Los rasgos físicos, por lo tanto, son las propiedades, particularidades o cualidades que pueden observarse en el cuerpo de una persona. Cada rasgo físico forma parte de la apariencia de un ser humano y son señas que ayudan a la identificación y al reconocimiento debido a que pueden apreciarse a simple vista. A la descripción de los rasgos físicos se la conoce como prosopografía, mientras que si la descripción se centra en lo psicológico o en los valores morales, se habla de etopeya. La prosopografía y la etopeya, a su vez, se combinan en el retrato.
La observación como herramienta clave
El primer paso para describir bien a una persona es observar con mucha atención. Cada detalle cuenta, por eso es importante mirar detenidamente para no pasar por alto nada característico, incluyendo sus líneas de expresión, gestos, tics, ademanes, posturas físicas, formas de caminar y tensiones musculares. Aprender cómo describir a una persona de manera clara y efectiva te ayudará a comunicar una imagen vívida de esa persona al lector.
Análisis de fenotipos en el Eneagrama
Existen ciertos rasgos físicos característicos en cada tipo de personalidad según el Eneagrama. Cuando hablamos de fenotipos en este contexto, nos referimos a los rasgos físicos que surgen a partir del mundo psicológico interno de una persona. La coincidencia entre rasgos físicos de una persona y su tipo de personalidad es una constante. Esta es una habilidad que se obtiene mediante la experiencia de interactuar por años con muchas personas correctamente auto tipificadas.
Resumen de rasgos físicos por Eneatipo
Para ejemplificar los rasgos físicos más característicos de cada eneatipo, podemos observar las siguientes tendencias generales:
- Eneatipo 1 (Aristocráticos): Músculos en tensión, mandíbula apretada, ceño fruncido y porte aristocrático.
- Eneatipo 2 (Seductores): Piel suave, formas redondeadas y movimientos corporales abiertos y armónicos.
- Eneatipo 3 (Atléticos): Espalda erguida, morfología en forma de V, abdomen plano y aspecto impecable.
- Eneatipo 4 (Mirada triste): Cuerpo desenergizado, postura proyectada hacia adelante y gesto de sufrimiento.
- Eneatipo 5 (Contenidos): Musculatura contraída, expresión facial fría, distantes y poco vitales.
- Eneatipo 6 (Inquietos): Tórax en forma de V, cuello corto y fuerte, mirada asustada y siempre en movimiento.
- Eneatipo 7 (Animosos): Semblante animado, sonrisa amplia, mirada viva y gestos amplios con las manos.
- Eneatipo 8 (Imponentes): Presencia vigorosa, hombros anchos, mirada penetrante y voz firme.
- Eneatipo 9 (Apaciguadores): Cuello robusto, tórax amplio, abdomen prominente y mirada tierna o resignada.
Cómo realizar una descripción efectiva
Al realizar un retrato completo, es fundamental seguir un orden lógico. Tras presentar a la persona con datos básicos como su edad y ocupación, continúa con la descripción física completa. Aquí debes detallar los rasgos físicos más característicos de la persona, de pies a cabeza o de cabeza a pies. Algunos aspectos en los que puedes fijarte son:
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- Estatura: Describe si es alta, baja o de estatura media.
- Complexión: Menciona si es delgada, robusta, atlética, etc.
- Cabello: Indica el color, la longitud y el estilo.
- Rostro: Describe la forma de la cara y detalles como ojos, nariz y boca.
- Piel: Comenta el tono de piel y marcas distintivas.
Después del físico, describe cómo es la persona por dentro, explicando la forma de ser, sus cualidades y comportamientos. No te limites a listar adjetivos; acompáñalos con pequeñas evidencias o ejemplos para que el lector entienda mejor. Al final, el valor real de conocer el estilo de personalidad, ya sea a través de la prosopografía o el Eneagrama, se obtiene sólo cuando lo descubrimos con absoluta certeza a través de un trabajo sostenido de auto observación y atención consciente del sí mismo.
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