Descubre la Verdadera Historia y Diplomacia Detrás de la Devolución de las Islas Malvinaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Para comprender la complejidad de este diferendo territorial en el Atlántico Sur, es fundamental analizar sus bases geográficas e históricas. La cuestión de las Islas Malvinas es el litigio que la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sostienen por la soberanía de las Islas Malvinas y su mar adyacente, archipiélago que se encuentra en el océano Atlántico suroccidental a 341 km de las costas de la Patagonia.

La postura argentina se fundamenta en derechos históricos y jurídicos consolidados desde la época colonial. Argentina reivindica derechos sobre las islas y exige la transferencia de soberanía, considerándolas parte integral e indivisible de su territorio, manteniendo que las ha heredado de España tras la emancipación ocurrida el 25 de mayo de 1810.

El quiebre de la soberanía y los fundamentos del derecho

La ocupación británica interrumpió abruptamente el ejercicio de la soberanía de la joven nación sudamericana. El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda tomó mediante la fuerza el archipiélago en 1833, cuando las islas estaban en posesión argentina; anteriormente habían pertenecido al Reino Unido, Francia y España, con asentamientos balleneros efímeros británicos y españoles que duraron hasta fines del siglo XVIII; el último asentamiento británico duró hasta 1774, cuando todos los colonos volvieron al Reino Unido por motivo de falta de recursos. Este acto de fuerza de 1833, llevado a cabo en tiempo de paz, sin que mediara comunicación ni declaración previa alguna de parte de un gobierno amigo de la República Argentina, fue inmediatamente rechazado y protestado.

Desde la perspectiva jurídica internacional, la posición argentina cuenta con bases sólidas que invalidan la usurpación colonial. El uti possidetis iuris es un principio general del derecho internacional y, como tal, puede aplicarse contra cualquier potencia colonizadora en cualquier parte del mundo. Asimismo, cabe señalar que la usurpación británica de 1833 no puede convalidarse por el transcurso del tiempo, ni por ningún otro medio sin el consentimiento del Estado perjudicado, porque un acto ilícito o ilegal no puede crear derecho al que infringe una norma.

Oportunidades diplomáticas y propuestas de devolución

Aunque el conflicto suele recordarse principalmente por su desenlace armado, existieron periodos de intensa negociación donde se barajaron alternativas pacíficas de restitución. Lo que quizás no muchas personas conocen es que hubo al menos dos oportunidades de recuperar el control de las Islas en forma pacífica. Dos veces Gran Bretaña ofreció devolver la soberanía y desde la Argentina se frustró la oferta.

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El primer acercamiento significativo se produjo a principios de la década de 1970. La primera fue en el último gobierno de Perón. El embajador británico le entregó al canciller argentino una oferta escrita que podríamos llamarla de retroarriendo mediante la cual ellos nos reconocían la soberanía en ese instante, pero se hacía efectiva 100 años después. Sin embargo, no fue la única propuesta planteada por la diplomacia inglesa antes del conflicto bélico.

Poco antes de que se desatara la guerra, se presentó una opción similar que tampoco prosperó. La segunda oferta fue muy parecida. El primer ministro británico envió a un vicecanciller que tenían, que se llamaba Nicholas Ridley, con la oferta en la mano. Thatcher hizo esta oferta en septiembre de 1981, seis meses antes del desembarco en Malvinas. Y la Junta Militar dijo que aceptaba la devolución de la soberanía pero que no iban a esperar 100 años, que la querían a fin de año. Era una manera de decirles que no.

El impacto de la guerra de 1982 y el escenario actual

El inicio de las hostilidades militares en 1982 clausuró estas vías de entendimiento y consolidó la posición de ocupación británica. El daño que nos ha hecho la Guerra del 82 es incalculable. Al final de la Guerra de Malvinas, en 1982, comenzaron a darse cuatro procesos en simultáneo que inciden negativamente la posición y el reclamo de la Argentina por las Islas de Atlántico Sur. En primer lugar, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RUGBIN) se negó permanentemente a reanudar las negociaciones por la soberanía de las islas. En segundo lugar, este actor militarizó fuertemente las Malvinas fortaleciendo su control material y colonial sobre ellas.

Estrategia de defensa y balance de recursos

Frente a este escenario de estancamiento, surge la necesidad de replantear la estrategia nacional y asignar los recursos necesarios para respaldar el reclamo soberano. Si queremos recuperar las Islas Malvinas tenemos que dedicarle muchos más recursos a la política de defensa. Esto implica romper con una tendencia nociva para nuestro reclamo: la desinversión en defensa nacional que viene teniendo lugar desde 1982. Para el caso argentino, esta revisión debe darse a partir del aumento de los costos que tiene RUGBIN en el mantenimiento del aislamiento artificial de las Islas Malvinas.

Para comprender la brecha de recursos destinados al ámbito de la defensa nacional, resulta útil analizar los datos oficiales y las propuestas de inversión del sector:

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  • Los datos del Stockholm International Peace Research Institute indican que la Argentina invierte aproximadamente un 0,7% del PBI en defensa nacional, constituyendo así USD 5.000.000.000.
  • Sin embargo, el punto central es que una defensa con fundamentos revisionistas debe destinar entre el 1,5% y el 2% de su PBI a esta área gubernamental.
  • Si esto sucede, y la Argentina llega a sostener en el tiempo dos puntos porcentuales para el sector de defensa, el país estaría invirtiendo USD 12.000.000.000 por año, un 16% del presupuesto británico (según datos del Military Balance 2024 y el Stockholm International Peace Research Institute, la potencia colonial invierte el 2% de su PBI en defensa nacional, constituyendo este porcentaje aproximadamente USD 75.000.000.000).

Esta diferencia presupuestaria subraya los desafíos materiales a los que se enfrenta la Argentina para romper el aislamiento artificial y lograr que el Reino Unido tenga incentivos reales para sentarse nuevamente a negociar la soberanía de las islas.

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