Descubre Cómo la Organización Colectiva de Acreedores Revoluciona el Procedimiento Concursalpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Un concurso de acreedores es un procedimiento judicial dirigido a personas físicas o jurídicas que se encuentran en una situación de insolvencia, donde no pueden hacer frente a la totalidad de los pagos que adeudan. El objetivo de estas leyes es que se ordene y escalone el procedimiento de cobro de las deudas y que se pueda proveer de un margen de maniobra al deudor por si fuese posible recuperar la solvencia de la empresa.

Fundamentos del procedimiento

El concurso de acreedores es un procedimiento jurídico destinado a solventar los problemas de insolvencia y falta de liquidez. Mientras dura el concurso, la empresa continúa activa, aunque auxiliada por la figura del administrador concursal, una persona con formación jurídica y económica. La legislación obliga al empresario a declararse en concurso cuando se produce una situación de insolvencia actual o inminente; de no hacerlo, podrá ser declarado culpable, lo que conlleva multas e incluso imputaciones penales.

Clasificación y organización de los acreedores

La organización colectiva de los acreedores es un pilar fundamental en la reestructuración. Los propios acreedores son los que se agrupan en clases, con lo que puede haber manipulaciones o clasificaciones interesadas. Para el estudio de este proceso, es esencial observar cómo se gradúan los créditos según la ley vigente:

  • Créditos singularmente privilegiados: Gastos de entierro o enfermedades que hayan causado la muerte.
  • Créditos con garantía real: Hipotecarios y prendarios, que cobran directamente sobre su garantía.
  • Créditos con privilegio especial: Aquellos que otorgan derecho de retención según la ley.
  • Créditos laborales y fiscales: Se pagan tras los singularmente privilegiados.
  • Créditos comunes: Se cobran a prorrata.

Negociación y convenio

Un concurso de acreedores se supera cuando se llega a un acuerdo con los acreedores y se firma un convenio dentro del plazo estipulado. El conciliador tendrá como función procurar que el deudor y sus acreedores lleguen a un convenio que podrá estipular quita, espera o ambas combinadas. Negociar con ellos y presentarles un buen plan de viabilidad es fundamental para transmitir que no ha habido una mala gestión o actuación fraudulenta.

Dificultades en la gestión concursal

Una de las dificultades principales que surgen es conseguir que se respete el concurso y que los acreedores no intenten cobrar su deuda fuera del procedimiento, por ejemplo, realizando un embargo particular. Al ser un procedimiento que aúna conceptos económicos, financieros y jurídicos, es fácil sentirse abrumado. Por ello, la figura del abogado concursal es clave para guiar al deudor en todos los pasos, haciendo que el proceso sea más eficiente y menos gravoso.

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