Descubre las Deidades Principales y la Arquitectura Sagrada de Tula que Ocultan Secretos Milenariospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Ubicada aproximadamente a 85 kilómetros al norte de la ciudad de México, en el estado de Hidalgo, la Zona Arqueológica de Tula es un lugar donde el tiempo corre de manera muy lenta y apacible. Tula, junto con Teotihuacan y Tenochtitlan, fue uno de los grandes centros urbanos del Altiplano Central de Mesoamérica. El nombre actual, Tula, es la forma castellana del término náhuatl Tollan-Xicocotitlan, que se traduce como “Lugar de tules-Cerca del cerro Xicoco”. Tollan-Xicocotitlan fue la capital del Estado tolteca, que se desarrolló en el centro de México durante el período posclásico temprano de Mesoamérica. Los toltecas eran un pueblo culto y prudente. Adoraron a Quetzálcóatl, la serpiente emplumada. Construyeron un reino que irradiaba su influencia desde Tula hasta todo lo que hoy sería América Central. Las primeras evidencias de la ocupación del emplazamiento de Tollan-Xicocotitlan corresponden al final del Período Clásico Temprano (ss. II-VIII d. C.). Hacia mediados del siglo VII de nuestra era, se inició la construcción del primer núcleo urbano en Tollan-Xicocotitlan, conocido como Tula Chico. Por este período aparecen en la ciudad las primeras alusiones iconográficas al culto a Quetzalcóatl, asociado con el planeta Venus.

Quetzalcóatl: El Dios Tutelar de Tollan-Xicocotitlan

Quizás el dios más importante para los Toltecas, y probablemente uno de los dioses mesoamericanos más conocidos, era Quetzalcóatl, el dios creador. Quetzalcoatl era el dios de los vientos, la lluvia, la agricultura, la artesanía, la ciencia y el inventor del calendario. Se le asoció con el planeta Venus y a menudo se le describió como una gran serpiente con plumas y alas. Junto con su hermano, Tezcatlipoca, crearon el mundo, aunque lo cooperativo que fueron entre ellos, depende del mito de la creación.

La asociación entre la Tollan mítica y la figura de la Serpiente Emplumada sirvieron como medio de legitimación de la élite hegemónica en varias partes del territorio actual de México y Centroamérica. La casa u oratorio del dicho Quetzalcóatl estaba en medio de un río grande que pasa por allí, por el pueblo de Tulla, y allí tenía su lavatorio el dicho Quetzalcóatl, y le llamaban Chalchihuapan.

Edificios Emblemáticos Dedicados a las Deidades

El esplendor de la antigua ciudad quedó representado por los vestigios que, hoy en día, componen la zona arqueológica, como la pirámide B o Edificio de los Atlantes, el Palacio Quemado, el Altar Central, el Coatepantli o Muro de las Serpientes, los Juegos de Pelotas y el Tzompantli. El más importante es el conocido como Tula Grande, que comprende las estructuras mayores de la ciudad, correspondientes a la Fase Tollan. La más conocida de las edificaciones de Tula Grande es la Pirámide B o de Tlahuizcalpantecuhtli -una de las advocaciones de Quetzalcóatl, dios tutelar de la ciudad de Tollan-Xicocotitlan-.

Pirámide B o Edificio de los Atlantes

El Edificio B estuvo dedicado al dios Tlahuizcalpantecuhtli. Su fachada principal da hacia el sur, y los diversos cuerpos que lo componen estuvieron revestidos por lápidas con imágenes de felinos y coyotes en procesión. Las figuras de aves -quizás águilas y zopilotes devorando corazones- se alternan con efigies del dios al que está dedicado el edificio, representado por un rostro que emerge de las fauces de lo que al parecer es un felino de grandes garras, aunque el personaje tiene lengua bífida. La escalinata conduce a la parte alta del templo, donde vemos las esculturas de los atlantes, enormes figuras de guerreros que llevan un pectoral en forma de mariposa; en una mano portan un átlatl o lanzadardos, y en la otra un elemento curvo.

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El símbolo más distintivo de la ciudad de Tula son los atlanes, unas figuras colosales de piedra basálticas, cada una de casi cinco metros de altura que representan al dios Quetzalcóatl, como la Estrella de la Mañana, la que gana por encima de todas las fuerzas del inframundo. Estos atlanes se sitúan en lo alto del centro ceremonial del templo de Tlahuizcalpantecutli, el Señor de la Casa del Alba. La mayor parte de las esculturas que coronan este edificio fueron halladas durante la temporada de investigaciones encabezada por Jorge Acosta y su equipo en 1941. Otros elementos arquitectónico-iconográficos de esta construcción son muestra de la relación de este edificio con el culto a Quetzalcóatl. Por ejemplo, las llamadas columnas serpentinas están decoradas por una serpiente emplumada, que tal era el significado del nombre de Quetzalcóatl. En un pozo de saqueo ubicado sobre el templo de Tlahuizcalpantecuhtli se localizaron las columnas y atlantes que sostenían el techo de este edificio.

Este edificio es de suma importancia puesto que en él se encuentra la más antigua de las representaciones de Tezcatlipoca en el Altiplano Central mexicano, lo que da prueba del origen nahua del culto a esta deidad. La Pirámide B, ubicada al otro lado de la Pirámide C, es más pequeña, pero en su mayor parte, permanece intacta. Quedan varios relieves, frisos y estatuas. En ellos, hay muchas representaciones de los dioses y reyes toltecas. La evidencia sugiere que este templo era un templo privado para la familia real.

Coatepantli o Muro de las Serpientes

Otro elemento importante lo constituye el llamado Coatepantli, o muro de serpientes, que en su parte alta y por sus dos lados muestra relieves en piedra de serpientes y personajes semidescarnados. En la zona arqueológica encontraremos también el Coatepantli o Muro de las Culebras, donde hay esculpidas la representación de unas serpientes devorando cuerpos humanos en relieves policromados, haciendo homenaje al dios Quetzalcóatl.

Otros edificios de la Gran Plaza

Aquí descubriremos la ocupación posterior (900-1165 d.C.) que tuvo como centro una gran plaza rodeada de edificios, de los cuales el más importante es el que los arqueólogos conocen como Edificio A, ubicado al oriente de la plaza. Al poniente de él vemos un conjunto de tres salas con columnas y pilares al que se conoce como Palacio Quemado. El Palacio Quemado se ubica en el conjunto oeste de la Pirámide B (donde se encuentran los Atlantes). Está conformado por varios cuartos y columnas, así como patios hundidos centrales. En el centro de cada conjunto hay un patio que permitía el paso de la luz. Otro edificio interesante es el que se localiza en medio de la plaza. Se trata del altar central que mide 8.5 metros por lado, con una pequeña escalinata en cada uno de sus cuatro lados.

Por el lado poniente, la plaza se cierra con un enorme juego de pelota orientado de norte a sur. La importancia de estas estructuras es ampliamente conocida. Sin embargo, vale la pena recordar que en ellas se practicaba el juego de pelota, que era una representación de la lucha entre el día y la noche, entre Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, entre los poderes diurnos y nocturnos. Ya que hacemos mención de esto, recordemos que detrás del Edificio de los Atlantes, hacia el norte, se encuentra un juego de menor tamaño -el interior de la cancha tiene alrededor de 68 metros de largo- con la típica forma de doble T. Volvamos nuevamente al interior de la Gran Plaza de Tula, pues en ella se encuentra otra estructura importante. Se trata del tzompantli o plataforma donde se ponían unas varas de madera en las que se ensartaban los cráneos de los sacrificados.

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Deidades Toltecas Adicionales

Aunque había varios dioses y diosas en la religión tolteca, sólo un puñado se consideraban de la mayor importancia. Además de Quetzalcóatl, otras deidades relevantes incluyen:

  1. Tezcatlipoca: Apodado el espejo que humea, Tezcatlipoca es el dios del cielo nocturno, la memoria y el tiempo. También fue uno de los dioses creadores, junto con su hermano, Quetzalcóatl. Antes de que pudieran comenzar la creación, sin embargo, tuvieron que librar al mundo del antiguo monstruo marino, Cipactli. Para atraerlo fuera del agua, Tezcatlipoca se cortó su propio pie para usarlo como cebo.
  2. Tláloc: Tláloc era el dios de la lluvia, el agua, las tormentas y la agricultura. Tlaloc tenía un poco de una naturaleza dual. Por un lado, era un benévolo proveedor de lluvia para sostener la tierra. Por el otro, era el creador de las tormentas y de las fuerzas naturales destructivas.
  3. Xochiquetzal: Diosa de la juventud, el amor y la belleza, Xochiquetzal no era un obstáculo entre los dioses toltecas. Para mostrar la clase de poder que ella ejercía, una vez convirtió a un sacerdote en un escorpión después de seducirlo por primera vez. También fue la creadora de los humanos y fue la madre de la primera generación de dioses.
  4. Centeotl: Centeotl era el dios del maíz, tal vez el cultivo más importante en la cultura mesoamericana. Mientras que Quetzalcóatl dio el regalo del maíz a la humanidad, Centeotl ha supervisado su continuo crecimiento y fertilidad como Señor del Maíz.

Conflicto Divino y la Caída de Tula

Las crónicas indígenas recogidas por los misioneros al principio de la época colonial hablaban de un enfrentamiento entre Quetzalcóatl y Tezcatlipoca por el control de Tollan. Una de las facciones estaba liderada por Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl (del náhuatl: Uno Caña, Nuestro Señor Serpiente Emplumada), que terminó siendo expulsado de Tollan-Xicocotitlan por los seguidores del culto a Tezcatlipoca. El conflicto político en la ciudad pudo haber tenido lugar durante la Fase Corral o al principio de la Fase Tollan. La caída de la capital tolteca estuvo asociada con el agotamiento de un sistema político ampliamente extendido en Mesoamérica durante el florecimiento de la ciudad, donde la asociación entre la Tollan mítica y la figura de la Serpiente Emplumada sirvieron como medio de legitimación de la élite hegemónica en varias partes del territorio actual de México y Centroamérica.

En Tula, esto se tradujo en una serie de disputas entre grupos que pugnaban por la dominación de la ciudad, lo que terminó arruinándola. Los restos de uno de los edificios más importantes, el Palacio Quemado, toma su nombre actual de los indicios arqueológicos que prueban que fue incendiado. Durante la Fase Palacio (1350-1450), la ciudad fue ocupada por grupos mexicas. Para los mexicas, la capital tolteca siguió siendo un importante punto de referencia política.

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