La Impactante Historia de la Declaración de Independencia: Del Primer Borrador al Legado Inmortal de John Adamspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Declaración de Independencia constituye el documento fundacional de los Estados Unidos de América. Escrita en su mayor parte por Thomas Jefferson, explica la razón por la cual las Trece Colonias decidieron separarse de Gran Bretaña durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos ocurrida entre 1765 y 1789. La independencia de los Estados Unidos fue, tanto por sus consecuencias inmediatas como por las de largo plazo, uno de los acontecimientos más destacables de la segunda mitad del siglo XVIII, llamado ‘Siglo de las revoluciones’.

En la segunda mitad del siglo XVIII, el mundo experimentaba un periodo de transformaciones significativas conocido como el Siglo de las Revoluciones. Los intereses colonialistas de los imperios europeos, especialmente el británico, chocaban con el surgimiento de nuevas ideologías liberales e ilustradas. Las colonias británicas en América del Norte comenzaron a manifestar su descontento con el control metropolitano, que imponía restricciones económicas y políticas que limitaban su autonomía. Este descontento se vio alimentado por las ideas ilustradas que circulaban en Europa, promoviendo valores como la libertad, la igualdad y la democracia.

Causas del Descontento y el Camino hacia la Rebelión

A principios de los 1770s, más y más colonos se convencieron que el Parlamento intentaba quitarles su libertad. De hecho, los estadounidenses vieron un patrón creciente de opresión y corrupción ocurriendo alrededor del mundo. El Parlamento estaba determinado a hacer sus rebeldes sujetos estadounidenses obedecer. Uno de los catalizadores más significativos de la independencia de Estados Unidos fue la imposición de impuestos por parte de Gran Bretaña a las colonias americanas, sin ofrecerles representación en el Parlamento. Este principio, conocido como no taxation without representation, se convirtió en un grito de guerra para los colonos que se sentían explotados y subyugados por un gobierno distante que no atendía sus necesidades ni intereses.

El Motín del Té de Boston, ocurrido en 1773, fue una manifestación directa de este descontento. En respuesta al Acta del Té, que otorgaba a la Compañía Británica de las Indias Orientales el monopolio del comercio del té en América, un grupo de colonos disfrazados de indígenas arrojó al mar un cargamento de té en el puerto de Boston. Este evento no solo aumentó las tensiones entre las colonias y la metrópoli, sino que también unió a los colonos en su resistencia contra el dominio británico. Aunque la discusión se centraba en los impuestos, los estadounidenses pensaban que sus derechos también se estaban violando de otras maneras.

De conformidad con lo dispuesto en las llamadas Leyes Intolerables (Intolerable Acts) de 1774, Gran Bretaña anunció que a partir de ese momento los disidentes americanos serían juzgados por los tribunales del vicealmirantazgo o enviados a Inglaterra para celebrarles juicio, medida que les privaba de contar con un jurado compuesto por pares. Asimismo, establecía el alojamiento de soldados británicos en edificios de propiedad americana; además, como sanción por los hechos ocurridos durante el motín de Boston, suspendía el gobierno representativo de Massachusetts y nombraba en su lugar un gobernador militar. En adición a lo anterior estaba el asunto de las tierras; tanto la Proclamación Real (Royal Proclamation) de 1763 como el Acta de Quebec (Quebec Act) de 1774 restringían la expansión de los norteamericanos hacia el oeste, quienes entendían que les asistían derechos para colonizar esas tierras. Gran Bretaña empezó a prepararse para la guerra a principios de 1775. La primera batalla sucedió en abril en Massachusetts. En agosto, el Rey declaró a los colonos en un estado de rebelión abierta y declarada. Por primera vez, muchos colonos empezaron a considerar seriamente cortar los lazos con Gran Bretaña.

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Hacia la Independencia y la Formación del Congreso Continental

Los colonos eligieron delegados para atender un Congreso Continental que eventualmente se convirtió en el cuerpo gubernamental de la unión durante la Revolución. Su segunda junta ocurrió en Filadelfia en 1775. Los delegados al Congreso adoptaron medidas estrictas de secrecía para proteger la causa de libertad estadounidense y sus propias vidas. En menos de un año, la mayoría de los delegados abandonaron la esperanza de reconciliación con Gran Bretaña. La publicación del folleto conmovedor de Thomas Paine, El sentido común, a principios de 1776 encendió un fuego bajo esta idea previamente impensable. Hacia el verano de 1776 la independencia había dejado de ser una idea radical; el muy difundido panfleto de Paine había logrado que el proyecto resultara más atractivo para el público general.

Mientras tanto, el Congreso Continental había comprendido que la independencia era necesaria para procurar apoyo militar de las naciones europeas. El 7 de junio de 1776, Richard Henry Lee, de Virginia, presentó una resolución al congreso en la que sometía a deliberación la idea de la independencia; su moción se debatió de manera tan encarnizada que el congreso decidió posponer tres semanas su discusión. En paralelo se designaba un comité para redactar el anteproyecto de declaración de independencia, en caso que la propuesta de Lee fuera aprobada.

El Comité de Cinco y la Redacción del Borrador

En 1776, John Adams - un delegado de Massachusetts en el Segundo Congreso Continental (Second Continental Congress)- organizó un Comité de Cinco ("Committee of Five") y fue encargado de redactar la Declaración de Independencia. Los cinco miembros de este comité eran:

Miembro Colonia
John Adams Massachusetts
Benjamin Franklin Pensilvania
Thomas Jefferson Virginia
Robert Livingston Nueva York
Roger Sherman Connecticut

Adams convenció a Jefferson de redactar el documento debido a sus avanzadas habilidades de escritura y su buena reputación. La autoría de la Declaración de Independencia se debió en lo fundamental a Jefferson, de 33 años, quien la escribió entre el 11 y el 28 de junio de 1776 en la segunda planta de la residencia que alquilaba en Filadelfia, hoy conocida como Casa de la Declaración. El 11 de junio de 1776, Jefferson se refugió en su pensión en Filadelfia y empezó a escribir.

En la preparación de su contenido Jefferson hizo extenso uso de las ideas de la Ilustración expuestas por John Locke, y colocó en la persona del rey la responsabilidad fundamental por la independencia estadounidense, acusándolo de haber violado en reiteradas ocasiones el contrato social entre las trece colonias y Gran Bretaña. Él tomó prestado libremente de documentos existentes como la Declaración de Derechos de Virginia e incorporó ideales aceptados de la Ilustración. Jefferson después explicó que él no estaba esforzando por originalidad de principio ni sentimiento. En cambio, él deseaba que sus palabras servirían como una expresión de la mente estadounidense.

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Jefferson redactó el primer borrador de la Declaración en tan solo 17 días, un logro notable dada la complejidad y trascendencia del documento. Menos de tres semanas después de que él empezó, él presentó su borrador al Congreso. Los demás integrantes del comité revisaron y corrigieron el borrador original de Jefferson y por fin la declaración se presentó ante el congreso el 1ro. de julio. A Jefferson no le gustó que el Congreso destrozara su composición al cortar y cambiar muchas de sus palabras cuidadosamente elegidas, aunque el texto sufrió algunas modificaciones antes de su aprobación final, la esencia de las palabras de Jefferson se mantuvo intacta.

Principios Fundamentales y Agravios del Borrador Original

La importancia de la declaración no se reconoció hasta después de transcurrido medio siglo de su firma, debido a que al principio se consideró como una formalidad de rutina. Sin embargo, desde entonces ha llegado a considerarse uno de los escritos más importantes acerca de los derechos humanos que haya producido la historia de Occidente. Influida en buena medida por los ideales de la Ilustración, en particular los de John Locke, la declaración afirma que todos los hombres son creados iguales y que se les ha dotado de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Estos enunciados se encuentran entre los más conocidos de la historia estadounidense, y desde entonces se han convertido en el estándar moral que tanto los Estados Unidos como muchas otras democracias occidentales se esfuerzan por alcanzar.

El borrador inicial de Jefferson, en su primera versión completa, comenzaba afirmando:

When in the course of human events it becomes necessary for a people to advance from that subordination in which they have hitherto remained, & to assume among the powers of the earth the equal & independant station to which the laws of nature & of nature’s god entitle them, a decent respect to the opinions of mankind requires that they should declare the causes which impel them to change.

We hold these truths to be sacred & undeniable; that all men are created equal & independant, that from that equal creation they derive rights inherent & inalienable, among which are the preservation of life, & liberty, & the pursuit of happiness; that to secure these ends, governments are instituted among men, deriving their just powers from the consent of the governed; that whenever any form of government shall become destructive of these ends, it is the right of the people to alter or to abolish it, & to institute new government, laying it’s foundation on such principles & organising it’s powers in such form, as to them shall seem most likely to effect their safety & happiness.

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Una de las modificaciones clave al borrador inicial de Jefferson fue el cambio de We hold these truths to be sacred & undeniable a We hold these truths to be self-evident (consideramos que estas verdades son evidentes por sí mismas). Esta versión revisada enfatizaba que los derechos fundamentales eran universalmente reconocibles sin necesidad de justificación religiosa o moral explícita. El documento denunció las injusticias y abusos cometidos por el rey Jorge III, justificando así la ruptura con Gran Bretaña. Algunas de las quejas detalladas en el borrador original incluían:

  • he has refused his assent to laws the most wholesome and necessary for the public good (ha rehusado su consentimiento a las leyes más saludables y necesarias para el bien público).
  • he has refused to pass other laws for the accomodation of large districts of people unless those people would relinquish the right of representation, a right inestimable to them, & formidable to tyrants alone (ha rehusado pasar otras leyes para acomodar a grandes distritos de personas, a menos que esas personas renunciaran al derecho de representación, un derecho inestimable para ellos y formidable solo para los tiranos).
  • he has dissolved Representative houses repeatedly & continually (ha disuelto Cámaras de Representantes repetida y continuamente).
  • for cutting off our trade with all parts of the world (por cortar nuestro comercio con todas las partes del mundo).
  • for imposing taxes on us without our consent (por imponernos impuestos sin nuestro consentimiento).
  • for depriving us of the benefits of trial by jury (por privarnos de los beneficios de un juicio con jurado).
  • he has plundered our seas, ravaged our coasts, burnt our towns & destroyed the lives of our people (ha saqueado nuestros mares, asolado nuestras costas, quemado nuestras ciudades y destruido las vidas de nuestro pueblo).
  • he has waged cruel war against human nature itself, violating it’s most sacred rights of life & liberty in the persons of a distant people who never offended him, captivating & carrying them into slavery in another hemisphere, or to incur miserable death in their transportation thither. (ha emprendido una guerra cruel contra la propia naturaleza humana, violando sus más sagrados derechos a la vida y la libertad en la persona de un pueblo lejano que nunca le ofendió, cautivándolos y transportándolos a la esclavitud en otro hemisferio, o a incurrir en una muerte miserable en su transporte hasta allí). Esta última cláusula, que condenaba el tráfico de esclavos y culpaba al rey por mantenerlo, fue eliminada del texto final, un ejemplo notable de las modificaciones que reflejaban las divisiones dentro de las colonias.

La prudencia, ciertamente, dictará que no se cambien por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está costumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones dirigida invariablemente al mismo objetivo evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos guardianes para su futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; y tal es ahora la necesidad que las obliga a cambiar su anterior sistema de gobierno. La historia del actual rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, todas con el objetivo directo de establecer una tiranía absoluta sobre estos estados. En cada etapa de estas opresiones hemos pedido justicia en los términos más humildes: a nuestras repetidas peticiones se ha respondido solamente con repetidas injurias.

Los redactores también expresaron su descontento con la falta de respuesta de Gran Bretaña a las súplicas de las colonias: Tampoco hemos estado faltos de consideraciones hacia nuestros hermanos británicos. Los hemos prevenido de tanto en tanto de los intentos de su legislatura de incluirnos en una ilegítima jurisdicción. Les hemos recordado de las circunstancias de nuestra emigración y asentamiento en estas tierras. Hemos apelado a su innata justicia y magnanimidad y los hemos conjurado, por los vínculos de nuestro parentesco, a repudiar estas usurpaciones, las cuales interrumpirían inevitablemente nuestras relaciones y correspondencia. También ellos han estado sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad.

La Adopción de la Declaración y la Perspectiva de John Adams

Para entonces, todas las colonias excepto Nueva York habían autorizado a sus delegados a votar por la independencia. El 2 de julio de 1776, el Congreso votó a favor de declarar la independencia. Las revisiones se realizaron el 3 de julio y el 4 de julio se adoptó la Declaración. Dos días después, ratificó el texto de la Declaración. John Dunlap, el impresor oficial del Congreso, trabajó durante la noche para componer el tipo de la Declaración e imprimir aproximadamente 200 copias. Estas copias, conocidas como las Volantes de Dunlap, fueron enviadas a varios comités, asambleas, y comandantes de las tropas Continentales. Las Volantes de Dunlap no fueron firmadas, pero el nombre de John Hancock aparece en letra grande al pie del volante. Una copia cruzó el Atlántico, llegando al Rey George III meses después. Un total de 56 hombres firmaron la Declaración de Independencia, muchos de los cuales se consideran Padres Fundadores de los Estados Unidos. John Hancock, como presidente del Congreso Continental, fue el primero en fijar su rúbrica.

Durante estos eventos históricos, John Adams le escribió esta carta a su esposa, Abigail Adams, desde Filadelfia el 3 de julio de 1776, ofreciendo una visión única de la trascendencia de los acontecimientos:

Si una Declaración de Independencia se hubiera hecho siete meses atrás, habría tenido muchos efectos grandes y gloriosos… Antes de esta hora, podríamos haber formado alianzas con estados extranjeros. Deberíamos haber dominado Quebec y estar en posesión de Canadá… Quizás te preguntes como tal declaración habría influido en nuestros asuntos en Canadá, pero si pudiera escribir con libertad, fácilmente podría convencerte de que, si lo habría hecho, y explicarle la manera de cómo. Muchos caballeros en altas posiciones y de gran influencia han sido engañados por la estratagema ministerial de los Comisionados para negociar… Y en la expectativa real y sincera de este evento, que tan fervientemente deseaban, han sido lentos y lánguidos en promover medidas para la reducción de esa provincia. Hay otras en las Colonias que realmente deseaban que nuestra empresa en Canadá fuera derrotada, para que las Colonias pudieran ser puestas en peligro y apuros entre dos fuegos, y así ser inducidas a someterse. Otros realmente deseaban que la Expedición a Canadá fuera derrotada, para que la conquista de esta no elevara demasiado los ánimos de la gente como para escuchar los términos de reconciliación que creían que se nos ofrecerían. Estas visiones, deseos y diseños discordantes ocasionaron una oposición a muchas medidas saludables que se propusieron para el apoyo de esa expedición, y causaron obstrucciones, impedimentos y demoras intencionales que finalmente nos hicieron perder la provincia.

Todas estas causas, sin embargo, en conjunto no nos habrían decepcionado, si no hubiera sido por una desgracia que no pudo preverse, y quizás no pudo haberse evitado: me refiero a la prevalencia de viruela entre nuestras tropas… Esta fatal pestilencia completó nuestra destrucción. Es una muestra de desaprobación de la Providencia que debemos considerar seriamente.

Pero, por otro lado, el retraso de esta Declaración hasta este momento tiene muchas grandes ventajas. Las esperanzas de reconciliación, que multitudes de personas honestas y bien intencionadas, aunque débiles y equivocadas, abrigaban con cariño, se han extinguido gradual y finalmente por completo. Se ha dado tiempo para que todo el pueblo considere maduramente la gran Cuestión de la Independencia y madure sus juicios, disipe sus miedos y atraiga sus esperanzas, discutiéndola en periódicos y folletos, debatiéndola en Asambleas, Convenciones, Comités de Seguridad e Inspección, en reuniones de Ciudad y Condado, así como en conversaciones privadas, de manera que todo el pueblo en cada una de las 13 Colonias la ha adoptado ahora como su propio Acto. Esto consolidará la Unión y evitará esos acaloramientos y quizás convulsiones que podrían haberse ocasionado con una declaración así hace seis meses.

Pero el día ha pasado. El dos de julio de 1776 será la época más memorable en la historia de Estados Unidos. Me inclino a creer que será celebrado por las generaciones venideras como la gran fiesta de aniversario. Debe conmemorarse como el Día de la Liberación con Actos de Devoción a Dios Todopoderoso. Debe ser solemnizado con pompa y desfile, con espectáculos, juegos, deportes, armas, campanas, hogueras e iluminaciones de un extremo a otro de este Continente, de ahora en adelante y para siempre.

Pensarán que estoy muy entusiasmo, pero no lo estoy. Soy muy consciente del esfuerzo, la sangre y el tesoro que nos costará mantener esta Declaración, y apoyar y defender estos Estados. Sin embargo, a través de toda la oscuridad puedo ver los rayos de una luz y gloria deslumbrantes. Puedo ver que el fin vale más que todos los medios.

Por lo tanto, nosotros, los representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en congreso general, apelando al Supremo Juez del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas colonias, solemnemente hacemos público y declaramos que estas colonias unidas son, y por derecho deben ser, estados libres e independientes, que están absueltos de toda lealtad a la corona británica, y que toda conexión política entre ellos y el estado de la Gran Bretaña está y debe ser totalmente disuelta; y que, como estados libres e independientes, tienen pleno poder para emprender la guerra, concluir la paz, concertar alianzas, establecer comercio, y hacer todos los demás actos y providencias que los estados independientes por derecho pueden hacer.

Impacto y Legado de la Declaración

El legado de Thomas Jefferson como redactor de la Declaración de Independencia va más allá de sus palabras. Su visión de una nación basada en los principios de libertad e igualdad ha perdurado a lo largo de los siglos y sigue siendo un pilar fundamental de la identidad estadounidense. La influencia de la Declaración se extendió más allá de las fronteras de Estados Unidos. Sus principios fueron adoptados y adaptados por otros países que buscaban emanciparse de regímenes opresores. El apoyo internacional, especialmente de Francia y España, fue fundamental para el éxito de las colonias en su lucha por la independencia de Estados Unidos. Este intercambio de ideas y apoyo mutuo entre las dos revoluciones tuvo un impacto duradero en el desarrollo de las democracias occidentales.

Además de Thomas Jefferson, otros líderes desempeñaron roles cruciales en la independencia de Estados Unidos. Entre ellos destacan Benjamin Franklin, John Adams, Alexander Hamilton, John Jay y James Madison. Benjamin Franklin, reconocido tanto por su ingenio científico como por su habilidad política, fue un ferviente defensor de la independencia y desempeñó un papel clave en asegurar el apoyo de Francia durante la guerra. La Primera Enmienda, que garantiza la libertad de religión, expresión, prensa y reunión, es uno de los legados más significativos de la independencia. Este conjunto de derechos fundamentales ha sido esencial para la protección de las libertades civiles en Estados Unidos y ha servido de modelo para otras democracias en el mundo.

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