La contabilidad, en su esencia, se enfoca en registrar todas las transacciones económicas que afectan el estado financiero de una entidad, proporcionando una visión global de sus actividades y resultados. ¡Cada una de estas clasificaciones es fundamental para una gestión financiera efectiva y precisa!
No hay una única concepción de contabilidad ni desde el punto de vista práctico ni desde el punto de vista cognitivo. La sociedad suele entenderla como la experticia de llevar las cuentas, una simple teneduría registral de libros, una actividad amanuense y funcional a los intereses empresariales, mientras que la academia se esfuerza en verla como una lógica de representación a través de dimensionar y registrar la realidad. Podemos analizarla como una técnica, un saber hacer, o como una ciencia y una metodología social; algunos la restringen al campo exclusivo de las finanzas de la empresa, mientras otros preferimos instalarla en espacios más amplios, tales como los sociales y los ambientales.
Nuestra principal asunción es que la contabilidad no sólo describe, sino que construye la realidad multidimensional en la que opera, y no puede reducirse a un planteo mecanicista normativo dependiente de la economía financiera. Debemos partir de reconocer que de forma general, la contabilidad no consta en el inventario de los conocimientos sociales que aportan interpretaciones y soluciones a problemas cotidianos. Según las investigaciones empíricas disponibles, ni la denominada contabilidad tridimensional, en sus tibios intentos de incluir la responsabilidad social empresarial y la problemática ambiental, ha permitido mejorar su consideración pública.
La Moralidad de la Contabilidad Bajo Sospecha
Somos conscientes de que nuestra disertación se elabora en un marco global de tensiones sobre la praxis, la metodología y la pedagogía de la contabilidad, que han desgastado su respetabilidad académica y su consideración social. Su práctica, pese a la normatización permanente e intensiva, se encuentra cuestionada por la concentración de la actividad relevante en pocas empresas transnacionales de servicios contables. La moralidad de la contabilidad está bajo sospecha.
Su metodología se ha debilitado al ignorar avances científicos de alcance multiparadigmático y reemplazarlos por marcos conceptuales profesionales que no se han mostrado eficientes para enfrentar demandas sociales insatisfechas, y por instrumentos financieros difusos e innovaciones tecnológicas relacionadas con la información virtual en tiempo real y las monedas encriptadas. Para la actividad política, la contabilidad y la auditoría son temas instrumentales de regulación para facilitar los objetivos financieros del sistema y consolidar la apropiación de los beneficios monetarios.
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Encontrar espacios pertinentes de investigación en estas temáticas es el propósito del campo universitario de nuestra América Latina, e implica reconocer los limitantes espaciales de una trilogía conformada por una contabilidad subalterna, un modelo de desarrollo neoliberal y una universidad conservadora.
Contabilidad y Desarrollo en América Latina
Los organizadores de CLAICON han puesto a consideración, como eje desafiante de su Congreso, la interrelación entre contabilidad, compromiso universitario y desarrollo regional, conceptos que tienen en común su tendencia dialéctica, un cierto significado crítico y una opción de investigación, pero no lo hacen en el vacío, le marcan la territorialidad de América Latina, nos piden que como investigadores veamos la relación entre contabilidad y desarrollo desde la óptica latinoamericana, y analizar el compromiso de la universidad con los objetivos de la sociedad regional, lo cual ya nos ubica en un debate: lo global o lo regional.
Y mucho más acontece con el término Desarrollo, que algunos lo piensan como aumento productivo y crecimiento natural que mejora el nivel de vida y que depende de las variables económicas del mercado, mientras otros lo identificamos como un proceso interno inducido del poder político democrático, que requiere productividad global sustentable y distribución del ingreso con equidad. Mientras que la ideología prevalente de visión economicista se enfoca en el corto plazo, otros lo entienden de manera intergeneracional como una expresión humana socioeconómica y sustentable.
Partimos de afirmar y vamos a demostrar que la contabilidad no es una técnica sino un saber social con potencialidades cognitivas para pensar la realidad de manera crítica; aceptamos que la universidad no es un instituto de enseñanza sino una institución abierta, plural e incondicional de cambios en nuestra sociedad tecno-burocrática de consumo masivo dirigido, y adherimos a la concepción según la cual el desarrollo y sus estrategias no son inocentes y conforman intereses de clases. Una contabilidad reconocida por satisfacer intereses públicos transparentes y no los ocultamientos de la clase dominante. Una universidad aceptada por su compromiso con la comunidad y sus problemas y no con grupos de poder privilegiados.
El Sentido Común y el Buen Juicio en la Contabilidad
Conviene referirse, aunque sea brevemente, al sentido común que, según Mario Bunge, es el menos común de los sentidos. Nuestra hipótesis es que la concepción genérica de contabilidad, la concepción popular de contabilidad, forma parte del sentido común, una suerte de conocimiento precientífico que Popper identifica como el origen de las ciencias y que puede diferenciarse del buen juicio o del sentido común crítico que sugiere Bunge. Solemos aceptar como natural y propedéutico todo aquello que las convenciones sociales nos presentan como receta de acciones útiles y esperadas.
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En tanto artificio humano construido para representar la realidad, a efectos de describirla y comprenderla, la contabilidad es un producto cultural, se instala en tiempos históricos en el sentido común como natural al sistema capitalista del orden comercial de los mercados que enuncia Pacioli: no hay orden sin contabilidad, y también en circunstancias modernas, con la racionalidad calculista de los agentes económicos que cita Max Weber: no hay racionalidad sin contabilidad. Los registros antropológicos enseñan que, por lo menos desde el tiempo sumerio, el hombre reconoce el sentido común de registrar para recordar, de medir para dimensionar la realidad, y de usar información para controlar y decidir.
Aceptamos que estas cuentas sirven para la gobernabilidad humana y social, en tanto se aplican a cuestiones prácticas: informamos a través de cuentas, decidimos a través de cuentas, y controlamos mediante cuentas, en nuestro hogar, nuestras vidas y nuestras organizaciones. Las cuentas disciplinan y ordenan, se vuelven públicas e institucionales y se normalizan en su estructura y dinámica a través de planes, normas y reglamentos.
Para dar coherencia integral al contexto epistémico y ampliar el desarrollo cognitivo social y humano es necesario transitar desde aquel sentido común, instalado como ideología ortodoxa del utilitarismo pragmático, hacia el buen juicio, basado en la construcción crítica de la conciencia actitudinal. Y esta es la tarea universitaria: problematizar, cuestionar, rebatir conocimientos para probarlos, dudar de ellos, enfrentarlos con la realidad y construir otros nuevos.
En ese sistema económico en el que opera la contabilidad, subyace un pensamiento dominante que es el capitalismo neoliberal, cuyos postulados son: la subordinación de los estados nacionales a los requerimientos de libertad económica para los mercados, la eliminación de los déficits de inflación, la privatización general de los servicios públicos, y la reducción de los gastos públicos y sociales. Este complejo ideológico posmoderno penetró en el sistema del sentido común y es considerado como una forma necesaria y natural de regular la organización con base en el mercado y el orden jerárquico de las clases sociales, de regular la organización y los conocimientos de las ciencias sociales. Hoy, cuando hablamos de contabilidad financiera hablamos de neoliberalismo, y cuando hablamos de neoliberalismo hablamos de contabilidad financiera.
Sustentabilidad y Responsabilidad Social en la Contabilidad
La sustentabilidad y la responsabilidad social, han alimentado un comportamiento ético y de valores sociales en las organizaciones económicas, promoviendo el ejercicio de un desarrollo comprometido, sustentable y competitivo. El marco de estudio fue la teoría institucional, como una forma de entender los cambios culturales en las organizaciones, el estudio se aplicó entre profesionistas contables del estado de Sonora y Sinaloa, México, aplicando un análisis descriptivo y de correlación.
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En la práctica común, es observable que la contabilidad no considere usualmente aspectos medioambientales o sociales, situación que es producto de las dificultades de exteriorización o interpretación de su valor y reconocimiento. En el trabajo, se examina el avance en las organizaciones de la sustentabilidad y la responsabilidad social en relación con la transparencia ambiental contable de las organizaciones económicas, describiendo un estudio aplicado en el noroeste de México, con un método de correlación a partir de dos encuestas aplicadas, una de ellas de percepción y otra de descripción.
Conforme Banerjee la influencia ambiental en la estrategia corporativa está en la infancia, y no es soportada por la dirección y la gestión, lo cual cuestiona su importancia y enfoque paradigmático o estratégico. El enfoque socio ambiental, pretende desarrollar principios de desarrollo sostenible en la organización, así como promover un cambio en la posición política y de gestión directiva del medio ambiente.
Por su parte, las teorías de contabilidad de gestión y la contabilidad social, se centran en un sistema al servicio de usuarios internos de la organización, cuyo propósito es utilizar los informes contables para la toma de decisiones, a la vez de permitir medir la eficiencia de las acciones y decisiones tomadas por los administradores en sus actos de gestión, es de hecho una contabilidad directiva. Mientras la contabilidad social supone dos sentidos: la presentación de costos y beneficios del impacto del comportamiento social y la generación de un informe social, dando entre ambas un sentido social a la gestión que se enfrenta cotidianamente a lo lógica económica del mejor negocio con el mayor rendimiento.
Limitaciones, a las que se agrega el modelo contable nacional que cubre las necesidades del tipo de negocios, influido por las variables económicas y culturales de cada país. En éste modelo, la unidad monetaria puede ser: heterogénea nominal u homogénea; la valuación a costo histórico o valores corrientes y el capital a mantener: financiero de enfoque en los propietarios y operativo o de enfoque del ente. Por otro lado, existen las Normas de Información Financiera, como disposiciones contables sugeridas, para la armonización internacional de las prácticas contables de registro, presentación y revelación con el enfoque de competitividad informativa internacional, para permitir medir y comparar la información contable con entidades similares a nivel global.
La contabilidad como herramienta de la gestión, debe revelar la información que otorgue una imagen fiel de una organización. La información contable debe permitir tomar decisiones a los interesados directos y a terceros interesados. En un sentido funcionalista, es necesario adoptar una postura crítica, he involucrar a la contabilidad en la transformación social, económica y política.
Tabla 1. La muestra de estudio, estuvo representada en un 39% por contadores en la academia, y 28% en el sector gobierno, mientras el sector empresas e independiente no rebasan el 20%, la proporción se confrontó con el tiempo de experiencia, el cual es de 14 años en promedio.
Modelo de Contabilidad Social (MCS)
Se demuestra la factibilidad de aplicar el modelo de contabilidad social a las cuentas por sectores institucionales de México para analizar aspectos económicos y sociales como la estructura y efectividad del gasto público federal destinado a la política asistencial; además, se evalúa su efecto en la inversión de los hogares. Es un proceso innovador, se trata de una modelación técnico conceptual que permite definir relaciones económicas, financieras y sociales de interacción entre agentes agrupados en sectores y subsectores institucionales.
Los MCS contienen la descripción estadística y contable que asocia una representación del acontecer social, en su procesamiento e interpretación. Mediante el análisis econométrico elucida los mecanismos, procedimientos y objetivos a conseguir, así como el espacio y tiempo que ocupa. Tanto la teoría económica, como las cuentas nacionales transitan de la congruencia conceptual y metodológica para expresar la realidad que refieren, hacia una consistencia interna, conforme se perfeccionan los registros estadísticos que sirven para medir las variables económicas.
Powelson afirma que la contabilidad social como técnica de estudio de la economía debe sustentar el análisis y la planeación de los gobiernos, no solo para auxiliar su gestión, sino que al formar parte de la teoría económica tiene que funcionar de manera semejante a la estadística y la matemática en otras disciplinas. El SCN retoma en sus COyU el concepto de flujo circular de valores de los bienes y servicios en la economía ideado por Quesnay, lo cual permitiría a los países racionalizar sus recursos. Con la MIP, la contabilidad nacional y su capacidad de expresión social se asumen como insumo estadístico para la teoría económica, pues facilita el empleo de modelos matemáticos.
El aporte de este artículo se ubica en la aplicación técnico-metodológica del SCN de 1993 que sustenta a la contabilidad social descrita por sectores institucionales, debido a que el MCS vincula los flujos del sistema económico tanto con los sectores de actividad como con los institucionales de un país. Un MCS para sectores institucionales permite comparar resultados entre los agentes y las actividades que realizan; por su parte, las matrices de contabilidad social (MCS) derivadas describen cualquier tópico.
Minsky coincide con Keynes en que el sistema económico es por naturaleza un desequilibrio permanente porque la dinámica de (K) y (L) en las funciones de demanda y oferta en la producción y los mercados financieros es en sí misma un punto débil e inestable. La propuesta de Keynes de analizar circuitos distributivos del ingreso en sus interrelaciones estructurales permite ver la formación del ingreso disponible del gobierno, cómo lo transfiere a los hogares, y determina en parte su nivel de ahorro e inversión productiva. El MCS que propone el SCN de 1993 no es tema acabado, deja abierta la posibilidad de aplicar técnicas y herramientas disponibles para su integración, por lo que su diseño y aplicación continúan en discusión.
En esta investigación se utiliza una metodología basada en el modelo de contabilidad nacional y social con aplicaciones de matrices y submatrices de clasificación y distribución de transacciones, sectores y subsectores institucionales. Para procesar los resultados obtenidos se emplea el multiplicador de gasto propuesto por Keynes.
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