Como te puedes imaginar, existen una gran cantidad de factores, inciertos e impredecibles, que pueden incidir los mercados y afectar los flujos futuros de efectivo en una compañía. Sin embargo, en el mercado existen productos para poder combatir la incertidumbre generada por distintos factores económicos con miras a no depender tanto de los precios cambiantes de un mercado volátil.
La prevención es, como en muchos otros aspectos de la administración empresarial, uno de los aspectos más importantes en este caso. El objetivo de la cobertura económica es neutralizar o amenguar un riesgo financiero al que se enfrenta una entidad. Al evitar o disminuir la volatilidad de los resultados, la contabilidad de cobertura corrige lo que la NIC 39 y/o la NIIF 9 denominan «asimetrías contables», que corresponden a la medición de los activos o pasivos, o del reconocimiento de las ganancias y pérdidas de los mismos sobre bases diferentes.
¿Qué es la Cobertura de Flujos de Efectivo?
Las coberturas de flujo de caja son instrumentos financieros que las empresas utilizan para protegerse de las fluctuaciones en el flujo de caja. Pueden ayudar a mitigar el impacto de las variaciones en los tipos de interés, los tipos de cambio o los precios de las materias primas. Las empresas utilizan la cobertura del flujo de caja para protegerse de la incertidumbre. Los flujos de efectivo fluctuantes pueden dificultar su gestión de presupuestos, inversión en crecimiento o cumplimiento de obligaciones financieras.
La cobertura del flujo de efectivo implica el uso de instrumentos derivados, como contratos forward, opciones o swaps, para gestionar el riesgo del flujo de caja. Estos instrumentos ayudan a compensar las posibles pérdidas causadas por las fluctuaciones del mercado. El derivado cubre la exposición a la variación que se atribuya a un riesgo asociado a pasivos, o a una transacción prevista, siempre que afecte a los flujos futuros (obligaciones o derechos) de una empresa.
Beneficios y Riesgos de la Cobertura de Flujos de Efectivo
El principal beneficio de la cobertura del flujo de caja es la capacidad de estabilizarlo y reducir la incertidumbre financiera. Al fijar precios o tasas, las empresas pueden evitar costos inesperados y garantizar que su planificación financiera se base en flujos de caja más predecibles. Esta estrategia ayuda a las empresas a mantener la estabilidad financiera, garantizando que... La cobertura del flujo de caja es una gestión de riesgos eficaz Estrategia para empresas que enfrentan la volatilidad del mercado. Ayuda a estabilizar los flujos de caja, protegerse contra la incertidumbre financiera y garantizar que las empresas puedan cumplir con sus obligaciones financieras.
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Si bien la cobertura de flujo de efectivo puede ofrecer beneficios significativos, también conlleva riesgos. El riesgo principal es que el instrumento de cobertura puede no coincidir perfectamente con la exposición subyacente. Por ejemplo, si la empresa utiliza un swap de tasas de interés para protegerse contra el aumento de las tasas, pero las tasas caen, la empresa puede incurrir en pérdidas por el swap. A pesar de sus ventajas, la cobertura del flujo de caja puede ser compleja y requiere un seguimiento minucioso. Una implementación incorrecta puede generar pérdidas financieras o la pérdida de oportunidades.
Identificación y Gestión de Partidas Cubiertas
Para implementar una estrategia de cobertura de flujo de efectivo exitosa, las empresas primero deben identificar sus exposiciones al riesgo. Una vez identificados los riesgos, la empresa puede elegir los instrumentos de cobertura adecuados para compensar las posibles pérdidas. Los pasivos o cuentas por cobrar de las empresas suelen estar referenciados a factores variables de mercado; por ejemplo, una empresa mexicana al contratar un crédito de tasa variable (LIBOR + X PUNTOS) en USD, a partir de enero 2022 LIBOR pasará a ser SOFR + X PUNTOS, puede estar expuesta a dos factores de mercado: el tipo de cambio USD/MXN y la tasa de interés LIBOR (SOFR a partir de 2022).
Las partidas cubiertas pueden ser el elemento que se pretende cubrir de un riesgo específico: un activo, un pasivo, un compromiso en firme, una transacción prevista altamente probable o una inversión neta en un negocio en el extranjero, entre otros. Una partida cubierta también puede constituirse por un grupo de activos, pasivos, compromisos en firmes, transacciones previstas altamente probables o inversiones netas en negocios extranjeros con similares características de riesgos.
La Transacción Prevista Altamente Probable
De las partidas anteriormente mencionadas, habría que explicar en qué consisten un compromiso en firme y una transacción prevista altamente probable, pues son las dos partidas que mayor diferencia causan entre la contabilidad normal de instrumentos financieros y la contabilidad especial de cobertura. La «transacción prevista» se define en la NIC 39 y en la NIIF 9 como una operación futura anticipada, pero no comprometida.
Se parte del caso de una empresa minera peruana hipotética, cuyo principal producto es el concentrado de cobre. Ya que el cobre es un commodity, está sujeto a las variaciones de los precios internacionales. Por ello, el gerente financiero de dicha empresa considera que el precio de cobre a futuro bajará, por lo que la empresa generará fuertes pérdidas. Se está a inicios de octubre del año 1 y el gerente financiera considera como muy probable que la venta de la producción del concentrado de cobre probablemente sucederá en enero del año 2. En el ejemplo presentado, el riesgo al que está sometida la transacción prevista es que el precio baje. De ser así, al ejecutarse la venta real del concentrado cobre, la empresa generaría pérdida. Como se podrá intuir, la cobertura debe iniciarse en octubre del año 1 para proteger la caída de precio de octubre del año 1 hasta el momento en el que se concrete la venta en enero del año 2.
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Cabe también indicar que la transacción prevista no está reconocida en el estado de situación financiera (fuera de balance), pero el derivado que se tome para realizar la cobertura sí se tiene que reconocer desde que su valor razonable comience a variar. Esta es una relación de cobertura del flujo de efectivo que se revisará más adelante. En la práctica, las empresas utilizan coberturas de flujo de caja para gestionar distintos tipos de riesgos, como las fluctuaciones en los tipos de cambio, las tasas de interés y los precios de las materias primas. Por ejemplo, una empresa que importa bienes del extranjero podría utilizar la cobertura cambiaria para asegurar tipos de cambio favorables para futuras compras.
Instrumentos de Cobertura y su Aplicación
El instrumento de cobertura correspondería al paraguas del ejemplo inicial, es decir, es el instrumento que permite neutralizar parcialmente o totalmente los efectos del riesgo. Existen varios tipos de instrumentos utilizados en la cobertura del flujo de efectivo, incluidos los contratos de divisas, tasa de interés swaps y futuros de materias primas. Estos instrumentos ayudan a las empresas a fijar tasas o precios favorables para transacciones futuras, reduciendo el riesgo de fluctuaciones adversas del mercado.
El instrumento designado como cobertura debe ser un derivado, con la única excepción de la cobertura del tipo de cambio. Un ejemplo sería la cobertura de los efectos derivados de una variación en los tipos de interés sobre un préstamo a tipo variable. El 01-01-X7 la compañía «BANCARREGLADA, SA» obtiene una financiación a tipo de interés variable a 5 años, por importe de 1.000 €. Dada su elevada solvencia la compañía se financia a EURIBOR un año. Debido al elevado volumen de la operación, y ante la expectativa de subida de tipos de interés, la compañía contrata un swap de tipos de interés que le permita cubrir este riesgo. El swap se realiza por cinco años, encajando perfectamente con los flujos del préstamo. La operación se considera que produce una cobertura completa y altamente eficaz, y así se documenta.
El Marco Contable: NIIF 9 y Contabilidad de Cobertura
El marco teórico para este trabajo implica revisar los conceptos que se encuentran en la NIC 39 Instrumentos Financieros: Reconocimiento y Medición, y en la NIIF 9 Instrumentos Financieros, así como el Marco Conceptual para la información financiera, entre otros referentes sobre el tema. Desde esta perspectiva, la NIIF 9 no solo establece un tratamiento contable para los instrumentos financieros, sino que permite reflejar de manera más fiel cómo las empresas gestionan su exposición al riesgo. Bajo este enfoque, la contabilidad de coberturas adquiere un papel central al alinear la estrategia financiera con la información presentada en los estados financieros.
La IFRS 9 “Instrumentos Financieros”, requiere contabilizar instrumentos financieros derivados a valor razonable con cambios en resultados, incluso si se ha contratado para cubrir riesgos económicos (“hedging”). No obstante, para que estas estrategias puedan reconocerse contablemente, es necesario cumplir con requisitos específicos de designación, elegibilidad y efectividad, lo que implica un análisis técnico sólido y una documentación robusta. Se requiere una designación formal y una documentación de la operación.
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El objetivo de la contabilidad de cobertura es «asegurar que las ganancias y los gastos relacionados con las relaciones de cobertura se contabilicen simultáneamente. Estas reglas deben evitar un aumento económicamente no justificable en la volatilidad de las ganancias a través de la relación de cobertura». La contabilidad de cobertura entonces es la designación de uno o más instrumentos de cobertura cuyos cambios en el valor razonable compensan, en todo o en parte, los cambios en el valor razonable o flujos de efectivo de una partida cubierta para lo cual deberá contar con una efectividad de cobertura. La efectividad de cobertura será el grado en que los cambios en el valor razonable o flujos de efectivo de una partida cubierta atribuibles al riesgo cubierto se cubren con el instrumento de cobertura.
Evolución de los Estándares Contables y el Otro Resultado Integral (ORI)
Si bien existen derivados desde 1630, el desarrollo de la contabilidad de los instrumentos financieros y la contabilidad de cobertura surgen de manera más reciente. A inicios del siglo XVIII en Japón, se establece el primer mercado organizado de futuros, cuyo activo subyacente era arroz. En 1859 en Illinois, se crea el Chicago Board of Trade (CBOT), que hoy se conoce como Chicago Mercantile Exchange (CME) Group. Esta entidad es la que ha propiciado importantes avances en operaciones de futuros en la actualidad. En 1972 CME, establece los primeros contratos de futuros financieros, con divisas extranjeras como activo subyacente. En paralelo, CBOT establece sus primeras opciones sobre un contrato de futuros, que tienen como subyacente obligaciones del Tesoro de los Estados Unidos de América. De esa forma, se convierten en la bolsa más grande y diversificada del mundo.
El primer estándar que trata el tema de coberturas de divisas es el FAS 52 en el año 1981. En 1998, a partir del FAS 133 y la NIC 39, se tratan por completo los derivados financieros que antes no se reconocían y los de la contabilidad de cobertura. Por otro lado, el FAS 137 cambia la vigencia del FAS 133 del 15 de junio de 1999 al 15 de junio del 2000. Asimismo, en el año 2009, el Financial Accounting Standards Board (FASB) concluye el proyecto de codificación de todos sus estándares conocidos como US GAAP, con lo que cual aparecen en el escenario de la profesión contable los Accounting Standards Codification (ASC).
A partir del concepto de mantenimiento de capital, existen dos propuestas teóricas: 1) mantenimiento de capital financiero y 2) mantenimiento de capital físico. La gran mayoría de las empresas siguen la teoría de mantenimiento de capital financiero para determinar sus resultados. Según la teoría de mantenimiento de capital financiero, la «ganancia es todo incremento patrimonial, todo aumento de riqueza, que no provenga de nuevos aportes de los propietarios». Se obtiene ganancia solo si el importe financiero (o monetario) de los activos netos al final del periodo excede al importe financiero (o monetario) de los activos netos al principio ese periodo después de excluir las aportaciones de los propietarios y las distribuciones hechas a ellos en ese periodo.
Hasta el 31 de diciembre del 2008, existía una contradicción entre esta teoría y lo que establecían varias NIIF, incluida la NIC 39, ya que diversos estándares para situaciones especiales establecían que determinadas ganancias o pérdidas se debían imputar directamente a cuentas patrimoniales. A partir del 1 de enero del 2009, entra en vigencia una nueva versión de la NIC 1, que incorpora un nuevo concepto denominado «Otros Resultados Integrales» (ORI): las partidas especiales, que antes se reconocían en cuentas patrimoniales, ahora se reconocen en el concepto ORI. Este no es una cuenta patrimonial, sino un concepto de ingresos y gastos. De hecho, el concepto de ORI no aparece recién en enero del 2009 con la NIC 1, sino que es introducido en la teoría contable por el FAS 130 en el año 1997.
En el caso concreto de la NIC 39, los cambios en el valor razonable del instrumento de cobertura en una cobertura de flujo de efectivo se reconocían en una cuenta patrimonial, pero, a partir del 1 de enero del 2009, se reconocen en el ORI (ingreso o gasto). El Marco Conceptual para la información financiera emitido en marzo del 2018 incorpora el tema del estado del resultado del periodo y otro resultado integral. Así, se indica que los elementos de ingresos y gastos se clasificarán en el estado de resultados de periodo o fuera de este estado financiero en otro resultado integral, con lo cual queda determinado que un ingreso o un gasto no puede reconocerse en una cuenta patrimonial; esto es coherente con la definición de mantenimiento de capital financiero.
Algunas partidas impactan en otros ingresos integrales en un período y luego afectan el ingreso neto en el mismo período o en uno posterior. Por ejemplo, una ganancia por tenencia no realizada en un valor disponible para la venta se incluye en otro resultado integral en el período en que ocurre la fluctuación del mercado. Más tarde, quizás años más tarde, se vende el valor disponible y las ganancias realizadas se incluyen en el ingreso neto. Es necesario un ajuste al componente de ganancia por tenencia no realizada de otro resultado integral para evitar contar dos veces la ganancia: una vez en el ingreso neto en el año actual y otra en otro resultado integral en el período anterior. Los ajustes de ese tipo se denominan ajustes de reclasificación.
