Impactante Revelación: El Caso Nibaldo Villegas y el Cruel Parricidio que Conmocionó a Chilepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Este jueves se conoció en Chile por primera vez el testimonio de la autora material de un violento crimen y descuartizamiento contra su pareja y profesor, identificado como Nibaldo Villegas, un delito que impactó a todo el país. La mujer identificada como Johanna Hernández está detenida desde 2018 al ser condenada a un mínimo de 40 años de presidio por el delito de parricidio en contra del docente. El crimen lo cometió junto a Francisco Silva, su cómplice y quien tiene que pasar 20 años tras las rejas.

Algunas contradicciones entre las versiones de Johanna Hernández y Francisco Silva ya habían quedado en evidencia previo al inicio del juicio por el caso del asesinato y desmembramiento del profesor de Villa Alemana, Nibaldo Villegas, y del cual son los únicos acusados. Cartas de amor, declaraciones dispares entregadas a la PDI y dichos transmitidos por sus abogados formaron parte de la etapa investigativa que bordeó los ocho meses, y que ya esta semana los dos indagados confirmaron ante el Tribunal Oral de Viña del Mar.

La Relación entre Johanna Hernández y Nibaldo Villegas

Johanna y Nibaldo se conocieron cuando ella tenía 23 años y estaba terminando sus estudios. En diciembre de 2009 ambos decidieron consolidar su relación luego de que Johanna se alejara de su esposo con el que se unió cuando tenía 15 años. De esa manera, iniciaron la proyección de formar una familia.

“(Nibaldo) Era un buen marido, una persona de muy buen corazón, ayudaba a quien podía. Pucha una excelente persona. Por parte de la familia Villegas tampoco hubo diferencias, me aceptaron a mi con mis dos hijos de mi anterior matrimonio. Los hicieron parte de la familia”, sostuvo en entrevista con el programa Informe Especial.

La entrevista además reflejó que Johanna estudió técnico en enfermería gracias a que fue motivada por Nibaldo y que en los ocho años que estuvieron juntos “no tuvimos mayores problemas”. “Los ocho años que estuvimos juntos no tuvimos mayores problemas, crisis. Si teníamos alguna discrepancia, el pescaba su buzo, sus zapatillas y salía a correr y volvía cuando ya estaba todo en calma. Las cosas se conversaban en la pieza y se arreglaban los problemas. Pero el último año empezamos a tener problemas más grandes”, dijo Hernández.

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Sin embargo, a pesar de que la relación funcionaba bien y sin grandes sobresaltos, Nibaldo Villegas presentó una denuncia por violencia intrafamiliar, la cual fue desestimada. Según antecedentes, Villegas presentó una denuncia por violencia intrafamiliar en contra de Hernández, la que no fue acogida por la justicia. La pareja después de esto se quebró.

“Tuvo que haber sido esa vez que una vez peleamos y yo empecé a tirar todas las cosas al suelo y le dije que se acababa todo”, dijo Hernández. Tras la separación, se desencadenó una disputa por la casa familiar y también por la tuición de la única hija del matrimonio.

El Cruel Crimen: Planificación y Ejecución

El crimen como tal tuvo su origen el 10 de agosto de 2018 cuando Hernández contactó a Villegas para celebrar su cumpleaños en el hogar de éste ubicado en la localidad de Peñablanca, en la Quinta Región de Chile. En ese tiempo Johanna había iniciado una relación con Silva, y 10 días antes del parricidio, ambos iniciaron la planificación del asesinato. Aunque ellos dicen que nada se planificó, y se inculpan mutuamente, la indagación policial y judicial confirmó que ambos mienten y que todo fue milimétricamente organizado.

Según las declaraciones de los imputados, el plan inicial contemplaba únicamente drogarle y cortarle las muñecas para aparentar un suicidio, y cada uno apuntó al otro como autor de la idea de asesinarlo, contradiciéndose. Silva le ordenó, según declaró, que debía citar al profesor en su casa para celebrar su cumpleaños, darle el medicamento disuelto en algún líquido, y avisarle cuando la víctima estuviese inconsciente. En esa jornada de cumpleaños Johanna llegó con sushis y una malta con huevo además de una dosis de clonazepam para dopar al profesor. Ambos le suministraron la sustancia en un vaso de malta con huevo. “Nibaldo en 10 minutos ya no coordinaba. Se quedaba dormido con un sushi en la boca, yo se lo saqué para que no se fuera ahogar”, dijo Hernández.

Una vez drogado el profesor, Francisco ingresó a la casa, se cambió de ropa y se puso una vestimenta negra. Tras eso, el cómplice fue en dirección a la pieza donde estaba Nibaldo cargando un cuchillo para descuartizarlo. El asesinato, aseguró, lo llevó a cabo su entonces pareja en el dormitorio de Villegas, ubicado en el segundo piso, mientras ella esperaba en el primero. Mientras ella esperaba, Silva la buscó y le dijo "despertó así que le corté cogote".

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“(Yo) quedé en estado de shock. Me dijo quédate tranquila, préndeme un cigarro. Le encendí el cigarro y se escuchaba cómo Nibaldo se quejaba arriba. Dijo que iba a subir, que le iba enterrar un cuchillo para que dejara de sufrir (...) y que cuando me llame suba con cloro”, declaró ante lágrimas. Precisó que los elementos encontrados permiten constatar que Villegas falleció producto de una puñalada propinada mientras estaba sobre la cama de su dormitorio. “Yo nunca vi el cuerpo, yo dejé a Nibaldo durmiendo arriba y después cuando subí era un bulto que estaba en la cama. Yo jamás toqué el cuerpo de Nibaldo, quedé con sangre porque me pasó guantes de procedimiento para que yo limpiara la cama”, sostuvo Hernández.

Ya perpetrado el crimen, ambos cargaron el cuerpo para ingresarlo a un automóvil para luego ir a un servicentro de la localidad de Quilpué, en la Quinta Región de Chile, para sacar dinero desde un cajero automático usando una cuenta bancaria de la víctima. Allí Francisco hizo un giro de 35 mil pesos (USD 45).

Desmembramiento y Ocultamiento del Cuerpo

Horas después de cometido el homicidio, Johanna aseguró haber despertado en la casa de la mamá de Francisco “y cuando sale, me despertó, me pasó bolsas de basura, me pasó unas cintas de color naranja, se subió al auto y partió camino a Las Docas”, un balneario. Luego trasladaron el cuerpo hacia la playa Las Docas de Laguna Verde, donde lo descuartizaron. Allí la investigación asegura que Francisco y Johanna prendieron una fogata para quemar algunos restos de Nibaldo y sus vestimentas.

Quemaron algunas extremidades en una fogata y el resto lo lanzaron desde una quebrada al mar. “Cuando nos fuimos dejó eso encendido. Subimos, paró donde mismo había bajado el cuerpo horas antes. Se baja, pesca una bolsa que sacó del maletero y la tiró lejos hacia la quebrada. No sé qué iba en esa bolsa. Pero bajó un poco y la tiró lejos”, agregó la mujer a Informe Especial. La mujer reconoció haber participado en el desmembramiento y ocultamiento del cuerpo, pese a que ello también habría sido, según sus palabras, idea de su ex pareja. Dos días después la búsqueda de la víctima era total y la pareja regresó a este lugar para arrojar los restos al mar. El subcomisario también indicó que el desmembramiento del docente no ocurrió en el inmueble, sino que durante la fogata en la playa Las Docas, Laguna Verde, lugar donde encontraron restos óseos de la cabeza y mandíbula de la víctima.

Hallazgo del Cuerpo y Detención

10 días después de que la familia de Nibaldo Villegas denunciara la desaparición del profesor, un cuerpo sin extremidades fue encontrado flotando en el mar. El 15 de agosto de 2018 un grupo de turistas a bordo de un bote descubrieron restos de Nibaldo Villegas flotando en el mar. Johanna cuenta que “ahí me desmayé, quedé mal. Dije que era el cuerpo de él”. Tras los exámenes y sospechas se determinó la identidad del docente. Horas después Francisco y Johanna fueron detenidos. Durante la investigación, las pistas de la policía ya apuntaban a su exmujer Johanna Hernández, y al novio de ella, Francisco Silva.

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Las Declaraciones de los Imputados y la Evidencia

Versión de Johanna Hernández

La primera en entregar su versión de los hechos fue Hernández, quien al momento del crimen seguía casada con Villegas pese a haber terminado su relación sentimental. Entre lágrimas y por cerca de casi una hora, Hernández aseguró al tribunal que el asesinato y desmembramiento fue planeado y ejecutado por Silva y que ella actuó producto de la violencia que había en la relación. “Él decidía todo sobre mí. Me llamaba y me decía lo que tenía que ponerme (...) Él decidía lo que tenía que comer, con quién tenía que hablar, le tenía que decir todo lo que iba a hacer durante todo el día. Cualquier cosa que no le gustaba, era golpiza. No denuncié porque sentía culpa. Francisco me hizo un contrato de sumisa”, aseguró este lunes. La mujer incluso justificó parte de su actuar con un "contrato de sumisión" copiado de la novela "50 Sombras de Grey".

Señaló que Silva le indicó que Villegas "no debía existir" y que "en cualquier momento él lo hacía desaparecer". También que un día antes del crimen le entregó un frasco con polvo azul, el cual resultó ser clonazepam. Silva le ordenó, según declaró, que debía citar al profesor en su casa para celebrar su cumpleaños, darle el medicamento disuelto en algún líquido, y avisarle cuando la víctima estuviese inconsciente. El asesinato, aseguró, lo llevó a cabo su entonces pareja en el dormitorio de Villegas, ubicado en el segundo piso, mientras ella esperaba en el primero. Mientras ella esperaba, Silva la buscó y le dijo "despertó así que le corté cogote".

“(Yo) quedé en estado de shock. Me dijo quédate tranquila, préndeme un cigarro. Le encendí el cigarro y se escuchaba cómo Nibaldo se quejaba arriba. Dijo que iba a subir, que le iba enterrar un cuchillo para que dejara de sufrir (...) y que cuando me llame suba con cloro”, declaró ante lágrimas. La mujer reconoció haber participado en el desmembramiento y ocultamiento del cuerpo, pese a que ello también habría sido, según sus palabras, idea de su ex pareja.

Versión de Francisco Silva

Un día después, Francisco Silva contrarrestó las palabras de su ex, y la apuntó como la autora intelectual y material del asesinato. Con una voz titubeante aseguró que el odio de Hernández comenzó cuando la hija en común del matrimonio quedó al cuidado de Villegas producto de los constantes ataques de pánico e intentos de suicidio que la imputada sufría. “(Insistió) con el tema de darle muerte a don Nibaldo. Me pidió que buscara a terceras personas, sicarios, yo le decía que sí, pero nunca le tomé el peso o nunca le creí. Me insistió varias veces, yo le decía que sí, pero que no encontraba, que se relajara y lo viéramos por otro lado (...) Por su puesto nunca busqué, le decía eso para que no sufriera”.

A las semanas, siguió, compró y molió 30 comprimidos de clonazepam por encargo de Hernández. Sostuvo no haberse sentido alarmado con la petición ya que estaba al tanto que Hernández le daba a tomar a Nibaldo pequeñas dosis del medicamento "para que no la molestara en el ámbito íntimo" cuando estaban juntos. Ya el 10 de agosto del año pasado la llevó, por petición de ella, a la casa de Nibaldo y la esperó en un mirador cercano, donde durmió por casi cuatro horas. Así también, asegura que aquello fue dirigido por ella.

Incluso asegura que, en vista del frío de aquella noche, Hernández le dijo que usara la parka de Nibaldo y que sacara dinero de la cuenta de la víctima para colocar bencina. Todo ello, concluyó, con el fin de culparlo. “(Johanna) me pide por favor, conforme a los muchos juramentos que le había hecho de estar siempre juntos, que la iba apoyar en todo, que me culpara de los hechos y que así ella me iba a esperar con todo listo para ser felices afuera como familia (...) mentí en la PDI, ante el policía que me tomó la declaración, cambié algunos hechos”, concluyó.

Algunos presentes en la audiencia le preguntaron sobre el contrato que, según Hernández, le habría hecho firmar, ocasión que aprovechó para negar cualquier tipo de abuso. Se definió como una persona "romántica" y manifestó que el acuerdo solo existía en su imaginación: "A Johanna le gustan las novelas eróticas. Ese contrato sale en el libro y la película, pero nosotros no lo llevamos a cabo".

Testimonios de la Familia y Contradicciones Policiales

El testimonio de Alejandro Villegas, hijo de Nibaldo

El miércoles fue el turno de Alejandro Villegas, hijo de Nibaldo, quien basó su relato en la relación de la imputada y padre. Dijo que la mujer lo insultaba, que en una oportunidad intentó golpearlo y que lanzó una piedra a su vehículo. “Ella le gritaba a mi papá miles de improperios. Tomó una piedra y la tira al auto de mi papá y mi papá pone la mano y ahí llega Francisco con el hijo mayor de Johanna y se la llevan (...) Sentí rabia, que mi papá no se merecía eso, no se merecía que lo fueran a tratar así afuera de su casa”, apuntó sobre un encuentro entre el matrimonio. Declaró haber notado un cambio radical en la imputada durante el último año.

“No he podido vivir tranquilo (...). Me he desmoronado, es súper difícil seguir adelante (...) Sería impactante el verlos a ellos en la calle, no sé, no me imagino las dimensiones que eso podría conllevar y aun peor para mi hermana”, finalizó. “No era habitual para nosotros el que él no se comunicara. De acuerdo a su testimonio, la hija de Nibaldo se percató de que éste no había regresado como lo había prometido: “Me llamó la atención que en la pieza donde él se venía a quedar estaba la luz y la televisión encendida. “Yo la tranquilicé y le dije ‘tranquila, va a llegar más tarde y, si llega más tarde, ahí lo retamos”, señaló.

Las contradicciones del perito de la PDI

Las palabras del perito de la Brigada de Homicidios de Valparaíso de la PDI, Gabriel Alarcón, pusieron en entredicho las declaraciones de los únicos dos imputados. Este jueves dijo que ambos participaron en el asesinato del profesor, ya que sus teléfonos los sitúan en el lugar durante el lapso de tiempo en que falleció. “No hubo una contaminación tan grande que permitiera lucubrar que ellos tuvieran diferentes acciones posterior a la muerte en el domicilio de desmembramiento y de amputación del cuerpo”.

Pero aquella no fue la única contradicción con el relato de los indagados. El subcomisario también indicó que el desmembramiento del docente no ocurrió en el inmueble, sino que durante la fogata en la playa Las Docas, Laguna Verde, lugar donde encontraron restos óseos de la cabeza y mandíbula de la víctima. “No hubo una contaminación tan grande que permitiera lucubrar que ellos tuvieran diferentes acciones posterior a la muerte en el domicilio de desmembramiento y de amputación del cuerpo”, aseguró respecto la evidencia encontrada en la casa del fallecido. Precisó que los elementos encontrados permiten constatar que Villegas falleció producto de una puñalada propinada mientras estaba sobre la cama de su dormitorio.

El policía declaró por más de tres horas. Habló sobre las características de los lugares en los que habrían estado los imputados y ropa que usaron. Expresó que el asesinato fue premeditado y planificado y que incluso ambos imputados tenían una coartada para cubrir el crimen: hacer pasar el fallecimiento por un suicidio, lo cual, por razones que se desconocen, fue finalmente descartado. De hecho, detalló que Silva y Hernández escribieron una carta de suicidio, firmada a nombre de Nibaldo: "Eso es lo que ellos conversan, eso es lo que inicialmente tenían pensado". Una teoría que pretende explicar el cambio de plan, concluyó, refiere al hecho que, pese a las altas dosis de clonazepam que el profesor ingirió en una malta con huevo, este comenzó a despertar.

Testimonios de testigos

Ya el viernes hablaron dos pescadores que estuvieron en el lugar donde encontraron restos del docente y quienes aseguraron percatarse de la presencia de los indagados tras haberse sorprendido con el tamaño de la fogata. Incluso, uno se acercó a Silva para hacer algunas preguntas sobre la pesca de la zona. “Ella estaba siempre sentada en el lado del copiloto y él siempre entorno al fuego”, dijo uno de los testigos que, ante las sospechas de la escena, anotó la patente del auto en que los indagados se trasladaban. Luego que la pareja se reuniera, besara y marchara, concluyó, ambos se acercaron para calentarse con lo que quedaba del fuego, encontrando así el arma homicida.

El Juicio y las Condenas

El fiscal José Miguel Subiabre cerró que “ambos son asesinos, Johanna Hernández por el vínculo de matrimonio, un reproche mayor, porque es una conducta que se llama parricidio. Respecto a Francisco Silva, actuando alevosamente, es un homicidio calificado; certeza jurídica, ambos son los autores y asesinos. Hoy se vivió la octava jornada del juicio oral que se lleva adelante en contra de los dos imputados -Johanna Hernández y Francisco Silva- investigados por la muerte del profesor Nibaldo Villegas. Se espera que a lo largo del juicio, el Ministerio Público presente más de 50 evidencias materiales, 26 testigos y 22 peritos.

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