El acoso escolar y el ciberacoso son formas de violencia entre iguales que se dan tanto en la escuela - acoso - como en Internet - ciberacoso - a partir de las relaciones que desarrollan en la vida escolar. Ambas formas suponen para muchos niños y niñas repercusiones negativas en su bienestar, en su desarrollo y en el ejercicio de sus derechos. La violencia contra la infancia se define como la acción o la omisión que produce daño y que se da en una situación de indefensión o desequilibrio de poder. El bullying o acoso escolar es un problema habitual en las escuelas. Un conflicto puntual suele ser una situación aislada entre iguales. El bullying, en cambio, implica una conducta de acoso que se repite y que coloca a la víctima en una situación de miedo, inferioridad o desprotección.
Muchas veces, los padres y madres no sabemos cómo prevenir, cómo detectar y cómo tratar los casos de acoso escolar y ciberacoso. Las familias nos preocupamos cuando vemos que nuestro hijo o hija no quiere ir al colegio por miedo o muestra cambios en su comportamiento y no sabemos cómo actuar. La respuesta ante estos casos de violencia debe ir más allá, en Save the Children creemos que los Gobiernos deben dar una respuesta contundente e integral frente al acoso, no actuar a tirones cuando aparece un caso mediático.
El Ciberacoso: Una Realidad Amplificada por Internet
Siempre hubo acosadores y acosados en las escuelas, pero gracias a internet y las nuevas tecnologías, los ataques han traspasado las fronteras de los patios de colegio y han llenado las redes sociales. Cada vez hay más casos. El problema es que, tal y como dijo la psicóloga forense Mary Aiken, en el universo digital todo se magnifica. No solo queda dañada la persona, sino también su reputación. Muchas veces, de forma permanente. "La red magnifica y amplifica los efectos del acoso", le dice a BBC Mundo Ruth Sala Ordóñez, una abogada penalista especializada en delincuencia informática. "Por eso el ciberacoso está tomando tanto auge y velocidad; el hecho de que se difunda a través del mundo virtual hace que sea más agresivo", añade la especialista. En la mayoría de los casos, ese acoso digital "suele estar ligado a un acoso en la vida real", se lee en la Guía SOS contra el Cyberbullying del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), en España. En ambos casos, añade, se trata de un acoso continuado. Pero hay diferencias: "En un acoso cara a cara, otros pueden verte; en internet cambian las posibilidades, ese freno no se ve". Además, el número de casos de acoso aumenta en internet porque "hay menos empatía", dice Fernández, "por eso no solo hay más víctimas, sino también más agresores".
Formas de Manifestación del Acoso y Ciberacoso
El acoso abarca muchas acciones: desde hostigamiento, exclusión y manipulación, hasta amenazas, envío de mensajes ofensivos, propagación de falsos rumores, robo de contraseñas, publicación de actividades... En la mayor parte de los casos (60%) el bullying tiene forma de ataques como burlas, motes o insultos. La agresión física se da en un 28% de los casos.
A continuación, presentamos una tabla con la prevalencia de los tipos de ataques de bullying:
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| Tipo de Ataque | Prevalencia |
|---|---|
| Burlas, motes o insultos | 60% |
| Agresión física | 28% |
Señales de Alerta y Detección en Niños y Adolescentes
Lo que más nos preocupa a los padres o madres es saber cómo detectar si nuestro hijo o hija está sufriendo acoso en el colegio. En un caso de acoso escolar es muy habitual que el niño o niña no se atreva a contarlo por vergüenza, por lo que es necesario que los padres y madres estén atentos a su comportamiento para saber detectar el bullying. Cuando las víctimas son menores de edad hay una dificultad añadida: y es que, normalmente, no lo cuentan. O, al menos, no a sus padres. "Es más común que se lo cuenten primero a alguien de su edad que a los padres", advierte Salas. Urko Fernández, director de proyectos de Pantallas Amigas, una iniciativa española para promocionar el uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías, le dice a BBC Mundo que, en muchos casos, los menores no piden ayuda porque "las agresiones en internet se perciben de forma muy distinta a las de la vida real". "Otras veces no lo cuentan porque tienen miedo de las repercusiones por haber hecho algo indebido, como usar el teléfono móvil en clase, y temen perder el acceso a su vida digital, que para ellos es muy importante".
Observa al niño o la niña. Trata de estar a los cambios de humor y de comportamiento, la motivación al estudio, frecuentes enfermedades leves como dolor de estómago o jaquecas. A continuación, te describimos algunas conductas que pueden ser señales de alerta sobre la existencia de un caso de acoso escolar:
- Miedo a asistir a la escuela. Es habitual que el niño o niña que está siendo víctima de acoso desarrolle miedo a asistir al colegio, aunque antes le gustara. En estos casos es importante que los padres y madres generen un ambiente de confianza para que el niño o niña pueda expresarse y contar lo que siente y lo que está ocurriendo.
- Malestar cuando tiene que ir al colegio. Un niño o niña que sufre acoso escolar puede inventarse un malestar para evitar acudir a la escuela. En estos casos es habitual que los progenitores le lleven al médico y no tenga ningún problema de salud.
- Enfados o ataques de ira. Otra señal que puede alertar a los progenitores consiste en cambios de comportamiento como enfados o ataques de ira cuando tiene que ir al colegio.
- Pérdida de material escolar o de ropa. Una forma de intimidar a la víctima que utilizan los acosadores es la sustracción de material escolar y de ropa. También puede ocurrir que el niño o niña llegue a casa con material escolar roto o ropa rota. Los padres y madres debemos estar atentos a esta señal y verificar que no se trata de meros despistes, sino que se produce de forma reiterada.
- Alteraciones del sueño. Otra señal que puede servir para detectar la existencia del bullying consiste en la alteración del sueño del niño o niña. Puede que le cueste dormirse, que se sienta mal al levantarse o que duerma pocas horas.
- Reducción del rendimiento en clase. El acoso escolar puede producir también que el niño o niña pierda el interés por el estudio y reduzca su rendimiento escolar.
Estas conductas o situaciones pueden ser señales de que existe bullying aunque es preciso analizar bien cada circunstancia porque puede deberse a otra causa.
Estrategias de Actuación para Padres y Madres
Conviene tomárselo en serio, observar si ese miedo se repite y crear un ambiente de confianza para que pueda contar qué le pasa. En cualquier caso, es fundamental que los progenitores transmitan tranquilidad y seguridad al niño o niña para que se sienta apoyado. Presta apoyo a tu hijo e hija y escúchale. Lo más importante es recabar toda la información posible de la situación para poder verificar si existe un caso de acoso escolar y apoyar a tu hijo e hija evitando culparle.
Consejos para el Apoyo Emocional y la Comunicación
- Escucha y dialoga con ellos. Los niños y las niñas casi nunca mienten en estos temas. Es importante escuchar lo que ha vivido y cómo se siente, sin juzgarle.
- Mantén la calma. Es importante estar sereno y adoptar una actitud de comprensión y atención, transmitiendo seguridad y tranquilidad.
- Dile que no es culpable de nada. Todas las personas tenemos derecho a ser protegidas contra cualquier forma de violencia y a ser tratados con respeto.
- Refuerza su autoestima. Ayúdales a reconocer sus capacidades, habilidades y el gran esfuerzo que ha hecho al haber pedido ayuda. Es importante que el niño o niña entienda que no tiene la culpa de lo que está sucediendo y también es fundamental que refuerces su autoestima, por ejemplo, le puedes apuntar a actividades extraescolares que le gusten o buscar la ayuda de un psicólogo infantil.
- Enseña a tu hijo o hija a afrontar el acoso. El acosador suele disfrutar de una posición de poder sobre el acosado por lo que, si se muestra indiferencia frente a sus burlas, es probable que se canse y deje de acosar.
- Dale la oportunidad de ampliar su grupo de amigos y amigas. Las actividades fuera del centro escolar le dan la oportunidad para relacionarse con otros chicos y chicas de su edad.
- Mantén una buena comunicación basada en la confianza. Esto facilitará que acuda a ti en caso de recibir algún contenido o invitación que le provoque malestar o incomodidad.
Acciones Frente al Centro Escolar y las Autoridades
- Comunica la situación a la escuela. Es importante que el centro escolar conozca la situación y mantenga una comunicación continua y de colaboración con ellos.
- Informa al tutor de tu hijo o hija y al director del centro. Si, en base a la información que has recopilado, consideras que existe un caso de acoso escolar, solicita una cita con el tutor de tu hijo o hija y el director del centro para informarles de la situación y que se tomen medidas para poner en marcha el protocolo de acoso escolar del centro.
- Denuncia los hechos ante la policía. En el caso en que el acoso escolar derive en agresiones físicas, acoso sexual u otra situación grave, es fundamental que acudas a la policía y pongas una denuncia.
- Cuando las situaciones acoso escolar o ciberacoso llegan a ser graves, puedes notificar el caso acudiendo a instituciones como la Fiscalía, la Policía o la Guardia Civil.
Recursos Adicionales para Enfrentar el Ciberacoso
Pero los padres pueden optar por una serie de recursos a la hora de enfrentar el ciberacoso. Estos son algunos de ellos:
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- Comunicar: Ruth Sala señala que "es vital trabajar la comunicación y el acercamiento" y asegura que ella hace lo propio con su hija de 14 años. "Los adultos tenemos que aprender a ejercer cierto control sin convertirlo en una intromisión en su privacidad. La clave es que ellos sientan que estás ahí y que puedes ayudarles". Por otra parte, Fernández destaca la importancia de educar a los niños y adolescentes sobre la fuerza que tiene el ciberacoso y las repercusiones que puede tener, además de los delitos que se cometen por amenazas, daños al honor, intromisión de la privacidad, usurpación de la identidad y otras acciones. "Hay que promover una convivencia positiva e inculcar una serie de valores y civismo de internet". "También contarles casos reales y observar sus reacciones, y prestar atención a lo que dicen sus compañeros. Y conversar más con ellos sobre lo que hacen por internet y nuestras propias experiencias".
- Aprender: "Tenemos que aprender a usar las herramientas de internet que usan nuestros hijos, y ser conscientes de que no dominamos tanto ese medio como ellos", dice Salas. "No es un mal medio, pero hay que saber utilizar. El problema principal es que no lo conocemos bien". Fernández añade que es bueno conocer las herramientas que ofrecen las redes sociales para denunciar el ciberacoso.
- Diferenciar: Los especialistas señalan que hay dos tipos de ciberacoso infantil: de menor a menor de edad (cyberbullying), y de adulto a menor (entonces hablamos de grooming). Según el Centro Iberoamericano para el Desarrollo e Investigación de la Ciberseguridad (CEIDIC), el 80% de los casos de ciberacoso contra menores de edad son ocasionados por sus propios compañeros. "En el caso del grooming no hay compañeros de clase involucrados, sino adultos, normalmente pederastas, que buscan obtener una recompensa sexual o económica".
- Denunciar: Tanto si el acoso es entre compañeros de clase o por parte de un adulto, debe denunciarse, pero se hace de distinta manera. En el primer caso, muchas veces son los propios compañeros los que denuncian la situación a otros adultos. Otras veces, son los profesores o los padres, una vez han hablado con el menor y tienen constancia de lo ocurrido. También puede hacerse a través de buzones anónimos. "Normalmente, se inicia un protocolo en el centro escolar. Si es muy lento, a veces se hace directamente a través de la fiscalía de menores. Entonces se ofrecen soluciones para atender psicológicamente tanto a los agresores como a las víctimas", dice Sala. "Hay que hablar con víctimas, agresores y padres", sostiene Urko Fernández. "Y si se trata de grooming, decirles que, aunque sea duro, no cedan al chantaje". El experto recuerda que es importante conservar las pruebas y no borrar mensajes o perfiles de redes sociales de los acosadores: son vitales para demostrar lo ocurrido.
- Prevenir: Además de reportarlo, hay que ejercer medidas de actuación que a veces ofrecen las propias plataformas tecnológicas. Por ejemplo, bloquear al acosador y poner en práctica una vigilancia proactiva, explica Fernández. Otra línea de defensa útil es "cuidar la privacidad y exponerse menos en internet. Y usar un buen antivirus y contraseñas", afirma. Es importante saber también lo que no hay que hacer. Recomienda a tu hijo o hija que no responda a las agresiones y en caso de sospechar que se está dando una situación de ciberacoso, trate de guardar los mensajes como prueba, de bloquear al remitente o de denunciar el caso.
Herramientas y Apoyo para la Detección y Prevención
Por eso en Save the Children hemos creado este curso sobre acoso y ciberacoso.
Curso online sobre bullying para padres y madres
Trabajamos para que las escuelas, las entidades sociales o las agrupaciones de ocio y deporte que tratan con menores de edad sean espacios seguros. El 57% de los alumnos, el 70% de los padres y el 76% de los profesores coinciden en que existe una falta de medios y programas para afrontar el bullying. ¿Cómo?
- Kanjo: una plataforma de inteligencia artificial que permite la detección precoz de cualquier tipo de violencia contra niños y niñas en educación primaria. Los niños expresan su estado de ánimo de manera libre y privada a través de una tablet o dispositivo móvil y la herramienta analiza las emociones y permite detectar patrones emocionales asociados al sufrimiento. El algoritmo, realizado por expertos en psicología, va mejorando a medida que acumula información. Si se detecta un caso, el equipo de psicólogos de Kanjo se pone en contacto con los profesores del centro.
- La app B-Resol: es una aplicación que los centros educativos, de ocio y deporte o entidades sociales pueden poner a disposición de los usuarios. A través de esta herramienta, cualquier adolescente puede alertar de situaciones de acoso.
Un Caso Ejemplar: La Reacción de una Madre Ante el Bullying
¿Pueden unos padres enfadarse con su hijo por utilizar la fuerza contra el compañero que le hace bullying? Harta de los ataques diarios a su retoño, Debi no sólo no se enfada, sino que además le anima a hacerlo. "Hola buenas tardes. Hay un niño que se mete con mi hijo cada día desde hace meses… No sé cómo actuar sin liarla observaciones demasiado protectora .. esto es lo único que se me ha ocurrido." Al parecer, el pequeño acosador no ha cesado en su persecución ni habiendo comunicado previamente esta situación a los responsables del centro escolar. A pesar de que ha educado a su hijo en la máxima de que «la violencia física no lleva a ningún lado«, tras los continuos ataques a su hijo ha decidido legitimarle para que se defienda: «Sólo quería dejar constancia de que, ante la actual situación y que no haya servido de nada hablar con el profesor porque su hijo no atiende a razones, mi hijo tiene permiso, es más su madre le anima a que demuestre a su hijo que es una persona con el mismo derecho a merecer respeto que las demás a base de hostias. Días después de hacerse viral este mensaje, Debi ha compartido con sus seguidores el devenir de esta situación. Según cuenta, no obtuvo ninguna respuesta por parte de los padres del chico, pero el colegio tomó partido en el asunto y habló seriamente con este alumno. No sabemos si esta historia habría tenido el mismo desenlace si esta mujer no hubiera publicado su mensaje.
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