La preparación de medicamentos en los centros sanitarios incluye todas aquellas operaciones necesarias para adaptarlos para su administración al paciente, tales como la individualización de la dosis, la reconstitución, dilución, identificación y acondicionamiento final. Esta preparación debe realizarse siguiendo los criterios de calidad y seguridad necesarios para que el producto final permita alcanzar el objetivo terapéutico, adaptándose a las necesidades del paciente sin causarle daños.
Aplicación Segura de Medicamentos Estériles en Unidades de Enfermería
Los medicamentos estériles inyectables poseen un mayor potencial de riesgo para el paciente, siendo el tipo de medicamento más frecuentemente implicado en los errores de medicación. Distintos autores han reportado que el riesgo para los pacientes es mayor cuando los medicamentos parenterales son preparados en las unidades clínicas.
Por este motivo, numerosos documentos de consenso y guías de calidad en el ámbito sanitario en Europa y a nivel internacional, recomiendan desde hace años que la preparación de los medicamentos estériles parenterales se realice siempre de forma centralizada en el servicio de farmacia y se entreguen listos para administrar. Sin embargo, pese a las recomendaciones, en el ámbito europeo la preparación de medicamentos sigue realizándose en la mayoría de los casos por el personal de enfermería en las unidades y plantas de hospitalización.
En el año 2011, la Resolución CM/ResAP (2011)19, con el objetivo de mejorar y armonizar la preparación de medicamentos en los servicios de farmacia hospitalaria europeos, indicó que, de forma general, la reconstitución y preparación de medicamentos estériles debe realizarse en los servicios de farmacia para poder asegurar el adecuado cumplimiento de los criterios de calidad y seguridad. Salvo situaciones de urgencia, únicamente se autorizará la preparación fuera de las zonas estériles de los preparados calificados de bajo riesgo, que fundamentalmente incluyen transferencias simples de un volumen de un dispositivo a otro mediante sistemas cerrados; es decir, reconstitución de viales y transferencia de un medicamento al suero o diluyente compatible para su dilución previa a la administración.
Las guías de buenas prácticas internacionales indican que la preparación de medicamentos estériles en los servicios de farmacia se debe realizar en cabinas de flujo laminar dentro de zonas limpias controladas cumpliendo criterios de higiene, indumentaria del personal, y con los controles de calidad y microbiológicos previamente definidos. Sin embargo, no hay referencias ni estándares de calidad reconocidos que se apliquen a las preparaciones estériles en plantas o unidades de enfermería.
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Situación Actual en Hospitales Españoles
Una encuesta on-line de 30 preguntas dirigida al personal de enfermería se difundió a 500 centros hospitalarios para conocer la situación actual. Se recibieron 91 respuestas de 42 centros hospitalarios diferentes, lo que representa un porcentaje de respuesta del 8,4% de los centros. Los resultados mostraron una gran variabilidad en los requerimientos de calidad para la preparación de estériles en las plantas.
Hallazgos Clave de la Encuesta:
- El 62% afirma que en su centro no hay un protocolo que diferencie los preparados que deben prepararse en cabina de los que pueden prepararse en planta.
- El 96,7% de los hospitales tienen zona estéril de preparación centralizada en el servicio de farmacia.
- Solo el 63% de las plantas tienen una zona diferenciada de preparación separada de los pacientes y aislada de corrientes o zonas de paso.
- La desinfección diaria en las superficies se cumple en un 74,4%.
- El 85,7% del personal afirma estar formado en la preparación.
- Un 95,4% de los encuestados asegura que en su centro existe una política de higiene de manos.
- Es destacable que en la preparación de medicación estéril solo el 53,4% utiliza siempre guantes.
- Solo el 22,1% de los encuestados tiene protocolizado no preparar medicación estéril si presentan una infección activa.
- No está restringido el maquillaje en un 65,7% y no utilizan mascarilla ni gorro en un 72%.
- El 91,5% realiza la reconstitución y dilución en menos de 1-2 horas hasta la administración, requisito necesario para asegurar la calidad de los medicamentos más inestables.
- En la mayoría de los centros, los viales se utilizan como monodosis por paciente (89,4%), pero un 39% confirma guardar ocasionalmente restos de ampollas para utilizar posteriormente (práctica contraindicada).
- Los viales de insulina se utilizan como multidosis para varios pacientes de la misma planta en un 76% de los encuestados, pero las plumas de insulina son individuales por paciente (93,9%).
- Solo el 57,6% de los encuestados asegura limpiar con alcohol la zona de inserción de la aguja antes de la preparación y administración.
- Un 14,3% deja una aguja insertada en el vial para la dosificación con diferentes jeringas para múltiples pacientes o para múltiples dosis en un mismo paciente.
- En pediatría-neonatos, 43% utilizan un vial para dosificar varios pacientes.
Se constata la ausencia de estándares de práctica reconocidos que se apliquen de forma general en la preparación de medicamentos estériles en planta, así como una gran variabilidad en la práctica diaria. La ausencia de zonas designadas para la preparación en las unidades, la falta de protocolos sobre cuáles son los preparados estériles que pueden o no prepararse en planta y la escasez de normas en indumentaria y comportamiento para asegurar la asepsia, son aspectos destacables.
Para analizar el riesgo de contaminación microbiológica de los preparados estériles en las plantas o unidades de enfermería, se ha demostrado que el riesgo de contaminación aumenta cuando la manipulación de los medicamentos estériles se lleva a cabo en ambientes no controlados comparado con las salas blancas y cabinas de flujo laminar de los servicios de farmacia, donde el aire se filtra con filtros HEPA, el acceso es restringido y se deben cumplir normas estrictas de higiene, indumentaria y manipulación.
Recomendaciones para la Preparación Segura de Medicamentos Estériles
La aplicación de recomendaciones contrastadas de calidad y seguridad para la preparación de medicamentos estériles en las unidades de enfermería, puede contribuir a asegurar la asepsia de las preparaciones y disminuir los errores de medicación en planta. En base a las publicaciones revisadas, se ha consensuado un listado de recomendaciones técnicas estructurado en 8 puntos clave:
- Técnica aséptica durante la reconstitución: Minimizar el riesgo de contaminación microbiana.
- Medida de los volúmenes para la preparación y dosificación: Asegurar la precisión de las dosis.
- Zona de preparación: Designar y mantener un área específica, limpia y aislada de corrientes.
- Identificación y Etiquetado: Correcta identificación de los preparados para evitar errores.
- Higiene y desinfección: Cumplir rigurosamente con la higiene de manos y desinfección de superficies.
- Preparación y tiempo hasta administración: Uso inmediato: Minimizar el tiempo entre la preparación y la administración para asegurar la estabilidad y calidad.
- Envases multidosis en las preparaciones estériles en las unidades de enfermería: Manejar con precaución y seguir protocolos específicos para evitar contaminación.
- Estabilidad de la preparación parenteral (vial reconstituido, medicamento diluido): Conocer y respetar los tiempos de estabilidad de los medicamentos.
El estudio de Beaney y Goode, igual que el resto de las guías de buena práctica revisadas, recomiendan que para reducir el riesgo para los pacientes se debe mejorar el ambiente de las zonas de preparación, asegurando la limpieza y desinfección de las superficies, evitando que sean zona de paso de pacientes o familiares, implantando una normativa de higiene de manos y uso de guantes, realizando una manipulación aséptica y de no contacto con las superficies de riesgo y minimizando el tiempo desde la preparación a la administración al paciente. La implantación de estas recomendaciones puede permitir estandarizar la preparación correcta de medicamentos estériles para asegurar su asepsia en todas las unidades, evitando la variabilidad de práctica dentro de un mismo centro.
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Cómo Aplicar los Antibióticos: Uso Responsable y Efectivo
Los antibióticos son fármacos que se utilizan para tratar las infecciones bacterianas. Son ineficaces contra las infecciones víricas y la mayoría del resto de infecciones. Los antibióticos acaban con las bacterias o detienen su reproducción, facilitando su eliminación por parte de las defensas naturales del organismo. Los antibióticos solo tratan ciertas infecciones bacterianas, como amigdalitis estreptocócica, infecciones de las vías urinarias y E. coli. Es posible que no necesite tomar antibióticos para algunas infecciones bacterianas. Por ejemplo, es posible que no los necesite para muchas infecciones sinusales o algunas infecciones del oído.
Es fundamental ser conscientes de que si se toma un antibiótico cuando se presenta una infección viral no se curará la infección viral ni se verá una mejora de los síntomas, pero además existen efectos altamente contraproducentes. Algunas de las infecciones más frecuentes de tipo viral, y que por tanto no deben ser tratadas con antibióticos, son la mayoría de los dolores de garganta y de tos, el resfriado, la gripe, la bronquitis, la gastroenteritis de origen viral, algunas infecciones de los senos paranasales y ciertas infecciones de oído.
Clases de Antibióticos
Los antibióticos se agrupan en clases según su estructura química o su espectro de acción. No todos los antibióticos son iguales; existen de distintas clases, diseñados para combatir diferentes tipos de bacterias. Cada antibiótico es eficaz solo frente a determinados tipos de bacterias.
| Clase de Antibiótico | Antibióticos Principales |
|---|---|
| Aminoglucósidos | Gentamicina, tobramicina |
| Fármacos carbapenémicos | (Ejemplo no especificado en el texto, pero son betalactámicos) |
| Cefalosporinas | Cefaclor, cefalexina, cefuroxima |
| Fluoroquinolonas | Ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino |
| Glicopéptidos y lipoglicopéptidos | Vancomicina |
| Macrólidos | Azitromicina, claritromicina, eritromicina |
| Monobactámicos | Aztreonam |
| Oxazolidinonas | Linezolid, tedizolid |
| Penicilina | Amoxicilina, ampicilina |
| Polipéptidos | (Ejemplo no especificado en el texto) |
| Rifamicinas | (Ejemplo no especificado en el texto) |
| Sulfonamidas | Sulfametoxazol, trimetoprim |
| Estreptograminas | Quinupristina, dalfopristina |
| Tetraciclinas | Doxiciclina |
Los carbapenémicos, las cefalosporinas, los monobactámicos y las penicilinas son subclases de antibióticos betalactámicos, caracterizados por una estructura química denominada anillo betalactámico. Otros antibióticos que no se ajustan a las clases enumeradas anteriormente son cloranfenicol, clindamicina, daptomicina, fosfomicina, lefamulina, metronidazol, mupirocina, nitrofurantoína y tigeciclina.
Elección y Administración de un Antibiótico
En el proceso de selección del antibiótico para el tratamiento de una infección, el médico debe determinar cuál es la bacteria responsable del proceso. A veces se prevé que un determinado antibiótico será eficaz frente a la totalidad de bacterias que, con mayor probabilidad, son las causantes de la infección, de manera que no es necesario realizar más pruebas. En las infecciones causadas por diferentes tipos de bacterias, o por bacterias en las que la acción de los antibióticos no sea predecible, deben solicitarse pruebas de laboratorio para identificarlas. Se realizan pruebas con las bacterias infecciosas para determinar su sensibilidad a diversos antibióticos.
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Los antibióticos eficaces en el laboratorio no necesariamente funcionan en el organismo de una persona infectada. La efectividad del tratamiento depende de la bondad de la absorción del medicamento en el torrente sanguíneo, la cantidad de fármaco que llega a los focos de infección y la rapidez con la que el organismo elimina el fármaco. Estos factores varían en cada individuo, según los otros fármacos que esté tomando, otras enfermedades que padezca y la edad. A la hora de escoger un antibiótico, los médicos también tienen en cuenta la naturaleza y la gravedad de la infección, el estado del sistema inmunitario de la persona, los posibles efectos secundarios, la posibilidad de alergias u otras reacciones graves y el coste del antibiótico. A veces se requiere utilizar combinaciones de antibióticos para tratar infecciones graves, ciertas infecciones en las que la bacteria ofrece rápidamente resistencia a un solo antibiótico o infecciones causadas por más de 1 tipo de bacteria.
En las infecciones bacterianas graves o en el caso de personas que no pueden retener alimentos o líquidos, los antibióticos suelen administrarse inicialmente mediante inyección (generalmente intravenosa, aunque a veces intramuscular). Cuando la infección está controlada, los antibióticos se pueden tomar por vía oral. Las infecciones de menor gravedad se tratan a menudo desde el principio con antibióticos por vía oral. Tópicamente, puede aplicarse en crema, aerosol o ungüento que se ponga en la piel.
Resistencia a los Antibióticos
La resistencia a los antibióticos surge cuando una bacteria cambia para defenderse frente al antibiótico, haciendo que éste pierda eficacia parcial o totalmente. Las bacterias, al igual que el resto de seres vivos, sufren modificaciones a lo largo del tiempo en respuesta a los cambios ambientales. A causa del uso generalizado y abusivo que se ha hecho de los antibióticos (cuando los antibióticos no se toman según lo prescrito), las bacterias con frecuencia están expuestas a dichos fármacos. Si los antibióticos no se toman adecuadamente, algunas bacterias sobreviven y desarrollan resistencia a los efectos de los antibióticos. Cuando esto ocurre, esta bacteria que es capaz de sobrevivir al tratamiento con un antibiótico específico, puede multiplicarse e infectar a otras personas transmitiendo sus propiedades.
Las enfermedades causadas por bacterias que se han vuelto resistentes son muy difíciles de tratar y pueden llegar a ser muy graves. La OMS (Organización Mundial de la Salud) apunta que la resistencia a los antibióticos es uno de los problemas globales de salud más preocupantes, y subraya la necesidad de replantear la forma en la que se prescriben y usan este tipo de medicamentos. La gente puede contribuir a evitar el desarrollo de resistencias en las bacterias mediante:
- Entendiendo que los antibióticos se utilizan para tratar las infecciones producidas por bacterias, no las infecciones víricas (como el resfriado común o la gripe) y evitando que los médicos prescriban antibióticos para dichas infecciones víricas.
- Tomando los antibióticos exactamente como se les haya indicado, incluyendo la dosis correcta, el número de veces al día y el número de días (es importante tomar los antibióticos durante el número total de días prescritos, incluso si la persona se encuentra mejor).
Efectos Secundarios de los Antibióticos
Los efectos adversos frecuentes de los antibióticos son trastornos gástricos, diarrea y, en mujeres, infecciones micóticas vaginales. Algunas reacciones adversas son más graves y, dependiendo del antibiótico, alteran la función de los riñones, el hígado, la médula ósea u otros órganos. La colitis, una inflamación del intestino grueso (colon), aparece en algunas personas que toman antibióticos, especialmente cefalosporinas, clindamicina, fluoroquinolonas o penicilinas. Este tipo de colitis, llamada colitis inducida por Clostridioides difficile, tiene su origen en toxinas producidas por la bacteria Clostridioides difficile (C. diff). Las reacciones alérgicas leves pueden consistir en la aparición de una erupción con prurito o una ligera sibilancia al respirar. Las reacciones alérgicas graves (anafilaxia) pueden ser mortales y suelen incluir síntomas como inflamación de la garganta, dificultad para respirar y disminución de la presión arterial.
Pautas para un Buen Uso de los Antibióticos
Los antibióticos deben tomarse hasta que las bacterias causantes de la infección hayan sido eliminadas del organismo, lo que puede requerir la continuación del tratamiento durante varios días después de la desaparición de los síntomas. Una interrupción demasiado precoz del tratamiento puede dar lugar a una recidiva de la infección. El personal médico, de enfermería o farmacéutico puede explicar cómo se debe tomar el antibiótico prescrito y cuáles son los posibles efectos adversos. Algunos antibióticos deben tomarse en ayunas; otros deben tomarse con alimentos. El metronidazol, un antibiótico de uso habitual, provoca una reacción desagradable si se toma con alcohol. Algunos antibióticos también pueden interaccionar con otros fármacos que la persona esté tomando, posiblemente reduciendo su eficacia o aumentando los efectos secundarios. Algunos antibióticos producen sensibilidad de la piel a la luz solar.
Es importante tomar los antibióticos según lo prescrito y deben tomarse según la dosis, la frecuencia y el número de días más eficaces para tratar una infección específica. Cualquier antibiótico no sirve para tratar cualquier enfermedad bacteriana. Esto se debe a que cada tipo de bacteria tiene unas características concretas, y por eso necesita un antibiótico específico. Los antibióticos salvan muchas vidas y es imprescindible administrarlos para tratar infecciones bacterianas. Sin embargo, automedicarse con ellos es una práctica que tiene serias consecuencias negativas. Por eso, es crucial seguir estas pautas:
- Nunca tomes un antibiótico sin prescripción médica.
- Sigue al pie de la letra las indicaciones del médico en cuanto a dosis, número de tomas y duración del tratamiento.
- Si al finalizar un tratamiento te sobra antibiótico, nunca lo tires por el desagüe ni a la basura, deposítalo en el punto SIGRE de tu farmacia más cercana.
- En caso de que durante el tratamiento sufras algún efecto secundario dirígete inmediatamente a tu centro médico.
Estas recomendaciones también aplican a los animales de compañía, a los que nunca se les deben administrar antibióticos que no hayan sido recetados por el veterinario. La utilización apropiada de los antibióticos más comunes forma parte del cuidado proactivo de la salud.
Consideraciones Especiales
Toma de Antibióticos para Evitar Infecciones (Profilaxis)
Los antibióticos se utilizan a veces para prevenir infecciones (profilaxis). Por ejemplo, los antibióticos profilácticos se pueden administrar a personas que han estado expuestas a una persona con meningitis, algunas personas con válvulas cardíacas anómalas o artificiales antes de someterse a procedimientos dentales o quirúrgicos, y personas que vayan a ser sometidas a una intervención quirúrgica con gran riesgo de introducción de una infección (como la cirugía mayor ortopédica o intestinal). Para evitar el desarrollo de resistencia a los antibióticos y los efectos secundarios en las personas, los médicos suelen administrar antibióticos profilácticos durante un breve periodo de tiempo. La profilaxis con antibióticos también se administra a personas con un sistema inmunitario deficiente, como las que padecen leucemia, reciben quimioterapia contra un cáncer o tienen el VIH/sida, porque estas personas son particularmente propensas a las infecciones graves. Pueden necesitar tomar antibióticos durante mucho tiempo.
Toma de Antibióticos Durante el Embarazo y la Lactancia
En general, se emplean antibióticos durante el embarazo solo cuando los beneficios del tratamiento superan los riesgos. Algunos antibióticos son más inocuos (inofensivos) que otros. Las penicilinas, las cefalosporinas y la eritromicina son algunos de los antibióticos más inocuos para tomar durante el embarazo. La mayoría de los antibióticos pasan a la leche materna en cantidades lo suficientemente grandes como para afectar a un bebé amamantado y, a veces, no se pueden usar en mujeres que están amamantando. A veces se debe decidir entre dejar de amamantar o dejar de tomar el antibiótico. Si aparece una infección durante el embarazo o durante la lactancia, las mujeres deben hablar con su médico sobre los beneficios y riesgos del tratamiento.
Tratamiento Antibiótico a Domicilio
El tratamiento de algunas infecciones, como muchas de las que afectan al hueso (osteomielitis) o al corazón (endocarditis), pueden requerir la administración de antibióticos por vía intravenosa durante mucho tiempo, a menudo entre 4 y 6 semanas. Si la persona no padece otros trastornos que requieran hospitalización y se siente relativamente bien, se le puede administrar el antibiótico por vía intravenosa en casa. Cuando los antibióticos deben ser administrados durante largo tiempo, se emplea un tipo especial de catéter intravenoso (IV), como un catéter central o un catéter central insertado periféricamente (CCIP).
Algunos dispositivos para la infusión de antibióticos IV son lo bastante sencillos como para que la persona y sus familiares aprendan a manejarlos por sí mismas. En otros casos, será necesario que una enfermera acuda al domicilio del paciente para administrarle cada dosis. En cualquier caso, se requiere una supervisión cuidadosa para garantizar la administración correcta del antibiótico y monitorizar la aparición de posibles complicaciones y efectos adversos. Si el antibiótico se administra en el domicilio a través de un catéter intravenoso, aumenta el riesgo de contraer una infección en el punto de inserción del catéter y en el torrente sanguíneo. Esto puede indicar una infección relacionada con el catéter: dolor, enrojecimiento y pus en el lugar de inserción del catéter; escalofríos y fiebre (incluso sin la presencia de problemas en el lugar de inserción).
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