La planificación fiscal es una estrategia fundamental dentro de la gestión y planeación financiera, diseñada para reducir la carga fiscal y maximizar los beneficios a través de decisiones informadas. Esta herramienta empresarial es practicada en la mayoría de los países del mundo debido a su utilidad en diversos campos, permitiendo lograr los mejores resultados al ahorrar dinero, tiempo y esfuerzo con los recursos disponibles.
Así mismo, con esta planificación las empresas pueden reducir enormemente su carga tributaria aprovechando las distintas opciones que contempla el ordenamiento jurídico del país. Es muy importante dentro de una empresa puesto que ayuda a que se minimicen gastos innecesarios, tales como impuestos que no corresponden al régimen fiscal o aquellos que cuentan con beneficios que pueden ser aprovechados. Estas cantidades pagadas de más pueden ser usadas en otros rubros de la empresa en los que realmente se puede obtener utilidades.
El presente artículo tiene por objetivo proporcionar a los lectores la información más relevante acerca de la importancia de llevar a cabo una adecuada planeación fiscal y aplicarla como una estrategia para tomar decisiones en el ámbito fiscal, describiendo cada una de las estrategias más comunes utilizadas actualmente.
Definición y Objetivos de la Planeación Fiscal
Por planeación fiscal debemos entender toda aquella aplicación de estrategias que permitan reducir, eliminar o diferir la carga tributaria del contribuyente, apegándose siempre a lo permitido por las leyes, contando con el soporte documental que demuestre su licitud y procurando el menor riesgo.
Sánchez, A. (1998) menciona que la planeación fiscal es la optimización de los recursos para el cumplimiento de la menor carga fiscal posible dentro de los márgenes legales, sin llegar a incurrir en ilícitos y buscando las mejores alternativas para el cumplimiento dentro de la norma legal. Otra definición refiere que se puede discernir que la planeación fiscal es una actividad que puede efectuar el sujeto pasivo, con el propósito de mitigar su carga impositiva y por ende disminuir sus costos fiscales, en un escenario de licitud y cuidado de los ordenamientos legales que le sean aplicables al mismo contribuyente, empero, sin desarrollar actos que pueden ser considerados como defraudación fiscal (Osorio, J., 2016).
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Por lo que podemos entender, basándonos en la definición de estos autores, que la planeación fiscal es el conjunto de estrategias que buscan optimizar la carga fiscal del contribuyente dentro de un marco legal y sin llegar a actos ilegales que afecten a la organización de manera directa. López, E. (2016) señala que “la planeación fiscal tiene como objetivo principal, abatir, atenuar o diferir la carga fiscal de toda operación, siempre dentro del marco jurídico fiscal vigente y contando con el soporte documental que demuestre la licitud de los actos”.
Como principales objetivos de la planeación fiscal se pueden enlistar, según Velázquez, Á., González, M. y Maravert, M., la optimización de recursos y la reducción de costos fiscales. Como ya se mencionó anteriormente, la Planeación Fiscal nos proporciona herramientas para diagnosticar y resolver la problemática relativa a aspectos fiscales en cuestión de la carga impositiva y analizar los esquemas fiscales que permitan atenuar, diferir o abatir la carga tributaria.
Por tal motivo, la planeación fiscal se encuentra orientada principalmente a prevenir el futuro y evitar riesgos que pueden representar gastos onerosos e innecesarios para la empresa.
Fundamento Constitucional de la Planeación Fiscal
La obligación de contribuir se fundamenta en el art. 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual menciona que todos los mexicanos están obligados a contribuir al gasto público, de manera proporcional y equitativa; esto nos da un fundamento que es legalmente aceptable y el cual se debe cumplir. Es por ello que, dentro de este margen de la Ley, se da cabida a la planeación fiscal, siendo esta un apoyo para los contribuyentes.
Es importante conocer que el fundamento constitucional de la planeación fiscal es legítimo según el artículo 5.° de la Constitución, el cual menciona que: “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos”. Esto es considerado como un principio que garantiza determinados derechos fundamentales del individuo.
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Lo anterior implica que la obligación de contribuir deberá estar siempre supeditada a la existencia de una ley que genere seguridad jurídica para los particulares. Así, una vez que el empresario ha determinado la forma jurídica que adoptará para la realización de su negocio y como resultado de ello determina su obligación tributaria y paga los impuestos causados, a la autoridad fiscal solamente le corresponde revisar que se han cumplido con todos los lineamientos jurídicos del caso, acorde a la voluntad expresada jurídicamente y dentro de un cauce íntegramente legal. Consideramos que la respuesta, en relación con la parte legal, es un contundente SI.
Importancia y Beneficios de la Planeación Fiscal para Empresas
Dado a esta situación, la planeación fiscal se ha convertido en una etapa primordial de la planeación del proceso administrativo, pues debe ser aplicada estratégicamente en cada una de las áreas de las organizaciones, sin importar cuál sea (recursos humanos, ventas o inventarios), sin dejar a un lado el área de finanzas, pues esta demanda una mayor atención para que su planeación sea eficaz, a raíz de que las demás áreas dependerán directamente del funcionamiento de esta.
Como ya se ha mencionado, uno de los principales objetivos que una empresa se plantea es la reducción de costos con el fin de lograr ser más competitivas, tener una mayor entrada al mercado o ser más productivas que la competencia. Los accionistas y propietarios de las empresas se preocupan en buscar ayuda especializada de funciones técnicas, comerciales, administrativas, de seguridad, así como las contables en las cuales se estudian los inventarios, estadísticas y registros, así como los estados financieros; sin embargo, muy a menudo se olvidan de la parte fiscal.
Es por ello que una empresa, al realizar sus estrategias de cualquier índole dentro de su planeación, tome en cuenta que el área fiscal es imprescindible, puesto que de allí depende pagar menos o más impuestos o bien hacer pagos innecesarios, ya que pueden existir facilidades o estímulos fiscales que pueden ser aprovechados.
En la actualidad podemos encontrar empresas con características similares que incluso se dedican a la misma actividad, pero lo que puede hacer la diferencia entre ellas son los impuestos que pagarán, pues todo depende de la planificación en materia tributaria que se ha hecho dentro de cada una de ellas. Hacer uso de una planeación fiscal debería ser una obligación para las empresas que busquen sobrevivir, permanecer activas y ser atractivas para el mercado.
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La planificación fiscal adecuada no solo ayuda a cumplir con las obligaciones fiscales, sino que también maximiza las oportunidades de ahorro. Al gestionar cuidadosamente los ingresos y retiros, se pueden minimizar las consecuencias fiscales adversas. Utilizar vehículos de inversión fiscalmente eficientes y aplicar técnicas de planificación patrimonial son estrategias clave para preservar y aumentar la riqueza de manera eficiente.
Además, es importante considerar el impacto de los impuestos sobre las inversiones. Los impuestos pueden erosionar significativamente los retornos de inversión a lo largo del tiempo. Una planificación fiscal proactiva permite optimizar los retornos después de impuestos mediante el uso de vehículos de inversión fiscalmente eficientes. También, la planificación de donaciones caritativas y la cosecha de pérdidas fiscales son estrategias efectivas para reducir la carga fiscal total.
Estrategias Fiscales Comunes y su Aplicación
En el ámbito de la planeación fiscal, diversas estrategias son empleadas para optimizar la carga tributaria de las empresas, siempre dentro del marco legal vigente. Algunas de las más comunes incluyen:
- Compra de empresas con pérdidas: Las pérdidas funcionan como deducciones de las utilidades. Lo que se puede hacer es comprar compañías con pérdidas, que se fusionan con tu empresa o grupo, para restar las pérdidas a los ingresos.
- Aplicación del “back to back”: Una compañía le vende sus activos fijos (maquinaria, autos, equipo, mobiliario, etc.) a una empresa hermana, lo que genera una pérdida que es deducible.
- Configuración de un grupo empresarial: Abrir una empresa para formar un grupo o reestructurar la organización corporativa para proteger el patrimonio empresarial, por ejemplo: en una de las empresas del grupo se podría colocar la operación; en otra, a los empleados; en otra, los inmuebles y un holding podría tener las asociaciones de todos los negocios y controlar el grupo.
- Uso de empresas con atributos fiscales: Los empresarios con grandes capitales suelen utilizar este tipo de estrategias fiscales para poder obtener utilidades de sus empresas sin tener que pagar el 10% de Impuesto Sobre la Renta (ISR) que se le aplica a los dividendos. En materia fiscal existe una Cuenta de Capital de Aportación (CUCA), que opera los saldos de aportaciones realizadas a la empresa por sus socios o accionistas.
- Deducción de intangibles: Los activos intangibles de toda empresa, como lo son las marcas, patentes y secretos industriales, se pueden deducir. Puedes valuar esos activos a través de un peritaje, porque la autoridad toma como monto original de la inversión el valor de avalúo.
- Racionalización de deducciones inmediatas: Si el negocio posee la capacidad económica para comprar activos, los podrías deducir en porcentajes cercanos al 100% de forma inmediata: equipo de cómputo, activos intangibles y maquinaria.
- Compra de inventario: Si tributas con base en flujo de efectivo, puedes anticipar compras y bajar la base gravable. Pero solo en lo inmediato, porque el siguiente año tendrías el ingreso, pero ya no la deducción.
En el contexto de las inversiones en la bolsa de valores, la planificación fiscal es un pilar para optimizar los retornos netos de las inversiones. Estrategias como la recolección de pérdidas fiscales permiten a los inversionistas compensar ganancias de capital con pérdidas, minimizando la carga tributaria sobre las ganancias obtenidas. Además, el uso de cuentas de inversión con ventajas fiscales, como las IRA o los fondos de inversión libre de impuestos, puede aumentar significativamente los rendimientos a largo plazo, al reducir el impacto de los impuestos sobre los dividendos y las ganancias de capital.
Diferenciación entre Planeación Fiscal, Elusión y Evasión
Aunque la planeación fiscal como tal es legítima, en la práctica suele ser muy complicado distinguir entre una conducta lícita de actos ilícitos como la simulación fiscal, la evasión, el fraude o delito fiscal, por lo que es importante que exista una línea que diferencie ambas actividades. Este argumento lleva a plantearse la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto la planeación fiscal es legal?
De acuerdo con la ley, toda persona está sujeta a contribuir al gasto público de manera proporcional y equitativa según sea su ingreso. Además, según el artículo 108.° del Código Fiscal de la Federación (CFF) se establece que: “Comete el delito de defraudación fiscal quien con uso de engaños o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribución u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal”.
La elusión fiscal consiste en cualquier acción (en principio por vías legales) que busca evitar o minimizar el pago de impuestos. Constituye una forma de planificación fiscal agresiva en la que el interesado aprovecha lagunas legales para obtener ventajas no reguladas por la normativa tributaria. Dicha planeación busca eliminar el pago de los impuestos sin incurrir en dolo o mala fe.
La evasión fiscal, por su parte, consiste en prácticas fraudulentas (como el ocultamiento de ingresos) con el único fin de reducir el pago de una obligación tributaria. Estas prácticas las usa el contribuyente para poder aprovechar al máximo sus utilidades y son consideradas delitos penados ante la ley, ya que generan un daño fiscal al Estado.
Sabiendo lo que implica cada actividad, se pueden diferenciar de manera breve. La elusión fiscal es minimizar el pago de impuestos por vías legales, usando vacíos en la ley; mientras que la evasión fiscal consiste en ocultar aumentos en el ingreso (de forma ilegal) para pagar menos impuestos. En este orden de ideas, debemos entender que la planeación fiscal no implica la realización de acciones o actos irreales o inexistentes, sino por el contrario, implica la formación y creación de realidades jurídicas acordes a la intención y voluntad del empresario. Hay que recordar que, en materia fiscal, lo que no está expresamente prohibido, está permitido.
Requerimientos para una Planeación Fiscal Efectiva
No obstante, antes de elaborar una planeación fiscal para posteriormente aplicarla como una estrategia, primero se deben conocer los beneficios, requerimientos y características peculiares para evitar errores y así generar un ahorro fundamental en la empresa para obtener mayor utilidad, cumpliendo con las disposiciones fiscales. Es importante que la planeación tributaria sea proyectada y sólida de tal manera que se debe mostrar el momento indicado para que la organización ponga en marcha la operación especial, y de esa manera presentar alternativas que midan los impuestos por los cuales la organización está pagando lo que es necesario únicamente.
El análisis tiene el objetivo de identificar el estado actual desde el punto de vista fiscal, jurídico y financiero, del contribuyente o grupo de empresas, que serán objeto de la planeación. En el primer caso, se deben tener procedimientos definidos y en los que la información contable esté encaminada a informar con base tributaria y esta a su vez permanezca actualizada y pueda satisfacer el cumplimiento de las obligaciones tributarias logrando los objetivos de control y organización.
La estrategia fiscal, siendo transparente, es la herramienta que toda empresa debe utilizar para volver eficiente y responsable el cumplimiento de su obligación de contribuir al gasto público. En la planeación fiscal se requiere de la aplicación de las normas contables y fiscales de manera adecuada, ya que la correcta aplicación llevará un resultado positivo dentro de la organización. Así como las estrategias ejecutadas en cualquier índole, siguen un procedimiento y una serie de pasos, la planeación fiscal no es la excepción, pues en esta es indispensable seguir un proceso cuyo fin es obtener la minimización de los costos y recursos.
Es importante señalar que cada organización cuenta con características muy diferentes en atención a la actividad que desempeñan, pues de acuerdo a ello es el régimen o modalidad en la que se encuentran tributando; en otras palabras, una estrategia que se implementa dentro de una organización no tendrá los mismos efectos que tendrá otra al ejecutar esta misma. Conocer esto de la organización es de vital importancia, pues conocer las generalidades de esta dará la pauta en las siguientes fases. Además, se debe elegir una estructura societaria adecuada de acuerdo con los costos de producción, los objetivos comerciales, así como el modelo de financiación.
Por otro lado, se deben considerar las opciones de alternativas de financiamiento, ya sean estos los préstamos crediticios o aportación de capitales hechos por los socios de la empresa, puesto que cualquiera que sea la opción tendrán efectos similares, pero procedimientos muy distintos que deben ser tomados en cuenta. Por lo cual, es imprescindible que al momento de hacer la evaluación de las estrategias de planeación fiscal se tome en cuenta la opinión y decisión de los inversionistas en acciones tales como recibir dividendos o capitalizar utilidades. Mantener buenos registros y ajustar las retenciones son pasos básicos pero fundamentales para una planificación fiscal eficaz.
Es importante recalcar que para realizar y diseñar este proceso se requiere tener conocimiento de la situación legal y fiscal de la empresa; de lo contrario, se podría incurrir en un delito fiscal, el cual es penado gravemente ante la ley. De igual manera, la interpretación de las normas jurídicas juega un papel importante en la planeación fiscal.
Marco Legal Relevante
Para la correcta aplicación de la planeación fiscal, es fundamental conocer y aplicar diversas leyes y regulaciones. Entre las principales se encuentran:
- Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR)
- Código Fiscal de la Federación (CFF)
- Ley del Impuesto al Valor Agregado
- Ley Federal del Trabajo
- Ley General de Sociedades Mercantiles
Desafíos y Desventajas de la Planeación Fiscal
Antes de dar alguna postura a favor de la planeación fiscal, se deben exponer las desventajas que conlleva dicha acción, pues existe un gran número de problemas que nacen a partir de la legalidad de esta actividad. Una desventaja importante desde el punto de vista jurídico a los beneficios fiscales es la violación al principio de capacidad contributiva y al criterio de justicia tributaria, que se produce al beneficiar fundamentalmente a las rentas más altas frente a las bajas; de esta forma, los que más tienen pagan menos, incluso nada.
Una desventaja de la existencia de una planeación fiscal legal es la impunidad y la corrupción que generan por la falta de mecanismos para hacerla correctamente, problemas que se encuentran desmedidos en el país. Desafortunadamente uno de los principales problemas a los que se enfrentan los empresarios mexicanos es el ejecutar operaciones sin dirección, es decir que improvisan sin antes haber consultado a expertos en materia del área fiscal que los pueden asesorar para obtener ventajas, siempre y cuando sin salirse del marco de la normatividad.
El Rol del Profesional Fiscal y la Interacción con la Autoridad
Es por ello que las planificaciones fiscales deben ser llevadas a cabo por contadores públicos expertos con un grado de preparación académica y con un juicio competente en materia fiscal y jurídica. Ahora bien, es importante contar con una estrategia fiscal que asegure el cumplimiento en tiempo y forma y para enfrentar procesos interactivos con el Sistema de Administración Tributaria (SAT) como comprobaciones, cruce de información de terceros y fiscalización integral. Asimismo, determinar los límites entre el deber de cooperación que se tiene con el SAT y los límites de los derechos de los contribuyentes para someterse a lo que la ley establece.
Por otra parte, hay que tener siempre presente que las leyes contemplan derechos a favor de los contribuyentes para que organicen sus empresas de la mejor manera que convenga con sus intereses; sin embargo, también es necesario aclarar que la misma regulación determina que el ejercicio de estos derechos no autoriza a dichos contribuyentes a violar la ley por medio del engaño o mediante otras acciones ilegales.
Aunque la planeación fiscal siempre traerá más beneficios a los contribuyentes, las autoridades tributarias deben facilitar y fomentar esta práctica, ya que también percibirán beneficios de dichas planeaciones. Una forma de facilitar el cumplimiento de las obligaciones fiscales en tiempo y forma es permitir que se optimice la carga tributaria de las empresas. Esta acción ayudaría a eliminar la informalidad fiscal, problema del cual México también sufre desde hace varios años.
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