La ciencia política ha estudiado históricamente los regímenes monárquicos, ya sean democráticos o no democráticos, con una atención limitada. No obstante, los estudiosos de la democratización deberían reflexionar más sobre la monarquía, prestando especial atención al papel que han desempeñado en la evolución de la democracia. Es sabido que muchas de las más antiguas democracias europeas se desarrollaron a partir de monarquías gobernantes no democráticas.
De hecho, siete de las dieciséis democracias de Europa Occidental con una población de un millón o más de habitantes son monarquías: Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y el Reino Unido. Y, por supuesto, Japón también es una monarquía. A pesar de esto, la bibliografía académica sobre transiciones democráticas presenta escasos estudios comparados sobre los intentos -tanto fallidos como logrados- de contribuir a la plena democratización de las monarquías. Ofrecer tal perspectiva comparada es uno de los objetivos principales de este análisis.
Tipología de Regímenes Monárquicos
Para un estudio comparado de la plena democratización de las monarquías, una simple distinción entre «monarquías gobernantes» y «monarquías constitucionales» resulta inadecuada. Un régimen puede tener una legislación fundamental que obligue al monarca, haciéndolo «constitucional», pero seguir siendo no democrático. Por ejemplo, en la Alemania imperial, el káiser gobernaba con una Cámara Baja elegida por sufragio universal masculino y con competencias presupuestarias, pero mantenía la capacidad de nombrar y destituir al canciller, mandar las Fuerzas Armadas y disolver el Parlamento federal, lo que lo hacía no democrático.
Por tanto, proponemos una triple tipología ideal que distingue entre «monarquía gobernante», «monarquía constitucional» y lo que llamamos «monarquía democrática parlamentaria» (MDP).
Monarquía Gobernante
En las monarquías gobernantes, el monarca suele poder formar o destituir al Gobierno de manera unilateral.
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Monarquía Constitucional
En una monarquía constitucional, existe un fuerte elemento de doble legitimidad, donde el Parlamento y el monarca necesitan apoyo recíproco para formar o destituir al Gobierno. En este tipo de gobierno, el rey es el jefe del Estado, pero sus atribuciones están limitadas por una Constitución. Generalmente, el rey está a cargo del poder ejecutivo, ya sea de forma directa o mediante el nombramiento del primer ministro y la toma de algunas decisiones políticas. Las monarquías constitucionales se caracterizan por combinar aspectos de la tradición monárquica, como la autoridad vitalicia del rey y su sucesión hereditaria, con instituciones republicanas que garantizan la división de poderes y el imperio de la ley bajo el marco normativo de la Constitución.
Monarquía Democrática Parlamentaria (MDP)
A nuestro juicio, la característica que define una MDP es que solo el Parlamento libremente elegido forma y destituye al Gobierno. En este caso, el monarca ejerce la jefatura del Estado en un sentido puramente ceremonial o representativo. La mayoría de las monarquías constitucionales contemporáneas son de tipo parlamentario. Aunque el rey y la familia real conservan ciertos privilegios, el Estado se administra y gobierna de acuerdo con los principios de una democracia.
Las marcadas diferencias entre «monarquías gobernantes», «monarquías constitucionales» y MDP deberían dejar claro que es histórica y analíticamente equivocado confundir las MDP con la monarquía constitucional. Esta tipología en tres partes ayuda a centrar la atención en los cambios entre estos tipos de monarquías, especialmente el escasamente teorizado cambio de la monarquía constitucional a la MDP.
La Evolución Histórica de las Monarquías Hacia la Democracia Parlamentaria
La integración de principios democráticos y republicanos en las monarquías es un fenómeno relativamente reciente. El primer ejemplo de monarquía constitucional surgió en el Reino Unido en 1689, cuando se aprobó la Carta de Derechos que incrementó el poder del Parlamento y puso límites a las facultades del monarca. Sin embargo, una Monarquía Democrática Parlamentaria no surgió realmente en el Reino Unido hasta después de la Primera Guerra Mundial. El siglo XIX vio el ocaso de las monarquías absolutas, y el horror de la Gran Guerra barrió con los últimos vestigios del antiguo régimen.
Un siglo después de la Revolución Francesa, se produjo un acontecimiento de importancia aún más trascendental en relación con todas las monarquías europeas: la Primera Guerra Mundial. Este cataclismo fue testigo de la destrucción de todas las principales monarquías que entraron en ella con una cabeza coronada dotada de importantes poderes ejecutivos y que acabaron en el bando de los perdedores. Las dinastías de los Romanov, Hohenzollern y Habsburgo cayeron todas, como también la Otomana. En el contexto de nacionalismo y democratización que advino al término de la guerra en 1918, surgieron repúblicas como la austríaca, checoeslovaca, húngara y eslavas meridionales de las cenizas del reinado de los Habsburgo.
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La virtualidad para la monarquía del modelo post-revolucionario fue la capacidad que otorgaba de sortear el problema de un poder ejecutivo permanente en el rey. El gobierno de gabinete, que saliendo de las Cortes era nombrado por el rey, en el conocido sistema de la doble confianza, permitió establecer un poder ejecutivo “efectivo” y variable al lado del poder ejecutivo “dignificado” y permanente, como explicaba William Bagehot. El gobierno parlamentario se ajusta a las características peculiares de la monarquía, surgió con ella y para ella, adaptándose a su permanencia e irresponsabilidad, ayudando a colocarla por encima de los poderes políticos, del gobierno efectivo y, por lo tanto, alejándola de la responsabilidad política y haciéndola compatible con la evolución del liberalismo a la democracia.
El Caso de España: Transición a la Monarquía Parlamentaria
La transición española es un ejemplo relevante de cómo una monarquía constitucional puede evolucionar hacia un régimen de democracia parlamentaria. Tras la muerte de Franco en 1975, el rey Juan Carlos I juró cumplir las leyes fundamentales del reino, pero también aseguró su deseo de ser rey “de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición”, marcando el inicio de una nueva etapa. Se prepararon las primeras elecciones democráticas y se legalizó el Partido Comunista de España (PCE) en un acto significativo.
El 15 de junio de 1977, tuvieron lugar las elecciones generales, y el 11 de julio se abrieron las Cortes en sesión conjunta del Congreso y el Senado presididas por el rey, quien solemnemente anunció que “la democracia ha comenzado”. Los politólogos dieron en denominarlas elecciones “fundacionales”. La Constitución, aprobada tras un complejo proceso de debate y consenso, estableció una monarquía parlamentaria. Durante este proceso, los argumentos a favor de la monarquía resaltaron su capacidad de representar una Jefatura del Estado neutra, alejada de la lucha partidista, situándose “a la cúspide del Estado fuera de la lucha de los Partidos y de las decisiones políticas”.
Factores que Influyen en la Transición hacia una MDP
Los fenómenos históricos complejos siempre implican numerosas variables, pero las cinco siguientes nos parecen de especial poder predictivo a la hora de valorar las condiciones que dificultan o ayudan el avance hacia la MDP:
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Presión Política
Sin presión política, la mayoría de las monarquías gobernantes permanecerían inalteradas. Cuanto mayor sea la presión sobre el monarca para permitir un Parlamento y la negociación con sus representantes electos, y cuanto mayores sean las demandas de poder político de la sociedad, más probable es que el monarca se vea obligado a convertirse en un «monarca constitucional» y, finalmente, tenga que elegir entre aceptar una «opción de salida» hacia la MDP o hacer frente a su deposición.
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La Familia Monárquica
Una distinción clave es entre «pequeñas familias monárquicas hereditarias» y «grandes familias gobernantes dinásticas». En las primeras, solo el monarca tiende a ocupar el cargo más elevado, lo que favorece el avance hacia el constitucionalismo y la MDP. En el segundo supuesto, una amplia familia real que ocupa los cargos más elevados del Gobierno controla recursos militares, financieros y económicos que proporcionan razones y medios para defender las prerrogativas dinásticas, dificultando las reformas.
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¿Cobrar Impuestos o No?
Un monarca que necesita dinero -al principio de «notables» y posteriormente de un Parlamento- es un monarca vulnerable. A la inversa, un monarca con poca o ninguna necesidad de cobrar impuestos (por ejemplo, por ingresos de recursos naturales) puede financiar servicios de seguridad y ayudas sociales para mantener la paz, lo que reduce la necesidad de negociar o llegar a acuerdos con un Parlamento electo.
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Divisiones Étnicas y Religiosas
Si el advenimiento de una MDP significa más poder para una mayoría étnica o religiosamente marginada y menos para una minoría dominante, la familia gobernante y sus aliados probablemente se opondrán. Sin embargo, los estímulos para aceptar una MDP pueden ser mayores si un cambio en tal dirección parece capaz de contribuir a reprimir amenazas y mitigar tensiones étnicas o interconfesionales.
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Actores Internacionales
Es menos probable que un monarca con aliados extranjeros poderosos hostiles a la plena democratización abrace esta causa o acceda al constitucionalismo. No obstante, si el panorama internacional cambia de forma que los aliados del monarca son menos reacios a la democracia, el constitucionalismo e, incluso, una MDP pueden resultar más probables.
Ventajas y el Rol del Monarca en una Monarquía Democrática Parlamentaria
La monarquía constitucional y, en particular, la monarquía democrática parlamentaria, se adapta a las características peculiares de la monarquía, ayudando a colocarla por encima de los poderes políticos y del gobierno efectivo, alejándola de la responsabilidad política y haciéndola compatible con la evolución a la democracia.
Una de las ventajas más significativas de la monarquía constitucional es que el jefe de Estado, separado del jefe de gobierno e independiente de cualquier interés particular y lazo partidista, se sitúa por encima de la política. Esto le permite al monarca fungir como representante de toda la nación, de todos los ciudadanos, sin importar su filiación política, aportando una enorme ventaja al situar la cúspide del Estado fuera de la lucha de los partidos y de las decisiones políticas.
Otra ventaja fundamental es el monarca como salvaguarda de la libertad y baluarte ante la tiranía, ya sea producto del mayoritarismo y de políticos demagógicos, o de las ambiciones de los militares. Además, una función importante del monarca es como símbolo de la unidad y continuidad de la nación, así como de sus valores. La constitución japonesa, por ejemplo, establece que el emperador es “el símbolo del estado y la unidad nacional”.
Monarquía Parlamentaria vs. República
La diferencia fundamental entre la monarquía y la república radica en que, en los sistemas republicanos, la soberanía reside en el pueblo, que la delega en sus representantes a través del sufragio. En cambio, en las monarquías, la jefatura del Estado está a cargo de un monarca que accede al cargo por vía hereditaria. Sin embargo, los límites entre república y monarquía son menos evidentes cuando se trata de monarquías constitucionales y parlamentarias, ya que estas reconocen que la soberanía reside en el pueblo, aceptan el sistema de representación política y garantizan el imperio de la ley y la separación de poderes, elementos indispensables de la vida republicana. En el sistema parlamentario, diseñado para la monarquía, el presidente es visto como una magistratura moral, un poder neutro, apolítico y moderador, que es consultado, aconseja o advierte.
Ejemplos Actuales de Monarquías Constitucionales Hereditarias con Régimen de Democracia Parlamentaria
Muchos países tienen la forma de una monarquía constitucional, en el sentido de que cuentan con un monarca y una Constitución. Sin embargo, el grado de poder real del monarca varía significativamente.
| País | Tipo de Monarquía | Observaciones Clave |
|---|---|---|
| Antigua y Barbuda | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional desde 1981. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa) y nombra al gobernador general. |
| Australia | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional desde 1901. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa) y nombra al gobernador general. |
| Bahamas | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1973. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa). |
| Bélgica | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional desde 1831. Rey de Bélgica (figura decorativa) nombra al primer ministro electo. |
| Belice | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1981. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa) y su representante es el gobernador general. |
| Camboya | Monarquía Democrática Parlamentaria | El Rey fue reinstaurado como figura decorativa en 1993, seleccionado entre descendientes masculinos. |
| Canadá | Monarquía Democrática Parlamentaria | Unido en 1867. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa). |
| Dinamarca | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía hereditaria. Desde 1919, el parlamento tiene la autoridad definitiva sobre las políticas públicas. |
| España | Monarquía Democrática Parlamentaria | Tras la dictadura de Franco, se convirtió en monarquía parlamentaria con la Constitución de 1978. |
| Granada | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1974. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa) y nombra al gobernador general. |
| Islas Salomón | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1978. Monarca británica retenida como jefe de Estado (figura decorativa). |
| Jamaica | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional desde 1962. Monarca es la Reina Isabel II (figura decorativa). |
| Japón | Monarquía Democrática Parlamentaria | Emperador divino (figura ceremonial) y no involucrado en política. El primer ministro es el jefe de gobierno electo. |
| Lesotho | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional desde 1966. Aunque ha habido exilios, el rey tiene un rol limitado en la práctica. |
| Luxemburgo | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional con un gran duque como monarca (figura decorativa). |
| Malasia | Monarquía Democrática Parlamentaria (Electiva) | Monarquía constitucional federal con un Yang di-Pertuan Agong elegido por los gobernantes hereditarios. |
| Noruega | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía constitucional con un líder (figura decorativa). El primer ministro es el jefe de gobierno. |
| Nueva Zelanda | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1947. Reina de Inglaterra como figura decorativa. El primer ministro es el líder de gobierno electo. |
| Países Bajos | Monarquía Democrática Parlamentaria | El monarca perdió la mayoría de sus poderes reales en 1848 mediante una reforma constitucional. |
| Papúa Nueva Guinea | Monarquía Democrática Parlamentaria | Miembro de la Commonwealth, con el monarca británico como jefe de Estado (figura decorativa). |
| Reino Unido | Monarquía Democrática Parlamentaria | El Rey o Reina sirve como monarca, pero posee poco poder real. El Parlamento Británico gobierna. |
| San Cristóbal y Nieves | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1983. Mantiene al monarca británico como jefe de Estado (figura decorativa). |
| San Vicente y las Granadinas | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1979. Mantiene al monarca británico como jefe de Estado (figura decorativa). |
| Santa Lucía | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1979. Monarca británica retenida como jefe de Estado (figura decorativa). |
| Suecia | Monarquía Democrática Parlamentaria | Monarquía hereditaria desde el siglo XVI. Desde 1917, el rey tiene poco poder político. |
| Tailandia | Monarquía Democrática Parlamentaria | El rey ha mantenido una posición de figura decorativa, aunque leyes de lesa majestad criminalizan la crítica. |
| Tuvalu | Monarquía Democrática Parlamentaria | Independiente desde 1978. Forma de gobierno común para los reinos de la Commonwealth. |
Otras Monarquías Constitucionales con Poderes Reales Significativos
| País | Tipo de Monarquía | Observaciones Clave |
|---|---|---|
| Bahréin | Monarquía Constitucional | El rey puede disolver el parlamento unilateralmente, vetar leyes y convocar nuevas elecciones. |
| Bután | Monarquía Constitucional | El Druk Gyalpo ha cedido poder, pero aún puede nombrar funcionarios, indultar y otorgar ciudadanía. |
| Jordania | Monarquía Constitucional | El Rey Abdullah II es el monarca. Aunque hay un parlamento, el rey ha destituido a varios primeros ministros. |
| Kuwait | Monarquía Constitucional | El Emir nombra a todos los cargos judiciales y elige al primer ministro. |
| Liechtenstein | Monarquía Constitucional | Monarquía en vigor desde 1719. El príncipe actual, Hans-Adam II, retiene poderes significativos. |
| Mónaco | Monarquía Constitucional | El monarca elige al primer ministro de una lista de candidatos, conservando un poder serio. |
| Catar | Monarquía Constitucional | El emir elige 15 de los 45 escaños del parlamento y selecciona unilateralmente al primer ministro y gabinete. |
| Tonga | Monarquía Constitucional | El monarca cedió algo de poder en 2010, pero los nobles hereditarios ejercen un poder significativo. |
| Emiratos Árabes Unidos (EAU) | Monarquía Constitucional | Aunque es una monarquía constitucional, es no democrática y los jeques ejercen un poder hegemónico. |
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