A lo largo de la historia de México, diversos acontecimientos históricos, políticos y económicos marcaron los patrones territoriales que en la actualidad son características de las haciendas. Las haciendas fueron un sistema económico que, a principios del siglo XX, surge como parte del Movimiento Agrario, lo cual llevó a la parcelación y repartición de tierra para trabajadores y pobladores de las comunidades aledañas. En consecuencia, el territorio fue reordenado y surgieron nuevas formas de apropiación de la propiedad para dar lugar a los ejidos. Dichos espacios desaparecieron como unidad económica; este modelo de apropiación de la tierra creó un paisaje, una configuración que correspondió a una determinada época, enraizado en un medio natural y social.
Asimismo, el Laboratorio de Arqueología y Arquitectura de la Ciudad (LAAC, 2016) de España, menciona que la idea de la conservación del Patrimonio conlleva la preservación de un conjunto de valores históricos o simbólicos que justifican su trascendencia, es decir, la importancia de su permanencia no se basa en los bienes materiales que lo integran, sino en considerar aspectos físicos e inmateriales que representan un conjunto integral de los bienes de una colectividad.
La Hacienda de Pacho: Un Ejemplo Histórico
Este inmueble fue construido en 1592 por encargo de Don Juan de Quiroz y Don Sebastián Díaz, con la finalidad de sembrar y moler caña de azúcar en una propiedad del señor Quiroz, denominada Nexapa. La hacienda fue adquirida en el siglo XVII por el Sr. Don Luis Pacho y Mexía, de donde retoma el nombre de Hacienda de Pacho, quien administró la propiedad hasta su muerte. Posteriormente en el siglo XVIII, fue administrada por Jesuitas, que a fin de siglo la convirtieron en una de las haciendas más extensas de la región con casi 1 200 hectáreas de superficie.
A mediados del siglo XIX es comprada por el Señor José Julián Gutiérrez y Fernández, amigo muy cercano del presidente Antonio López de Santa Anna. La familia Gutiérrez es, desde entonces, propietaria de la hacienda, sin embargo, a partir del reparto agrario la propiedad perdió una superficie de 712 hectáreas (Cambrezy, 1992), pero conservó el casco histórico y espacios arquitectónicos importantes que hacen que su funcionalidad esté vigente. En este desarrollo histórico, se precisa que, debido a los cambios generados por los acontecimientos políticos y sociales del país, y en específico de la región en donde se asienta este inmueble, hacia 1770 el trapiche y molienda de la hacienda se habían convertido en rancho de ganado mayor, que fue otro giro productivo al iniciar y se le dio el nombre de San Cayetano Pacho. Durante 60 años hubo una transformación económica debido al auge que le dio nuevamente el cultivo de la caña de azúcar.
Distribución y Arquitectura de la Hacienda
La casa y el trapiche estaban distribuidas de manera que albergaban espacios suficientes para el proceso de producción y albergue de personal, entre ellos, dueños y trabajadores, unos en algún tiempo fueron esclavos traídos del extranjero. La distribución de la hacienda la ocupaba una casa de calderas, moliendas, bodegas para guardar azúcar y astillero para la leña, una casa de purga y bodega para maíz unidos por un corredor. Esta hacienda constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura para la producción del periodo virreinal de la región de Xalapa y Coatepec. Gran parte de sus elementos arquitectónicos se encuentran bien conservados, lo que hace destacar su importancia como objeto arquitectónico relevante y como parte de un sistema de haciendas que potenció el desarrollo económico de la época virreinal y de la región de Pacho, donde se asienta.
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Con relación a la parte arquitectónica y como se mencionó en el apartado anterior, el análisis realizado hace énfasis en la composición, cuya distribución de la vivienda destaca al conjunto central como espacio primordial. Este conjunto se forma de la casa principal, la casa de servidumbre y la casa antigua, dichos inmuebles contienen corredores porticados que rodean el patio central del complejo resaltando su arquitectura virreinal. Asimismo, el patio central cuenta con una fuente monumental que funciona con el agua que baja desde un manantial, el cual proveía del vital líquido a los habitantes y trabajadores para la realización de las actividades y necesidades de la casa y zona productiva. El acceso al conjunto es un camino empedrado y flanqueado por las casas de los trabajadores.
Elementos Arquitectónicos Destacados
La casa antigua, construida en 1843, se encuentra en ruinas (figura 5) (Cambrezy, 1992). Su planta es de una sola crujía y sólo tres espacios frontales que aún cuentan con una cubierta de viguería de madera y pisos de mazarín, que actualmente se usan como bodegas. La fachada, lisa de color blanca, se compone de seis vanos; el vano más grande tiene forma de arco de medio punto y conduce a la parte posterior de las bodegas, que cuentan con tres puertas de acceso.
Esta casa tiene un pasillo que conduce al patio central interior de la misma donde se encuentra la antesala, este es un alto corredor porticado con ocho columnas esbeltas con base y capitel de molduras sencillas. Los espacios del patio interior están dispuestos en torno al jardín y se accede a ellos a través de un corredor que lo rodea. Los muros son de mampostería de piedra, la cubierta inclinada a dos aguas de viguería de madera con mazarán, tablas y tejas y los pisos de mazarín. Hacia el sureste, y a un costado del corredor del acceso principal, se localiza una torrecilla, cuyo uso original es desconocido, no obstante, hoy en día se usa como baño y vestidor de la propietaria.
El pórtico está delimitado por la portada y la escalinata, la fachada muestra una portada exenta rematada por una espadaña y cubierta de viguería de madera y teja. Las columnas que forman la portada son de estilo dórico y sostienen el entablamento sobre el que descansa la espadaña, se compone de un tímpano semicircular con roleos en su parte centro-superior. En el tímpano se tienen tres arcos de medio punto, donde se ubica el espacio que contenía a tres campanas de los años 1777, 1800 y 1797. El cuerpo principal de la capilla se forma por una nave de cuatro tramos y rematada al fondo por un ábside de forma rectangular. Se resguarda por una cubierta inclinada a dos aguas de viguería de madera con tablas, mazarín y teja.
Otros Componentes de la Hacienda
La calpanería funge como antesala de la reja principal de acceso al casco; se encuentra previa a la entrada principal, rumbo al suroeste. Esta unidad se compone de cinco estructuras de mampostería de piedra con aplanado color blanco, techumbre de viguería de madera y teja. Tres inmuebles se ubican al lado izquierdo del camino empedrado que lleva a la reja principal y dos a la derecha. El total del conjunto comprende 22 viviendas, las cuales han sido ocupadas por descendientes de extrabajadores.
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De igual manera, la represa se ubica fuera del casco principal hacia el sureste. El acueducto está hecho de mampostería de piedra y aplanado, se forma por tres arcos: dos de forma ojival y uno de medio punto. A pesar de sus buenas condiciones, no se usa hoy en día.
Análisis Formal y Distribución de Espacios
En los primeros alcances al análisis formal de la hacienda, se determinó que es un conjunto agrupado con una distribución concéntrica radial y que la fuente monumental, al centro del patio, funciona como punto focal y a partir de ella se distribuyen los espacios divididos en cuatro usos principales: la vivienda de los obreros (verde). La vivienda del hacendado (azul), el área productiva (naranja) y la capilla (rojo) (figura 11).
En la figura 13 se observa que el espacio semi-público (rojo) es el vínculo distribuidor entre el espacio público (amarillo) y el espacio privado (verde). Los espacios públicos rodean el conjunto principal sin un orden entre ellos sino subordinados a la distribución interna de la hacienda.
La Capilla de Nuestra Señora de los Remedios cumple con los rasgos arquitectónicos de otras más de la región de Xalapa. El partido arquitectónico es muy similar, nave rasa de carácter austero, más larga que ancha, con un sólo acceso central al frente y cubierta a dos aguas.
Significado Cultural y Actualidad
La hacienda, como ente de desarrollo económico de México, ha permanecido presente como un símbolo de identidad comunitaria por su majestuosidad en la construcción, donde sus espacios y partido arquitectónico integran una composición, cuyo reflejo en la actualidad representa la apropiación de un espacio donde se manifiesta un sistema organizativo de la hacienda que permaneció estable por cerca de 400 años, y representan, desde el medio económico, temporal y cultural de una etapa histórica de México, cuya construcción es el reflejo de un desarrollo socialmente cuestionable, pero de progreso económico del país y de la región en donde se asienta el inmueble.
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En la actualidad, la hacienda se emplea para la celebración de fiestas privadas, ya que su construcción se encuentra en sobresaliente estado de conservación con mobiliario original, heredado a través del tiempo por la familia Gutiérrez (camas, cuna, cuadros, pinturas y enceres domésticos). El crecimiento de la zona metropolitana de Xalapa ha consumido el entorno paisajístico del asentamiento y, sin lugar a duda, en unas décadas más será absorbida por la mancha urbana. El vínculo que aún poseen los pobladores de Pacho Nuevo con la hacienda de Nuestra Señora de los Remedios es parte de la cosmovisión local, lo que conlleva a afirmar que no se puede entender la identidad de esta comunidad sin la intervención de este conjunto, como un actante de la vida cotidiana; además de ser el origen de este pequeño poblado que ha soportado el transcurso del tiempo y se ha adaptado a los tiempos actuales sin dejar atrás los elementos funcionales y arquitectónicos que la hacen única en la región.
