La elaboración de peritajes psicológicos judiciales sobre abusos cometidos en menores es un proceso complejo que requiere una intervención pluridisciplinar. En este contexto, el papel del psicólogo no es decidir, sino asesorar, ya que la resolución del caso depende exclusivamente del juez. El proceso de evaluación es enormemente complejo, ya que requiere que sea integrada toda la información diagnóstica proveniente de varios individuos implicados en el caso.
A la dificultad técnica se añade la presión social que acompaña este tipo de demandas. En gran parte de los casos se nos pide que descubramos «la verdad» y ya sabemos lo subjetiva que ésta puede ser. Los clientes vienen ya con «etiquetas» que se le han dado de forma directa o indirecta en los juzgados, se nos presentan como víctimas o acusados, con todas las cargas y gravámenes que puedan tener. Se nos pone ya en «antecedentes» y es difícil para el psicólogo conseguir la deseada objetividad.
Factores que influyen en la evaluación
Las dificultades del diagnóstico vienen determinadas, en gran medida, por la cantidad de factores que intervienen y varían en los abusos sexuales:
- El tipo de acto sexual.
- La naturaleza de la relación entre los participantes.
- La duración del abuso.
- El grado de violencia y amenazas.
- Las edades y nivel de desarrollo relativo a los participantes.
- El contexto familiar y cultural en el que las acciones han ocurrido.
Es importante clarificar hasta qué punto los testimonios que estamos recogiendo en nuestra entrevista están sesgados por la deseabilidad social, el tiempo pasado (recuerdos distorsionados), las influencias de otras personas, el intento de evitar sanciones, ignorancia o temores surgidos de la relación con la justicia, o por interpretaciones erróneas de la situación.
Características psicológicas de los acusados
El perfil psicológico de los abusadores sexuales es un tema complejo y que tiene un carácter multicausal. No existe un único perfil dado que la población de agresores sexuales es bastante amplia, partiendo desde el tipo de delito que cometen hasta el tipo de víctima que eligen. Si bien, no existe una relación clara y definitiva entre agresión sexual y patología mental, sí existen casos donde el agresor sexual puede presentar algún trastorno.
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Se ha observado que ciertos elementos psicopatológicos pueden influir en la comisión de un delito sexual:
| Factor | Descripción |
|---|---|
| Parafilia | Conducta sexual desviada que puede actuar como factor influyente. |
| Trastornos de personalidad | Específicamente el trastorno de personalidad antisocial. |
| Empatía e impulsividad | La baja empatía y el descontrol de impulsos aumentan las probabilidades de agresión. |
También se pueden realizar registros psicofisiológicos para valorar posibles tendencias sexuales en los acusados, aunque este procedimiento no es determinante de culpabilidad, ni eximente. En muchos casos, los abusadores sexuales se ven tentados a buscar esporádicas satisfacciones sexuales en los menores que tienen más a mano y que menos se pueden resistir, utilizando distorsiones cognitivas para justificarse ante ellos mismos por su conducta.
En este sentido, un peritaje sobre abusos lleva implícita no sólo la demanda de evaluar la realidad de esos abusos y las secuelas que haya podido dejar en la víctima, sino además, la de esclarecer si se ha inducido al menor para denunciar tales hechos sin que se hayan cometido, así como detectar si el presunto culpable sufre de algún trastorno mental que le induzca a la comisión de tales hechos.
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