Descubre los Secretos de Vicente Velázquez en Yucatán: Miscelánea Increíble que No Puedes Perderpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

En este INFORME se muestra la exploración y el registro arquitectónico de un espacio subterráneo encontrado en las instalaciones de una escuela primaria, localizada en el Centro Histórico de la ciudad de Mérida, Yucatán, México. El aljibe de la escuela Vicente María Velázquez, espacio subterráneo en la ciudad de Mérida, Yucatán, México, representa un hallazgo de gran relevancia histórica y arquitectónica.

Historia y contexto del predio escolar

El uso del predio antes del año 1904 es incierto. De acuerdo con su intervención durante la celebración del centésimo aniversario de la escuela, el cronista de la ciudad, Jorge Álvarez Rendón (Álvarez 2005), señaló que en el inmueble funcionó entre los años 1904 y 1915 un colegio para niñas, administrado por monjas pertenecientes a una congregación no especificada, lo cual coincide con la información que posee el Departamento Jurídico de la SEGEY; indicó, además, que el nombre de la escuela era Leandro León Ayala. Durante esta época, se fundaron en los barrios meridanos de Santa Ana, San Cristóbal, Santiago y Mejorada varias escuelas para niñas con el mismo nombre, las cuales eran administradas por religiosas pertenecientes a la congregación Jesús María (Colegio Mérida 2017) que, sin embargo, no tiene registro de que haya contado con una escuela en el barrio de San Juan. Todos esos planteles se inauguraron entre 1903 y 1904, y dejaron de funcionar como tales en 1915 (González 2017).

La búsqueda de información sobre el citado predio abarcó el Registro Público de la Propiedad, el Archivo General del Estado, el Registro Catastral del Ayuntamiento de Mérida y el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, sin encontrarse hasta la fecha datos directamente relacionados con el predio, salvo aquellos que indican que pertenecía a una fundación de beneficencia privada, también denominada Leandro León Ayala (Insejupy 2017). En 1915, al llegar a la gubernatura del estado el general Salvador Alvarado, todas las escuelas de orientación religiosa se cerraron, se confiscaron los bienes de la fundación y se expulsó del país a las religiosas de origen extranjero (González 2017). Después de esta expropiación, en 1916, el establecimiento se convirtió en una escuela de artes y oficios que hacia 1926 recibía el nombre de Escuela No. 20 Francisco I. Madero. En 1930 cambió nuevamente de nombre: Escuela No. Vicente María Velázquez.

Es importante señalar que el contexto circundante era particularmente interesante: la Calle 64 formaba parte de lo que se conoció como “Camino Real a Campeche”, es decir, era la salida hacia esa ciudad y, a la vez, punto de llegada del Camino Real, con un importante movimiento económico y de personas. Ahí se conjuntaban talleres de herreros y carpinteros, arrias, mercaderes, viajeros, etc. (Burgos et al. 2010). Esta geometría puede relacionarse con la tipología arquitectónica correspondiente con la “vivienda popular accesoria”, es decir, donde habitaban probablemente mestizos dedicados a la artesanía y pequeños comerciantes (Pacheco 1997).

Descubrimiento y características de la estructura subterránea

En el año 2011, durante la realización de un peritaje estructural a las cubiertas del inmueble donde funciona la escuela primaria estatal Vicente María Velázquez, en el Centro Histórico de la ciudad de Mérida, Yucatán, se supo, por comentarios de su personal de intendencia, de la existencia de un supuesto “túnel” bajo el plantel, al cual se accedía a través de un registro ubicado en el patio interior del inmueble.

Lea también: técnicas para finalizar tus escritos con éxito

El acceso al espacio subterráneo estudiado se hace a través de un registro de sección cuadrada de 70 × 70 cm. Al descender, en el costado oeste se abre una primera cámara de 2.40 × 1.60 × 1.84 m de alto, que en su cara sur, en la unión de la pared con el techo, presenta una abertura rectangular de 0.30 × 0.20 m, en la cual desemboca un pequeño conducto, cuyo techo está formado por placas o lajas de piedra. El pozo vertical desciende alrededor de 1.40 m más, hasta llegar a un piso a una profundidad de 3.60 m respecto del nivel de piso terminado de la explanada. A esta profundidad se abre, hacia el costado este, un pasillo de 0.87 m de ancho, el cual se desarrolla a lo largo de 3.50 m, hasta llegar a una segunda cámara, más amplia que la primera, de 3.27 × 4.48 m en planta. Ésta se encuentra cubierta por una bóveda de cañón corrido con alturas de 2.97 m en su punto más alto y 1.87 m en sus extremos. Esta cámara no es perpendicular al pasillo que conduce a ella, sino existe una ligera desviación, de 99º aproximadamente. El pasillo que comunica ambas cámaras inicia y termina con arcos de geometría circular.

Todas las superficies observables en el interior de este espacio subterráneo son lisas en extremo y presentan un recubrimiento similar al conocido como chukum, realizado a base de cal y del extracto del árbol del mismo nombre (Havardia albicans), endémico de Yucatán. Por otra parte, no existen aristas agudas, de manera que todas las intersecciones de los diferentes planos presentan un acabado boleado intencional. En cuanto a los pisos, se desconoce con certeza su estado de conservación, ya que están cubiertos por una capa de por lo menos 0.25 m de sedimentos.

Registro tecnológico y análisis formal

Durante la exploración de esos espacios, efectuada con la autorización tanto del INAH como de la SEGEY, según se ha dicho, se consideró importante realizar un registro lo más detallado y preciso posible mediante el uso de la tecnología láser, como lo lleva a cabo el INAH a través de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH) desde el año 2009, lo que permite, con exactitud y precisión milimétricas, la construcción visual de las estructuras patrimoniales (Mora 2011). Para este proyecto se utilizó un equipo modelo HDS6200, de la marca Leica®, el cual trabaja con la diferencia de fase. La velocidad de captura de puntos es de 1016727 puntos/segundo, con una desviación estándar de 2 mm, un rango de 79 m y un campo de visión de 360° × 310°. Los datos capturados se usan más tarde para realizar reconstrucciones digitales para diversos análisis.

Del análisis de estos registros se concluyó que existen elementos arquitectónicos notoriamente similares a los de los aljibes hispanoárabes medievales existentes en diversas regiones del sureste de España. Un aljibe (vocablo que procede del árabe alyubb) se define como un recipiente excavado, total o parcialmente, donde se almacenan las aguas, el cual generalmente aparece cubierto por una bóveda (Pavón 1990). De hecho, es posible identificar cada uno de los elementos que componen este complejo hidráulico, formado por una boquera, agüera o acequia de alimentación; un decantador, que funciona a manera de filtro; un brocal de acceso, y el vaso del aljibe (Box 1995).

A continuación se describen las dimensiones generales registradas en la estructura:

Lea también: tipos y usos de canales estructurales

Elemento Dimensiones / Características
Registro de acceso Sección cuadrada de 70 × 70 cm
Primera cámara (oeste) 2.40 × 1.60 × 1.84 m
Profundidad del pozo vertical 3.60 m respecto a la explanada
Pasillo de comunicación 0.87 m de ancho por 3.50 m de largo
Segunda cámara (este) 3.27 × 4.48 m en planta (Área: 14.65 m²)

Margarita Box identifica tres tipologías predominantes: los aljibes de jarra o botella, los de pozo o xeringa y los de cisterna o bassa (Box 1995: 100). Estos últimos presentan vasos en forma de paralelepípedo rectangular o cuadrado. Son los que tienen mayor complejidad técnica, pues el cubrimiento del vaso se realiza con obra de fábrica, lo que requiere mayores conocimientos constructivos. Además, el fondo de los aljibes de cisterna es plano, aunque son habituales un cierto declive hacia el brocal o bien un pequeño escalón en este sector, para aprovechar al máximo el agua almacenada (Box 1995).

Propuesta de conservación y rescate patrimonial

El inmueble en el cual se encuentra la construcción subterránea forma parte del primer perímetro (“A”) de la zona de monumentos históricos del Centro Histórico de la ciudad de Mérida. Desde el inicio de este trabajo de investigación (2011), se detectó que había desconocimiento de la existencia de esta construcción por parte de las diferentes instituciones del gobierno municipal. Esta falta de conocimiento propició que en una de las intervenciones realizadas al inmueble (por lo menos desde 2002), se le agregaran dos nuevos conductos pluviales sin los filtros que impidieran el paso de elementos de desecho.

El objeto general de la propuesta consiste en realizar un proyecto para el rescate y la rehabilitación de la construcción subterránea a partir de determinar que se trata de una construcción histórica y singular. Para ello se propone su rehabilitación orientada a un uso lúdico-educativo. Se afirma que la propuesta de rescate y rehabilitación debe estar encaminada a fortalecer el proceso formativo de los estudiantes de la escuela. Para ello se propone que la construcción subterránea se utilice como una aula audiovisual en la cual, a través de proyecciones, imágenes, audios y narrativas orales, los estudiantes entren en contacto con la historia, el patrimonio y la cultura local. Por las dimensiones de la cámara principal (14.65 m2, y 3.27 × 4.48 m en planta), así como por la escasa iluminación natural, se propone su uso como audiovisual para un máximo de 15 personas.

Lea también: variedad de temas en la prensa de México

tags: #Vicente #Velazquez #Yucatan #miscelaneo