Impactantes Declaraciones de Jorge Castañeda sobre Cuba que Están Revolucionando el Debate sobre su Futuropost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Mientras el mundo observa con inquietud la escalada de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, muchos en Estados Unidos y en toda América Latina están más preocupados por un tema más cercano: el posible fin del comunismo en Cuba.

Aunque los expertos han pronosticado la caída del régimen en decenas de ocasiones desde la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro, es posible que finalmente tengan razón. El problema radica en definir cómo será ese momento. La Revolución cubana terminó hace mucho tiempo.

Las Declaraciones de Jorge Castañeda y la Posición de México

En este panorama de incertidumbre y debate, las posturas de figuras políticas relevantes adquieren una importancia particular. El ex Secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, que aspira a la presidencia de ese país, manifestó el miércoles que confía en que el gobierno mexicano condene la pésima situación de los derechos humanos en Cuba en la Comisión de Naciones Unidas Para Derechos Humanos que se encuentra reunida en Ginebra, Suiza.

Castañeda dijo que no dudaba que el voto de México será a favor del proyecto de resolución que pide que Cuba deje entrar a un inspector de la Oficina del Relator de Naciones Unidas para Derechos Humanos. Agregó que tampoco dudaba que el presidente Vicente Fox mantendrá la política con Cuba que él estableció hace tres años cuando era Secretario de Relaciones Exteriores.

La Respuesta de "Granma" y el Caso Ahumada

Las declaraciones de Castañeda no tardaron en generar una reacción. El diario "Granma", vocero oficial del gobierno de La Habana, arremetió el jueves contra Castañeda por sus declaraciones del miércoles y lo acusó de ser "un camaleón político".

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Según "Granma", Castañeda no sólo habló del voto mexicano en Ginebra, sino que además acusó al gobierno de la Isla de "estar utilizando el caso del empresario Carlos Ahumada, detenido en La Habana bajo solicitud de extradición mexicana, para influir en ese voto". Detenido hace algunos días en La Habana, el empresario Ahumada fue incluido en un caso de corrupción cuando vídeos lo mostraron entregando fajos de billetes a funcionarios mexicanos.

El periódico oficial cubano agregó que Castañeda "aprovecha para agredir nuevamente a Cuba con la calumnia de que nuestro gobierno podría intentar un vínculo entre la extradición de Ahumana ... y el voto mexicano en Ginebra, idea tan espúrea como la resolución anticubana que impulsa EE.UU.... Se comprende porque (Castañeda) viene de visitar Miami los días 4 y 5 de marzo ... ?Habrá ido ya a pedir dinero? ?A cambio de qué?", dijo el diario "Granma".

La Relación Cuba-Estados Unidos: Antecedentes y Enfoques Actuales

La compleja relación entre Cuba y Estados Unidos ha estado marcada por incidentes y diferentes políticas a lo largo de las décadas. La respuesta cubana a la llegada de una nueva lancha rápida procedente de Florida con el aparente propósito de transportar familiares de la isla a Miami -o con la intención de provocar una insurrección o un enfrentamiento- evoca lo que sucedió cerca de la Habana en febrero de 1996.

En aquella ocasión, en plena negociación con Clinton para avanzar en la normalización de relaciones iniciada por Jimmy Carter, las defensas aéreas cubanas derrumbaron dos avionetas de exiliados de Florida, muriendo dos ocupantes. No sólo torpedearon así las negociaciones sino que indujeron a Clinton a no vetar la Cuban Democracy Act, también conocida como Helms-Burton.

En esta ocasión, parece que no habrá mayores consecuencias para Cuba en la relación con Trump: ni suspensión de pláticas secretas, si las hay, ni equivalente de un incidente tipo Golfo de Tonkin (el pretexto utilizado en 1965 por Lyndon Johnson para enviar tropas en masa a Vietnam). No obstante, el episodio puede incidir en un debate en curso en Estados Unidos y en Miami.

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Dos Enfoques sobre el Futuro de Cuba

Actualmente existen dos ideas entre la diáspora cubana y los principales expertos sobre lo que debería implicar la caída del régimen. Si bien no son mutuamente excluyentes, implican enfoques sustancialmente diferentes a la hora de negociar con los líderes cubanos.

Enfoque Obama 2.0 y la Apertura Económica Gradual

El primer enfoque puede denominarse Obama 2.0, dadas sus similitudes con la política de acercamiento a Cuba del expresidente estadounidense Barack Obama en 2015-2016. En una notable ruptura con el pasado, Obama restableció las relaciones diplomáticas con la isla, consiguió la liberación de prisioneros estadounidenses y convenció a Raúl Castro (que había sucedido a su hermano Fidel como presidente en 2008) de permitir una mayor participación del sector privado en la economía. A cambio, Obama levantó muchas de las restricciones al comercio y la inversión estadounidenses en Cuba. Pero el Congreso, liderado por los republicanos, se negó a levantar el embargo comercial estadounidense contra la isla, vigente desde hacía décadas.

Según varios de sus asesores, la idea de Obama era que un deshielo en las relaciones acabaría conduciendo a un cambio político: elecciones y el fin del régimen de partido único, así como una mayor libertad de expresión. Pero esa teoría nunca se puso a prueba. Cuando Donald Trump sustituyó a Obama en 2017, el compromiso de Estados Unidos llegó a su fin.

Un sector influyente del exilio cubano ha sido partidario desde principios de siglo a un enfoque moderado hacia la isla. Proponía, además del dialogo, el fin del embargo y una ayuda humanitaria inmediata, un proceso paulatino de apertura económica, de inversión privada local y extranjera, y de expansión del sector privado cubano. Sólo más adelante debía hablarse de apertura política, de libertades, de elecciones, etc. En pocas palabras, un esquema parecido al de Carlos Salinas en México, de Deng Xiao Ping en China, y de Barack Obama para Cuba en 2015-2016.

En China, nunca pasó nada, en México sí, pero diez años después, y los cubanos le tomaron el pelo a Obama. Los partidarios de esta opción sospechan que Rubio la comparte, sobre todo a la luz de unas declaraciones suyas en Munich después de su discurso, donde enfatiza la importancia de las reformas económicas en Cuba.

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La postura de Trump hacia Cuba parece igualmente dura y cínica. A mediados de marzo, Trump dijo: “Creo que tendré el honor de quedarme con Cuba. …Creo que podré hacer con ella lo que quiera”. Muchos esperan que su administración se centre en destituir a uno de los líderes del régimen -probablemente el presidente, Miguel Díaz-Canel- y en implementar reformas económicas, dejando el cambio político para más adelante. Como dijo en febrero el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, un cubano-estadounidense: “Cuba necesita cambiar”, pero “no tiene por qué cambiar de golpe”.

Algunos en la diáspora, como el Cuba Study Group, coinciden en que las negociaciones deberían centrarse inicialmente en la apertura del mercado. Me resulta difícil aceptar la primera tesis, pero veo su lógica. No es igual al esquema puesto en práctica por Trump en Venezuela, pero se parece: el acento recae en los temas económicos, es decir, el petróleo, y mucho menos en el regreso de los exiliados, el fin de la represión y la programación a corto o a mediano plazo de elecciones.

Enfoque del Cambio Político y Económico Simultáneo

Frente a la visión de una apertura económica gradual, son muchos más los que creen que cualquier transformación política profunda debe ir acompañada de cambios en la economía. En su opinión, los actuales dirigentes cubanos son incapaces de llevar a cabo una verdadera reforma económica. Y lo que es más importante, el pueblo cubano -tanto en la isla como en el exilio- quiere democracia y libertades individuales por encima de todo. Dejar el régimen en su sitio sería una traición a los cubanos de todo el mundo, incluidos los casi tres millones repartidos por Florida, España y México.

Los principales defensores de esta estrategia viven en el sur de Florida; los tres congresistas cubano-estadounidenses de esta zona apoyan una reforma política y económica simultánea. Muchos cubanos de la isla también quieren elegir a sus líderes y disfrutar de las libertades individuales de las que han carecido durante décadas, además de que se ponga fin a los apagones y a la escasez de productos básicos.

Otro sector cubano-americano sostiene exactamente lo contrario. Cree que si Estados Unidos no presiona de entrada, ahora que la dictadura se encuentra postrada, por un cambio de régimen, sucederá precisamente lo que aconteció en China y en Cuba con Obama: mucha o poca apertura económica, ninguna apertura política. Insisten en que se hable de liberación de presos políticos, de libertades públicas, de elecciones y de reformas económicas al mismo tiempo.

Por supuesto, el gobierno cubano se opone a la liberalización política. El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Eduardo Rodríguez Parrilla, ha expresado su voluntad de negociar con Estados Unidos, pero solo si se excluyen los “asuntos internos” del país. En resumen, el cambio de régimen queda descartado.

Las dos posturas son diferentes, pero no incompatibles. Rubio lo dejó claro al afirmar que las reformas iniciales de Díaz-Canel, que permiten a los extranjeros -principalmente a los cubano-estadounidenses- invertir libremente en todos los sectores de la economía, “no son lo suficientemente drásticas”. Según se informa, la administración Trump también ha planteado la destitución de Díaz-Canel del poder (aunque no la de Raúl Castro, de 94 años, quien se cree que sigue ejerciendo una influencia significativa) como condición necesaria para un acuerdo. Hay formas de llegar a un compromiso en ambas cuestiones, y las negociaciones en curso probablemente se centren en cuánto cambio de régimen puede aceptar el gobierno cubano y cuánta continuidad política puede tolerar la sociedad cubana.

Crisis Humanitaria y el Futuro Inmediato de Cuba

Quizás el factor decisivo en la evolución de la situación sea la magnitud de la crisis humanitaria en el país. Cuba se ha quedado sin reservas de petróleo y diésel, lo que ha provocado múltiples apagones totales, y un petrolero ruso que supuestamente se dirigía a la isla fue desviado recientemente. Díaz-Canel, dizque presidente de Cuba, acaba de anunciar que la isla no recibe combustible desde el mes de diciembre.

A nadie debe extrañar que la dictadura cubana culpe al “bloqueo” estadounidense por el apagón generalizado que duró casi cuatro días en la isla y que no ha terminado. Tampoco puede sorprendernos que el órgano oficial de la 4T, es decir, La Jornada, haga lo mismo. Las condiciones extremas aún no han desencadenado disturbios importantes. Pero tanto los líderes estadounidenses como los cubanos podrían perder el margen de maniobra que tienen para negociar si estallan protestas en La Habana.

Estados Unidos se vería obligado a intervenir si el régimen cubano recurriera a la represión violenta, aunque solo fuera porque los cubano-estadounidenses constituyen un electorado clave para los republicanos. Asimismo, es poco probable que la inversión cubano-estadounidense llegue a la isla en un futuro próximo. Un destacado empresario de la diáspora me dijo recientemente que, a pesar de apoyar el diálogo, no está interesado en proyectos a largo plazo en su país natal. Suponiendo que este sentimiento sea ampliamente compartido, la administración Trump probablemente acabaría corriendo con los gastos de cualquier esfuerzo humanitario y de reconstrucción de envergadura.

El régimen cubano, por su parte, no puede esperar a las elecciones de mitad de mandato de noviembre en Estados Unidos ni a que un atolladero en Irán debilite a Trump, lo que le permitiría obtener un mejor acuerdo. La presión ejercida por el bloqueo petrolero de Estados Unidos es simplemente demasiado grande. Solo una cosa parece segura: el estancamiento actual no puede prolongarse indefinidamente.

A la luz de la crisis humanitaria que azota a la isla, uno podría concluir que lo primero y más urgente reside en la llegada de ayuda, de petróleo, de asistencia para reparar o actualizar las centrales eléctricas, y que Washington debiera permitirlo.

El Papel de México en el Contexto Cubano

Lo ideal sería que otros países latinoamericanos, como Brasil, Colombia y México, participaran en las negociaciones, lo que posiblemente haría más aceptables para ambas partes las concesiones importantes. Sin embargo, la situación actual de México respecto a Cuba es compleja. Alguien miente sobre los envíos de productos petroleros -crudo y refinados- de México a Cuba.

México podría desempeñar un papel en este debate, pero sólo si se resignara al fin de la dictadura y a coadyuvar a una transición justa, expedita y equilibrada. No parece ser el caso: Sheinbaum y López Obrador, y la mayoría de sus colaboradores, son castristas hasta la médula.

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