El objetivo central de este trabajo radica en investigar, desde el punto de vista empírico, los principales determinantes de la volatilidad en la producción y los precios en Brasil y México durante el período 1996-2007. En este contexto, se analizan los efectos generados por los choques fiscales, monetarios, cambiarios y salariales sobre el nivel de precios y la actividad económica en ambas naciones.
Este trabajo analiza los determinantes básicos de la inflación y las variaciones en la producción en Brasil y México. Para ello se especifica y estima un modelo VAR para cada país, el cual es consistente con una economía mediana, abierta, con un régimen cambiario flexible y libre movilidad de capital.
El Régimen de Metas de Inflación en Brasil
Tanto en México como en Brasil prevalece un régimen de objetivos de inflación y la eficacia de la política monetaria depende -en buena medida- de la fijación de metas inflacionarias alcanzables y de la clara identificación de las principales fuentes de inestabilidad en los precios. Por tal motivo, se recurre a un modelo relativamente amplio de oferta y demanda agregadas, que es consistente con una economía mediana, abierta, con un régimen cambiado flexible y libre movilidad de capital.
En mayo de 1999 Brasil adoptó el régimen de metas de inflación como una manera de combatir el choque inflacionario que se originó en el colapso del régimen de tipo de cambio (de ajuste gradual o crawling peg) que existió desde 1995 hasta el 13 de enero de 1999.
La ley que creó el régimen de metas de inflación en Brasil establece que el Consejo Monetario Nacional (CMN) fije a mitad del año fiscal las metas para los próximos dos años. Por lo tanto, el 30 de junio de 1999, el CMN decidió fijar una escala decreciente para las metas inflacionarias: 8% para 1999, 6% para 2000 y 4% para 2001, con una banda de 2% para cada sentido.
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Hallazgos y Factores Influyentes
Son varios los hallazgos de esta investigación. En primer lugar, las estimaciones realizadas sugieren que el efecto traspaso del tipo de cambio a los precios es más fuerte en México que en Brasil. Asimismo, una depreciación real de la moneda estimula la producción únicamente en Brasil. Dicho de otro modo, la economía brasileña capitaliza mejor las ganancias que, en términos de competitividad internacional, genera una depreciación del tipo de cambio real.
Como habrá de verse, la explicación de lo anterior gira en torno de dos factores fundamentales: el primero es que la economía mexicana es más abierta que la brasileña; y el segundo es que la economía mexicana es más dependiente de insumos y bienes de capital importados. De conformidad con la visión keynesiana, aquí se encuentra que los choques fiscales influyen más en el PIB de una economía relativamente cerrada, como la brasileña, que en el PIB de una economía relativamente abierta, como la mexicana.
Asimismo, una expansión del déficit fiscal repercute con mayor fuerza en el nivel de precios de Brasil que en el de México. Los choques a la oferta de dinero, por su parte, provocan inflación y aumentos pasajeros en la actividad económica de ambas naciones. Este hallazgo sugiere la presencia del denominado efecto de la liquidez.
Finalmente, la evidencia empírica de este trabajo sugiere que: 1) Los choques salariales no son un motor importante de la inflación en México ni en Brasil; 2) En el caso específico de la economía brasileña, los salarios nominales responden positivamente frente a incrementos en la capacidad instalada utilizada, la cual podría ser vista como una variable proxy de la demanda laboral; y 3) Una depreciación real de la moneda no mejora el saldo de la balanza comercial en país alguno, por lo que la condición Marshall-Lerner parecería no satisfacerse.
Análisis de la Inflación Reciente en Brasil
La inflación en Brasil aumentó en diciembre y concluyó el año pasado en 4,83% para el período de 12 meses, por encima de los objetivos de las autoridades, según datos oficiales divulgados este viernes. El indicador de precios revela las dificultades del gobierno del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva por reducir la inflación, al tiempo que refuerza la política del Banco Central de mantener una tasa de interés elevada.
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El índice de precios al consumo (IPCA) fue de 0,52% en diciembre, ligeramente menor que el mismo mes de 2023 (0,56%) pero por encima del 0,39% registrado en noviembre, informó el instituto de estadística IBGE.
La inflación de 2024 se explica en parte por el aumento de precios de los alimentos y bebidas (7,69% en 12 meses) en un año en el que los cultivos fueron afectados por inundaciones y sequías.
El índice fue impulsado por el alza de los alimentos, que sufrieron la influencia de condiciones climáticas adversas en varios periodos del año y en distintas localidades del país", dijo Fernando Gonçalves del IBGE, según una nota. Además, la gasolina tuvo -al igual que 2023- el mayor impacto individual, acumulando un incremento de 9,71% en el año, resaltó el investigador.
El índice de 4,83% supera el techo de la meta de inflación del Banco Central de Brasil (BCB), fijado en 4,5%. Pero está ligeramente por debajo de las proyecciones del mercado, que esperaba que el IPCA se ubicara en 4,89%, según el último boletín Focus publicado por BCB.
La aceleración del ritmo inflacionario fue una constante preocupación durante 2024.
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Comparación con la Literatura Existente
En la literatura reciente se pueden identificar varias investigaciones empíricas sobre los determinantes de la inflación y/o el crecimiento económico, tanto en México como en otros países en desarrollo. Algunos de los trabajos más relevantes en esta área son: Arias y Guerrero (1988), Dornbusch et. al. (1990), Wang y Rogers (1994), Goldfajn y Werlang (2000), Cuadros (2000), Minella (2001), Baqueiro, Díaz de León y Torres (2003), Belaisch (2003), Galindo y Catalán (2004), Cuevas (2005), De la Cruz y Núñez (2006), y Abugri (2008).
Con un modelo VAR de cinco variables (déficit fiscal, oferta real de dinero, tipo de cambio real, nivel de precios y producción), Wang y Rogers (1994) se abocan a estudiar las causas básicas de la inflación en México. Con base en datos correspondientes al período 1977-1990, los autores referidos plantean que la dinámica de los precios obedece fundamentalmente a choques fiscales y monetarios. En este contexto, a diferencia de Dornbusch et al. y de Arias y Guerrero, Wang y Rogers no consideran a las depreciaciones cambiarias entre las principales fuentes de inflación en la economía mexicana.
Basándose en una muestra de setenta y un países durante el período 1980-1998, Goldfajn y Werlang (2000) examinan el denominado "efecto traspaso" del tipo de cambio a los precios. Es importante resaltar que la muestra de naciones referida incluye tanto a Brasil como a México. A decir de Goldfajn y Werlang, son cuatro los determinantes básicos de la magnitud del efecto traspaso: el grado de apertura económica, la tasa de inflación, el componente cíclico del PIB, y el margen de sobre valuación del tipo de cambio.
En relación con la economía de Brasil, al lado de otros trabajos importantes, se encuentran los de Minella (2001) y Belaisch (2003). En el trabajo de Minella se formula un modelo VAR de cuatro variables: oferta de dinero, tasa de interés, tasa de inflación y producto global. Este modelo se estima con base en tres sub-períodos: 1) El período 1975-1985, que se considera como de inflación moderadamente creciente; 2) El período 1985-1994, que corresponde con una situación de inflación elevada; y 3) El período 1994-2000, que se considera como de inflación baja.
En la investigación de Belaisch (2003) se emplea un modelo VAR de cuatro variables: tipo de cambio, precios del petróleo, nivel doméstico de precios y producción industrial. Dicho modelo se estima con datos correspondientes al período comprendido entre julio de 1999 y diciembre de 2002. El hallazgo más importante aquí es que el efecto traspaso del tipo de cambio a los precios es más pequeño en Brasil que en otras economías de América Latina. La explicación ofrecida al respecto es que la economía brasileña no es tan abierta como otras economías de la región.
Apoyándose en un modelo VAR de seis variables (déficit fiscal, base monetaria, tipo de cambio real, tasa de interés real, precios y producción), Cuevas (2005) aporta evidencia en el sentido de que el tipo de cambio continúa siendo una importante fuente de inflación de costos en la economía mexicana, no obstante que las series de tiempo utilizadas abarcan sobre todo el período reciente de baja inflación.
