El principio de prudencia, también conocido como criterio conservador, es un pilar fundamental en la contabilidad que guía la valoración y registro de los elementos patrimoniales de una empresa. Este principio busca asegurar que la información financiera refleje una imagen fiel y cautelosa de la situación económica, evitando el optimismo excesivo y la anticipación de beneficios no realizados.
Fundamentos del Principio de Prudencia
Ante la circunstancia de tener que elegir entre dos valores, el contador debe optar por el más bajo, minimizando de esta manera la participación del propietario en las operaciones contables. Este principio general se puede expresar diciendo: "Contabilizar todas las pérdidas cuando se conocen, y las ganancias solamente cuando se hayan percibido".
Este principio es también llamado criterio conservador. Ignora las utilidades no realizadas y considera eventuales pérdidas. Es permitido el registro de estimaciones de pérdidas mas no de ganancias, es decir, no anticipar lo que no tengo.
Ante el hecho que el contador se encuentre entre dos o más caminos razonables a seguir, deberá optar por el que muestre la menor cifra de dos valores de activos relativos a una partida determinada; o ante el caso de registrar una operación este la hará de modo que la participación del propietario sea la menor posible. No obstante, una mala interpretación de este principio puede llevar a una exageración y por ende a una mala aplicación del principio contable, resultando una incorrecta presentación de la situación financiera en el resultado de las operaciones contables, hasta incluso llegar a modificar el concepto contable del valor.
El Criterio Conservador dentro de los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA)
Los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados, conocidos como (PCGA), son un conjunto de reglas generales y normas que sirven de guía contable para formular criterios referidos a la medición del patrimonio y a la información de los elementos patrimoniales y económicos de un ente. Los PCGA constituyen parámetros para que la confección de los estados financieros sea sobre la base de métodos uniformes de técnica contable.
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Los principios contables del PGC (Plan General Contable) son obligatorios y no se pueden cambiar. La contabilidad de las empresas en España se rige por 6 principios públicos que deben cumplir. Los principios contables recogidos en el PGC y el art. 38 del Código de Comercio fundamentalmente son aquellos criterios de obligado cumplimiento que las empresas deben aplicar en su contabilidad con el objetivo de ofrecer una imagen fiel de sus estados financieros. Los principios orientadores de la práctica contable incluyen:
- Principio de prudencia: En contabilidad se debe ser prudente cuando se trata de hacer estimaciones y valoraciones de elementos patrimoniales en situación de incertidumbre. Este principio establece que se opte por el valor más bajo de un activo cuando se debe elegir entre varios valores.
- Principio de empresa en funcionamiento o gestión continuada: Se entiende, salvo prueba en contrario, que la gestión de la empresa continuará en un futuro previsible (más de un año), por lo que la aplicación de los principios contables no tiene el propósito de determinar cuánto vale la empresa a efectos de una posible venta o liquidación.
- Principio de devengo: Según este principio, los ingresos y los gastos de la empresa se contabilizan en el mismo momento en que se produce la transacción comercial.
- Principio de uniformidad: Señala que las empresas al hacer uso de un método para la presentación de los estados financieros deberán ser consecuentes con el mismo, logrando uniformidad en la presentación de la información expuesta en los registros contables de un periodo a otro.
- Principio de no compensación: Este principio prohíbe compensar unas cuentas con otras: no se puede compensar el activo con el pasivo ni los ingresos con los gastos de una empresa.
- Principio de importancia relativa: Este principio señala que se puede no aplicar estrictamente alguno de los principios contables cuando la importancia de la variación sea muy poco significativa y, por tanto, no altere la imagen fiel de la empresa.
La Prudencia y la Contabilidad a Valor Razonable
En los últimos años, la regulación de la contabilidad ha primado el concepto del valor razonable frente al coste histórico en la valoración de activos de los informes financieros. Sin embargo, muchos inversores, entre ellos Warren Buffett, alertan desde hace tiempo de la presencia de sesgos optimistas en esta contabilidad.
Aunque la finalidad del valor razonable es tener una imagen precisa de los activos financieros de una compañía, ni los mercados son siempre líquidos ni se dispone siempre de los precios para calcular de manera fiable el valor razonable. En mercados líquidos, con muchos compradores y vendedores, calcular el valor razonable es tan fácil como buscar el precio de mercado de los activos financieros en cuestión. La valoración de los inputs de nivel 2 o 3 es discrecional, así que los inversores los contemplan con reservas.
Los autores de un estudio analizaron la contabilidad a valor razonable de empresas que negociaban instrumentos financieros para ver si hacían sus valoraciones desde el conservadurismo condicional en mercados no líquidos. Los datos abarcan el periodo 2007-2014. Ellos partieron de la hipótesis de que las empresas con inversores informados e implicados son más propensas a informar sobre activos financieros de forma conservadora. Saber que los informes financieros van a ser verificados por terceros aumenta la probabilidad de que una empresa haga un cálculo conservador del valor razonable.
Pero en determinadas circunstancias las empresas se resisten a ello. En concreto, aquellas que cumplen con un estrecho margen sus objetivos de beneficios son menos conservadoras a la hora de presentar una contabilidad a valor razonable y muestran una información financiera más optimista.
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Ejemplos y Riesgos Asociados a la Prudencia
En contabilidad se debe ser prudente cuando se trata de hacer estimaciones y valoraciones de elementos patrimoniales en situación de incertidumbre. Por ello, no se contabilizan igual los beneficios que las pérdidas. Por contra, se deben tener en cuenta todos los riesgos tan pronto como sean conocidos, tenga origen en el ejercicio actual, el anterior o el posterior. Si el riesgo se conoce entre la fecha de cierre de las cuentas anuales y la fecha en la que estas se formulen también debe ser tenido en cuenta.
Veamos un ejemplo: una empresa cesa su relación con un agente comercial y le indemniza con 50.000 € que equivale a 2 años de ingresos por comisiones. El agente considera insuficiente la indemnización y reclama ante los juzgados 100.000 € correspondiente a 4 años. Este escenario exige a la empresa considerar la pérdida potencial de 100.000 € y reflejarla de manera prudente en sus estados financieros si la probabilidad es alta, incluso antes de que el juicio finalice, anticipando la pérdida pero no la ganancia si la indemnización inicial fuera aceptada. Las cuentas anuales deben ser reformuladas si el riesgo se conociera después de la formulación y antes de la aprobación de las cuentas anuales si afectan de forma significativa a la imagen fiel de la empresa.
Armonización Contable y el Marco Conceptual
En los actuales momentos, son muchas las definiciones e interpretaciones y por ende, aplicaciones que se le dan a los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA). La armonización contable en los actuales momentos, se puede lograr mediante la implementación de un modelo basado en reglas propuesto por la Financial Accounting Standards Board (FASB); o a través del modelo del International Accounting Standards Board (IASB) sustentado en principios.
La mayoría de los países de la región decidieron armonizar con el modelo contable propuesto por el IASB, ya que dentro de sus objetivos está el de desarrollar, en el interés público, un conjunto único de normas de información financiera legalmente exigible y globalmente aceptada, comprensibles y de alta calidad basado en principios claramente articulados. Con el proceso de internacionalización del modelo propuesto por el IASB, el término “principio contable” desapareció, ya que el mismo tuvo cabida como consecuencia de la práctica profesional.
En este sentido, Marcotrigiano Z. (2014) afirma que en los actuales momentos los principios básicos ya no se refieren a la contabilidad, sino a la presentación de la información financiera, pues los mismos se encuentran contenidos en el Marco Conceptual para la Información Financiera. El Marco Conceptual para la Información Financiera (IASB, 2014) expresa que si la información financiera ha de ser útil, debe ser relevante y representar fielmente lo que pretende representar. La utilidad de la información financiera se mejora si es comparable, verificable, oportuna y comprensible.
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