En el dinámico mundo empresarial, las Normas de Información Financiera (NIF) se erigen como la autoridad gobernante en la contabilidad. Se aseguran de que la información proporcionada a los usuarios de la información financiera sea fidedigna y confiable para la toma de decisiones. Las Normas de Información Financiera son un conjunto de conceptos y lineamientos que regulan la preparación y la presentación de la información de los estados financieros. Al ser aceptadas de manera generalizada en un lugar y una fecha determinada, sirven como marco regulador para la emisión de los Estados Financieros. La contabilidad es la base de la información financiera, y conocer y estudiar la normativa NIF es de suma importancia, debido a la proximidad entre lo contable y lo fiscal.
La adhesión a estos estándares permite realizar comparaciones al interior de empresas y entre ellas, lo que facilita examinar su progreso y posición en el mercado. En el desarrollo de la economía, que hace énfasis en el conocimiento y las comunicaciones, se ha destacado la importancia de los Intangibles como elementos generadores de valor. Usualmente se da mayor importancia a los recursos físicos y monetarios, sin tener presente que la identificación de los Intangibles es una nueva realidad, la cual le proporciona al ente que los valora mayor eficiencia y verdaderas fuentes de creación de valor. Esta información se ha convertido en prioritaria para los inversionistas, gerentes, analistas financieros, analistas de riesgo y, en general, toda la comunidad interesada en el funcionamiento empresarial.
Entendiendo los Activos Intangibles y el Capital Intelectual
Los Intangibles son parte importante del valor de mercado de las empresas y organizaciones en general. Su análisis corresponde a la necesidad de la contabilidad tradicional, que no proporciona la información suficiente en relación con el reconocimiento, medición y valuación de los mismos. Es fundamental diferenciar entre costos intangibles y activos intangibles.
Un Costo Intangible es un costo no cuantificable en relación con una fuente identificable. Los costos intangibles representan una variedad de gastos, tales como las pérdidas en la productividad, la buena voluntad del cliente o la caída del entusiasmo de los empleados. Si bien estos costos no tienen un valor concreto, algunos gerentes tratarán de estimar el impacto de estos intangibles.
Por otro lado, un Activo Intangible es un activo que no es de naturaleza física. La propiedad intelectual de las empresas (tales como patentes, marcas, derechos de autor, metodologías de negocio), la buena voluntad y el reconocimiento de marca, son activos intangibles comunes en el mercado actual. No es fácilmente cuantificable el intangible, pero nadie duda de su valor, por ejemplo, el reconocimiento de marca de Coca Cola.
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Cuando hablamos de comoditización, resaltamos la necesidad de diferenciación para no caer en una discusión de precios y descuentos. Lo que impulsan todas las decisiones no comoditizadas son los intangibles. Los Activos Intangibles siempre han estado inmersos en las organizaciones, pero el tema en cuanto a su valuación dentro de la empresa es relativamente nuevo. No es desconocido que lo más evidente son los activos tangibles, como la propiedad planta y equipo, que determinan su valor en libros; pero hoy día es mucho más importante la evaluación de los conocimientos humanos, la información disponible, el saber hacer, el personal competitivo, la propiedad intelectual, las marcas, el mantenimiento de la clientela y los conocimientos sobre el comportamiento del mercado, son algunos de los ejemplos de Activos Intangibles que suman al valor real que tiene una empresa en el mercado.
En el caso de los activos intangibles, progresan en la medida en que se desarrolla la nueva economía basada en el conocimiento y la información, y últimamente, el enfoque hacia el cuidado medioambiental y de la salud. Se definen los Activos Intangibles en Contabilidad; como el conjunto de bienes inmateriales, representados en derechos, privilegios o conocimientos, habilidades y ventajas de competencia que son valiosos porque contribuyen a un aumento en ingresos o utilidades por medio de su empleo en el ente económico; estos derechos se compran o se desarrollan en el curso normal de los negocios. Por regla general, son objeto de amortización gradual durante la vida útil estimada.
Los recursos obtenidos por un ente económico que, careciendo de naturaleza material, implican un derecho o privilegio oponible a terceros, distinto de los derivados de los otros activos, de cuyo ejercicio o explotación pueden obtenerse beneficios económicos en varios períodos determinables, tales como patentes, marcas, derechos de autor, crédito mercantil, franquicias, así como los derechos derivados de bienes entregados en fiducia mercantil. Para reconocer la contribución de los activos intangibles a la generación del ingreso, se deben amortizar de manera sistemática durante su vida útil. Esta se debe determinar tomando el lapso que fuere menor entre el tiempo estimado de su explotación y la duración de su amparo legal o contractual.
Componentes del Capital Intelectual
El capital intelectual es una característica innata de la empresa, generada en el transcurso del tiempo mediante experiencias, estrategias, toma de decisiones, gestiones y cultura, cualidades que deben sostenerse, mantenerse y acrecentarse. Tales acciones se traducen en "creación de valor" y "ventaja competitiva", las cuales representan el recurso estratégico para que las empresas compitan en la nueva economía. Considerando las posiciones de Nevado y López (2002), Batista et al. (2002), el capital intelectual es una combinación e interacción directa entre el capital humano, el capital estructural y el capital relacional.
Comúnmente, se emplean las siguientes categorías propuestas por Edvisson y Malone (1997), Euforum (1988), Cañibano et al. (2002, 2008) para clasificar los elementos que configuran el capital intelectual. En términos generales, se asume lo planteado por Nevado y López (2007) y López y Nevado (2013), quienes consideran que el capital intelectual está compuesto por:
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- Capital humano: capacidades individuales, conocimientos, destreza y experiencia de los empleados y directivos de la empresa.
- Capital estructural: conocimientos que permanecen en la empresa (patentes, ideas, estructuras de funcionamiento, organización administrativa e informática, procesos internos, gestión).
- Capital relacional: recursos ligados a las relaciones externas de la empresa (clientes, proveedores, accionistas, socios de I+D).
- Capital no explicitado o especulativo: elemento que incide en el entorno donde operan las organizaciones.
El cuadro a continuación detalla la composición de cada uno de estos elementos:
| Componente del Capital Intelectual | Descripción |
|---|---|
| Capital Humano | Son las capacidades individuales, conocimientos, destreza y experiencia de los empleados y directivos de la empresa. Incluye aspectos tales como la formación de sus empleados, ingresos por empleado o experiencia y calidad del equipo directivo, entre otros. |
| Capital Estructural | Se define como el conjunto de conocimientos que permanece en la empresa al final del día. Incluye las patentes, ideas, estructuras de funcionamiento y la organización administrativa e informática de la empresa. Además, incluye aspectos sobre la capacidad instalada, eficiencia productiva e incluso la gestión interna del negocio, cultura corporativa o la estrategia de comunicación en la compañía. Dentro de este bloque se observan los procesos de trabajo, las técnicas y programas para empleados que aumentan y fortalecen la eficiencia de producción o la prestación de servicios, así como aspectos relativos a las herramientas que aceleran la corriente de conocimientos a través de la organización. |
| Capital Relacional | Se define como el conjunto de recursos ligados a las relaciones externas de la empresa, es decir, con sus clientes, proveedores, accionistas o socios de I+D, de los que se obtienen aspectos relativos a la dependencia de clientes clave, ventas por cliente o descripciones del compromiso y relaciones con clientes o proveedores. |
Es evidente la fuerza que ha tomado este activo, visto como la fuente generadora de valor más importante para una empresa, por ser el factor que la diferencia de otras compañías, el que busca elevar la calidad del producto o servicio, tratando de abarcar la mayor cantidad de clientes y permanecer en el mercado, anticipándose a las expectativas, necesidades y demandas económicas. La conjugación de estos elementos permite gestionar las personas, diseñar alianzas estratégicas y considerar las especulaciones que inciden en el entorno.
La Norma Internacional de Contabilidad 38 (NIC 38) sobre Activos Intangibles
El capital intelectual es relacionado con el activo intangible, por lo que la Norma Internacional No. 38 (NIC-38: 2004) y la Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 38, definen al intangible como un activo identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física, que se utiliza en la producción o suministro de bienes y servicios, arrendarlo a terceros o para funciones relacionadas con la entidad. Esta definición enmarca requisitos que restringen el reconocimiento del activo intangible dentro de la información financiera, lo que implica que solo se reflejen los intangibles adquiridos.
La norma internacional contable establece que un activo satisface el criterio de identificabilidad en la definición de un activo intangible cuando:
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- El activo es separable o susceptible de ser separado o dividido de la entidad y vendido, transferido, explotado, arrendado o intercambiado, bien individualmente junto con un contrato, un activo o un pasivo asociado.
- Porque surge de un contrato o de otros derechos legales, sin considerar si tales derechos son transferibles o separables de la entidad o de otros derechos y obligaciones.
Posterior al reconocimiento del activo intangible, se demostrará su identificabilidad y control. Una entidad controla el activo siempre que tenga el poder de obtener los beneficios económicos futuros que procedan de los recursos que subyacen en el mismo, y además pueda restringir el acceso de terceras personas a tales beneficios, y por último la certeza de generación futura de beneficios económicos. La entidad evaluará la probabilidad de obtener beneficios económicos futuros utilizando hipótesis razonables y fundadas, que representen las mejores estimaciones de la gerencia respecto al conjunto de condiciones económicas que existirán durante la vida útil del activo. En este sentido, la entidad utilizará su juicio para evaluar el grado de certidumbre asociado al flujo de beneficios económicos futuros que sea atribuible a la utilización del activo, a partir de la evidencia disponible en el momento del reconocimiento inicial, otorgando un peso mayor a la evidencia procedente de fuentes externas.
Según la NIC-38 (2004) un activo intangible se medirá inicialmente por su costo histórico y posterior a ello, si se requiere comercializarlo, se pactará entre las partes involucradas a través de la medición del valor razonable.
Desafíos en el Reconocimiento y Medición del Capital Intelectual
Las empresas se enfrentan, por una parte, al reto de realizar inversiones intangibles que potencien la capacidad de generación de riqueza en el futuro, y, por otra, a la necesidad de organización. Esto es especialmente difícil, dado que los sistemas de información y contabilidad empleados habitualmente en las sociedades comerciales están orientados principalmente hacia la medición de los beneficios y el valor del patrimonio en términos monetarios y, por tanto, tienen una limitada capacidad para reflejar el valor y la importancia de las inversiones intangibles. El panorama actual presenta una disyuntiva: toda organización desea generar constantemente beneficios económicos, pero esta idea es nula si los componentes del capital intelectual no se interrelacionan. Bajo esta perspectiva, surge la pregunta: ¿es cuantificable monetariamente el capital intelectual que permita a su vez relacionarlo con un rubro o elemento de los estados financieros?
Ante esto, se presume que hay un valor potencial oculto en las empresas, es decir; el capital intelectual de las empresas, siendo explotado o no. Los esfuerzos apuntan a descubrir nuevas fuentes de valor que produzcan beneficios para las empresas, sin embargo, no hay que dejar de lado la perspectiva contable, la cual parte del reconocimiento del elemento, en este caso del capital intelectual, posteriormente, la medición monetaria para finalmente registrar el evento y revelarlo en los estados financieros, considerando la practicabilidad o no de las Normas Internacionales de Información Financiera en lo referente al reconocimiento, valoración y revelación del capital intelectual en conjunto en los estados contables.
Por esta razón, la tendencia de los organismos reguladores internacionales, como el Financial Accounting Standard Board (FASB) o el International Accounting Standard Board (IASB) consiste en recomendar la inclusión de información adicional sobre activos intangibles fuera de los estados financieros, evitando así la incorporación de criterios contables que puedan poner en riesgo la calidad y fiabilidad de la información financiera. En el caso del capital intelectual, cuestionar si la empresa lo ha adquirido y de ser posible la suposición, si tiene control o dominio sobre él, es necesario e interesante puesto que es la primera acepción a considerar en todo este dilema contable. De lo contrario, la normativa es clara al indicar que si no lo reconozco no lo puedo valorar o medir y por ende no hay nada que registrar monetariamente en la contabilidad para posteriormente revelarlo en los estados financieros.
La discusión del capital intangible está dirigida, fundamentalmente, en su consideración de recursos intangibles y la dirección de esta clase de recursos por las organizaciones. Pero si existen los recursos intangibles, éstos también deben tener su contrapuesto en la organización, que son las obligaciones intangibles. Como indican Harvey & Lusch: "Nosotros debemos equilibrar los capitales intelectuales en los libros contables…". Debemos tener en cuenta que la gestión del capital intelectual o intangible no consiste meramente en identificar y sumar los recursos intangibles de la organización. El enfoque estratégico de una organización debe cambiar aumentando y desarrollando los activos intangibles pertinentes, así como reconociendo el impacto de los pasivos intangibles.
La Divulgación del Capital Intelectual en las Empresas
Las empresas pueden completar la información sobre sus activos intangibles mediante su revelación voluntaria. Existe evidencia empírica que países europeos y Estados Unidos de América (EUA) han llevado a cabo estudios que analizan cómo las empresas revelan datos sobre su capital intelectual. Contrariamente, en México no hay estudios sobre la forma en que las empresas manejan estos activos. Investigaciones recientes se proponen analizar hasta qué punto las empresas mexicanas llevan a cabo la divulgación voluntaria de datos sobre su capital intelectual dentro de sus reportes anuales y qué factor o factores influyen en la misma. Para lograr este objetivo, se estudia la influencia de los activos intangibles considerando aspectos como: tamaño de la empresa, cotización en mercados extranjeros, sector al que pertenecen, endeudamiento, rentabilidad y existencia de pérdidas económicas.
Los resultados de estudios sobre la divulgación en empresas mexicanas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores reflejaron que es más importante la divulgación de información del capital estructural, seguido del capital relacional y posteriormente del capital humano; el tamaño de la empresa es el factor clave de la divulgación. De igual forma, se encontró que las empresas de los sectores: industrial, de alimentos y bebidas, y construcción e inmobiliaria son proactivos en el momento de divulgar información sobre intangibles.
En España, estudios anteriores mostraron una escasa información voluntaria porque solamente consideraron dentro de los reportes anuales aquella información que era obligatoria. Asimismo, estos trabajos empleaban índices de divulgación para medir la cantidad de información revelada de forma voluntaria, donde el factor tamaño era decisivo en la divulgación de los activos intangibles. En resumen, los indicadores y los apartados para medir el capital humano deben normalizarse para cada sector, lo que permitirá la existencia de una comparación interempresarial. Laínes et al. (1999), Villacorta (2005) y Monclús et al. (2007) dirigen su planteamiento a la divulgación del recurso humano considerando a las empresas establecidas en países de la Unión Europea. Estos análisis determinan que las empresas refieren el recurso humano en las cuentas anuales, registrándolo en diferentes ubicaciones y con diferente nomenclatura, apareciendo con una profundidad desigual en los informes anuales.
Rodríguez (2004) determinó que las variables "tamaño de la empresa" y "sector" son las que mejor explican la extensión de la información que revela una empresa y son reflejados en todos los índices analizados; "rentabilidad" y "acciones en manos de los seis principales accionistas" son variables que explican la revelación de información sobre capital humano; por otro lado, "cuota de mercado" explica la revelación de información sobre capital relacional. Actualmente, no se cuenta con un modelo aceptado por ninguna instancia, ya sea la comunidad científica o empresarial, para la medición del capital intelectual (humano, organizativo y relacional) porque la mayoría de dichos modelos no están concluidos y la medición no es clara y precisa. Para la divulgación del capital intelectual es necesaria la estandarización de la información.
Capital Intelectual Visible e Invisible
Aparece una correlación estadística y positiva alta entre el capital intelectual invisible y el visible, lo que permite aceptar la hipótesis de que los capitales intelectuales invisibles tienen una influencia estadística y positiva sobre el capital intelectual visible, en el componente denominado capital estructural analizado. A la luz de esta investigación, los resultados sugieren que los capitales intelectuales invisibles serían los formadores de los capitales intelectuales visibles. Sería importante que en líneas de investigación posteriores se verifique el cumplimiento de esta correlación entre los capitales intelectuales visibles e invisibles en los componentes del capital intelectual humano y relacional.
Esta propuesta del capital intelectual muestra la existencia empírica de los capitales intelectuales visibles e invisibles y abre el camino para realizar mediciones de estos capitales intelectuales en las empresas, con la acotación que se hace a través de la teoría de recursos y capacidades, la cual considera distinta a cada empresa, y por lo cual la medición tendría que realizarse con base en los propios objetivos y necesidades de cada empresa.
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