¡Descubre Cómo la Gran Depresión Desató la Caída del Oro y la Plata Frente al Dólar en los Años 30!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

El Contexto de la Gran Depresión y el Crack del 29

La economía estadounidense experimentó un crecimiento sin precedentes en su historia reciente debido a causas externas e internas. Entre las primeras, la deuda generada por Europa con Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial transformó su economía en la primera a nivel mundial. Además, la transformación del modelo del patrón oro, que tomó como referencias a las economías inglesa y estadounidense, reforzó aún más esta primacía hegemónica de su economía. Entre las causas internas, dos detonantes facilitaron la creación de una clase media trabajadora: la industrialización de la sociedad, con la creación de la primera cadena de montaje por parte de Henry Ford, y la posibilidad del pago a plazos de los bienes de consumo. La confluencia de estos factores fue la causante de que la economía estadounidense continuara creciendo de forma exponencial durante la década de 1920. El hábito de consumo fue cada vez mayor y las personas solicitaban más créditos. Muchos de estos ciudadanos orientaron el beneficio de su actividad a la compra de acciones. De hecho, convencidos de que obtendrían rendimientos, muchos solicitaron créditos a los bancos con el objetivo de comprar cada vez más acciones. Así las cosas, se generó una situación de sobrevaloración del mercado.

Algunos inversores percibieron el enorme tamaño de la burbuja que se había generado en el mercado de Nueva York y comenzaron a vender sus acciones por miedo a perder sus beneficios. En consecuencia, la gente empezó a vender sus acciones con el fin de perder lo mínimo, lo que provocó que la caída fuese aún más significativa. Esto se conoce comúnmente como "el Crack del 29" o "la Gran Depresión de 1929". El 24 de octubre de 1929 ocurrió el llamado "jueves negro" en la bolsa de valores de Wall Street en Nueva York. Fue sorpresivo para banqueros, inversionistas y dirigentes políticos del mundo; el 29 de ese mes seguiría una caída mayor de la bolsa de valores y a esta le secundarían los derrumbes de otras bolsas de más países. Estas caídas representaban la reducción dramática de los precios de los valores que ahí se cotizaban; de una ligera recuperación en 1930 se pasó a subsiguientes caídas de la bolsa estadounidense.

La quiebra de bancos de otros países contrajo el crédito, lo que desencadenó diversas consecuencias como la disminución del consumo y de los precios, afectando a muchas empresas. Además, de 1930 a 1933 se dio la suspensión de pagos de miles de empresas hasta llevarlas a la quiebra; también cayó estrepitosamente el comercio internacional al reducirse el valor de las importaciones y exportaciones, desembocando en más bancarrotas. La perspectiva que acentúa la sobreproducción de bienes como causa de la crisis argumenta que la distribución desigual de los ingresos no favorece el consumo; asimismo, los precios de los productos del campo crecen a menor ritmo que los industriales; por ello, los campesinos reducen la adquisición de maquinaria, materias primas y otros productos. En mayor o menor medida, los aspectos señalados son parte del origen del crack bursátil de 1929. Es en este contexto que se adoptan políticas proteccionistas y nacionalistas.

El Patrón Oro: Definición, Funcionamiento y Abandono

Antes del dinero fiduciario, todas las principales monedas estaban vinculadas a uno o ambos metales preciosos, el oro y la plata. Bajo un genuino patrón oro, la unidad monetaria de una nación se define como un peso específico de oro. Existía la acuñación "gratuita" de oro, lo que significaba que cualquiera podía presentar lingotes de oro al gobierno para ser acuñados en monedas de oro en cantidades ilimitadas. En la medida en que había billetes o monedas simbólicas emitidos por el gobierno como dinero oficial, estos podían ser presentados por cualquiera para su inmediata redención en monedas de oro de cuerpo entero. En los Estados Unidos, las monedas estampadas con ciertos números de dólares contendrían en realidad el contenido apropiado de oro o plata, como una moneda de oro de 20 dólares de doble águila que contiene 0,9675 onzas troy de oro.

Bajo un patrón oro, los gobiernos no usan la coerción para "fijar" los tipos de cambio entre las diferentes monedas. En cambio, cada gobierno hace la oferta permanente al mundo de redimir su propio papel moneda en un peso específico de oro. Dado que dos gobiernos diferentes se comprometen a rescatar sus respectivas monedas en pesos definitivos de oro, es un cálculo sencillo determinar el tipo de cambio "fijo" entre esas dos monedas. Por ejemplo, en el año 1913, el gobierno británico estaba dispuesto a redimir su moneda a la tasa de 4,25 libras esterlinas por onza de oro, mientras que el gobierno de los Estados Unidos lo haría a la tasa de (aproximadamente) 20,67 dólares por onza de oro. Estas respectivas políticas implicaban que el tipo de cambio entre las monedas se "fijaba" en unos 4,86 dólares por libra esterlina. Este patrón oro clásico se refiere al período que comienza a finales del siglo XIX cuando un número creciente de países vinculó sus monedas al oro.

Lea también: Ejemplos Prácticos de Depreciación Fiscal

El Bimetalismo en Estados Unidos

Desde el inicio de los Estados Unidos modernos (es decir, posteriores a la Constitución) a finales de la década de 1780 hasta la víspera de la Guerra Civil en 1861, el gobierno federal emitió moneda solo en forma de monedas de oro y plata. En la Ley de Acuñación de 1792, el dólar de los Estados Unidos se definió como 371,25 granos de plata pura o 24,75 granos de oro puro, lo que estableció oficialmente una relación oro-plata de exactamente 15 a 1. La justificación de esta política de "bimetalismo" era que las monedas de plata eran convenientes para las denominaciones pequeñas, mientras que las monedas de oro eran preferibles para las denominaciones más grandes. Sin embargo, el problema del bimetalismo es el fenómeno conocido como la ley de Gresham, resumida en el aforismo "El dinero malo expulsa al bueno". Específicamente, cuando un gobierno define una moneda en términos tanto de plata como de oro, a menos que la relación de valor implícito de los dos metales se aproxime al tipo de cambio real del mercado, uno de los metales estará necesariamente sobrevalorado, mientras que el otro estará infravalorado.

Cuando los Estados Unidos establecieron la proporción de 15 a 1 en 1792, esta se aproximaba en realidad al tipo de cambio real del mercado entre el oro y la plata. Sin embargo, el aumento de la producción de plata provocó una erosión gradual del precio mundial de la plata, acercando la relación real del mercado a 15½ a 1. A medida que el precio mundial de la plata se deslizó en relación con el oro, la brecha entre los valores del mercado y la definición del dólar de los EEUU finalmente se hizo tan grande que solo la plata se presentó a la Casa de la Moneda para la nueva acuñación, mientras que las monedas de oro existentes desaparecieron del comercio. Posteriormente, se ajustó el contenido de oro del dólar hasta 23,22 granos de oro puro, dejando el dólar de plata en 371,25 granos, moviendo la relación oro/plata a poco menos de 16 a 1. Esta era ahora más alta que la relación de precio global de (aproximadamente) 15½ a 1, lo que significaba que la nueva definición favoreció al oro y subestimó a la plata.

La Ley del Patrón Oro de 1900 codificó la definición del dólar de oro que se había establecido en 1837, la cual implicaba un precio dólar/oro de unos 20,67 dólares por onza. El sistema monetario del Patrón Cambio Oro fue abandonado por todas las economías tras la recesión con el fin de evitar una situación deflacionista provocada por la enorme contracción de la demanda global. El sistema de tipos de cambio flotantes es un sistema monetario internacional en el que las monedas de los países cotizan en el mercado de divisas y fluctúan libremente sin una tasa de cambio fija establecida por un gobierno o un banco central. Este sistema se estableció en los años treinta como una respuesta a los problemas económicos que enfrentó el mundo durante la Gran Depresión de 1929.

Devaluación y Respuestas Monetarias Globales

El sistema monetario de tipos de cambio flotantes aportó mucha flexibilidad a todas las economías del mundo, ya que les permitía la posibilidad de revaluar o devaluar sus divisas respecto a otras sin ningún tipo de restricción. Con el fin de recuperarse de la recesión, la mayoría de los países comenzaron a devaluar su moneda respecto a otras divisas. De esta forma conseguían mayor competitividad e incrementar sus exportaciones. Así pues, cada estado empeñó una "carrera devaluacionista" con el fin de disminuir el precio de sus exportaciones y, en consecuencia, comenzar el proceso de recuperación con excelentes resultados en su balanza comercial. Inicialmente, las inercias en la emisión de moneda para ampliar la disponibilidad de crédito estuvieron presentes, pero entre 1930 y 1931, en la mayoría de los países hubo fuga de capitales y retiros de depósitos en metálico. Cuando algunos países empezaron a abandonar el patrón oro y devaluar monedas fue posible cambiar la situación.

El Caso de Argentina: Suspensión de la Convertibilidad y Control de Cambios

En 1929, la balanza de pagos argentina registró una fuerte salida de reservas como consecuencia de la situación internacional, con un saldo de -294 millones de dólares. Las exportaciones cayeron un 10,7% respecto al año anterior, debido totalmente al factor precio. En 1930, la situación de balanza de pagos mejoró relativamente, con una salida de reservas de 41,6 millones de dólares. Sin embargo, la balanza comercial empeoró, con una disminución del 43,9% en exportaciones y 25,3% en importaciones. En 1931, al producirse el abandono del patrón oro por parte del Reino Unido, la situación de balanza de pagos argentina volvió a empeorar, con una salida de reservas de 279,9 millones de dólares.

Lea también: Entendiendo la Depreciación Contable

Balances de Pagos de Argentina (1929-1931)

La siguiente tabla resume la evolución del saldo de la balanza de pagos y el comportamiento de las exportaciones e importaciones en Argentina durante los primeros años de la Gran Depresión:

Año Saldo Balanza de Pagos (millones USD) Variación Exportaciones (%) Variación Importaciones (%)
1929 -294 -10.7 +1.7
1930 -41.6 -43.9 -25.3
1931 -279.9 -17 -45

Ante la emergencia de la Gran Depresión, el primer cambio institucional que se puso en práctica en Argentina fue la suspensión de la convertibilidad, lo que significó la abolición del patrón oro en diciembre de 1929. Argentina entró así a un sistema de papel moneda inconvertible. Con el Decreto 1060 del 10 de octubre de 1931, se dio inicio a la implementación del control de cambios en Argentina. El tipo fijado por la Comisión de Control de Cambios respondió más o menos a la conjunción de la oferta y la demanda en el mercado de cambios hasta comienzos de 1932; luego, el tipo de cambio quedó sobrevaluado. Esta sobrevaluación complicó la rentabilidad de los exportadores e incentivó a los importadores a ingresar mercaderías del exterior sin tener la seguridad de obtener las divisas necesarias para abonarlas. El régimen de control de cambios tenía una falla: limitaba a los importadores la compra de divisas, pero no sus compras de mercancías. Esto trajo aparejado el problema de los pesos bloqueados. El Decreto 31.130 del 10 de noviembre de 1933 dio inicio a la segunda etapa de control de cambios, introduciendo el permiso previo de cambio a los importadores y tipos de cambio múltiples.

México: La Depreciación del Peso y el Contrabando de Oro

La tendencia del peso mexicano en esta época es hacia la depreciación, distinguiéndose tres fases cíclicas: dos de dificultades (1926-1927 y desde finales de 1929 hasta bien entrada la década de los treinta) y una de relativa recuperación. La crisis cambiaria apareció nuevamente a mediados de 1930. Para esas fechas, la depresión económica mundial se había declarado ya definitivamente, atacando en especial a los Estados Unidos de Norteamérica. La devaluación del peso contra el dólar hizo posible rescatar el vínculo existente entre la situación monetaria interna y la cuestión cambiaria. El descuento de la moneda nacional de plata con respecto a la de oro tuvo necesariamente que reflejarse en los cambios sobre el exterior, depreciándose la especie de metal blanco en mayor proporción que la moneda áurea.

En junio de 1930 la moneda de oro se había devaluado contra el dólar en un 9.17%, respecto a la paridad legal, mientras que la especie de plata se depreció, aproximadamente, en un 14.5%. En aquella época, la paridad oficial del peso contra el dólar (en virtud de que ambas monedas estaban ancladas al oro) era de .4985 dólares por peso o 49.85 centavos de dólar por la unidad de la moneda mexicana. En 1930 los estímulos pecuniarios para la exportación de moneda de oro eran ya muy considerables. A medida que se devaluaba el peso oro con respecto al dólar, aumentaba el acicate para exportar la moneda de oro y venderla como mercancía en el extranjero. El año de 1930 también fue testigo de los escamoteos legislativos sufridos por el Banco de México. La anulación absoluta de la función cambiaria del Banco de México no se realizó sino hasta diciembre de 1930, con la publicación de un decreto que establecía la Comisión Reguladora del Cambio y la Moneda. A pesar de contar con poco más de 30 millones de pesos, este órgano fracasó en su intento de dominar la depreciación del peso mexicano.

Chile: La Misión Kemmerer y el Abandono del Patrón Oro

En 1925 Chile se encontraba en medio de un periodo de alta inestabilidad política. Fue durante este periodo de transición política que la misión Kemmerer llegó a Chile. Edwin Kemmerer, profesor de economía en la Universidad de Princeton, ya había desempeñado funciones de asesor en cuestiones monetarias y financieras en distintos países. Su proyecto se basó en la creación de un banco central cuya principal función fuera defender el patrón oro, lo cual permitiría acceder al financiamiento internacional. Existían tres motivos principales para invitar a Kemmerer a Chile: el control de la inflación y la estabilización de la moneda, el establecimiento de un banco central y facilitar los vínculos a una creciente dependencia de los Estados Unidos. El patrón oro que se buscaba establecer en Chile consistía en el establecimiento de una paridad fija entre el oro y la moneda de cada país, permitiendo el libre flujo de oro y la convertibilidad irrestricta entre oro y medios de pago. Esto otorgaría certidumbre a las transacciones internacionales, reduciendo el riesgo cambiario.

Lea también: Maquinaria y equipo: Cálculo de la depreciación

Para 1925, el patrón oro estaba en un periodo de transición. Sin embargo, una vez que estalló la Gran Depresión, estas políticas fueron abandonadas en la mayoría de los casos, debido a las presiones generadas por la crisis. En el caso chileno, el cambio en la política monetaria fue lo que abrió la puerta a la recuperación. Algunos análisis priorizan el ejercicio de la política comercial y de balanza de pagos en la reactivación de las economías latinoamericanas, aplicando políticas devaluatorias y de restricciones a las importaciones, acompañadas por una política fiscal de déficit presupuestarios.

tags: #1930 #depreciacion #de #oro #y #plata