Donald Trump fue un crítico frecuente de la inmigración irregular a los Estados Unidos y transformó estas opiniones en políticas antes y durante su primera presidencia. El expresidente planteó utilizar las fuerzas armadas, agencias federales como ICE y cuerpos de policía locales para expulsar al menos a 11 millones de inmigrantes en situación irregular que residen en el país. Prometió en la campaña electoral que lo llevó de vuelta a la Casa Blanca que acabaría con la inmigración irregular hacia Estados Unidos.
El entonces candidato aseguró que acometería la "mayor campaña de deportación de la historia de Estados Unidos" para terminar con lo que describe como una "invasión" de "extranjeros ilegales" y "peligrosos criminales", a los que, en contra de lo que señalan los estudios sobre el tema, vincula con la delincuencia. Sin embargo, los ocho primeros meses de su presidencia han puesto también en su punto de mira la migración legal hacia Estados Unidos con el fin, asegura, de favorecer a los trabajadores estadounidenses.
Retórica y Xenofobia
Una característica distintiva del liderazgo de Donald Trump es su postura en favor del nativismo, la xenofobia y el cierre de fronteras en detrimento del multiculturalismo, la libre circulación de capital y de personas. El gobierno de Donald Trump estuvo caracterizado y se diferenció de las administraciones anteriores por poner en marcha una guerra constante contra los extranjeros. Su lema “Make America Great Again” en buena medida quería decir “Make America White Again” pues -desde su campaña y en los primeros meses en el poder- mantuvo una retórica racista y xenófoba, sobre todo hacia la población extranjera no blanca.
De la mano con varios medios de comunicación, Trump difundió la idea de la migración como una amenaza a la seguridad y a la economía estadounidense. De manera general, destacó su hostilidad hacia migrantes mexicanos, centroamericanos y musulmanes. Trump calificó a los migrantes latinos de criminales y los responsabilizó de los altos índices de violencia en las ciudades estadounidenses. Insistió, por ejemplo, en que construiría un muro para detener las «hordas de invasores» y etiquetó a los mexicanos como «criminales» y «violadores». También afirmó que los musulmanes eran «terroristas» y prohibió su ingreso al país. Su retórica divisionista alentó a su base electoral y fue clave en su camino a la Presidencia.
Deportaciones Masivas y Aplicación de la Ley
La deportación masiva de inmigrantes en Estados Unidos fue propuesta e iniciada durante la segunda presidencia de Donald Trump. Los objetivos generales de su política migratoria fueron reforzar el sistema de seguridad en la frontera y al interior del territorio, la aceleración de las deportaciones expeditas y con cargos por delitos graves a los migrantes. La manera de hacerlo fue mediante cambios rápidos y contundentes desde el Ejecutivo a través de la firma de diversas órdenes ejecutivas y por la vía administrativa con la aprobación de detalles técnicos, sin pasar por el Congreso.
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Durante los primeros 50 días de su gobierno, del 20 de enero al 10 de marzo, ICE realizó un número significativo de arrestos, según datos oficiales y funcionarios de la agencia. Las cifras exactas se detallan a continuación:
| Periodo | Arrestos Realizados por ICE |
|---|---|
| Primeros 50 días (20 de enero - 10 de marzo) | 32.809 |
En el caso más reciente y controvertido, el 15 de marzo de 2025, la administración Trump deportó al menos 238 venezolanos hacia El Salvador en tres vuelos, donde fueron encarcelados. Se les acusó de pertenecer a la banda criminal del Tren de Aragua y se basó en la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, una ley poco conocida de tiempos de guerra. Los deportados fueron identificados por detalles como un tatuaje, una oreja, el cuello, o la forma en la que tenían afeitada la cabeza. Mientras dos aviones estaban en el aire y antes de que el tercero despegara, un juez federal ordenó detener la deportación y que los vuelos regresaran. La Casa Blanca ignoró la orden.
Si bien la cifra de deportados siempre ha sido elevada en Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump todo migrante se encuentra en riesgo. Las redadas en los hogares y lugares de trabajo se han vuelto moneda corriente. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha deportado a personas con largo tiempo de residencia, casadas y con familia e hijos nacidos en Estados Unidos, ignorando su situación personal, enfermedades graves o factores humanitarios que en otro contexto podrían impedir la remoción. Se eliminó todo tipo de facultad discrecional ejercida anteriormente por el DHS. Los funcionarios de inmigración de carrera han sido reemplazados por funcionarios políticos de línea dura con una enraizada visión antiinmigrante, y todos los inmigrantes irregulares corren hoy peligro de ser deportados.
Restricciones a la Inmigración Legal y Asilo
Asilo y Refugiados
El gobierno de Trump ha implementado una sucesión de medidas dirigidas contra los migrantes con el objetivo explícito de restringir, modificar o destruir el sistema estadounidense de inmigración y de asilo. En su primer día en la Casa Blanca, Trump firmó una orden ejecutiva que suspendió indefinidamente la admisión de refugiados porque, dijo, "en los últimos cuatro años, Estados Unidos ha sido inundado con niveles récord de inmigración" y "carece de la capacidad para absorber un gran número de inmigrantes". Fue solo el primer paso.
Trump aprobó también una orden que suprimía el derecho a la ciudadanía por nacimiento de los hijos nacidos en Estados Unidos de extranjeros en situación irregular o temporal en el país. La decisión ha sido suspendida por un tribunal federal y probablemente el asunto no se resuelva hasta que no se pronuncie la Corte Suprema. El gobierno Trump ha dejado sin protección temporal a inmigrantes procedentes de países como Venezuela o Haití. Igualmente, el gobierno puso fin a otro programa provisional que evitaba la deportación de ciudadanos de Cuba, Nicaragua, Haití y Venezuela y que, según estima la ONG Consejo Estadounidense de Inmigración, protegía a alrededor de medio millón de personas.
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Además, Trump ha recuperado y ampliado una de las medidas más polémicas de su primer mandato, la prohibición de viaje a Estados Unidos de ciudadanos de una lista de países mayoritariamente musulmanes, a los que ahora se han sumado otros como Cuba y Venezuela, cuyos ciudadanos solo serán admitidos en Estados Unidos si poseen algunas de las categorías específicas de visas aceptadas. El gobierno justifica la medida por razones de "seguridad nacional".
Inmigración Familiar y Trabajadores Calificados
Uno de los objetivos de la política migratoria de Trump fue disminuir el ingreso por vía permanente, en particular de migrantes no blancos y por vía de reunificación familiar. En repetidas ocasiones llegó a referirse a “poner fin a la migración en cadena”. Los escrutinios y los requisitos a los solicitantes de visas permanentes aumentaron, así como el tiempo para procesarlas. El objetivo era sobre todo la reducción de la migración permanente, pero de migrantes no blancos con bajos recursos y de aquellos con familias en estatus mixto.
Una primera medida imponía obstáculos de tipo económico, pues se pedía que el solicitante de la visa, junto con su patrocinador y su familia, debían tener un ingreso por arriba de los sesenta y cuatro mil dólares al año. Otro requisito antes de aprobar un visado era la adquisición de un seguro médico privado por parte de los solicitantes, antes de ingresar a Estados Unidos. La segunda medida consistió en obstaculizar la obtención de las green cards si el solicitante era considerado una carga pública, actual o potencial.
En el caso de los trabajadores migrantes temporales, los llamados calificados fueron blanco de los ataques del gobierno de Trump, en particular con la orden ejecutiva de 2017 “Buy American, Hire American”, con el afán de hacer un mayor escrutinio y restringir visas, en aras de contratar trabajadores estadounidenses. Esto tuvo una repercusión directa en las llamadas visas H1B, destinadas a trabajadores calificados. El gobierno, según sus declaraciones, la medida -que se aplicará a las nuevas visas y no a las vigentes- servirá para controlar un sistema del que se ha "abusado" para rebajar los salarios de los trabajadores estadounidenses. Previsiblemente, la nueva tasa disuadirá a muchas de las compañías que ahora recurren a este sistema, lo que, según los críticos de la medida, perjudicará la capacidad de Estados Unidos para atraer talento global.
DACA y TPS
Aunque Trump vaciló al momento de rescindir la protección otorgada a los dreamers (soñadores), como se denomina a los jóvenes inmigrantes que vivieron la mayor parte de sus vidas en Estados Unidos, no dudó en utilizar a este colectivo como moneda de cambio para impulsar su agenda antiinmigración. Y al no tener éxito, revocó su estatus. En 2017, Trump rescindió el programa y abrió nuevos pleitos legales. La legalidad de la cancelación del programa aún debe ser revisada por la Corte Suprema. La rescisión de la DACA claramente demuestra que Trump y los republicanos quieren deportar a todos los migrantes, incluso a aquellos asimilados, simpatizantes del gobierno y con estudios superiores.
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En la misma línea, el gobierno actual tiene previsto deportar cerca de 300.000 personas, principalmente centroamericanos y haitianos, que cuentan con el estatus de protección temporal (TPS), que protege a los inmigrantes de la deportación y brinda permisos de trabajo. Muchos de los beneficiarios del TPS han vivido más de 20 años en el país y construido vínculos familiares. La cancelación del TPS ha sido rechazada por la justicia por ser «arbitraria y caprichosa», una figura contemplada en el derecho administrativo y motivada por la discriminación racial.
El Muro Fronterizo
Una pieza central de la campaña de Trump fue la construcción de un «hermoso muro», que deberá ser pagado por el gobierno mexicano, si bien ya existe un muro en algunas partes de la frontera sur. Trump aspira a ampliarlo a lo largo de toda la frontera de Estados Unidos con su vecino del sur. En un desconcertante revés al presidente, en enero de 2019, el Congreso destinó 1.380 millones de dólares a la construcción de un cercado adicional, mucho menos de lo que Trump había solicitado, lo que condujo al «cierre del gobierno» (government shutdown) más extenso en la historia de Estados Unidos.
Decidido a avanzar como sea, en febrero de este año, Trump declaró la emergencia nacional para desviar fondos del Departamento de Defensa y de ese modo utilizar financiamiento militar destinado a otros proyectos para financiar la construcción del muro. Pero entonces se topó con la oposición de las ciudades y los estados fronterizos, propietarios de tierras, miembros de la fuerza militar y grupos ambientalistas, entre otros.
Reacciones y Consecuencias
En todo el país surgieron manifestaciones contra las políticas de control de inmigración reforzadas bajo la administración Trump y la creciente actividad del ICE. La ofensiva de Trump contra los migrantes calienta las calles de Estados Unidos. El músico estadounidense Bruce Springsteen conocido como "The Boss" publicó oficialmente el día 28 de enero de 2026 la canción Streets of Minneapolis. Se trata de una canción protesta compuesta por el artista como consecuencia del asesinato de dos personas en dicha ciudad por los operativos del ICE y la detención y deportación de miles de personas ejecutando la política migratoria del Presidente Donald Trump.
Colombia ante esta situación, Gustavo Petro negó temporalmente la autorización de aterrizaje de dos vuelos militares de Estados Unidos con inmigrantes deportados en suelo colombiano. Como respuesta, Donald Trump amenazó con imponer una serie de sanciones contra Colombia como el incremento en los aranceles de importaciones provenientes de dicho país y el congelamiento del trámite de visas para colombianos. Ante las intenciones del presidente Donald Trump de trasladar los migrantes irregulares a la Base Naval de Guantánamo el presidente de Cuba advirtió su preocupación por la presencia militar en el territorio.
Un estudio del centro de investigación independiente Pew publicado en junio arrojó que la población inmigrante en Estados Unidos se redujo por primera vez en más de 50 años, pasando de 53,3 millones a 51,9 en solo seis meses, debido que por primera vez en décadas son más los extranjeros que se marchan que los que llegan. Un cambio de tendencia histórico que fue celebrado como un logro por la Casa Blanca. Trump publicó en su red Truth Social: "Promesas hechas. Promesas cumplidas. ¡Migración neta negativa por primera vez en 50 años!".
"Lo que estamos viendo en el primer año de su segunda presidencia es que Trump está usando todo el poder de la burocracia federal para ralentizar nuestro sistema de inmigración legal y haciendo todo lo que está en su mano para restringir y limitar el acceso de gente que en otras circunstancias calificaría para venir a Estados Unidos o permanecer legalmente aquí". Según Loweree, "no puedes expulsar a toda esa cantidad de personas sin que eso tenga un impacto económico". Muchos expertos temen que, con menos inmigrantes, haya trabajos que se queden sin cubrir. "Estados Unidos está perdiendo la imagen que tenía como un país al que uno podía llegar, tener éxito y acabar siendo un estadounidense más". "Esa imagen de tierra de oportunidades y de acogida es mucho más difícil de recuperar".
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