Cuando estamos enfermos, es fácil frustrarse por nuestras limitaciones. No tenemos nuestra energía habitual, podemos estar limitados físicamente, y nuestros recursos emocionales y mentales pueden estar mermados. Sin embargo, una de las cosas que la enfermedad no puede limitar es nuestra capacidad de orar.
Santa Teresa de Lisieux describía la oración de esta manera: “Para mí, la oración es un impulso del corazón; se trata de una mirada sencilla lanzada hacia el cielo, es un grito de reconocimiento y de amor, abrazando tanto la prueba como la alegría”. Por su parte, San Juan Damasceno escribió: “La oración es la elevación de la mente y del corazón a Dios o la petición de cosas buenas a Dios”. La esencia de la oración viene de lo que hay en el corazón.
Dios Escucha Siempre
En los Evangelios, las personas llevaban sus peticiones a Jesús de una variedad de maneras. Él nunca los detuvo diciendo que se arrodillaran primero o utilizaran las palabras “adecuadas”. En cambio, escuchaba los gritos de sus corazones y les respondía.
No existe enfermedad que nos impida elevar nuestros corazones al Señor. Él mira en las profundidades de nuestros corazones, y conoce los deseos e intenciones incluso cuando somos incapaces de comunicarlos claramente. De hecho, la enfermedad nos puede disponer a orar por la sanación incluso más eficazmente, y puede abrir nuestros ojos al dolor y a las dificultades que otros sufren.
Pedir Sanación con Fe
Los Evangelios narran muchos ejemplos de personas enfermas, discapacitadas o afligidas que se dirigen a Jesús para pedir sanación. En cada caso, el Señor acogía sus peticiones con compasión y donándoles la sanación. Los Evangelios no contienen ni un indicio de reproche por estas peticiones. De modo que también nosotros no deberíamos dudar en pedirle al Señor la sanación. A Él le encanta responder oraciones hechas con gran fe.
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Sin embargo, si no somos sanados inmediatamente, podemos abrazar amorosamente nuestro sufrimiento, confiando en que el Señor lo utilizará para su gloria y para nuestro bien. Esto parecería estar en contradicción con pedir por la sanación, pero no lo está. ¡Qué bueno saber que podemos clamar a Dios! Él nos escucha siempre, nos fortalece y obra conforme a lo que es mejor para nosotros. La Biblia dice que «la oración del justo es poderosa y eficaz».
La Oración del Enfermo y el Catecismo
Atravesar por un padecimiento no es sencillo, puede generar gran miedo y tristeza. En este proceso, la fe es esencial, ayuda a la persona a contemplar la enfermedad desde otra perspectiva y le da fuerza para continuar. La fe ayuda a contemplar la enfermedad desde otro ángulo y a descubrirla como un camino para acercarse más a Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica (1501) reflexiona sobre la enfermedad diciendo que “La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él”.
Consideraciones Prácticas al Orar por Otros
La enfermedad puede necesitar algunas decisiones de sentido común. Si tienes gripe o cualquier otra enfermedad contagiosa, obviamente no es prudente que asistas a un encuentro de oración o impongas las manos sobre las personas. Denota más amor orar en casa y evitar el riesgo de extender la enfermedad.
Si tu enfermedad no es contagiosa y estás tomando las medidas médicas oportunas para sanar, no hay razón para no orar por otros. No necesitas preocuparte por trasmitir un espíritu de enfermedad. Sin embargo, si sientes que estás siendo molestado u oprimido por espíritus malignos, deberías recibir tú mismo una liberación antes de orar por otra persona.
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Cuando no Sabemos Cómo Orar: La Oración en Lenguas
Cuando no estamos seguros de cómo orar por un enfermo, orar en lenguas es una buena manera de comenzar. A menudo, mientras oramos en lenguas, el Espíritu nos dará un entendimiento mayor de cómo orar. Como nos dice la Escritura: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios” (Rom 8, 26-27).
El Don Escondido en el Sufrimiento
Hay un don especial escondido en la enfermedad: el don de unir nuestros sufrimientos a los de Cristo. Cuando estamos afligidos, compartimos Su pasión de una manera muy tangible. Esto nos da el privilegio de ofrecer nuestros sufrimientos en unión con los suyos, participando en su redención. Cuando estamos sanos, no tenemos este don para ofrecer. Pero cuando estamos enfermos y escogemos ofrecer nuestros sufrimientos como hizo San Pablo, se convierten en una oración poderosa en favor de otros. ¡Participamos en el triunfo de su cruz! Qué gran honor.
El Apoyo de la Comunidad y la Realidad del Sufrimiento Persistente
Cuando vemos a otros padeciendo dolor, queremos ayudar y mejorar su situación. Cuando Jesús se encontraba con personas que estaban lidiando con heridas, muy a menudo brindaba Su toque sanador. Su vida y Su proclamación prometieron una nueva creación donde no habrá dolor, temor o lágrimas. Sin embargo, esto no era más que un anticipo. Tiene sentido que los seguidores de Jesús quieran proclamar y ofrecer esperanza y sanidad completa. Sin embargo, ese buen instinto fácilmente puede irse por mal camino.
Primero que todo, no somos Jesús, y no tenemos Su autoridad mesiánica. Ciertamente podemos y debemos orar por sanidad física. Pero ¿qué pasa cuando el cáncer no se cura? ¿Qué sucede cuando el dolor crónico y debilitador nunca cesa? Mucho más a menudo de lo que nos damos cuenta, deberíamos estar orando para que los santos que están sufriendo no se rindan en la desesperación. Tenemos que rogar a Dios que guarde sus corazones de endurecerse contra el Padre.
No estamos obligados a estar felices ni a ser optimistas en todo momento; a veces lloramos con los que sufren. Esto les muestra que no están solos, y los animamos aceptando su dolor y su lucha. ¿Cómo debemos abordar a los que viven en sufrimiento continuo, especialmente cuando los doctores no pueden encontrar soluciones y las oraciones no han resultado en una sanación física?
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En lugar de esto, estamos llamados a amarlos. No somos responsables de resolver sus problemas de salud. Estamos llamados a estar ahí con ellos, a recorrer este difícil camino con ellos. No se nos exige que resolvamos el misterioso dolor y sufrimiento de otros, ni tampoco que lo expliquemos o lo remediemos. No, estamos llamados a salir a caminar con ellos, a compartir comidas y a ofrecerles cálidos abrazos. Estamos llamados a llorar con los que lloran y a lamentarnos con los que se lamentan. Estamos invitados a tratar de iluminar la oscuridad con humor (como sea apropiado) y a crecer en sensibilidad hacia los demás a causa de las presiones que están enfrentando. Estamos llamados a amarlos, ofreciendo nuestras oraciones, nuestra presencia y nuestra perseverancia. Orar es hablar con Dios. Recuerda que Dios desea escuchar tu voz, que le expreses tus sentimientos y tus anhelos en tus propias palabras. Él te escucha en todo momento, de día o de noche, estés donde estés.
Oraciones de Sanación para Enfermos
Si tú o un ser querido están pasando por un momento difícil de salud, estas oraciones pueden ayudarte a vivirlo con esperanza y abandono en las manos del Señor. Él nos ama y nos acompaña en cada paso del camino.
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Oración por los enfermos en general
Padre santo y Padre bueno, gracias por tu bondad para con todos nosotros. Gracias por todas las cosas buenas que nos has concedido a lo largo de nuestra vida. Me acerco a ti, Señor, para pedir que les concedas salud a aquellos que sufren alguna enfermedad en este momento. Hay niños, jóvenes y adultos sufriendo ahora mismo por causa de enfermedades y dolencias fuertes. Muéstrales tu misericordia, Señor. Alivia el pesar y el dolor que sienten. Gracias, Señor, porque tú nos escuchas cuando clamamos a ti. Por favor, atiende el clamor interno de los que se sienten demasiado débiles por causa de la enfermedad. Dales nuevas fuerzas. Sobre todas las cosas te pido, Padre, que los enfermos puedan tener un encuentro contigo. Ayúdales a sentir tu presencia y tu mano sobre ellos. Que cada uno de ellos pueda tener contacto con personas que te aman y puedan escuchar el mensaje de salvación. Revela tu amor y tu cuidado a través de tus hijos. Que cada enfermo pueda escuchar sobre Jesús y su sacrificio de amor en la cruz. Muestra tu poder en medio de las enfermedades, Padre amado. Sabemos que tú puedes sanar cualquier enfermedad y en ti está puesta nuestra confianza. Queremos verte obrar en este día.
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Oración por un amigo
Padre, tu Palabra nos anima a acercarnos con confianza al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos (Hebreos 4:16). Es con esa confianza que vengo ante ti en este día para presentarte a mi amigo. Ven, Espíritu Santo, y muestra tu poder en su vida. Solo tú puedes hacer un milagro en este momento. Te pido también que le des sabiduría a los médicos para que logren encontrar un tratamiento eficaz. Es una situación delicada, pero tú tienes el control y la última palabra. Nuestro deseo es verte obrar de forma poderosa, restaurando la salud de nuestro amigo. Tú puedes hacerlo ahora mismo y también puedes usar a los médicos. Gracias porque podemos traer nuestras peticiones ante ti, confiando en tu amor, en tu poder y en tu fidelidad en todo momento, Señor.
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Oración por una amiga hospitalizada
Señor, mi Dios, oro en este momento por mi amiga hospitalizada. Acércate a ella allí en el hospital donde está. Que ella pueda sentir tu presencia y que no tenga ningún temor ni se sienta sola. Padre, ayúdala a sentir tu presencia sanadora y tranquilizadora. Que ella no se desespere ante la incógnita de su enfermedad. Señor, sabemos que tú puedes obrar y sanar su cuerpo en este mismo momento si es tu voluntad. ¡Eso sería maravilloso! Tú sí sabes lo que sucede en su cuerpo y tienes la solución. En ti está puesta toda nuestra fe. Señor, auméntanos la fe para pedir la manifestación de tu poder en nuestros cuerpos y en todas las áreas de nuestra vida. Muestra tu poder en medio de lo que está pasando mi querida amiga en este momento. ¡Levántala, por favor!
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Oración por el bienestar de un ser querido
Padre celestial, me acerco a ti en esta oración para suplicarte por el bienestar de mi amigo que hoy se encuentra indispuesto. Te pido, Señor amado, que le permitas sentir de manera profunda tu presencia consoladora en su vida durante estos momentos difíciles y que pueda experimentar el poder sanador de tu amor. Alivia las molestias y el malestar que le aquejan, mi Dios y Redentor, y permite que comience a recuperar su salud y su ánimo el día de hoy. Te damos gracias porque sabemos que siempre escuchas nuestras súplicas y actúas en nuestro favor. Nuestra esperanza y confianza están puestas en ti, y te lo pedimos todo en el sagrado nombre de Jesús.
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Oración por aquellos que están enfermos en casa
Señor, gracias, porque en todos los momentos, estés en la situación que estés, tú estás con nosotros y podemos hablar contigo. Me acerco a ti hoy para pedirte que seas con aquellos que están en casa debido a alguna enfermedad. Ayúdales a saber que no están solos porque tú estás con ellos y no los abandonarás. Padre, apoyo a mis hermanos con mis oraciones y con la confianza de que obrarás en sus vidas. Trae paz a sus corazones y alivio a sus síntomas. Que su salud se renueve para que puedan llevar a cabo todas las tareas que deben realizar. Bendícenos también a los familiares y amigos de cada uno de ellos. Ayúdanos a ser de apoyo, de ánimo y bendición en estos momentos difíciles. Que seamos sensibles a sus necesidades y les ayudemos con las tareas que necesitan. Queremos ser tus manos, apoyarlos y facilitarles la vida. Señor, sé que obrarás en esta situación y eso me da paz.
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Oración por alguien que será operado
Padre amado, en este día en el que se llevará a cabo la cirugía de mi hermana, te pido que tú tomes todo el control. Dale paz a ella en este momento, que ella pueda sentir tu presencia a su lado y saber que todo irá bien. Señor, ayuda al anestesista, al cirujano y a todos los que estarán presentes durante la cirugía. Que estén concentrados y atentos en todo momento y den lo mejor de sí mismos. Señor, te ruego que todo salga bien, que no haya ningún tipo de complicación ni situación de emergencia. También te pido, Señor, por el tiempo de recuperación. Que mi hermana pueda despertar sin problema y que pueda recuperar la salud sin ningún tipo de infección, dolor excesivo o complicación. Pon tu mano sobre ella. Que su espíritu esté lleno de tu paz y de la certeza de que tú obrarás sanidad a través de esta cirugía.
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Oración por alguien con depresión
Padre Dios, tú nos conoces y sabes lo que sentimos antes de que nosotros lo digamos. Gracias porque nos acompañas en todo momento, en tiempos de alegría y en tiempos de tristeza o enfermedad. ¡Tus hijos contamos con tu presencia y tu amor siempre! Podemos vivir con esa confianza. Señor, tú conoces lo que siente mi hermano en este momento. Él se siente deprimido y desanimado, como si tuviera una gran nube oscura sobre él. Ayúdalo a ver tu luz, a escuchar al Espíritu Santo y a sentir tu presencia amorosa ahora mismo. Tú sabes cuál es la causa de su depresión. Por favor, trae claridad a su mente y a su corazón para que él sepa lo que debe hacer. Que él entienda que es valioso para ti y que tu mano está extendida en todo momento. Tú tienes la solución para este sentimiento depresivo sobre él. Dale la valentía y el deseo de buscar ayuda médica y consejería pastoral. Que no se quede encerrado sintiéndose falto de esperanza, sino que salga en busca de ayuda. Gracias porque tú nos escuchas cuando clamamos a ti y podemos confiar en que obrarás.
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Oración por un enfermo crónico o terminal
Señor, tú conoces la larga temporada de grave enfermedad que ha pasado mi amiga. Tú sabes todo lo que ha sufrido y cuán cansada está de toda esta situación. Tú sabes que los médicos no dan mucha esperanza de recuperación, Señor. Es un tiempo triste y difícil para ella y para todos los que la amamos. Te suplico que derrames más de tu misericordia. Si tu voluntad es sanarla, por favor, hazlo lo más pronto posible. Ayúdanos también a nosotros, los que estamos a su lado, a confiar en tu voluntad para su vida. Te ruego que no sufra, que tus brazos de amor la rodeen y que la paz incomparable que viene de ti inunde su ser. Guarda su corazón. Que ella pueda mantenerse firme en ti y fiel, confiando en tus promesas de salvación y vida eterna. Ayúdala a experimentar destellos de tu presencia sin igual y a saber que en vida o cuando llegue el momento de su muerte física, tú estarás con ella, tus brazos la recibirán y tendrá gozo por toda la eternidad.
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Oración por una enfermedad de causa desconocida
Señor, tú conoces la situación de incertidumbre por la que estoy pasando. Me siento bastante mal físicamente y, aunque me hacen muchas analíticas y pruebas, todavía no sé realmente lo que me sucede. Te pido que me des paz en medio de todo, que yo pueda sentir tu presencia fortalecedora y me pueda aferrar a ti, entregándote mis miedos y temores. Quiero confiar en ti, quiero llenarme de esperanza sabiendo que todo saldrá bien. Obra Padre, en mi corazón y en mi cuerpo. Y, Padre, si la causa es emocional, si hay algo en lo profundo de mi ser que me está llevando a sentirme mal físicamente y a tener estos síntomas, te ruego que me lo muestres. Quiero buscar la ayuda necesaria para experimentar completa libertad y sanidad. Quiero confiar más en ti, quiero crecer en mi fe. Ayúdame a sentir tu amor y tu guía en medio de toda esta situación. Gracias porque yendo de tu mano, todo saldrá bien.
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Oración por un milagro cuando los médicos no dan esperanza
Padre Dios, para ti no hay nada imposible y esa es nuestra confianza. Cuando los médicos dicen que no hay esperanza, nos aferramos más a ti porque sabemos que tú todavía puedes obrar. No cesaremos de orar y pedir sanidad en el nombre de Jesús porque creemos en ti y en tu infinito poder. Por favor, obra en medio de esta enfermedad, Padre amado. Sana este cuerpo de una forma sobrenatural y milagrosa. En ti somos más que vencedores. ¡Gloria a ti, Señor! Gracias porque nosotros, tus hijos, tenemos la esperanza de la vida eterna. ¡Nada ni nadie, ninguna enfermedad o dolor nos separarán de ti ni de tu amor! Esa es nuestra seguridad hoy y por toda la eternidad.
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Oración después de una cirugía
Señor mi Dios, gracias por tu cuidado por mi hermano durante la cirugía. Gracias porque guiaste todo y ahora ya se encuentra en recuperación. Te pido que la cirugía sea todo un éxito, que de ahora en adelante pueda recuperarse sin ninguna complicación. Habla a su corazón en este momento, que pueda estar consciente de tu presencia y tu amor. Tú tienes el control y en ti confiamos. Ayúdale a recuperar sus fuerzas, libra su cuerpo de infecciones o reacciones adversas. Padre, te ruego que los resultados sean positivos, que se vea el buen efecto de la cirugía sobre su cuerpo y que de hoy en adelante se recupere bien. Derrama tu paz y tu misericordia sobre él y ayúdale a mantenerse optimista, sabiendo que tú lo amas y cuidas de él.
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Oración al Médico de cuerpos y de almas
¡Oh Cristo, médico de cuerpos y de las almas!, vela sobre nuestro hermano enfermo y sufriente, y como el Buen Samaritano derrama sobre sus heridas el aceite de la consolación y el vino de la esperanza. Con gracia sanante de tu espíritu, ilumina la difícil experiencia de la enfermedad y del dolor, para que sobrellevando en el cuerpo y en el alma este mal, se una a todos nosotros en la gracia del Padre de la Misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos, Amén.
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Oración a María por los enfermos en el sufrimiento
María, madre del Salvador y madre nuestra, tu Santidad Inmaculada no te ha sustraído la espada del dolor, mas al pie de la cruz permaneces firme en la fe, has creído al amor del Padre viendo a Tu hijo crucificado. ¡Oh Virgen Dolorosa! a ti te presento confiadamente mis penas, te pido humildemente consolarme a la cruz de Jesús, para que se transforme este sufrimiento en un instrumento de salvación para mi alma y para toda la humanidad. Madre del amor que vences el dolor, ora por mí. Amén.
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Oración para bendecir las medicinas
Señor mío, Tú que has dado la inteligencia al hombre para que pueda penetrar los secretos de la naturaleza, bendice te ruego estas medicinas que debo tomar para mi salud, te pido que estas medicinas sirvan para mi bien y que no dejen ninguna consecuencia negativa en mi cuerpo. Te lo pido a ti Señor mío y Dios mío, al cual pertenece el Reino y la Gloria, por los siglos de los siglos, Amén.
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Oración por los profesionales de la salud
Dios amado, muchas gracias por los médicos, las enfermeras, los terapeutas, los psicólogos y todos los profesionales de la salud que vigilan por nuestro bienestar físico. Señor, sabemos que muchos de ellos están agotados, pues trabajan muchas horas seguidas y a veces no tienen tiempo para dormir. Ayúdales a tener suficiente descanso para que puedan hacer su trabajo diario con ánimo, paciencia, fuerzas y de forma eficaz. Líbralos del estrés y la ansiedad ante la gravedad de los pacientes o la grandeza de sus tareas. También ayúdales, Señor, a identificarse con el dolor de los pacientes que atienden, a extender su mano con empatía. Padre, te ruego que ellos se den cuenta de que su trabajo es un ministerio. Que busquen tu presencia y las fuerzas espirituales que tú les puedes dar para que puedan ayudar a las personas, no solo a superar sus necesidades físicas, sino que también puedan bendecirlas con tu presencia y tu amor.
