Cuando hablamos de salud es habitual que muchas personas piensen en la salud física, en sí una persona padece o no padece una enfermedad. La salud física no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino el estado óptimo del cuerpo para realizar las actividades diarias con energía, resistencia y fuerza. Es el bienestar del cuerpo, y el óptimo funcionamiento de éste. Existen diferentes definiciones de este concepto, pero uno de los más acertados es el de la OMS, que hizo público en el Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que se aprobó en la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York en el año 1946.
La salud física se define como el funcionamiento eficiente de los sistemas corporales, incluyendo el cardiovascular, musculoesquelético, respiratorio e inmunológico. Es la ausencia de enfermedades y el buen funcionamiento fisiológico del organismo. La salud física es la dimensión corporal de la salud que comprende la integridad anatómica, el funcionamiento fisiológico adecuado y la capacidad del organismo para desenvolverse en las actividades de la vida cotidiana. La salud física designa el estado de bienestar corporal en el que el organismo ejerce con normalidad sus funciones biológicas.
Componentes Clave de la Salud Física
Para comprender mejor este concepto, es fundamental desglosar sus elementos principales:
- Integridad Anatómica: Se refiere a la conservación de las estructuras del organismo: tejidos, órganos y sistemas que no presentan lesiones ni alteraciones morfológicas que comprometan su función.
- Funcionamiento Fisiológico: Engloba el correcto desempeño de los procesos bioquímicos y mecánicos -respiración, circulación, digestión, termorregulación, respuesta inmunitaria- dentro de los rangos compatibles con la vida activa.
- Resistencia a la Enfermedad: Un cuarto componente, la resistencia a la enfermedad, depende en buena medida de la competencia del sistema inmunitario y de la ausencia de factores de riesgo acumulados.
La expresión "salud física" combina dos voces latinas. Salus, -ūtis significaba originariamente "estado de quien está sano" y también "salvación" o "conservación", de donde proceden tanto el sustantivo castellano como la interjección coloquial al brindar. El adjetivo "físico" llegó al castellano por vía culta a través del latín physicus, del griego φυσικός (physikós), que significa "relativo a la naturaleza".
Salud Física vs. Condición Física y Forma Física
Conviene no confundir salud física con "condición física" ni con "forma física". La condición física es una medida del rendimiento del aparato locomotor y cardiovascular ante cargas de trabajo concretas (fuerza, resistencia aeróbica, flexibilidad). La condición física mide el rendimiento del aparato locomotor y cardiorrespiratorio ante cargas de trabajo específicas: fuerza, resistencia, velocidad, flexibilidad. Una persona con una condición física modesta puede gozar de buena salud corporal si su organismo funciona correctamente. La forma física alude al grado de entrenamiento en un momento dado.
Lea también: Auditoría Interna: Recomendaciones y Consecuencias
La salud física no es un parámetro único que pueda medirse con un solo indicador. No existe un indicador único. En la práctica clínica se recurre a un conjunto de parámetros -tensión arterial, índice de masa corporal, perfil analítico, capacidad funcional, frecuencia cardíaca en reposo- que, considerados en conjunto, ofrecen una aproximación al estado de salud corporal.
Además, poseer una armonía emocional, puesto que la salud emocional afecta a la salud física. La evidencia acumulada en las últimas décadas muestra que la salud física y la salud mental se condicionan mutuamente con más intensidad de lo que sugiere la separación teórica en "pilares". El ejercicio regular, por ejemplo, mejora la regulación del eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal y favorece la liberación de endorfinas, lo que repercute en la reducción de la respuesta al estrés. De ahí que la propia OMS dejase de tratar las tres dimensiones como compartimentos estancos a partir de la Carta de Ottawa de 1986, en la que la salud pasó a concebirse no como un estado fijo sino como un recurso dinámico para la vida diaria. El aislamiento social se ha identificado como un factor de riesgo comparable al tabaquismo o la inactividad física en algunas series epidemiológicas.
La Actividad Física: Pilar Fundamental de la Salud Física
La actividad física es el componente central de una buena salud física en cualquier etapa de la vida. La OMS define la actividad física como todo movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere consumir energía. En la práctica, consiste en cualquier movimiento, realizado incluso durante el tiempo de ocio, que se efectúa para desplazarse a determinados lugares y desde ellos, para trabajar o para llevar a cabo las actividades domésticas. La actividad física, tanto moderada como intensa, mejora la salud.
Entre las actividades físicas más comunes cabe mencionar: caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes y participar en juegos y actividades recreativas. Todas las personas pueden realizarlas y disfrutar de ellas en función de su capacidad. La actividad física regular y adecuada, incluido cualquier movimiento corporal que requiera energía, puede reducir el riesgo de muchas enfermedades y trastornos no transmisibles, como la hipertensión, la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y de colon y la depresión. Otros beneficios asociados con la actividad física incluyen la mejora de la salud ósea y funcional. La energía que se gasta mientras se está físicamente activo también es una parte fundamental del balance de energía y el control del peso. La actividad física, junto con una dieta equilibrada, son la base para un estilo de vida saludable y activo. Nutrición balanceada: Proveer al cuerpo los nutrientes necesarios para su óptimo rendimiento.
Beneficios de la Actividad Física en las Distintas Etapas de la Vida
En todas las etapas de la vida, mantener una rutina de actividad física es esencial para prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y garantizar un bienestar integral.
Lea también: Análisis de hallazgos en auditorías financieras
- En la infancia y adolescencia: En la infancia, el desarrollo físico va de la mano con el cognitivo y emocional. En los niños y adolescentes, promueve la salud de los huesos, estimula el crecimiento y el desarrollo saludables de los músculos y mejora el desarrollo motor y cognitivo. La actividad física favorece el desarrollo corporal, mental, emocional y social de las niñas y niños a través del movimiento, el deporte y el juego; mejora su confianza, seguridad y concentración, así como sus habilidades para relacionarse con los demás. Un nivel adecuado de actividad física tiene un efecto positivo sobre la salud física y mental: reduce el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad, previene enfermedades del corazón o diabetes, mejora la salud de las articulaciones y los huesos y estimula la capacidad de pensar, aprender y recordar. Niñas y niños deben realizar, al menos, 60 minutos de actividad física diariamente. No es necesario que esta sea fuerte y vigorosa, pueden comenzar poco a poco, y realizarla de manera gradual y progresiva para estimular el movimiento del cuerpo y alejarse de la vida sedentaria. Lo más importante de la actividad física, es la constancia. Pueden iniciar con actividades como caminar en familia, andar en bicicleta, brincar la cuerda y jugar al escondite. Si tienen cerca u parque o centro deportivo anímense a practicar deportes grupales como fútbol, baloncesto y voleibol, clases de baile o zumba.
- En la adultez: En la adultez, la salud física se convierte en una prioridad para prevenir enfermedades crónicas y manejar el estrés. En el adulto, ayuda a prevenir y controlar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculopatías, el cáncer y la diabetes; reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad; y favorece la salud cerebral y el bienestar general. La salud cardiovascular a través del ejercicio aeróbico, como caminar, correr o nadar, fortalece el corazón y mejora la circulación. De acuerdo con la American Heart Association, los adultos deben realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, combinados con ejercicios de fuerza dos veces por semana. Entre los beneficios, podemos citar una salud cardiovascular, fortalecimiento muscular y óseo, y gestión del estrés.
- En la tercera edad: Los adultos mayores, a medida que envejecemos, ejercitarse juega un rol crucial en la prevención de enfermedades y en la mejora de la movilidad y la independencia. La OMS recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad moderada por semana, adaptando la intensidad a sus capacidades físicas. Entre los beneficios, citamos la prevención de enfermedades crónicas, mejor equilibrio y coordinación y la salud cognitiva.
- Durante el embarazo y el puerperio: En las mujeres durante el embarazo y el puerperio, la actividad física reduce el riesgo de preeclampsia, hipertensión gestacional, diabetes gestacional, el aumento excesivo de peso durante el embarazo, las complicaciones en el parto, la depresión posparto y las complicaciones del recién nacido. Además, cabe señalar que la actividad física no tiene efectos adversos sobre el peso al nacer ni entraña un mayor riesgo de muerte prenatal.
Riesgos del Sedentarismo y la Inactividad Física
Si la actividad física es beneficiosa para la salud y el bienestar, cuando no se practica aumenta el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT) y otros problemas de salud. La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por enfermedades no transmisibles. Las personas que no hacen suficiente ejercicio presentan un riesgo de mortalidad de un 20% a un 30% superior a las que son suficientemente activas. La falta de actividad está vinculada a problemas como obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
El sedentarismo consiste en realizar actividades de bajo gasto de energía mientras se está despierto, como sentarse, reclinarse o tumbarse. Los modos de vida de las personas son cada vez más sedentarios debido al transporte motorizado y al uso creciente de pantallas para el trabajo, la educación y el ocio. Conjuntamente, la inactividad física y los hábitos sedentarios contribuyen a aumentar las ENT y suponen una carga para los sistemas de salud.
Los datos demuestran que el aumento del sedentarismo se asocia con los siguientes efectos negativos en la salud:
- En el niño y el adolescente: Aumento de la grasa corporal; deterioro de la salud cardiometabólica, la forma física y el comportamiento prosocial; y reducción de la duración del sueño.
- En el adulto: Aumento de la mortalidad por cualquier causa, por enfermedades cardiovasculares y por cáncer, así como de la incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes de tipo 2.
Directrices y Recomendaciones de Actividad Física
En las Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios se ofrecen recomendaciones para niños mayores de 5 años, adolescentes, adultos, personas mayores, embarazadas y puérperas, y personas con enfermedades crónicas y discapacidad. Se detalla la frecuencia, la intensidad y la duración de la actividad física necesarias para que esta práctica redunde significativamente en la salud y ayude a reducir los riesgos. La OMS elabora estas directrices tras consultar a expertos y revisar numerosas pruebas científicas. En el documento se recuerda que incluso un poco de actividad física es mejor que ninguna y que toda actividad cuenta. Ya se están preparando las próximas directrices, que se prevé publicar en 2030.
Panorama Mundial de la Inactividad Física
La OMS hace un seguimiento periódico de las tendencias relativas a la inactividad física. La inactividad física insuficiente se ha identificado como uno de los principales factores de la mortalidad global y se encuentra en aumento en muchos países. Se podrían evitar hasta 5 millones de muertes al año si la población mundial fuera más activa.
Lea también: Defensa fiscal: Una guía detallada
La siguiente tabla resume datos clave sobre los niveles de inactividad física a nivel mundial:
| Indicador | Datos y Cifras |
|---|---|
| Adultos con inactividad física | Casi 1800 millones de adultos (el 31%) no cumplen las recomendaciones mundiales de realizar una actividad física moderada durante al menos 150 minutos a la semana. |
| Incremento de la inactividad (2010-2022) | El nivel de inactividad se ha incrementado cinco puntos porcentuales desde 2010. |
| Proyección de inactividad (2030) | De mantenerse esta tendencia, la proporción de adultos que no alcanzarán los niveles recomendados de actividad física será del 35%. |
| Disparidad por sexo en adultos | Las mujeres son menos activas (32%) que los hombres (23%) a nivel mundial, una media de cinco puntos porcentuales menos activas que los hombres, un dato que se mantiene desde 2000. |
| Inactividad en adolescentes (11-17 años) | El 81% de los adolescentes no realizan actividad física. Más del 80% de la población adolescente mundial no tiene suficiente actividad física. |
| Disparidad por sexo en adolescentes | Las adolescentes son menos activas que los chicos: el 85% no cumplen las recomendaciones de la OMS, por un 78% en el caso de los varones. |
| Reducción de actividad después de los 60 | Después de los 60 años, la actividad se reduce tanto en los varones como en las mujeres. |
| Impacto económico de la inactividad | Según las estimaciones, si no se aumenta la actividad física los sistemas públicos de salud soportarán un gasto de unos USD 300 000 millones entre 2020 y 2030 (cerca de USD 27 000 millones anuales). |
Hay diversos factores que determinan el grado de actividad física de las personas y el nivel general en cada grupo de población, que guardan relación con el individuo o con determinantes sociales, culturales, ambientales y económicos más amplios que influyen en el acceso y las oportunidades de mantenerse activo de forma segura y agradable.
Acciones y Compromisos Globales para Promover la Actividad Física
Para reducir los riesgos para la salud y la carga económica para los individuos y las poblaciones, la promoción de la actividad física se ha convertido en una prioridad tanto regional como mundial. La mejora de los niveles de actividad física redundará positivamente en la salud y el bienestar y ayudará a alcanzar las metas mundiales en materia de ENT y varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Promover estilos de vida saludables implica el desarrollo de acciones en dos frentes: la prevención de las enfermedades y la promoción de la salud. Aunque existe una superposición considerable entre estas dos clases de acciones, la prevención suele centrarse en enfermedades y traumatismos específicos y a menudo depende en mayor medida de las intervenciones directas de los profesionales de salud. Hay todavía algunos médicos que siguen un enfoque biológico y para quienes los programas de prevención de la enfermedad no pueden tener éxito “porque es imposible hacer cambiar a la gente”. Esta opinión es evidentemente falsa: cada año, miles de personas cambian sus hábitos sanitarios y otros aspectos de su forma de vida.
¿Qué pueden hacer los Estados Miembros y la OMS?
En el Plan de Acción Mundial de la OMS sobre Actividad Física se formulan recomendaciones sobre políticas para que los países y las comunidades promuevan la actividad física y velen por que todas las personas tengan más oportunidades de mantenerse activas con regularidad. Por ejemplo, se recomiendan políticas que promueven la posibilidad de desplazarse a pie, en bicicleta y en transporte no motorizado; que ofrecen más las oportunidades de realizar actividad física en las escuelas, los lugares de trabajo, las guarderías y en la prestación de servicios de salud; y que aumentan la accesibilidad y la disponibilidad del deporte popular y los espacios públicos abiertos. La aplicación de políticas eficaces para aumentar los niveles de actividad física requiere un esfuerzo colectivo y coordinado de varios servicios públicos a todos los niveles, como la sanidad, el transporte, la educación, el empleo, el deporte, el ocio y el urbanismo. Además, es preciso que, a nivel tanto local como nacional, las organizaciones no gubernamentales y diversos sectores, partes interesadas y disciplinas se comprometan a ayudar a aplicar políticas y soluciones adecuadas al entorno cultural y social de cada país. Deben priorizarse las políticas encaminadas a solventar las disparidades en los niveles de actividad física, promoviendo, posibilitando y fomentando que todas las personas la puedan realizar.
Sin embargo, para lograrlo se necesitarán más compromisos e inversiones por parte de los Estados Miembros; innovaciones y aportaciones de agentes no estatales; la coordinación y colaboración entre varios sectores; y la orientación y el seguimiento continuos por parte de la OMS. En relación con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han desarrollado documentos como el Plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia y el Plan de acción mundial sobre actividad física para guiar a las poblaciones de todos los niveles en estos esfuerzos. El nuevo plan de acción mundial sobre actividad física ha establecido la meta de reducir la inactividad física en un 10% para el año 2025 y en un 15% para 2030.
La OMS ayuda a los países y a las partes interesadas a aplicar las medidas recomendadas mediante:
- La elaboración de orientaciones y directrices políticas de ámbito mundial, basadas en el consenso y las pruebas más recientes.
- El apoyo a los países para que formulen políticas apropiadas que promuevan la actividad física y la colaboración entre varios sectores.
- La concienciación sobre los numerosos beneficios del aumento de la actividad física y el apoyo para efectuar los análisis económicos sobre las repercusiones del aumento de la actividad física y el retorno de la inversión de las diferentes políticas.
- La elaboración de herramientas técnicas y conjuntos de materiales didácticos con el fin de ayudar a los países a crear capacidad para aplicar políticas y programas en lugares estratégicos e innovaciones utilizando plataformas digitales, por ejemplo mediante cursos de la Academia de la OMS, talleres para varios países y otras actividades destinadas a intercambiar conocimientos.
- La organización, la coordinación y la colaboración para reforzar las alianzas entre sectores y entre los responsables de la formulación de políticas, los profesionales y los investigadores.
- La presentación de informes y el seguimiento a escala mundial sobre los progresos realizados para aplicar el Plan de Acción Mundial sobre Actividad Física, los niveles mundiales de inactividad física y los avances hacia la reducción relativa del 15% en la prevalencia de la inactividad física de aquí a 2030.
La OPS trabaja activamente para crear sinergias entre los diferentes sectores con el fin de apoyar la vida activa, particularmente en la mejora del diseño, acceso y seguridad de la infraestructura para montar en bicicleta y caminar. Promover la actividad física a través de la vida y el transporte activos tendrá tres resultados: mejorar la salud de la población, mejorar la calidad de vida y reducir los impactos negativos sobre el medio ambiente. Estamos comprometidos a fomentar la actividad física a través de la iniciativa Mejor Atención para las ENTs. El Hospital Pablo Tobón Uribe se compromete a promover la salud física y el bienestar de cada persona.
