Se denomina Antiguo Régimen al período de tiempo que transcurre entre los siglos xvi y xviii. Durante el siglo xvii, la monarquía absoluta se convirtió en la forma política característica del Antiguo Régimen. Francia se convirtió en el modelo de monarquía absoluta, debido a su monarca Luis XIV, conocido como el «Rey Sol».
El Desafío al Absolutismo en Inglaterra
Inglaterra, sin embargo, ha solido contemplarse como la excepción a un modelo que es norma. Los antecedentes del parlamentarismo inglés hay que buscarlos en la guerra civil surgida entre los realistas y los parlamentarios a partir de 1642, ante los deseos de Carlos I, de la dinastía de los Estuardo, de implantar el absolutismo en Inglaterra, en contra de las prerrogativas que el Parlamento inglés poseía desde comienzos del siglo XIII (Carta Magna), como su facultad para aprobar impuestos.
En Inglaterra, en 1642, el Parlamento se enfrentó al rey Carlos I, de la dinastía de los Estuardo, porque gobernaba de forma absoluta. Carlos I fue derrotado y ejecutado, en 1649 dando paso a una república dirigida por Oliver Cromwell, uno de los líderes de la revolución. Estos enfrentamientos terminaron con la ejecución del rey tras el triunfo de los parlamentarios que, dirigidos por Oliver Cromwell, proclamaron la república (1649-1660), convertida luego en una dictadura ante la necesidad de consolidar la situación en todo el reino.
Tras la muerte de Cromwell, la monarquía de los Estuardo retornó a Inglaterra en la persona de Carlos II en 1660, quien realizó ciertas concesiones al Parlamento como la abolición de algunas obligaciones feudales. No obstante, Jacobo II, su sucesor a partir de 1685, trató de volver al absolutismo, lo que unido a su catolicismo y a su política de favorecer a los católicos en un país protestante, acabaron por provocar el estallido de una nueva guerra civil: la Revolución Gloriosa de 1688.
La Revolución Gloriosa y la Declaración de Derechos de 1689
En 1688, ante el descontento por el absolutismo de Jacobo II, triunfó una segunda revolución conocida como «La Gloriosa». Una vez consolidado el triunfo de la Revolución Gloriosa, Inglaterra dio paso a un nuevo sistema político. La gran consecuencia de la revolución fue la firma de la Declaración de Derechos (Bill of Rights) de 1689. Este documento, aceptado por el rey, sigue siendo uno de los pilares de la sociedad británica.
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Suponía la eliminación definitiva del absolutismo en Inglaterra, y su reemplazo por un monarquía parlamentaria. En 1689 se estableció, en Inglaterra, una monarquía parlamentaria en la que el poder del rey quedaba limitado por las leyes aprobadas en el Parlamento, que debían ser respetadas por el monarca. La Declaración de Derechos, tras su acatamiento por el rey, supuso una reducción de las atribuciones del monarca y la obligación a contar con el apoyo del Parlamento para la toma de decisiones importantes para el país: el reclutamiento de un ejército en momentos de guerra o la imposición de nuevos impuestos. Así, desde la Bill Of Rights de 1689, el rey no va a disponer de un presupuesto ilimitado, ni va a tener tampoco derecho a imponerse a sus súbditos, ni va a ostentar la jefatura de un ejército permanente.
Características del Sistema Parlamentario Inglés
El poder legislativo residía en dos cámaras que conformaban el Parlamento. La primera, la Cámara de los Lores, miembros por herencia de la alta nobleza, y la Cámara de los Comunes, formada por diputados electos. Con el tiempo las asambleas parlamentarias acabaron teniendo una estructura bipartita (en lugar de tripartita representando a los estamentos), así el rey designaba la Cámara de los Lores mientras que la Cámara de los Comunes se formaba por elección.
El poder judicial residía en magistrados independientes que únicamente tenían como función garantizar la defensa jurídica de los ciudadanos. El poder ejecutivo recaía sobre el monarca, pero el ejercicio real está en manos del Gobierno; y este a su vez debía rendir cuentas ante el Parlamento. De esta manera se fue formando un régimen parlamentario y dió lugar a que se identificarán partidos políticos con soluciones diferentes para los problemas del país.
Un error muy común es pensar que los partidos que existían en este momento eran parecidos a los que existen en la actualidad. Funcionaba más o menos como los clubs o como miembros de que mantenían fuertes relaciones personales y acordaban seguir a alguien que se convertiría en el jefe del partido mientras su opinión le fuera favorable. A cambio el jefe del partido los ofrecía favores como era empleo en la administración, pensiones o bien títulos etc. cuando podría cumplir lo he decir cuando tuviera el poder.
Garantías y Libertades Civiles
Un aspecto del que se sentían muy orgullosos los ingleses frente a los franceses era la cuestión de la libertades. El Habeas Corpus Act, de 1679, establecía que todo detenido podía dirigirse un juez de la Corte Suprema de Londres para obtener la libertad o su conducción ante el magistrado, quien decidió la liberación inmediata si no había pruebas razonables para su detención. Hay que destacar la libertad de prensa que se ejercía sin ningún control y desempeñaba cada vez un papel más importante en la vida política aunque muy poco se expresaban por medio de la prensa.
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En conclusión la situación en Inglaterra era bastante diferente a la del resto de Europa puesto que la población se había acostumbrado a expresar su deseo mediante la renovación periódica de la cámara de los comunes y además el rey había perdido parte de su poder.
Comparación: Monarquía Absoluta vs. Parlamentaria en el Antiguo Régimen
Para comprender mejor las diferencias en la consolidación política de Inglaterra, presentamos una comparación con el modelo de monarquía absoluta:
| Característica | Monarquía Absoluta (Modelo Francés) | Monarquía Parlamentaria (Inglaterra post-1689) |
|---|---|---|
| Poder del Monarca | Absoluto, sin limitaciones significativas. | Limitado por leyes y la autoridad del Parlamento. |
| Poder Legislativo | Reside en el monarca. | Reside en el Parlamento (Cámara de Lores y Comunes). |
| Imposición de Impuestos | Prerrogativa del monarca. | Requiere aprobación del Parlamento. |
| Reclutamiento de Ejército | Prerrogativa del monarca. | Requiere aprobación del Parlamento. |
| Poder Judicial | Subordinado al monarca. | Magistrados independientes. |
| Rendición de Cuentas | Monarca no rinde cuentas a otras instituciones. | Gobierno rinde cuentas ante el Parlamento. |
| Base de Legitimidad | Derecho divino. | Contrato social, imperio de la ley, consenso de élites. |
Perspectivas Historiográficas sobre el Antiguo Régimen Inglés
Por lo anterior, con frecuencia se ha creído que el Antiguo Régimen podría darse por concluido en Inglaterra después de 1688. Sin embargo, en un intento por controvertir este tipo de concepciones, este texto tratará de dar cuenta de cuáles son los elementos interpretativos que han llevado a la historiografía anglosajona desde hace ya algún tiempo a describir la Inglaterra de finales del siglo XVIII como una sociedad de Antiguo Régimen. El propósito es poner de manifiesto que la existencia de un orden de este tipo no depende tanto del sistema de gobierno cuanto del modelo de conformación de las relaciones de poder y del grado en que éstas se hallan circunscritas al ámbito más o menos reducido que ocupan las élites, las cuales cuentan, con frecuencia, con un amplio respaldo social basado en creencias y aspiraciones de origen religioso.
La monarquía mixta, concebida por muchos panfletistas europeos de la época -con especial sistematicidad por Montesquieu, pero también por Blackstone en la propia Inglaterra- como un sistema de equilibrios basado primordialmente en el imperio de la ley, habría librado a la Pérfida Albión, desde los tiempos de la Revolución Gloriosa, de sufrir los excesos del despotismo de los reyes. No obstante, la noción de monarquía mixta, que aludiría a la existencia de una base de legitimidad del poder de tipo contractual o, en versiones más modestas, a la presencia de mecanismos de control/limitación sobre la autoridad mediante la fijación de un sistema de separación de poderes, resulta inaplicable o simplemente errada para describir la compleja realidad política de la Inglaterra Hannoveriana.
La long eighteenth-century inglesa es, por esencia, un periodo altamente controvertido al que se ha asignado un cierto carácter fundacional, primero de la particular modernidad anglosajona -cuyo hito fundamental se hallaría en los acontecimientos de la Revolución Gloriosa- y después, de las dificultades surgidas para la comprensión y reubicación de la misma en un espacio más amplio de problemas comunes a una buena parte de Europa. Ciertos movimientos asociados a la propia pervivencia del orden del Antiguo Régimen actuaron realmente como "catalizadores de un tipo de cambio" cuyos efectos estaban efectivamente destinados a consolidar y al mismo tiempo modernizar el orden político y social, en lugar de plantear un desafío que concluyera en su desintegración por medio de mecanismos revolucionarios.
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Sin negar la importancia de factores como el derecho divino de los reyes como pauta de legitimación del poder o el patronazgo como elemento central en la configuración del sistema político, puede concluirse que el Antiguo Régimen inglés crearía nuevos medios para lograr su perpetuación, mediante un estímulo consciente a las transformaciones políticas en curso. El mito creado por la historiografía whig en torno al carácter "único" de la historia inglesa, desde una visión intencionadamente errada del significado de la Revolución Gloriosa, se desmonta fácilmente si se comparan las historias de Inglaterra con otros países de Europa después de 1688, tanto desde el punto de vista del funcionamiento del sistema político como desde la vigencia de ciertos discursos sobre el poder.
La relación crucial que define las pautas de comportamiento político es la que tiene lugar entre el gobierno central y la aristocracia -término este último que en Inglaterra debe incluir la clase de los propietarios-, quienes dominan el sistema parlamentario, la Iglesia, el gobierno central y local y el ejército. La posición de esta aristocracia cuenta con el apoyo de los intelectuales, las instituciones educativas y en definitiva, salvo en etapas muy concretas de crisis (como durante los Gordon's Riots o el Wilkes Affair), de la sociedad en su conjunto. De hecho, tanto el Anglicanismo como los ideales clásicos de organización social sostienen el orden aristocrático.
El consenso es un elemento central en la legitimación de la política, en Inglaterra igual que en el resto de Europa, puesto que: "Con independencia de la retórica de la autoridad, la realidad es que el poder era descentralizado y, por tanto, de tipo consensual, aunque los términos del consenso se hallaban sujetos a continuas alteraciones". Por tanto, en Inglaterra, como en otros países de Europa, la clave para lograr un gobierno estable dependía, en gran medida, de asegurar que las élites locales gobernaran el territorio de acuerdo con los intereses del gobierno central, lo cual se lograba siempre y cuando éste ajustara sus objetivos e instrucciones, al menos parcialmente, a las necesidades y posibilidades de los notables.
La Influencia del Modelo Político Inglés en Europa
Hasta finales del siglo XVIII, buena parte de la Ilustración, tanto de Francia como de la Suiza francófona, vio con admiración el sistema político de la Gran Bretaña. Autores como Voltaire, Montesquieu, De Lolme, lo describían como una perfecta maquinaria de relojería basada en controles y equilibrios recíprocos; interpretación ésta más ajustada a la teoría que a la práctica constitucional de Inglaterra. En cambio, autores más radicales -Rousseeau, Mably, Morelli o Sieyès- preferían una alternativa más radical basada en la supremacía del Parlamento.
Ni en la Asamblea constituyente de 1789-1791, ni la Convención, el Directorio, el Consulado o el Imperio, siguieron el modelo inglés, sino que optaron por nuevas experiencias políticas; y así, mientras Inglaterra se ostentaba como modelo de estabilidad, Francia mostraba el ejemplo de fracasos continuos. En la ansiosa búsqueda de un régimen político estable, hubo un tránsito de la anglofobia a la anglofilia en Constant, Necker, Madame Staël, o en el liberalismo doctrinario.
Aparte del bicameralismo y del poder neutro del rey, Constant deseaba que se imitase la responsabilidad de los ministros, o la compatibilidad de los puestos de ministro y de miembros de la asamblea. Para Constant, era preciso una mayoría estable y una oposición claramente diferenciada de aquélla; en ese caso, ningún ministro podría mantenerse si no contase con la mayoría de los votos, a menos de convocarse a nuevas elecciones. Por tanto, admitía un sistema de responsabilidad parlamentaria indirecta en el caso que las votaciones mostrasen la falta de apoyo parlamentario y se diese, en consecuencia, la imposibilidad de continuar ejerciendo las funciones gubernativas.
El proyecto de constitución senatorial de 6 de abril de 1814, también llamada “constitución de rentas”, es interesante desde éste como de otros puntos de vista. Admitieron todos adoptar como punto de comienzo 1789 y a la monarquía constitucional como el ideal, con el ejemplo de la constitución inglesa. El proyecto era de orientación anglófila, resumía las verdaderas aspiraciones de la alta y media burguesía. Hacía residir el Ejecutivo en el rey, el Legislativo en el Cuerpo Legislativo y en un Senado, integrado por miembros de la familia real y elegidos por el rey, hereditarios. El gobierno francés es monárquico, hereditario, de varón en varón en orden de primogenitura. El sistema gubernamental era similar al propuesto por el primer comité de constitución de 1789, formado por Mounier y Mirabeau: se establecían dos Cámaras, la disolución, los ministros podían ser parte de cualquiera de las Cámaras y eran responsables, por lo menos penalmente, de todos los actos de gobierno que autorizaran firmando, por medio del refrendo ministerial.
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