La política económica ha atravesado tres etapas significativas en el periodo capitalista moderno. Es importante enfatizar que los problemas fiscales no surgen únicamente por el tamaño del gasto, sino por la capacidad de recaudación en función del gasto gubernamental.
Evolución Histórica de la Política Económica
La primera etapa, anterior a la década de 1930, se caracterizó por el dominio de la política monetaria. Su objetivo principal fue controlar los precios mediante la manipulación de las tasas de interés por parte del banco central, aunque limitadas por una tasa de interés natural. La acumulación de déficits fiscales puede generar presiones inflacionarias, dada la posible necesidad de financiar parte de dichos déficits con emisión de dinero (inflación).
La segunda etapa se inició con la Crisis Financiera de 1929 y se consolidó después de la Segunda Guerra Mundial. En la historia reciente, particularmente en las décadas de los 80s y 90s, varias de las economías de Latinoamérica enfrentaron situaciones de dominancia fiscal. Durante este periodo, la política fiscal tomó el mando, con una política de dinero barato, buscando el pleno empleo de los factores productivos, y donde la inversión jugaba un papel central.
La tercera etapa comenzó en la década de 1970, marcada por la "revancha de los rentistas". La historia económica de Latinoamérica y el Caribe en las últimas décadas del siglo XX y, en algunos casos, en los años recientes, se caracterizó por periodos de inestabilidad y contrastes en la implementación de políticas económicas. En la década de 1980, el control de los rentistas sobre los bancos centrales se hizo evidente. La política monetaria recuperó su predominio en la economía, enfocándose nuevamente en el control de precios para restaurar el poder adquisitivo de los rentistas, que se había visto afectado por la inflación de las décadas de 1960 y 1970.
La Política Monetaria y la Tasa de Interés
Desde esta perspectiva, se postula que el banco central determina la tasa de interés que opera como la tasa de mercado, y su objetivo es igualarla a la tasa de interés natural (determinada por el equilibrio entre la inversión y el ahorro). El proceso de igualación entre la tasa de interés de mercado y natural tiene lugar a través de un proceso de tanteo, porque no se conoce la tasa de interés natural.
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Las variaciones de la tasa de interés determinada por el banco central reaccionan a procesos inflacionarios acumulativos y la pérdida de reservas áureas del banco central. Si la tasa de mercado es menor a la tasa de interés natural, los créditos bancarios se expanden, la inversión aumenta, y puede lograr niveles por encima de su nivel natural (pleno empleo) con el resultado de generar una presión inflacionaria. Ello provoca que el banco central incremente la tasa de interés y, como desconoce cuál es la tasa de interés natural, genera un proceso de ciclos de negocios.
Es interesante añadir que Keynes introduce una variable adicional para controlar el ciclo monetario. La tasa de interés determinada por la banca central es acompañada por operaciones de mercado abierto, cuya acción fortalece la estructura de la tasa de interés, específicamente busca reforzar la tasa oficial del banco central. De manera específica, Keynes supone que el banco central influye sobre el funcionamiento del sistema bancario y monetario, con el doble objetivo de controlar precios y garantizar recursos financieros para la actividad económica.
Un segundo planteamiento de la política monetaria se abrió a partir de la crisis de 1929 estadounidense que modifico la postura de Keynes. Específicamente, Keynes constató que, en Estados Unidos, pese a la caída de las tasas de interés en los primeros años de la década de 1930, el crédito se mantuvo restringido, lo cual impidió la generación de ganancias. A partir de ello construyo una nueva explicación sobre la tasa de interés, postulando la teoría de la preferencia de la liquidez.
Reglas de Determinación de la Tasa de Interés
En este contexto se desarrolla una discusión sobre la Reglas de determinación de la tasa de interés. Se plantean tres propuestas para “estacionar” la tasa de interés y lograr una tasa “justa” de distribución del ingreso, sin alcanzar consenso en torno al valor de la tasa de interés.
- La Regla de Pasinetti: está basada en una tasa de interés que, inicialmente denominó natural y después “justa”. Siguiendo la interpretación de Lavoie y Seccareccia (1998, 2016) la tasa de interés justa debe ser igual a las variaciones de la productividad media del trabajo, para lo cual construye un índice entre el ingreso de los rentistas y no rentistas.
- La regla de Smithin: Este autor postula que la tasa de interés justa se garantiza a través una de tasa de interés positiva, aunque cercana a cero, en términos reales. La tasa de interés que impone el Banco Central debe mantener el valor de la riqueza financiera, de las deudas, y también debe contener la preferencia por la liquidez de los agentes.
- La política de tasa de interés cero (ZIRP): postula una política de tasas de interés nominal igual a cero, lo cual puede generar tasa de interés, en términos reales, negativas. Este postulado está construido sobre la base que el dinero es endógeno y no neutral y que su creación no consume factores productivos, lo cual en términ...
Política Monetaria en México
El análisis de la política monetaria que se aplicó durante el periodo es tarea complicada: una empresa difícil y hasta la fecha todavía sorprendentemente inconclusa. Donde las explicaciones resultan insuficientes es respecto de las políticas que las autoridades siguieron para conseguir esos resultados. Por desgracia, el ámbito en que parece haber menos acuerdo y claridad es respecto a la política monetaria. Por un lado, algunos aspectos de esa política nunca quedaron establecidos y por lo tanto levantaron controversia en razón de que el Banco de México nunca hizo precisiones al respecto. Por otro, el número de variables era grande y se combinaban de manera compleja.
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Aunque rara vez se explicitaba el enfoque oficialmente, en México había un régimen de tasas pasivas y activas predeterminadas en su mayor parte por la autoridad. En ese marco, las tasas de interés estaban imposibilitadas para reflejar la escasez relativa de los recursos crediticios y también para funcionar como mecanismos de transmisión de la política monetaria. Una limitación es el vacío de información respecto al nivel y la estructura de las tasas de interés.
Con las insuficiencias informativas mencionadas, tantas variables en juego combinadas de una manera interdependiente y no necesariamente explícita y la complejidad del sistema del encaje a través de las circulares del Banco de México -que llegó a ser casi kafkiana- no debe extrañar que los autores que han escrito sobre el tema de la política monetaria de México incurrieran en errores y omisiones. En términos generales, éstos fueron de dos tipos: primero, respecto a la concepción general de la política monetaria, y segundo, sobre la implementación de esa política a través de sus instrumentos y la explicación de sus resultados.
A diferencia de lo que señalan esos autores en sus respectivos textos, para la conducción de su política monetaria el Banco de México no contaba con uno sino con dos instrumentos de intervención. Mediante el primero de ellos, que era el cajón del crédito obligatorio en favor del gobierno, se lograba el financiamiento no inflacionario de la mayor parte del déficit fiscal. El segundo instrumento era el encaje legal propiamente dicho, mediante cuya modulación se buscaba que la expansión del crédito no produjese presiones inflacionarias que hicieran imposible el mantenimiento del tipo de cambio.
Pero dicho lo anterior, hay algo que resulta evidente desde el punto de vista del sentido común: cualquiera que sea el método que se sugiera para la estimación de la postura de la política monetaria, ésta no puede resultar en una simple cuestión binaria con tres posturas absolutas: restrictiva, neutral o expansionaria. Lo que más bien sugiere el sentido común es que esa postura es siempre también una cuestión de grado. Así, una postura de signo restrictivo muy posiblemente podía fluctuar entre muy restrictiva, medianamente restrictiva o ligeramente restrictiva. Y por simetría, posiblemente era también válido ese criterio cuando la postura era expansiva.
Contraste en las Decisiones de Política Fiscal y Monetaria
El comportamiento del producto interno bruto (PIB) del segundo trimestre en México y Estados Unidos revela diferencias significativas: en nuestro país el PIB abril-junio de 2021 creció 1.5 por ciento respecto del trimestre anterior que, a su vez, había crecido 1.1 respecto al último trimestre de 2020; el PIB estadunidense en el segundo trimestre creció 6.6 por ciento, mejorando su desempeño respecto al trimestre anterior que había sido de 6.4.
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Concentrándonos en el desempeño de este 2021, en nuestro país el gobierno federal confirmó sus decisiones económicas, con apoyos presupuestales mínimos para la recuperación de la economía del país y, sobre todo, para las empresas afectadas por la pandemia. En Estados Unidos, desde su llegada, la administración demócrata impulsó la recuperación con medidas fiscales, centradas en una importante expansión del gasto público.
En cuanto a la política monetaria también hay diferencias significativas. En contraste, la junta de gobierno del Banco de México, en su última reunión de 13 de agosto, a diferencia de la Fed, decidió incrementar 25 puntos base la tasa de interés interbancaria. Como se aprecia, para la junta no hay valoración alguna sobre las consecuencias de sus decisiones sobre la actividad económica y en particular sobre la creación de empleo.
Relación entre Políticas Fiscal y Monetaria
Las políticas fiscal y monetaria están intrínsecamente relacionadas entre sí a través de varios canales. Un enfoque general considera las restricciones presupuestales del gobierno y del banco central como una misma. Así, por ejemplo, cuando un gobierno tiene problemas fiscales, es posible que se vea forzado a obtener recursos del banco central.
La acumulación de déficits fiscales puede generar presiones inflacionarias, dada la posible necesidad de financiar parte de dichos déficits con emisión de dinero (inflación). En la medida en que se perciba que las economías cuentan con la capacidad de recaudación futura suficiente (i.e., que puedan seguir emitiendo deuda), no deberían de generarse dichas presiones. Sin embargo, la existencia de déficits fiscales e inflación elevados puede conducir a una crisis.
En su modelo clásico, Cagan (1956) supone una demanda por dinero y un mecanismo de formación de expectativas. Bajo ciertas condiciones (que se consideran razonables), el primero sería estable y el segundo inestable. Bajo su modelo, la deuda nominal del gobierno se expresa en términos reales como función de los flujos fiscales y el señoreaje esperados.
Modelo de Sargent et al. (2009, SWZ)
Este es el modelo que se estima y utiliza para explorar la relación entre tres variables fundamentales en la interacción entre las políticas fiscal y monetaria: la inflación, sus expectativas y los déficits fiscales financiados con el impuesto inflacionario. SWZ proponen un modelo que trata de capturar el financiamiento de los déficits fiscales a través del señoreaje usando las series de tiempo de la inflación como único insumo.
El modelo de SWZ consta de cuatro componentes principales: una demanda por dinero en función de la inflación esperada, una restricción presupuestal del gobierno, un proceso de formación de las expectativas de inflación de los agentes y déficits fiscales que siguen una distribución de probabilidades.
En general, para cada valor de la media del déficit, el modelo puede tener dos equilibrios, que están asociados a dos niveles de expectativas de inflación, uno alto y uno bajo. son una buena aproximación a la inflación esperada, condicional a un valor de la media del déficit.
Crítica de Libros sobre Política Monetaria en México
La temática del libro escrito por Willy W. Cortez y Alejandro Islas-Camargo utiliza las herramientas de la economía monetaria, la estadística económica y la econometría para alcanzar los objetivos propuestos en la lectura, los cuales son: 1) describir las políticas e instrumentos monetarios utilizados en el periodo establecido; 2) describir las características del mercado laboral en México; 3) calcular la tasa de desempleo abierto en México; 4) estimar la curva de Phillips; 5) estimar la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación (NAIRU por sus siglas en inglés).
El libro metodológicamente es valioso, en él los autores realizan un doble esfuerzo: generar series estadísticas y desarrollar un estudio econométrico. La rigurosidad del enfoque metodológico de la investigación no hace de su lectura una ardua labor, por el contrario, la claridad expositiva y didáctica son aspectos que se reconocen en el texto.
El planteamiento del problema radica en responder ¿hasta qué punto las condiciones en el mercado laboral han condicionado la eficacia de la política monetaria para controlar la inflación? Los autores afirman que las políticas monetarias mexicanas han reducido drásticamente las tasas inflacionarias, al pasar de un promedio mensual de 4.3% durante la década de 1980, a 1.5% en la de 1990, y a 0.4% durante los primeros siete años del nuevo milenio.
El primer capítulo presenta los fundamentos teóricos básicos que explican el papel del mercado laboral en la determinación de la efectividad de la política monetaria para controlar la inflación. La discusión se inicia con el planteamiento de la curva de Phillips, continúa con la critica que hizo Friedman a la noción de dicha curva y la introducción de expectativas inflacionarias a la explicación de la relación inversa entre inflación y desempleo.
El segundo capítulo titulado "Política monetaria en México" plantea el dilema al que se enfrentan los encargados de la política económica, ya que hay un menor acuerdo de que los objetivos de política económica (alto nivel de empleo, precios estables y aceleración del crecimiento económico) sean mutuamente compatibles. En el tema régimen de metas inflacionarias, se da una explicación más extensa acerca del esquema con el cual se rigen dichas metas que se adoptaron durante el periodo 1995-2004.
El tercer capítulo, titulado "Características del mercado laboral", describe el comportamiento del mercado laboral mexicano durante el periodo 1987-2004. Los autores exponen que el aumento de las desigualdades salariales va desde las relacionadas con la mayor especialización que el país adquirió en el comercio internacional, como consecuencia de la liberalización, hasta las relacionadas con los cambios institucionales que ocurrieron en el mercado laboral, incluyendo la pérdida del poder de negociación de los sindicatos.
El cuarto capítulo examina el comportamiento de la tasa de desempleo abierto, los autores presentan una alternativa que corrige algunas de las deficiencias de la serie original de la Tasa de Desempleo Abierta (TDA). El quinto capítulo presenta aspectos metodológicos y estadísticos para establecer las relaciones entre las variables planteadas y así estimar la Tasa de desempleo no acelerada de la inflación (NAIRU) definida por los autores como: la tasa de desempleo compatible con una inflación estable en la ausencia de choques temporales por el lado de la oferta.
