Descubre la Impactante Verdad sobre la Fiscalidad Colonial y su Abuso en América Latinapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

La fiscalidad colonial tuvo muchas expresiones, constituyendo una realidad compleja y difícil de resumir. Es decir, casi todos pagaban impuestos de algún tipo. Los tributos o impuestos se acomodan a infinidad de formas. Podían calcularse conforme al ingreso o gasto de una persona, imponerse a cada una como capitación a tasa fija, o cargarse sobre determinada actividad. Se podían cobrar cada vez que se hacía una operación o sólo una vez al año y, según el caso, mediante pago en dinero, trabajo o especie. Incluso, aunque parezca sorprendente, los había voluntarios, que era el caso cuando el que los pagaba sentía que estaba haciendo una ofrenda.

La Real Hacienda Pública fue la institución encargada de organizar, recaudar y administrar los impuestos, rentas y concesiones, entre otros. La mayor parte de los ingresos recaudados se enviaban a España y una parte menor se utilizaba como ayuda a otras colonias. Los ingresos que se quedaban en la Nueva España, se empleaban en los gastos de la administración pública, sostenimiento de las misiones y para gastos de las milicias.

El Tributo Indígena: Una Carga Gravosa

En tiempos prehispánicos había sistemas de tributos o impuestos porque existían autoridades legítimas y organizaciones estatales y de gobierno. Queda claro que el tributo tiene su antecedente en el impuesto que los pueblos indígenas debían pagar a los grupos que los dominaban. Sin embargo, el sistema colonial transformó y exacerbó estas cargas.

Al decir “tributo en Nueva España” lo primero que viene a la mente es el denominado tributo real que pagaban los habitantes de los pueblos de indios. En su forma final, en el siglo XVIII, montaba un peso y media fanega de maíz al año. Otra fuente de ingreso importante para la Corona fue el tributo: impuesto a las comunidades indígenas. Éstas lo debían pagar en especie, con trabajos personales o dinero. La más gravosa de las cargas impuestas a los indios se pagaba con trabajo, sin contar con que, además, producir y presentar un tributo en especie implicaba trabajo, y no menos el ganar lo necesario para pagarlo en dinero. Además, los mismos tributarios que sufrían esa carga enfrentaban otras más que no se llamaban “tributo” pero en esencia lo eran.

La Encomienda como Instrumento de Explotación

Con la encomienda se generan cambios en la estructura económica y política de Nueva España. La causa para instaurar la encomienda fue evitar el descontento de los conquistadores, a quienes se les otorgó como pago a su participación en la guerra y campaña de sometimiento de los pueblos de indios. Este reparto se hizo de acuerdo al rango y al mérito del conquistador realizado durante la campaña de invasión, guerra y sometimiento a los indígenas. Por tanto, la imagen hace alusión a la época colonial, y el sistema de la encomienda.

Lea también: Descubre los detalles sobre las acusaciones de abuso y el problema de la impunidad

Por un lado, se le daba al encomendero el permiso para explotar la tierra, el derecho sobre el trabajo de los indígenas y, lo más importante, el cobro de tributo que podía ser en especie o con fuerza de trabajo. El compromiso que los encomenderos tenían era proteger al señorío y evangelizarlo, con la indispensable ayuda del gobernador del pueblo. Con esto se comprueba que hubo abuso por parte de ciertos encomenderos, incluso de reinos afines a los conquistadores. Por tanto, se puede afirmar que la encomienda se adaptó a la necesidad de mantener el control económico y político. Es impresionante el maltrato que padecieron los pueblos indígenas.

Impacto y Resistencia: Los Casos de Colombia y el Río de la Plata

La evolución histórica de los tributos en Colombia se encuentra inmersa en una serie de acontecimientos que hacen parte de la historia patria. El sistema impositivo colombiano fue implementado por España durante la colonización a semejanza del aplicado en dicho país. El incremento de los impuestos para financiar sus actividades y las guerras que sostenía por la lucha de territorios hizo que los habitantes de las colonias se sublevaran en contra del régimen opresor; un claro ejemplo de ello es la rebelión de los Comuneros, la cual se generó debido al incremento del impuesto de la Armada de Barlovento. Los constantes abusos y la discriminación a la que estaban sometidos por parte de los españoles desencadenaron una serie de hechos que posteriormente llevaron a la independencia; al instalarse el nuevo gobierno una de las primeras reformas realizadas en esta materia fue abolir algunos impuestos, como el Tributo de Indios.

En el año 1810, recordemos, nuestro País formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, y estaba sometido como tal, a los designios españoles. Herbert Klein explica que el imperio español en América tuvo “…el gobierno real más burocrático y complejo de los que funcionaban en este continente durante el S. XVII”; y que tal complejidad se reflejaba en una gran cantidad de funcionarios reales rentados que cubrían cargos judiciales, administrativos, militares y religiosos. Un año más tarde, en 1778, la Corona sancionó el Reglamento de Libre Comercio, que eliminó el antiguo monopolio que ejercían otros puertos en su relación con la Península y autorizó a Buenos Aires, entre otros, a comerciar directamente con España. La política librecambista adoptada operó como un imán para los comerciantes extranjeros y particularmente para los británicos. Según lo relatan Carlos Escudé y Andrés Cisneros, la política enfáticamente librecambista adoptada por las autoridades porteñas, cuyo sesgo más pronunciado fue el desequilibrio de la balanza comercial por el peso avasallante de las importaciones, generó particularmente en Buenos Aires una extensión del consumo a los sectores populares. Los impuestos aduaneros tales como las alcabalas de distintas clases, la contribución de hospital o la contribución patriótica registraron un sensible incremento:

Período Total de Impuestos Aduaneros
1806 y 1810 $839.284
1811 y 1815 $2.086.037

Lea también: La histórica sentencia de la CIDH sobre el caso Paola Guzmán

Lea también: detalles sobre las denuncias contra Die Antwoord

tags: #información #sobre #abuso #de #impuesto #de