La trata de personas es un problema mundial y uno de los delitos más vergonzosos que existen, ya que priva de su dignidad a millones de personas en todo el mundo. Los tratantes engañan a mujeres, hombres y niños de todos los rincones del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. Los tratantes consideran a las personas meras mercancías, objetos que pueden ser explotados y comerciados para lucrar con ellos. Hoy la esclavitud se llama TRATA. La trata de personas es una violación manifiesta de los derechos humanos, que a menudo se acompaña de daños físicos y psíquicos.
El Abuso Físico como Herramienta de Control en la Trata
El abuso físico es usar fuerza física para herirte o ponerte en peligro. Es cualquier tipo de fuerza física que te hiere o pone tu salud en peligro. El abuso físico puede incluir sacudones, quemaduras, asfixia, tirón de cabello, golpes, bofetadas, patadas y cualquier tipo de daño con un arma, como una pistola o un cuchillo. También puede incluir amenazas a tu integridad física, la de tus hijos, mascotas o familiares. El abuso físico también puede incluir restricción de la libertad contra tu voluntad, amarrándote o encerrándote en un espacio. El abuso físico es un delito, ya sea que suceda dentro o fuera de la familia o de una relación íntima.
En el contexto de la trata, por lo general, mediante engaños o coacción, las redes delictivas organizadas hacen caer a las víctimas en una situación de abuso de la que es difícil escapar; pueden golpearlas o violarlas, o amenazar a su familia si intentan fugarse. Con frecuencia se apoderan de los pasaportes de sus víctimas y de esa forma las privan de toda clase de identificación. Si alguien en una posición de poder o autoridad abusa físicamente de ti, siempre hay una forma de denunciarlos.
Perfiles de las Víctimas y Formas de Explotación
La trata de personas afecta prácticamente a todos los países, ya sea como punto de origen, tránsito o destino, y se ha informado de que en 137 Estados se ha explotado a víctimas de por lo menos 127 países. Hay casos de trata en todo el mundo, y para escoger a las víctimas no se tiene en cuenta el sexo, la edad ni el origen de las personas. La forma más común de trata de personas descubierta por las autoridades nacionales es la perpetrada con fines de explotación sexual.
A nivel mundial, una de cada cinco víctimas de la trata es un niño, aunque en las regiones y subregiones más pobres, como África y el gran Mekong, son niños la mayoría de las víctimas. Dos terceras partes de las víctimas de la trata de personas de todo el mundo son mujeres. Los hombres y los niños varones también son víctimas de la trata de personas con fines de trabajo forzoso, mendicidad forzosa, explotación sexual y reclutamiento forzoso como niños soldados.
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La ONU calcula que casi 21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. En esa cifra se incluye también a las víctimas de trata para la explotación laboral y sexual.
| Categoría | Datos Clave |
|---|---|
| Estimación Global de Víctimas (2005) | Alrededor de 2,4 millones de personas |
| Formas de Trata Descubiertas (2006) | Explotación sexual: 79% Trabajo forzoso u otras formas de explotación: 21% |
| Víctimas de la Trata (Global) | Niños: 1 de cada 5 víctimas (mayoría en regiones pobres) Mujeres: 2 de cada 3 |
| Víctimas Detectadas Mundialmente | Mujeres adultas: 51% Mujeres y niñas: cerca del 71% Niñas: casi 3 de cada 4 víctimas infantiles |
Grupos Vulnerables y Factores de Riesgo
El hecho de que haya muchas clases de trata de personas da lugar a que no exista tampoco un perfil único, típico, de la víctima de ese delito. La trata de seres humanos es un fenómeno global, con múltiples formas, que se asienta sobre la vulnerabilidad de las personas. El Informe sobre Trata de seres humanos de junio de 2016 elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, al referirse a España señala que el grupo de sujetos vulnerables para la explotación que supone la trata lo componen hombres, mujeres y niños sometidos a trabajos forzados y al comercio sexual. Las mujeres proceden de Europa del Este (particularmente Rumania, Bulgaria, Ucrania y Rusia) Sudamérica (especialmente Paraguay, Brasil, Colombia y Ecuador), China y Nigeria. Hay también hombres y mujeres de China, India y Pakistán que están sometidos a trabajos forzados en los sectores de servicio doméstico, textil, agrícola, construcción, industria y servicios. Los menores no acompañados (MENAS) constituyen un colectivo especialmente vulnerable sometido al comercio sexual y al ejercicio forzado de la mendicidad.
Las mujeres, los niños y, en menor medida, las personas transgéneros son víctimas del comercio sexual. En otras formas de trata como trabajo forzoso en agricultura, servicio doméstico, manufactura, procesamiento de alimentos, construcción, mendicidad forzada, economía sumergida y venta ambulante, las víctimas son tanto hombres como mujeres y niños. La gran mayoría de las víctimas extranjeras de trabajo forzado y comercio para la explotación sexual proceden de América Central y del Sur. El turismo sexual infantil continúa siendo un problema.
La pobreza y el desempleo aumentan las oportunidades de trata. La presión para huir a menudo es tan urgente e intensa que lleva a las personas a correr riesgos que serían inaceptables en circunstancias normales. Los conflictos debilitan las estructuras estatales, eliminan las protecciones y hacen que las redes delictivas puedan operar más libremente, incluso a través de las fronteras.
Impacto en la Salud Física y Mental de las Víctimas
La trata de personas es una violación manifiesta de los derechos humanos, que a menudo se acompaña de daños físicos y psíquicos. Numerosas personas sometidas a la trata sufren también lesiones y dolencias físicas o psíquicas repetidas y múltiples, que pueden conducir a problemas de salud debilitantes, duraderos y acumulativos. La exposición a factores de riesgo para la salud puede continuar después del periodo de explotación. El abuso físico puede tener efectos perdurables en tu salud física y mental. El abuso físico puede causar muchos (y duraderos) problemas de salud, que incluyen problemas cardíacos, hipertensión y problemas digestivos. Las mujeres abusadas tienen más posibilidades de desarrollar depresión, ansiedad o trastornos de la conducta alimentaria.
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Además del daño físico, las personas objeto de trata están afectadas frecuentemente por traumas psíquicos y estrés causados por las persistentes condiciones de peligro vital. La falta de control sobre sucesos traumáticos a menudo imprevisibles que caracteriza las situaciones de trata de personas puede dar lugar a reacciones naturales como la depresión, la ansiedad, la hostilidad o la irritabilidad.
En el caso de las mujeres, hombres, niñas y niños y de los adultos y menores de género no conforme sometidos a abusos sexuales, las infecciones de transmisión sexual, como el VIH y otros problemas de salud sexual y reproductiva, pueden agravar los traumas. La violencia sexual se utiliza frecuentemente como medio de tortura de los hombres y los niños varones. En el caso de las mujeres y las niñas, el abuso sexual conlleva riesgos adicionales como el embarazo no deseado, el aborto peligroso, la infección genital femenina alta, la esterilidad, la fístula vaginal, la imposibilidad de tener hijos y otros problemas de salud reproductiva.
La Trata en Situaciones de Conflicto y Desplazamiento
En situaciones de conflicto, la vulnerabilidad y las situaciones preexistentes, tales como la discriminación estructural por razón de género y otros tipos de discriminación que afectan a las mujeres, los niños y los no ciudadanos, se agudizan, ya que las oportunidades de explotación aumentan y las protecciones se debilitan. La trata de personas no solo es una consecuencia de los conflictos, sino que también puede provocarlos. A lo largo de su viaje y al llegar a destino, los migrantes, incluidos los refugiados y los solicitantes de asilo que se han visto obligados a huir de su país a causa de los conflictos armados, son muy vulnerables a la violencia física, la agresión sexual, la extorsión y la trata. El viaje de las mujeres migrantes y los niños no acompañados es particularmente peligroso.
Puede suceder que las familias pobres y desplazadas confíen el cuidado de sus hijos a los traficantes que, bajo la promesa de proporcionarles educación o capacitación, terminan por explotarlos con fines de prostitución, trabajo forzoso y esclavitud doméstica, o adopción irregular. Los desplazados internos que temen por sus vidas y desean solicitar protección en el extranjero también pueden ser presas de traficantes que aleguen ofrecerles una ruta a la seguridad. Las violaciones se han empleado como táctica de guerra encaminada a humillar y debilitar la moral del enemigo, llevar a cabo una limpieza étnica de la población, desestabilizar las comunidades y obligar a los civiles a huir. La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, incluida la esclavitud sexual, el matrimonio forzado, la prostitución forzada y el embarazo forzado, forma parte del panorama general de violencia sexual perpetrada contra la población civil durante y después de los conflictos.
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