Descubre las Impactantes Clases Sociales del Antiguo Régimen en Francia: ¡Lo que Nunca Te Contaron!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El Antiguo Régimen es una expresión que comenzó a utilizarse durante la Revolución francesa para referirse a la forma de gobierno y a la organización social imperantes antes de 1789. Aunque será Alexis de Tocqueville, ya en el siglo XIX, quien acabe definiéndola en su obra El Antiguo Régimen y la Revolución. La historiografía más reciente ha ampliado el análisis de la expresión hablando de la existencia de varios “Antiguos Regímenes”: el demográfico, el económico, el cultural, el social, etc.

Normalmente, la cronología del Antiguo Régimen se establece entre los siglos XVI y finales del XVIII o principios del XIX, ya que existen pequeñas diferencias según la evolución histórica de cada país. Para muchos historiadores, este modelo socioeconómico es una continuidad del régimen feudal. En 1789, el territorio de Francia era más o menos el hexágono que es actualmente. La unidad de Francia se derivaba sobre todo del gobierno monárquico absolutista que en ese momento se concentraba en la figura del rey Luis XVI, y cuya autoridad y actuación política se justificaban con base en la doctrina del derecho divino.

La sociedad del Antiguo Régimen tenía su origen en la Edad Media y se estructuraba en estamentos, es decir, grupos cerrados a los que se pertenecía por nacimiento y que se diferenciaban por su privilegios, ya que era una sociedad en la que primaba el principio de desigualdad. La sociedad francesa se agrupaba por estamentos, conforme a la tradición feudal. En la sociedad del Antiguo Régimen, los individuos obtenían su posición social en función de la comunidad en la que nacían; su nacimiento determinaba también sus derechos y obligaciones jurídicas. Cada comunidad -que también puede denominarse orden, estamento, cuerpo o estado- tenía su estatus, sus deberes y sus privilegios que la identificaban y la distinguían de los demás. Se trata, por tanto, de una organización que se fundamentaba en la comunidad y no en el individuo, que está subordinado a su grupo de referencia, sea este la familia, el oficio, la ciudad o el pueblo, el señorío o la Iglesia.

Como ya hemos señalado, en el mundo feudal, etapa de origen del Antiguo Régimen, la sociedad aparecía definida por dos grandes contraposiciones: Lo seglar y lo eclesiástico, y Lo nobiliario y lo popular. Según Domínguez Ortiz, del entrecruzamiento de estos conceptos surgió el conocido esquema tripartito.

Dicha división consagraba la impermeabilidad de cada grupo y, sobre todo, la diferenciación entre privilegiado o no. Las personas nacían predestinadas a ser nobles o plebeyos y poco o nada podían hacer para variar esa situación. No obstante, en el caso de los eclesiásticos, este rasgo se rompía, ya que no se accedía por nacimiento o herencia; fue el único estamento abierto a todos, al menos en teoría. Sin embargo, el dinero podía superar obstáculos legales y promover la movilidad social, incluso el acceso a la nobleza -a sus escalones inferiores (hidalgos), eso sí-. No obstante, la jerarquización social no se basaba, al menos nominalmente, en el poder económico, sino en el reconocimiento proporcionado por el resto de la sociedad a través del honor y la dignidad, expresados mediante el privilegio.

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Los Estamentos Privilegiados

La sociedad del llamado Antiguo Régimen era de carácter triestamental y sin movilidad social. Los estamentos privilegiados eran el primero y el segundo, compuestos del clero y la nobleza respectivamente. Estos estamentos constituían una minoría social y tenían privilegios como la exención fiscal (no pagaban impuestos), justicia propia (se les juzgaba por leyes específicas para ellos y por tribunales compuestos por sus iguales), el monopolio de cargos públicos (sobre todo en sus puestos superiores eran copados por ellos) y la posesión de señoríos feudales (no toda la nobleza y el clero las tenía, pero sólo nobleza y clero podían tenerlos).

El Primer Estado: El Clero

El clero era uno de los estamentos privilegiados. En Francia durante el Antiguo Régimen, la Iglesia tuvo una gran cantidad de privilegios para sus miembros. Disponía de sus propias instituciones y tribunales. Su financiación se basaba en el impuesto del diezmo -décima parte de la cosecha que se aplicaba a algunas producciones: cereales, vino, aceite, ganado, etc.-. Pero su mayor fuente de ingresos era las rentas que les proporcionaba la propiedad de las tierras. En el caso español también fueron importantes las rentas obtenidas de inversiones financieras en deuda pública o de sus numerosas propiedades urbanas. Entre los privilegios legales que ostentaban estaban la exacción del servicio militar, así como de determinados impuestos.

Sus funciones no se limitaban al ejercicio del culto y a la intermediación entre las personas y Dios, sino que también estaban encargados de celebrar las festividades religiosas y proporcionar educación tanto en escuelas de pueblo como en universidades. Además, se encargaban de la asistencia social y médica mediante la construcción y mantenimiento de orfanatos, hospitales, etc.

El clero se podía dividir en dos grupos:

  • El clero regular, formado por monjes y monjas y otros miembros de las órdenes religiosas que vivían en comunidad de acuerdo con una regla y hacían votos de castidad, pobreza y obediencia.
  • El clero secular, que incluía al resto de los miembros de la Iglesia (sacerdotes, vicarios, obispos, etc.) y no estaban sujetos a ninguna regla.

Pero el clero también se jerarquizaba en función de su poder político y, sobre todo, económico. A partir de esta división se puede establecer otra división:

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  • El Alto clero (obispos, abades, cardenales, arzobispos, etc.) que controlaban enormes riquezas y, en ocasiones, ocupaban altos cargos políticos. Eran también señores que disponían de grandes feudos. Con base en esa estructura, el alto clero -integrado por arzobispos, obispos y abades, entre otros- tenía en sus manos el control de las instituciones educativas, el culto religioso y la prensa. Poseía al menos 10% de las tierras, las cuales rentaba y pudo acumular por compra o por donación, sin poder enajenarlas. Tenía sus propios tribunales, cobraba diezmos, y estaba exento del pago de impuestos. Los puestos del alto clero eran copados por los nobles.
  • El Bajo clero. Formado por la mayoría de los sacerdotes, frailes, monjes y monjas. Vivían de forma modesta, incluso en la pobreza, y eran el grupo eclesiástico más cercano al pueblo llano. El bajo clero -compuesto de curas y vicarios- percibía un ingreso modesto, vivía en condiciones de pobreza, estaba más en contacto con los grupos marginados y casi no tenía influencia en la política. Los puestos del bajo clero eran ocupados por miembros del Estado Llano.

Sin embargo, el poder del rey estaba limitado por los privilegios que detentaban el alto clero y la alta nobleza.

El Segundo Estado: La Nobleza

La nobleza proyectaba su posición social dominante por los títulos nobiliarios que le eran otorgados por honor o por méritos, junto con el derecho exclusivo para ocupar cargos político-administrativos y militares, la exención del pago directo de cualquier tipo de impuestos, el privilegio de poseer sus propios tribunales de justicia, así como bienes raíces que logró acumular (algo más del 20% de las tierras, en total) gracias a un derecho sucesorio que le permitía adquirirlos por dote, sucesión o compra, al tiempo que le impedía la venta de los mismos. Esos bienes podían ser heredados al primogénito y eran el principal sustento del poder de la nobleza provinciana y base de los derechos feudales y señoriales que imponía a la población rural.

Este estamento había ido perdiendo poder político conforme la monarquía absoluta ampliaba sus poderes y cedía la administración del Estado a profesionales (abogados, diplomáticos, escribanos, …). Conservaba, no obstante, la dirección de los ejércitos y los cargos militares. Al igual que el clero, disponía de numerosos privilegios -tribunales propios, exacción de impuestos, …-, aunque existían numerosas diferencias internas, pues el grado de riqueza, determinaba su posición social. Pero, incluso empobrecidos, nunca perdían sus privilegios. A estos estamentos se pertenecía por nacimiento, ya que para ser noble se debía ser hijo de nobles o recibir la concesión del rey.

La aristocracia era el grupo nobiliario que poseía más poder. Estaba conformada por las grandes familias nobiliarias, ricas y poderosas y se les reservaba los altos cargos de la Administración y del ejército. Los nombres de los distintos niveles nobiliarios varían según el país, pero es posible establecer la siguiente jerarquía: duque, marqués, conde, vizconde, barón e hidalgo o infanzón. Otra era la llamada nobleza de toga, encargada de la administración pública y de la justicia, conformada en gran medida por burgueses ricos que habían logrado comprar los cargos y hacerlos hereditarios. Un grupo más de la nobleza era el que residía en Versalles, y formaba parte de la corte del rey.

El Tercer Estado o Pueblo Llano

El tercer estado o pueblo llano agrupa a todas aquellas personas que no se incluyen en el estamento eclesiástico o en el nobiliario. En prácticamente todas las sociedades europeas representaba más del 90 % de la población y sus rasgos socioeconómicos eran muy diversos, aunque todos tenían en común la carencia de privilegios jurídicos y económicos. El Tercer Estado, o estado llano, incluía al resto de la sociedad francesa (casi el 97% de la población) y era aún menos uniforme que los otros estamentos. El Tercer Estado o Estado Llano se caracterizaba por su ausencia de privilegios, siendo muy heterogéneo en sus miembros. El tercer estado era el grupo más heterogéneo, compuesto por burgueses, artesanos y campesinos.

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La Burguesía

En el Tercer Estado se incluía a ricos financieros y banqueros, artesanos, comerciantes, funcionarios menores, profesionistas, campesinos libres propietarios de pequeñas parcelas, arrendatarios de tierras, jornaleros, y siervos que todavía vivían bajo el dominio de la nobleza feudal obligados a pagar derechos feudales. La burguesía era un grupo muy amplio y heterogéneo, pues incluía a propietarios de talleres artesanales, comerciantes, funcionarios y profesionales (médicos, abogados, artistas, …). Su papel político era muy reducido -solamente podía acceder a ciertos cargos municipales en las ciudades-, excepto en algunos países como las Provincias Unidas, Suiza y parcialmente en Inglaterra, donde alcanzó niveles de poder elevados.

Su papel económico era fundamental y proporcionaba al Estado abundantes rentas a través de los impuestos. Por ello, a partir del siglo XVIII, comenzó a demandar una mayor participación tanto en cargos políticos como eclesiásticos. La burguesía también utilizó la vía de los matrimonios con una nobleza empobrecida como medio de ascenso social. El siglo XVIII también fue testigo del auge de la burguesía, una clase social compuesta por comerciantes, banqueros, industriales y profesionales. La burguesía defendía la libertad económica y la igualdad de oportunidades, y muchos de sus miembros se convirtieron en líderes en la promoción de las ideas ilustradas.

Los beneficios de aquel se manifestaban en el creciente enriquecimiento de la burguesía francesa, que a pesar de ello veía limitados sus intereses por la organización política y social ya descritas. Para la burguesía adinerada era necesario modificar el orden político y social, de tal manera que pudiese controlar la administración o participar en el gobierno para emprender una reforma social que le permitiera acabar con los privilegios de clero y la nobleza, las restricciones económicas impuestas por el absolutismo, las cargas fiscales, la propiedad feudal de la tierra, el poder de la Iglesia y toda estructura o institución contraria a sus afanes. Estos serían justificados con base en el ideario liberal propagado por los ideólogos de la Ilustración y en nombre del cual defendería los principios de libertad, soberanía y división de poderes, igualdad ante la ley, derecho a la propiedad, libertad de reunión, etc. Así, mientras la Aristocracia perdía su poder y su riqueza la burguesía ascendía diferenciándose sólo en relación a sus derechos. La burguesía ansiaba los puestos del funcionariado y utilizaba sus ganancias para comprar un puesto público. No tardaría la burguesía en superar a la Nobleza en el número de exentos del pago de ciertos impuestos. El crecimiento demográfico y económico en el siglo XVIII fortalecieron a la burguesía, un grupo social perteneciente al Estado Llano que, teniendo riqueza.

Otros Grupos Urbanos

En las ciudades vivía un amplio número de personas que tenían una posición socioeconómica inferior a la burguesía. Nos referimos a los aprendices y oficiales de los gremios, criados, empleados de las tiendas, etc. El grupo social más bajo lo formaban los pobres que no tenían trabajo y vivían de la caridad, así como los marginados sociales, dedicados a la mendicidad, la delincuencia o la prostitución.

El Campesinado

Este sector social constituía la mayor parte de la población. También se puede dividir al menos en dos subcategorías, pues su posición social podía variar notablemente. Así, algunos campesinos trabajaban las tierras de la nobleza como arrendatarios, mientras que otros eran siervos, es decir estaban sujetos a su señor y no podían abandonar la tierra libremente. Junto a ellos, existía un pequeño grupo de campesinos propietarios. El campesinado -la absoluta mayoría de la población- siguió soportando la preeminencia de los derechos feudales y la opresión fiscal, sin apenas diferencias con lo que había ocurrido en el mundo feudal. El nivel de vida de la mayoría siempre rozaba la mera subsistencia y sus posibilidades de mejora social eran nulas. Por esta razón no fueron infrecuentes las revueltas campesinas en toda Europa, especialmente en Francia. Sin embargo, recordemos que en Francia el campesino podía comprar, vender, trabajar, ir y venir, a su antojo. La servidumbre que reinaba en Europa, allí, hacía tiempo había desaparecido.

Clases Sociales del Antiguo Régimen en Francia

Estamento Composición Principal Privilegios Función/Características
Primer Estado: El Clero Alto clero (arzobispos, obispos, abades), Bajo clero (curas, vicarios, monjes, monjas). Exención de impuestos, tribunales propios, cobro de diezmos, control de instituciones educativas y culturales, propiedad de tierras. Oratores (rezar). El alto clero poseía grandes riquezas y poder, el bajo clero vivía modestamente y estaba más en contacto con los marginados.
Segundo Estado: La Nobleza Grandes familias nobiliarias (aristocracia), nobleza provincial, nobleza de toga, miembros de la corte. Títulos nobiliarios, derecho exclusivo a cargos político-administrativos y militares, exención de impuestos, tribunales propios, acumulación de tierras. Bellatores (combatir). Proyectaban una posición social dominante por honor o méritos, su poder se basaba en la herencia y los derechos feudales.
Tercer Estado: El Pueblo Llano Burguesía (financieros, banqueros, comerciantes, profesionales), artesanos, funcionarios menores, campesinos (propietarios, arrendatarios, jornaleros), siervos. Ninguno. Laboratores (trabajar). Constituían la gran mayoría de la población (casi 97%). Carecían de privilegios jurídicos y económicos, pagaban la mayoría de los impuestos. Era un grupo muy heterogéneo.

La Crisis de la Sociedad Estamental

La sociedad de órdenes se desestabiliza por los cambios sociales y económicos que se desarrollan a lo largo del siglo XVIII. En esta centuria aparecen con solidez algunos elementos que trastocan el modelo: la desvaloración del papel social y político de la nobleza tradicional a causa del aumento de la autoridad real por un lado y del crecimiento del poder económico de la burguesía por otro; y el desprestigio de la justificación religiosa del modelo social, sacudida por la Reforma y la Contrarreforma.

Un poco antes de que estallara la lucha revolucionaria, el Antiguo Régimen ya vivía sus primeros signos de debilidad a causa de las transformaciones económicas provocadas por el auge comercial colonial y el incipiente desarrollo industrial en el sector textil, minero y metalúrgico. A todo ello debería añadirse la cantidad de privilegios sociales y económicos de que disfrutaban la aristocracia y los estamentos religiosos a costa de una ciudadanía que apenas podía mantenerse.

Para la burguesía adinerada era necesario modificar el orden político y social, de tal manera que pudiese controlar la administración o participar en el gobierno para emprender una reforma social que le permitiera acabar con los privilegios de clero y la nobleza, las restricciones económicas impuestas por el absolutismo, las cargas fiscales, la propiedad feudal de la tierra, el poder de la Iglesia y toda estructura o institución contraria a sus afanes. En ese marco de intereses, necesidades e inquietudes comenzó a desarrollarse una crisis económica y financiera que aceleró las contradicciones socioeconómicas existentes, lo cual desencadenó la lucha revolucionaria que llevaría al Antiguo Régimen a la ruina.

La crisis de subsistencia aceleraría el descontento y la agitación de una amplia capa social -principalmente la de los más pobres. Más aún cuando el gobierno quiso solucionar la grave situación financiera mediante una serie de reformas económicas que pretendían sanear los problemas de la Hacienda al establecer nuevas cargas fiscales que recaerían incluso sobre los estamentos privilegiados. Por supuesto, éstos rechazaron las propuestas de manera casi unánime en la Asamblea de Notables (1787-1788), formada por miembros del alto clero y la alta nobleza convocados por el rey para acordar las reformas necesarias.

Así, la situación social en Francia estableció una división tan profunda entre las clases, que sólo se volvieron a encontrar para desgarrarse entre sí. El poder vendía y retiraba los cargos públicos según sus necesidades financieras instaurando un marco, poco definido de su propio poder, donde los derechos no estaban sólidamente reconocidos ni establecidos. En este contexto el clero pedía, con más insistencia que nadie, el derecho de la nación para reunirse, elaborar las leyes y votar libremente los impuestos para evitar los abusos al pueblo. También pedía la reunión anual libre de los Estados Generales para fijar la fiscalidad y el presupuesto, la inviolabilidad de los diputados, la responsabilidad de los ministros y la creación de asambleas de estados en todos los municipios y provincias.

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