Inflación en República Dominicana: Descubre Cómo Afecta Tu Bolsillo Hoypost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La financiarización de la región durante las últimas décadas representa un fenómeno en el que participan las economías en desarrollo. Se caracteriza principalmente por la preponderancia de los mercados financieros, los actores financieros y las instituciones financieras en las transacciones de las economías nacionales e internacionales.

Este trabajo tiene como objetivo principal analizar cómo, en las economías en desarrollo de la región, en particular en el caso de la economía dominicana, el sistema financiero y algunos de los aspectos conectados con el mismo, han modificado o condicionado sus propias dinámicas en función de la financiarización. La contribución al desarrollo de la financiarización experimentada por el país en las últimas décadas representa un reto para las autoridades económicas, pues si bien existen efectos positivos también los hay negativos.

Entre los primeros se encuentran un mayor acceso a fondos internacionales a través de los mecanismos propios de un sistema financiero más desarrollado desde el punto de vista normativo, que cuenta incluso con un mercado de valores, la Bolsa de Valores de Santo Domingo (BVSD) y mayores condiciones de igualdad para los actores económicos, debido a una mayor integración de los mercados nacionales en los mercados internacionales, entre otros aspectos.

El estudio se divide en varios apartados. Tras conceptualizar la financiarización y sus implicaciones para el desarrollo, se esboza de manera sintética el panorama financiero de la región, para pasar a analizar el sistema financiero de la República Dominicana a través de los efectos de la financiarización sobre la composición del subsistema bancario, la presencia de la banca extranjera en el mismo, los cambios en la deuda interna y externa, el papel de la IED y la BVSD, así como sobre el desarrollo.

Conceptualización de la Financiarización

Según Guttmann (2009) la financiarización se refiere a un proceso complejo que integra muchos aspectos diferentes, y que ha sido abordado por diversos economistas, como por ejemplo Epstein (2005). A manera de síntesis es pertinente destacar, como se expone en el mencionado trabajo, que la escuela poskeynesiana ha abordado con profundidad las interrelaciones entre el nuevo contexto financiero internacional y los cambios en la dinámica macroeconómica originados por dicho contexto. También la escuela francesa de la regulación ha situado en el centro de su agenda de investigación, el papel de las finanzas en el nuevo "régimen de crecimiento".

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La economía marxista contemporánea también ha hecho aportes al debate sobre la financiarización de la economía mundial. Dicho fenómeno, por lo tanto, ha sido abordado desde distintas perspectivas. Según Chesnais (2003) a partir de mediados de los años ochenta que el capital financiero adquirió tal trascendencia que influyó en el nivel y la orientación de las inversiones, así como en la estructura y la distribución de la renta. También para el autor, el capital que se valoriza como inversión financiera y que comparte intereses con el beneficio empresarial, representa la fracción dominante del capital, la cual determina las formas y el ritmo de acumulación.

La importancia cada vez mayor de ese capital está vinculada a la formación de configuraciones sistémicas nuevas y a vínculos macroeconómicos y macrosociales inéditos en cuyo centro están los mercados financieros y el nuevo accionariado. No obstante, de acuerdo con Chesnais (2003), esto no permite todavía afirmar, estrictamente hablando, que se esté frente a un nuevo régi men de acumulación, con instituciones y relaciones capaces de mantener controladas de forma permanente los conflictos y las contradicciones inherentes al capitalismo. Y tampoco, que el nuevo régimen de acumulación viable esté dotado de una cierta estabilidad. En palabras de Arrizabalo (2014), el fenómeno de la financiarización no presenta un contenido sustancial distintivo como estadio del capitalismo.

Autores como Soto (2013) han estudiado la financiarización y constituyen un interesante referente para observar la presencia de dicho fenómeno en la economía dominicana. Para este autor, América Latina (AL) enfrenta una fuerte necesidad de financiamiento productivo -por oposición a la financiarización- que le permita acceder a un desarrollo humano sostenible y sustentable.

Asimismo, señala el autor, la desregulación financiera provocó más competencia por la ganancia, y para alcanzarla en el menor tiempo posible, se utilizaron todas las herramientas y vehículos posibles, recurriéndose a todo tipo de innovaciones financieras, en particular, los instrumentos financieros derivados. Los mercados de derivados por su naturaleza son mercados autorregulados, opacos, sobreapalancados, especulativos, altamente riesgosos y donde la mayoría de las operaciones se realizan en paraísos fiscales. Dados los referentes expuestos brevemente, la caracterización de una economía financiarizada estaría en función del marco teórico explicativo.

Lapavitsas (2011), Panceira (2011) y Soto (2013) ofrecen un interesante marco de referencia para el abordaje de la financiarización de la economía dominicana y con base en algunos de sus planteamientos se intenta mostrar algunos hechos explicativos relevantes. Para Lapavitsas (2011) la financiarización supone la orientación de las empresas hacia los mercados financieros abiertos. En este sentido, fruto de la liberalización de las cuentas de capital de los países en desarrollo, dichos países han experimentado intensamente el efecto de la financiarización, cuya principal forma ha sido la entrada extraordinaria de capital en forma de IED y la inversión en carteras de valores extranjeros.

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Modificación del patrón de financiamiento, a través de la privatización-extranjerización del sistema bancario de la región que pasó de uno tradicional a la adopción, por parte de las filiales, de las prácticas financieras de las matrices extranjeras, dejándose de lado la inversión productiva, lo cual conduce a un estancamiento económico profundo. Los procesos de desregulación y liberalización de la región han contraído los canales de financiamiento excepto en el segmento del empresariado transnacional.

Las innovaciones financieras han impulsado que los estados dejen de lado la planeación y dependan tanto de la inversión extranjera como de ingresos provenientes de las materias primas que exportan, entre otras fuentes de ingresos. Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) deben ser financiadas por sus proveedores o por los circuitos financieros informales.

Panorama Financiero Regional

El contexto financiero actual de la región está permeado por los efectos de la crisis financiera internacional iniciada a finales de 2007. Para Girón (2011), la crisis financiera regional y sus efectos en el financiamiento al desarrollo en al anteceden a la crisis financiera internacional actual. La profundización de las reformas financieras, en distinto grado en cada país, ha formado una zona muy débil para poder enfrentar la volatilidad tanto de los mercados financieros como de los precios de sus productos primarios de exportación. Los circuitos financieros latinoamericanos forman parte de los circuitos financieros internacionales.

Siguiendo los planteamientos de Vidal y Marshall (2010) se revelan algunas características que encuadran el escenario de la región y de la República Dominicana, tras las políticas del Consenso de Washington, fomentadas por la banca norteamericana y las instituciones multilaterales como el FMI, más el apoyo de segmentos de grandes empresas y grupos financieros de AL, las cuales cambiaron las estructuras de las economías de la región de forma fundamental. Una de las características más notorias es la pérdida de soberanía económica en gran parte de la región, lo cual se visualiza principalmente a través de:

  • La independencia de los bancos centrales en muchos países manifiesta el alejamiento de la política monetaria de varias de las necesidades de las economías nacionales.
  • El compromiso de eliminar los déficits fiscales lo cual, particularmente en tiempos de crisis, representa la abdicación de la política fiscal.
  • La transformación de sistemas financieros dominados por la banca pública en sistemas caracterizados por la presencia sistémica de la banca extranjera impide contar con una política crediticia nacional coherente.

Como complemento a las ideas anteriores, en el ámbito de los países en desarrollo, Painceira (2011) ofrece una caracterización del proceso de la financiarización donde puede destacarse que desde 2000 y, particularmente, con relación a Estados Unidos -del cual la República Dominicana es todavía muy dependiente-, se han incrementado los flujos de capital internacionales, y también los países en desarrollo han acumulado enormes reservas en divisas, resultando un flujo neto de capital desde los países en desarrollo hacia los industrializados.

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También en este proceso, al facilitarse las operaciones financieras entre los inversionistas nacionales y extranjeros, se incrementó el endeudamiento tanto interno como externo. Como resultado de todo este proceso, desde 1990, según el citado autor, en los países en desarrollo se ha registrado un incremento de los activos fi nancieros en relación con el producto interno bruto (PIB); también su deuda externa a corto plazo se ha incrementado considerablemente.

Evolución del Sistema Financiero Dominicano

Partiendo del marco de la financiarización anteriormente expuesto, a continuación, se presentan algunas características de la evolución del sistema financiero dominicano en los últimos años, compuesto principalmente por el subsistema bancario y el subsistema de los mercados de valores, este último conformado por la BVSD. A grandes rasgos se observa el crecimiento en 678.5%, del volumen de activos financieros del sistema financiero dominicano al pasar en millones de pesos dominicanos de 175 224.40 a 1 645 481.59, en el periodo comprendido entre diciembre de 2000 y marzo de 2018.

Según Camacho (1991), el número de instituciones financieras participantes en el sector regulado en 1989 era de 85, de las cuales 23 eran bancos comerciales, 36 bancos de desarrollo, 16 bancos hipotecarios y 20 asociaciones de ahorro y préstamo. A estas instituciones se le suman otras instituciones sujetas al control del sector regulado: 491 financieras, 33 empresas de tarjeta de crédito, 77 casas de préstamos de menor cuantía, 30 grupos financieros, 60 compañías aseguradoras y una fundación de desarrollo.

La participación en los mercados de crédito durante la década de los ochenta de la banca comercial cayó significativamente, motivada principalmente por el crecimiento de la importancia relativa de la participación de las asociaciones de ahorro y préstamo. Esta variación, según Camacho (1991), parece ser el resultado de un crecimiento significativo en la captación de asociaciones de ahorro y préstamo.

A pesar del gran número de instituciones financieras especializadas, particularmente, bancos de desarrollo y bancos hipotecarios, la proliferación de los mismos ha tenido un impacto reducido en la distribución del total de activos. Para el autor es cuestionable la viabilidad financiera de la banca de desarrollo, dada la alta dependencia de recursos especiales -otorgados a plazos y tasas preferenciales- como fueron el Fondo de Inversiones para el Desarrollo Económico (FIDE) y el Fondo de Inversiones en Infraestructura Turística (In-fratur), principalmente, los cuales han ido disminuyendo.

Respecto a la banca pública, el Banco de Reservas es el único banco comercial estatal que operaba en la República Dominicana a finales de los años ochenta y era el mayor intermediario financiero del país. Desde finales de 1986, según Veloz (1990), el comportamiento del sistema financiero nacional fue el resultado de la conjugación de varios factores, entre los que destacan:

  1. El objetivo de las autoridades monetarias de controlar la expansión de crédito bancario, evidenciado en la fijación de requerimientos de encaje legal más restrictivos para los bancos comerciales y empresas financieras comerciales.
  2. La fuerte demanda de crédito derivada de la reactivación económica inducida por el aumento del gasto público.
  3. El cambio en las preferencias del público por activos financieros como consecuencia del deterioro de las condiciones cambiarias y la mayor inflación.

Estos elementos supusieron preocupación sobre las perspectivas del mercado financiero en su conjunto, ante la persistencia de numerosas presiones. Asimismo, para dicho autor, el diseño de la política crediticia de ese entonces procuró orientar el crédito de manera selectiva, promover la descentralización geográfica y sectorial, modelar la estructura de plazos de los préstamos y controlar el costo del dinero, con el propósito último de facilitar el financiamiento a determinadas actividades consideradas prioritarias.

El número de instituciones financieras participantes en el sector regulado ha variado mucho en los últimos años.

Las fuentes principales de recursos de los intermediarios financieros en la actualidad son mayormente el sector privado, situación muy diferente a la de finales de los años ochenta. La distribución del total de activos entre diferentes grupos institucionales respecto a 1987 es también diferente, observándose que en la actualidad la posesión de los activos del sistema por parte de los bancos múltiples es muy superior a la existente en ese entonces y, por otra parte, las asociaciones de ahorros y préstamos también tienen menor participación, lo cual implica una migración de la actividad financiera hacia la banca comercial que ahora pasa a ocuparse de financiar las actividades de consumo, producción e hipotecarias, entre otras; funciones que anteriormente tenían también las asociaciones de ahorros y préstamos y los bancos de ahorros y créditos.

A manera de caracterización de los destinos económicos de dichos préstamos puede señalarse que en abril de 2018, el 40.1% de los préstamos se destina a consumo y comercio, 17.0% se destina a compra y remodelación de viviendas y actividades inmobiliarias. El Banco de Reservas sigue ostentando una alta participación en el total de los activos del conjunto del sistema financiero (26.5% en marzo de 2018).

Precios de los Alimentos y la Inflación Global

Los precios de los alimentos siguen subiendo por encima de la inflación general en casi 80% de los países del mundo, con casos extremos como Argentina (150.1%) y Venezuela (318.1%), informó ayer el Banco Mundial (BM). Estos dos países latinoamericanos integran la lista de aquellos en los que el incremento supera 30% anual, señaló la actualización mensual del informe del BM sobre seguridad alimentaria.

En general, entre 60 y 80% de los países más pobres o en desarrollo han experimentado aumentos de precios de los alimentos de más de 5%, que en algunos casos supera 10% este año. Las economías avanzadas tampoco se salvan: el precio de los alimentos aumenta más que la inflación en 64% de estas naciones, aunque empieza a frenarse en la Unión Europea.

En la medición anual, los precios del maíz han aumentado 28% y los del trigo 35 por ciento. El arroz, un alimento básico en muchos países, aumentó 39% anual. El maíz y el trigo se mantienen por debajo de los máximos registrados en enero del 2021, cuando la pandemia de Covid-19 y el fin de los confinamientos perturbaron las cadenas de suministro mundiales; pero el arroz sigue siendo 19% más caro que en enero del 2021.

Inflación en América Latina y el Caribe

Aparte de Argentina y Venezuela, dos países con profundas crisis económicas, el aumento de los precios de los alimentos en América Latina y el Caribe fue variable. A continuación, se presentan algunos datos:

  • Bolivia: 5.3%
  • El Salvador: 6%
  • Honduras: 9.3%
  • Nicaragua: 8.6%
  • Brasil: 0.9%
  • Colombia: 11.2%
  • República Dominicana: 9%
  • Ecuador: 7.5%
  • Guatemala: 7.4%
  • México: 5.9%
  • Panamá: 2.4%
  • Paraguay: 4%
  • Perú: 8.8%
  • Chile: 8%
  • Uruguay: 4.7%

Tendencias Recientes en la República Dominicana

Por su parte, la variación mensual del índice fue de 0,11% en el mes de febrero, medio punto menos que en el mes anterior, cuando los precios crecieron un 0,63%. Mientras, la inflación subyacente interanual se situó en el 6,4% al cierre de febrero de 2023, menor al 6,6% observado en enero de este año. Según los datos del banco central, no se daba una inflación interanual tan baja en la República Dominicana desde enero de 2021, hace más de dos años, cuando la cifra escalaba al 6,2% interanual.

Por grupos, comunicaciones y alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron las mayores caídas mensuales, del 0,79% y 0,44%, respectivamente.

Inflación en Otras Economías Latinoamericanas

El alza de precios sigue siendo un tema preocupante para algunas de las principales economías de América Latina. En Brasil, la inflación ya se ubica en 5.48% interanual, mientras que Argentina continúa su camino a la desaceleración (55.9% interanual en marzo), aunque el índice de precios al consumidor arrojó un valor mensual mucho más alto que el de los últimos meses, al sorprender al mercado con un 3.7%. En México, la inflación interanual volvió a ubicarse por debajo del 4% en marzo (3.8%). Banxico, el banco central mexicano, espera que la inflación general converja a la meta de 3% hacia el tercer trimestre de 2026. En tanto, en Colombia, el dato inflacionario de marzo fue mejor al esperado (5.09% interanual, contra una previsión de 5.15%), mientras que en Chile se mantuvo dentro de la expectativa (4.9%).

Los países en los que la preocupación crece son Bolivia y Venezuela. En territorio boliviano, los precios tuvieron alza interanual de 14.6% en marzo y acumulan un movimiento ascendente de 5% en el primer trimestre del año (entre enero y marzo de 2024 la inflación acumulada en Bolivia era de 0.74%). En tanto, Venezuela, que durante ciertos períodos de 2023 y 2024 logró un importante descenso inflacionario, viene sufriendo un rebote significativo, según marcan las estadísticas que publica el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF): entre enero y febrero la inflación acumulada llegó a 37.7%, mientras que la cifra interanual llega a 136%.

Impacto en la Población

La inflación en América Latina puede estar relacionada con factores como la devaluación de las monedas, la oferta y la demanda, la geopolítica y los shocks externos. Puede tener un impacto significativo en la población, especialmente en los grupos más vulnerables, debido a la pérdida del poder adquisitivo. De esta forma, la inflación en América Latina es un tema diverso, con algunos países enfrentando tasas muy altas y otros con tasas más moderadas.

Tabla: Autonomía de los Bancos Centrales en América Latina

País Índice de Autonomía
Argentina 0.77
Aruba 0.77
Bahamas 0.4
Barbados 0.47
Belice 0.6
Bolivia 0.79
Brasil 0.17
Chile 0.73
Colombia 0.73
Costa Rica 0.73
Cuba 0.31
Ecuador 0.46
El Salvador 0.67
Guatemala 0.68
Guyana 0.56
Honduras 0.69
Jamaica 0.38
México 0.67
Nicaragua 0.68
Paraguay 0.62
Perú 0.81
República Dominicana 0.6
Surinam 0.47
Trinidad y Tobago 0.41
Uruguay 0.56
Venezuela 0.62

El informe añadió que “la aceleración de la actividad no ha ejercido presión sobre los saldos internos ni externos: la inflación se mantuvo moderada y la posición externa continúa siendo sólida. De acuerdo con el FMI, las perspectivas son favorables y los riesgos para el crecimiento son moderados y están equilibrados. Se estima que la posición externa siga siendo en general coherente con los fundamentos económicos y esté holgadamente financiada por la inversión extranjera directa (IED). Los principales riesgos a la baja para las perspectivas son una demanda externa más débil de los esperado y precios de la energía más alto.

Mantener la actual orientación neutral de la política monetaria es lo recomendado debido a la inflación moderada, peros debe estar condicionada a los datos en caso de que surgieran presiones. Concluyeron que las reformas estructurales deben continuar para subsanar los factores que impiden el logro de una mayor productividad, la convergencia del ingreso y la inclusión social. Mejorar el clima de negocios, eliminar barreras al comercio y la inversión y seguir llevando a cabo reformas en materia de educación, salud y el sistema de pensiones es imprescindible, así como fortalecer el sistema de seguridad social.

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