aquellos que históricamente han sido ignorados o marginados. Además, el arte urbano se convierte en una forma de narrativa visual que preserva la historia de una ciudad. Los murales pueden representar eventos históricos significativos, líderes comunitarios destacados o momentos emblemáticos que han dado forma a la identidad de la ciudad. Estas obras de arte se convierten en una forma de memoria colectiva, recordando y honrando la historia y las luchas de la comunidad. Esto no solo fortalece los lazos entre los habitantes de la ciudad, sino que también crea un sentido de apropiación y responsabilidad hacia el espacio público.
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Además, puede desafiar las narrativas dominantes y cuestionar el statu quo. Los artistas utilizan sus obras para plantear preguntas, promover el diálogo y fomentar la reflexión crítica sobre temas sociales y políticos. Estas intervenciones artísticas actúan como una plataforma para el activismo y el cambio social, generando conciencia y movilizando a la comunidad hacia la acción. El street art trae consigo una renovación estética y una sensación de renovación a lugares que han sido olvidados o descuidados. Los murales coloridos, las instalaciones creativas y las intervenciones artísticas en general, llenan estos espacios con energía y atraen la atención de los transeúntes. Esto ayuda a cambiar la percepción negativa de dichas áreas y atrae a la gente a visitar y explorar esos lugares que antes evitaban. Además de su impacto estético, el arte urbano también puede tener un efecto positivo en la comunidad y en la calidad de vida de las personas. Al transformar espacios abandonados en áreas visualmente atractivas, se crea un sentido de pertenencia y orgullo entre los residentes locales. Estos lugares se convierten en puntos de encuentro, inspirando interacciones sociales y promoviendo un sentido de comunidad. Este también puede impulsar la regeneración económica en áreas deprimidas. Cuando se embellecen espacios abandonados, a menudo se convierten en destinos turísticos y atractivos comerciales. Las tiendas, restaurantes y negocios locales pueden beneficiarse del aumento de visitantes y consumidores que son atraídos por el arte urbano. Esto puede generar empleo, revitalizar la economía local y contribuir al desarrollo sostenible de la comunidad.
Si a esta altura, sabiendo todas estas situaciones que el Street Art nos enseña, seguimos con la ferviente idea de creer en el clásico cuento de hadas, tengo una noticia poco alentadora: eres un robot más de este sistema que nos dicta cómo actuar y cómo llevar la vida, que nos dice que somos la mitad de una naranja y que necesitamos encontrar la otra mitad para estar completos y tener la felicidad; si tú quieres romper con esos paradigmas, ir más allá de los límites, ir en contra de lo que la sociedad te dicta, continuemos analizando el Street Art y recorre conmigo este artículo; si al final te deja igual, fracasé en mi intento de demostrar cómo el Street Art tiene un mensaje importante que nos hará despertar y dejar de pensar en cuentos de hadas y activarás tu vida de una manera diferente. Nuevamente encontramos que el Street Art se basa en mostrarnos algo más real, más tangible, algo con lo cual dejemos el sufrimiento y paremos la búsqueda de un cuento de hadas de amor, nos demuestra que podemos ser felices y disfrutar del amor si miramos a nuestro alrededor y vemos el arte y dejamos de ser robots que la sociedad maneja como si fuéramos marionetas.
Graffiti vs. Arte Urbano: Definiciones y Percepción Pública
¿Es legal el graffiti? Es una pregunta recurrente que genera mucha controversia. Como comentan algunas voces expertas, es realmente el arte urbano el que presenta verdaderos conflictos para ser definido, mientras que el graffiti, especialmente para los propios protagonistas, es un concepto sólidamente establecido. No obstante, tanto en el imaginario popular como en los medios, ambos términos se relacionan, muchas veces, por oposición, lo que hace que su comprensión se reduzca, en lugar de ampliarse (Schacter, 2016). Para ahondar en estas cuestiones, vamos a realizar un acercamiento a la definición de los términos arte urbano y graffiti.
La palabra grafiti en castellano, escrita con una sola “f”, proviene de la forma italiana graffiare. Sus acepciones son las de arañar o rascar una superficie creando garabatos, de ahí la voz graffito, de la que surge en inglés y otros idiomas la palabra graffiti (Gómez, 2013, 68). En este artículo empleamos graffiti con doble f para referirnos en exclusiva al graffiti hip-hop. Con un origen histórico muy profundo, este tipo de graffiti se define por su percepción de la ciudad como terreno de juego con unas normas más o menos bien establecidas, suponiendo este hecho la diferencia fundamental con otros tipos de grafiti. Los tres objetivos de este movimiento - que comienza a surgir a finales de los 60 en Filadelfia y Nueva York- son la visibilidad, la expansividad y el estilo a la hora de escribir letras en un territorio dado. Así, el graffiti elemental son las firmas o tags, más tarde éstas se amplían dando lugar a los throw-ups, y finalmente a las piezas murales. Los instrumentos han ido variando, pero en el graffiti clásico se suelen emplear sprays de pintura y rotuladores de punta gruesa. El graffiti es un lenguaje cerrado con unos códigos no fáciles de desencriptar para quien no forme parte del juego, lo cual ha creado un sentido de pertenencia a algo especial que ha provocado que aumente su atractivo, especialmente entre los más jóvenes. Todo ello fue adquiriendo complejidad con el tiempo y, en consecuencia, alejando más al graffiti de las convenciones sociales, aunque, paradójicamente, fuera estando más presente en las calles. El graffiti hip-hop nació como una subcultura, y a pesar de que el mercado del arte trató de fagocitarlo desde prácticamente sus inicios, nunca ha logrado domesticar por completo a este movimiento. Hoy, casi 50 años después de su aparición, continúa muy vigente, a pesar de que se haya tratado de erradicar de diversas maneras. Según algunos expertos como Javier Abarca, se trata de una disciplina más cercana al parkour o al skate que al arte contemporáneo, debido a la manera en que percibe a la ciudad como un escenario de juego y no como un museo al aire libre (Abarca, 2018).
Por otro lado, aproximarnos a una definición de arte urbano supone un reto muy complejo, pues no se rige por unas reglas concretas. Vamos también a encontrarnos con que la definición de arte urbano se suele abordar desde la diferencia con el graffiti más que desde sus particularidades. De ahí, que en los últimos años se haya coqueteado con la idea de sustituir el término arte urbano por otros menos amplios como arte intermural (Schacter, 2016), para definir a todos esos artistas que trabajan en distintos medios que orbitan alrededor del muralismo, presentando, también, sus proyectos en espacios expositivos. Otros términos interesantes son postgraffiti, que es bastante anterior incluso a la popularización del término street art (Figueroa, 2006, 195); o, también, la propuesta de Javier Abarca de definir como arte público independiente a toda intervención realizada en el espacio urbano de manera espontánea sin relación comercial ni institucional (Abarca, 2016). Con esta última definición se persigue fundamentalmente desligarse de la acepción globalista de arte urbano y su identificación con los murales de gran formato popularizados, de nuevo, a partir del siglo XXI.
Continuando con el término arte urbano, y basándonos en lo expuesto por el experto Rafael Schacter en el texto Street art is a period. Period. Or the Emergence of Intermural Art, vemos como esta disciplina es entendida como un periodo en tanto que su vigencia ocupó un espacio determinado de tiempo, de 1998 a 2008. En esa época el arte urbano habría tenido unos valores formales y morales que más tarde iría perdiendo a la vez que era resignificado, esencialmente, por el mercado. Estos valores que hacían del street art un movimiento autónomo, eran, según el teórico británico, cinco elementos clave: asimilación espacial, iconicidad, no instrumentalidad, autonomía, y consenso comunicativo. Otra distinción con el graffiti la encontraríamos en el público al que se dirigía, que era mucho más amplio, y no especializado en esta disciplina. Su visión establece una definición en la línea de la Historia del Arte, en la cual se establecen fechas, así como características formales y conceptuales concretas que harían del street art un periodo específico, a partir del que sería necesario buscar otro término para referirse a las manifestaciones que suceden a esta etapa. A su vez, esta práctica no podría definirse por una técnica concreta, si no por un abanico inabarcable de posibilidades. Precisamente este hecho es uno de los que lo distingue del graffiti, el cual se limita también de manera estricta respecto al uso de técnicas. No obstante, podemos acordar que existen unas cuantas que han sido utilizadas en mayor medida que otras, como plantillas, pegatinas, carteles, o el uso de pintura acrílica aplicada con pinceles y brochas. Aparte de las aplicaciones bidimensionales, las esculturas e instalaciones urbanas independientes serían también parte del arte urbano (este caso es curioso, dado que las esculturas por encargo se asocian al término arte público y no al arte urbano, al contrario de lo que ocurre, usualmente, con los murales de gran formato no independientes). Así pues, durante la última década, y en especial debido a la irrupción global de las redes sociales, y en consecuencia por la facilidad de acceso a una gran cantidad de información, las formas de entender el arte urbano se han multiplicado.
De los 541 titulares analizados en un estudio, destaca sobre las siete tipologías propuestas aquella que contiene noticias que asocia los términos graffiti y arte urbano con aspectos relacionados a la recuperación, regeneración y revitalización de las ciudades, así como a trabajos comerciales. Hemos decidido aglutinar ambos tipos de titulares en un mismo apartado dado que entendemos que el fin es el mismo: presentar estas manifestaciones como activos económicos, ya sea desde un punto de vista directamente comercial, o desde uno, menos evidente, pero igualmente favorecedor para el modelo de ciudades neoliberales como las de un país como España.
