La economía dominante está repleta de ideas que "todo el mundo sabe" que son ciertas, pero que en realidad son un auténtico disparate. Ninguna de estas proposiciones tiene fundamento empírico, y todas son gravemente deficientes desde el punto de vista teórico. No obstante, los economistas siguen confiando en estas ideas y otras similares para organizar su pensamiento sobre los fenómenos económicos del mundo real.
Una de las razones por las que surge esta situación es, sin duda, que la economía es un sistema complicado e intrínsecamente difícil de entender, y proposiciones como estas -aunque son erróneas- son lo que nos salva del nihilismo intelectual.
El Papel de las Expectativas en la Inflación
Muchos economistas consideran que las expectativas son fundamentales en el proceso de inflación; y muchos bancos centrales consideran que "anclar" o "manejar" las expectativas de inflación del público es un objetivo o instrumento de política importante.
Para quien pronostica la inflación, las medidas observadas (imperfectas) de la inflación esperada pueden ser útiles para proyectar la inflación y le permiten explicar la evolución pasada de la inflación. Para un banco central con un mandato de estabilidad de precios, el seguimiento de las medidas de las expectativas de inflación puede servir como indicador importante de qué tan bien está cumpliendo su objetivo la autoridad monetaria, mientras que los intentos de influir en las expectativas de inflación del público a través de las comunicaciones y las medidas de política del banco central serán un tiempo bien empleado.
Modelos Teóricos de Expectativas de Inflación
Dos de los primeros argumentos teóricos para asignar un papel explícito a las expectativas de inflación en una relación de curva de Phillips se encuentran en Phelps (1967) y Friedman (1968). Además, Lucas y Rapping (1969) dedujeron una función de oferta agregada en la que surgiría una correlación entre inflación y actividad real a través de un mecanismo de expectativas de precios, mientras que el modelo de información imperfecta de Lucas (que se describió en forma opaca en un artículo de 1972 y en forma algo más accesible en uno de 1973) implicaba una ecuación de inflación en la que un cambio en la inflación esperada (racionalmente) pasaría uno a uno al intercepto de la curva de Phillips.
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De modo más específico, el modelo supone que un aumento de las tasas de interés reales (esperadas) aumenta la oferta de trabajo hoy (el costo del ocio actual, en términos de consumo futuro perdido, aumenta). Poco después, Lucas (1972) construyó un modelo en el que los agentes utilizan los precios de mercado observados para determinar qué parte de una perturbación dada es "puramente monetaria", en vez de ser resultado de un choque de una variable real.
Por último, el desarrollo posterior de la curva de Phillips nueva keynesiana fue un intento de integrar las expectativas racionales en un modelo en el que algún tipo de mecanismo de contratación especificado exógenamente o la supuesta presencia de costos de ajuste producían rigideces nominales.
Estos son, por supuesto, supuestos a priori que descartan la posibilidad de que haya dependencia de la trayectoria en la economía. Por último, el canal a través del cual la inflación esperada entra en la curva de Phillips nueva keynesiana es especialmente artificioso. En la versión canónica de estos modelos, la naturaleza del mecanismo de contratación es tal que los productores están obligados a ofrecer tanta producción como se demande al precio contractual fijo.
También se debe señalar que todos estos modelos dan un lugar privilegiado a la inflación esperada a corto plazo, en el sentido de que en la inflación actual influye la expectativa acerca de la del periodo siguiente (la principal diferencia entre los modelos es si la expectativa a corto plazo es la expectativa del último periodo acerca de la tasa de inflación actual o la expectativa de este periodo acerca de la tasa de inflación del periodo siguiente).
Este hecho no concuerda con la observación de que en los círculos políticos -al menos en Estados Unidos- se presta mucha más atención a las expectativas de inflación a largo plazo, ya que el "anclaje" de estas expectativas es lo que se considera la fuente de resultados económicos deseables y (como cuestión empírica) el origen de cambios importantes en la dinámica de la inflación en Estados Unidos durante los últimos 50 años.
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Evidencia Empírica y Desafíos Teóricos
La sensata explicación que expusieron ambos autores fue que esta aparente estabilidad era en realidad el resultado de que los modelos existentes se habían estimado durante un periodo en el que la inflación real y esperada de salarios y precios se había mantenido dentro de un rango relativamente estrecho. Aunque se puede discutir la opinión de que la inflación (y otras influencias sobre la inflación, como la productividad tendencial y el desempleo) haya sido muy estable durante la primera parte del siglo XX, no hay duda de que los aumentos sostenidos de la inflación de las décadas de 1960 y 1970 parecían estar asociados a desplazamientos hacia afuera de las curvas de Phillips estimadas.
No obstante, se debe señalar que la evidencia directa de un canal de inflación esperada nunca fue muy sólida. La mayoría de las pruebas empíricas se referían a la proposición de que no había un tradeoff permanente de curva de Phillips, en el sentido de que los coeficientes de la inflación rezagada en la ecuación de inflación sumaban uno.
Quizá el intento más cercano (y, para la época, econométricamente más sólido) a una prueba directa fue el de McCallum (1976), que utilizó técnicas de variables instrumentales para evaluar el papel de la inflación de precios esperada en una ecuación de salarios.
Además, los diversos modelos teóricos que suponían un papel de la inflación esperada tendían a tener otras implicaciones empíricas que discordaban claramente de los datos. La deducción de Friedman de la curva de Phillips aumentada por expectativas implica que el salario real del producto debería ser fuertemente anticíclico (recuérdese que en este modelo se supone que las empresas siempre están en sus curvas de demanda de trabajo).
La reacción de un lector razonable ante el análisis anterior podría ser: "¿Y qué? Ningún modelo va a describir la realidad tan bien, y una teoría convincente de la oferta agregada -o de la dinámica de la inflación en general- ha eludido a los estudiantes de macroeconomia desde los inicios del campo. Creo que esta respuesta pasa por alto que la presencia de la inflación esperada en estos modelos es la única justificación de la opinión generalizada de que las expectativas influyen realmente en la inflación.
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En primer lugar, consideremos la gráfica 4, que representa la tendencia estocástica de la inflación (gastos de consumo personal, línea negra discontinua) junto con la tendencia estocástica estimada del crecimiento del costo laboral unitario (línea sólida). En segundo lugar, el hecho de que la tendencia estocástica de la inflación manifieste su último cambio de nivel persistente después de la recesión de 1990-1991 también parece relevante, pues sugiere que "lo que sea que le haya pasado" a la inflación podría estar más relacionado con que su nivel real se ha mantenido bajo más que con alguna "credibilidad" que la Fed ganó como luchador contra la inflación después de la desinflación de Volcker.
Otra manera de plantear este punto es que una característica importante de la dinámica de la inflación después de mediados de la década de 1990 parece ser la falta de una fuerte espiral salarios-precios (o de una retroalimentación significativa año a año entre el crecimiento de los salarios y la inflación).
Entendiendo la Inflación: Un Fenómeno Económico
¿Sabías que todas las cosas del mundo van perdiendo valor con el pasar del tiempo? El recurso más indispensable en la actualidad y base de nuestra economía, no se salva de este fenómeno, hablamos del dinero. ¿Sabes qué genera que las cosas pierdan su valor económico? Se refiere al aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios en una economía a lo largo del tiempo. Esto significa que, con el paso del tiempo, es probable que los precios de las cosas que compramos, como alimentos, ropa, transporte y vivienda, aumenten. La manera más fácil de percibir este fenómeno, es cuando con el mismo monto de dinero podemos comprar menos bienes. Esto afecta de forma directa a la economía de las personas y familias.
Es importante tener en cuenta experimentar este fenómeno de manera moderada puede ser beneficiosa para la economía, ya que estimula el crecimiento y fomenta la inversión. Reduce la carga de la deuda, incrementa la competitividad y permite ajustes en los salarios, esto puede facilitar los ajustes salariales, especialmente en períodos de crecimiento económico. Sin embargo, una inflación alta o descontrolada puede ser perjudicial, ya que puede afectar negativamente la estabilidad económica y el bienestar de las personas.
Tipos de Inflación
Las personas suelen relacionar que si el precio de un bien se incrementa, es directamente causado por la inflación. Cuando en realidad esto no siempre es así, ya que el precio de diversos bienes por sí solos se puede deber a diferentes factores. Desde cuestiones ambientales, hasta especulativos. Este es uno de los tipos de inflación, que ocurre cuando hay un aumento en la demanda agregada de bienes y servicios en relación con la oferta disponible.
- Inflación por costos: Se produce cuando los costos de producción para las empresas aumentan, lo que lleva a un aumento en los precios de los productos finales.
- Inflación estructural: Está relacionada con problemas estructurales de la economía, como la falta de competencia en ciertos sectores, regulaciones ineficientes o rigideces en el mercado laboral.
- Inflación importada: Sucede cuando los precios de los bienes importados aumentan debido a variaciones en los tipos de cambio o a cambios en las políticas comerciales.
- Inflación esperada: Este es uno de los tipos de inflación, que se genera cuando los agentes económicos, como consumidores y empresas, esperan que los precios aumenten en el futuro y toman decisiones en consecuencia.
Estrategias para Afrontar la Inflación
Para hacer frente a este fenómeno económico, es importante mantenernos informados sobre los cambios en los precios y ajustar nuestros presupuestos en consecuencia. Escapar de la inflación puede ser un desafío, pero existen algunas estrategias que puedes considerar para proteger tu economía personal. Es fundamental ahorrar parte de tus ingresos y buscar oportunidades de inversión que superen la tasa de inflación. Distribuir tus inversiones en diferentes activos, como acciones, bonos, bienes raíces o commodities, puede ayudarte a reducir el impacto de este problema económico en tu cartera. Los activos reales, como propiedades o terrenos, tienden a mantener su valor o incluso aumentarlo durante períodos de inflación. Si tienes la oportunidad, busca maneras de aumentar tus ingresos. Esto puede implicar buscar mejores oportunidades laborales, adquirir nuevas habilidades o emprender un negocio propio. Mantener un presupuesto y controlar tus gastos es esencial para hacer frente a la inflación.
Considera adquirir seguros o protección financiera que te ayude a mitigar los riesgos asociados con la inflación, como seguros de vida, seguros de gastos médicos o seguros de ingresos. Sigue de cerca las noticias económicas y mantente informado sobre las tasas de inflación, políticas monetarias y tendencias económicas.
Recuerda que hacer frente a los tipos de inflación que existen, requiere de una planificación financiera adecuada y una visión a largo plazo. Es importante evaluar tu situación personal y considerar las opciones que mejor se ajusten a tus necesidades y metas financieras.
Compensación Inflacionaria y Expectativas de Inflación en Colombia
En este documento se estima una medida de compensación inflacionaria (CI) usando los rendimientos de los bonos de deuda del gobierno colombiano (TES) en pesos e indizados a unidades de valor real (UVR) para el periodo comprendido entre enero de 2003 y noviembre de 2009. Esta medida se descompone en expectativas de inflación y prima por riesgo inflacionario. Las expectativas de inflación se calculan con base en la representación de estado espacio de un modelo afín de estructura a término extendido. Los resultados muestran una tendencia a la baja tanto de las expectativas de inflación como de la prima por riesgo inflacionario. Esto puede deberse al aumento de la confianza en la política monetaria por parte de los agentes.
En este contexto, una medida ampliamente utilizada es el diferencial entre los rendimientos de los bonos nominales y reales, conocido en la bibliografía como compensación inflacionaria (CI). Por tanto, la CI es una medida basada en la información del mercado que refleja la inflación esperada durante el periodo de maduración de los títulos y por ende constituye una opción a las encuestas de expectativas de inflación.
A pesar de lo anterior, la CI está conformada por componentes adicionales a la expectativa de inflación, por lo que se debe ser cuidadoso al usarla como una medida de inflación esperada. La bibliografía al respecto cuenta con diversos trabajos que separan las expectativas de inflación o la prima por riesgo inflacionario de la CI.
En este documento se calcula la CI a partir de los rendimientos de TES en pesos y TES indizados a la UVR para el periodo comprendido entre enero de 2003 y noviembre de 2009. Posteriormente se descompone la CI en expectativas promedio de inflación y prima por riesgo inflacionario. Las expectativas de inflación se calculan con base en un modelo de estado espacio siguiendo metodologías desarrolladas por García y Werner (2008) y Adrian y Wu (2009) . El modelo estimado en este trabajo es una versión extendida de un modelo afín de estructura a término en el que se incluyen las expectativas de inflación de la encuesta mensual realizada por el Banco de la República (Banco Central).
Definición y Componentes de la Compensación Inflacionaria (CI)
La definición de la CI se basa en la ecuación de Fisher (1930) , según la cual la tasa de interés nominal debe ser igual a la real más la inflación esperada. De manera análoga la CI se define como la diferencia entre los rendimientos de un bono nominal y uno real con el mismo plazo de maduración. Sin embargo, Sarte (1998) muestra que la ecuación (1), y por tanto la (2), no son adecuadas en ciertos contextos. Por ejemplo, cuando se asume que los agentes del mercado no son neutrales al riesgo, o cuando existe incertidumbre respecto a los precios futuros. En particular, se espera que la CI definida en (2) se aleje de las expectativas de inflación a medida que aumente el horizonte de maduración de los bonos.
Debido a estos problemas la diferencia entre el rendimiento de un bono nominal y uno real debe incluir un componente adicional al especificado en la ecuación (2): la prima por riesgo inflacionario. Esta es una contraprestación a los cambios no esperados de la inflación, los cuales afectan el rendimiento del bono nominal a lo largo de su periodo de maduración.
Debido a la facilidad para calcularlo e interpretarlo, la CI se ha convertido en una proxy estándar de las expectativas de la inflación (Ejsing et al, 2007). A pesar del amplio uso y ventajas de la CI, esta medida presenta ciertos inconvenientes. En primer lugar, se supone que tanto los bonos nominales como los reales tienen el mismo grado de liquidez. Sin embargo, en la gran mayoría de mercados financieros se observa que los bonos nominales son establecidos en cantidades mayores que los reales con características similares (Sack, 2000).
Uno de los componentes de la CI definida en (3) es la expectativa promedio de la inflación. indicador de inflación puntual, sino de la inflación esperada promedio. puntual en dicho periodo será 4.0 por ciento.
Una vez obtenido la CI como la diferencia entre los rendimientos de bonos nominales y reales para cada periodo de maduración, se calcula la descomposición de esta medida. En primer lugar, se estiman las expectativas de inflación promedio con base en un modelo afín de estructura a término.
Estimación y Resultados de la Compensación Inflacionaria
El cálculo de la CI se determina con base en las tasas asociadas a la curva cupón cero de los bonos TES en pesos y TES indizados a la UVR, utilizando la metodología de Nelson y Siegel (1987) . La muestra utilizada abarca el periodo comprendido entre enero de 2003 y noviembre de 2009 y es calculada a partir de los promedios mensuales de los datos diarios. La inflación se calcula como la variación anual del índice de precios al consumidor.
Estos resultados muestran que existe, en general, una tendencia decreciente de las expectativas promedio de la inflación. Sin embargo, se observa un crecimiento moderado en 2007 y 2008. También se observa una disminución considerable de las expectativas de la inflación al final de la muestra analizada. Esto podría obedecer a dos motivos; en primer lugar, las expectativas formadas por los agentes tienden a ser adaptativas, por lo que la inflación reciente observada tiene una mayor ponderación cuando se genera dicha expectativa.
En el Cuadro 3 se realiza la descomposición de varianza de la CI para la muestra analizada. Se encuentra que a corto plazo (12 meses) la variabilidad de la CI es explicada en 76% por la varianza de las expectativas de inflación promedio, el 24% restante es explicado por la prima por riesgo inflacionario. Estos resultados se revierten a medida que aumenta el periodo de maduración de los bonos.
Las estimaciones de las expectativas de inflación presentan, en general, una tendencia decreciente durante el periodo estudiado. Esto se puede deber al aumento de la confianza en la política monetaria por parte de los agentes. Los resultados de las estimaciones de la CI muestran que a corto plazo (1 año) esta es una medida aproximada de las expectativas de inflación. Para periodos de maduración más largos (5 años), esta situación cambia, pues la prima por riesgo inflacionario toma valores altos y se convierte en un componente importante de la CI; esto se debe a que existe un mayor riesgo de cambios no esperados en la inflación futura a medida que el horizonte de tiempo es más largo.
La afirmación anterior es corroborada por los resultados de la descomposición de varianza de la CI. A corto plazo (1 año) se encuentra que la variabilidad de las expectativas de inflación explican 76% de la varianza de la CI.
| Periodo de Maduración | Varianza de las Expectativas de Inflación Promedio | Prima por Riesgo Inflacionario |
|---|---|---|
| 12 meses | 76% | 24% |
| A medida que aumenta el periodo de maduración | Disminuye | Aumenta |
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