Descubre Cómo Adam Smith Transformó la Dinámica del Trabajo y el Salario en la Economía Modernapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Adam Smith, considerado el padre de la economía política moderna, sentó las bases para la comprensión de conceptos fundamentales como la división del trabajo, la teoría del valor, el capital, los beneficios y la renta, así como el salario. Sus análisis, presentados en su obra magna Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones (1776), continúan siendo objeto de estudio y debate.

La División del Trabajo: Fuente de Productividad y Riqueza

Smith utilizó la fábrica de alfileres como un ejemplo paradigmático para explicar su principio de la división del trabajo. Esta consiste en la segmentación del proceso productivo por actividades o tareas para elaborar un producto, lo que conduce al aumento de la producción por trabajador, es decir, su productividad. Este aumento se debe a la generación de mejoras en las destrezas de los trabajadores, ahorros de tiempo por la reducción de los cambios de actividad, y facilita la aplicación de máquinas y herramientas al proceso productivo.

Este proceso no se circunscribe solo al taller o factoría, sino que también se observa la división del trabajo entre distintas ramas o sectores, como entre agricultura e industria, etc. Agrega Smith: “La división del trabajo se puede introducir en todas las artes y manufacturas, y por lo tanto, “la división del trabajo, en la medida en que puede introducirse, ocasiona, en cada arte, un aumento proporcional de la capacidad productiva del trabajo”. Esto conduce a su vez a que: “en toda sociedad más desarrollada (progresiva), el agricultor generalmente no es más que un agricultor; el manufacturero, nada más que un manufacturero”.

Smith plantea la manera como entiende la cadena productiva entre oficios y de su división del trabajo: “También el trabajo que es necesario para producir una manufactura completa, casi siempre se divide entre un gran número de manos”. En este sentido, la agricultura es diferente a la manufactura: “En efecto, no admite tantas subdivisiones del trabajo, ni una separación tan completa de un negocio de otro, como las manufacturas. Es imposible separar tan completamente el negocio del ganadero del agricultor de maíz, como el oficio del carpintero está comúnmente separado del oficio del herrero”.

Por lo tanto, las naciones manufactureras superan a las agrícolas en riqueza: “Las naciones más opulentas, de hecho, generalmente superan a todos sus vecinos en agricultura, así como en manufacturas; pero comúnmente se distinguen más por su superioridad en las últimas que en la primera. En la agricultura, el trabajo del país rico no siempre es mucho más productivo que el de los pobres; o, al menos, nunca es tanto más productivo como lo es comúnmente en las manufacturas”. Precisamente, Smith hacía depender la división del trabajo de la “extensión del mercado”, de la demanda.

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La Teoría del Salario y el Poder de Mercado

Smith se pregunta y responde: “¿Debe considerarse esta mejora en las circunstancias de los rangos inferiores del pueblo como una ventaja o como un inconveniente para la sociedad? La respuesta a primera vista parece muy clara. (…) Sin duda, ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz, cuando la mayor parte de sus miembros sean pobres y miserables. Además, es equitativo que los que alimentan, visten y alojan a toda la población, reciban una parte del producto de su propio trabajo en tal medida que ellos mismos estén tolerablemente bien alimentados, vestidos y alojados”. Esta es la posición de Smith sobre la justicia distributiva.

Al respecto, Smith afirma que: “los salarios de la fuerza de trabajo dependen en todo el mundo del contrato, por lo general entre las dos partes (trabajadores y empresarios) cuyos intereses no son los mismos. El deseo de los obreros es obtener el máximo salario, el de los empresarios a dar tan poco como sea posible. Los primeros están dispuestos asociarse entre ellos con el fin de aumentar los salarios, mientras los últimos con el fin de reducirlos”.

Sin embargo, a pesar de la unión de los trabajadores, estos casi siempre llevan la peor parte: “No es, sin embargo, difícil de prever cuál de las dos partes, en todas las ocasiones ordinarias, tienen la ventaja en la disputa, y obliga al otro en el cumplimiento de sus términos”. Por otro lado, por lo general, se ignora el poder de mercado de los empresarios: “Nosotros rara vez escuchamos, se ha dicho, de los arreglos entre los empresarios, aunque a menudo sí de aquellos de los trabajadores. Pero quien se imagine que los empresarios rara vez se ponen de acuerdo, es tan ignorante del mundo real como del asunto en cuestión. Los empresarios están siempre y en todo lugar en una especie de tácito, pero constante y uniforme acuerdo, en no aumentar los salarios por encima de su actual nivel”. Y no solo eso, “Los empresarios, también, a veces entran en acuerdos particulares para hundir los salarios, incluso por debajo del nivel actual”.

Este documento propone una formalización matemática de la teoría de fondos de salarios presentada por Adam Smith. Se exhiben los elementos esenciales que explican la teoría de fondos de salarios de Smith, tal como el concepto del salario natural como eje o centro alrededor del cual gravita el salario de mercado. El salario natural es, en Smith, un estándar. El salario de subsistencia es un estándar social alrededor de los cuales fluctúan los salarios específicos. La teoría de Smith era que el salario real se determina por el “estado de la vida”, lo que determina el salario real. Este es el factor determinante. La distinción entre un salario de subsistencia es importante.

Smith veía una obligación hacia los pobres. Es equitativo que los que alimentan, visten y alojan a toda la población, reciban una parte del producto de su propio trabajo en tal medida que ellos mismos estén tolerable-mente bien alimentados, vestidos y alojados. Los salarios de subsistencia, tal como Smith los concibió, se establecen independientemente del mercado, dependiendo de los hábitos, aquello que el dinero pueda comprar. Es un salario determinado en un contexto social y que puede ser bastante alto. Los capitalistas terminarán siempre por establecer su precio hacia el salario mínimo de subsistencia.

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La Determinación Social del Salario

El salario de subsistencia está establecido por la “costumbre”. Es un salario determinado en un contexto social y que puede ser bastante alto. La preocupación con los temas éticos trasciende a la teoría clásica. La economía moral de Smith se basa en la idea de que “la propiedad privada en sí misma es considerada éticamente confiable”. Un modelo de sociedad ideal es el Estado mínimo, al cumplimiento de tres deberes de la mayor importancia.

Los salarios sociales pueden ser fijados a “cualquier” nivel socialmente aceptable. Se propone que empecemos al final del proceso, y de una cómoda existencia, en ese nivel. La cantidad de bienes y servicios requeridos para satisfacer tales condiciones. Así también es el estándar del salario actual. El salario de subsistencia justo tenía que estar determinado, pero fue anulado. La lucha de clases, un aspecto donde otros trabajadores asalariados es un aspecto de esta lucha. Si los salarios son muy bajos, los empresarios, dedicados cada vez más a actividades de bajo valor agregado, al extractivismo y a la agricultura de plantación, tienen que buscar a sus consumidores en el mercado externo, que es la estrategia del “mandato” de Washington, mal llamado consenso, para los países periféricos.

Capital, Beneficios y Renta

La distinción entre trabajo productivo e improductivo es crucial para Smith. El trabajo productivo se integra en el conjunto del capital y se refiere a los trabajadores productivos. Por ejemplo, en la fabricación de objetos materiales, se espera (normalmente) un beneficio y el riesgo asociado. Sin embargo, el sirviente no se recupera en parte alguna, y su salario no se recuperará. Una vez planteada esta idea general nace una confusión, ya que este criterio de materialidad no parece pertinente. La teoría del valor de Smith no está desprovista de ambigüedades. El beneficio no se recupera, sino que el fondo no se recupera. Esto no es un criterio de productividad, sino de crecimiento.

El salario se paga entonces sobre el monto total del capital empleado, ya sea de materias primas, de máquinas o de construcciones. El producto asegura una ganancia segura, por lo que el beneficio debe remunerar igualmente el riesgo. Las tasas de ganancia neta pero no la de ganancia bruta se tienden a igualar. Los diferentes usos del capital por el capitalista influyen en la tasa de ganancia, manteniéndose siempre por debajo de ella. Las tasas de ganancia se inscriben entre dos límites.

La renta es el "precio pagado por el uso de la tierra". Se refiere a las "fuerzas e imperecederas del suelo", sea por la tierra sin mejoras. La renta es el ingreso del propietario de la tierra. Rápidamente las diferencias se ajustan. La renta constituye el resto, después de que se amortiza el capital y se extrae la ganancia. El efecto del precio determina la renta.

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Perspectivas Modernas y la Lucha por la Distribución

Después de varios años, Henry Ford afirmó: “Nuestros propios empleados deberían ser nuestros mejores clientes. El pago de altos salarios es lo que está detrás de la prosperidad de los Estados Unidos”. Es decir, los salarios no son un costo, son las ganancias de otros empresarios, entre ellos los que hacen autos. Con sus colegas empresarios recibieron el anuncio con horror, y The Wall Street Journal lo acusó de inyectar “principios bíblicos o espirituales en un área donde no pertenecen”. Además, el fundador de una de las empresas más emblemáticas de EE.UU. odiaba a los inversores, así como a los contables y banqueros; a cualquiera que estuviera involucrado en el mundo de las finanzas. Esto evidencia cómo el sector financiero no genera valor agregado, se apropia del valor agregado generado por las actividades directamente productivas.

En conclusión, Warren Buffet, el segundo hombre más rico del mundo, ha dicho una frase esclarecedora: “Hay lucha de clases, es cierto, pero es mi clase, la clase de los ricos, que está haciendo la guerra, y la estamos ganando”. Esto ilustra cómo la teoría influye en cómo examinamos los varios asuntos que confrontan el mundo. La determinación del salario históricamente determinado permite entender que entran en la escena las relaciones de explotación y poder.

El trabajo, para Marx, es la venta de la fuerza de trabajo y no en el trabajo. Se vende, ni el capitalista compra trabajo. Las horas trabajadas por las cuales el trabajador está contratado, son para mantenerlo a él en su estado normal como un individuo trabajador. Las ganancias y las rentas son “deducciones” del “producto del trabajo”. La tasa laboral está entonces determinada por la fuerza para aumentar o disminuir la tasa de explotación. La concurrencia entre los “maestros” y trabajadores es una característica general.

La preocupación con los temas éticos trasciende a la teoría clásica, encontrando una posición similar en Keynes y Veblen. Los salarios pueden ser fijados a “cualquier” nivel socialmente aceptable. La economía política, para Polanyi, está embedded dentro de la sociedad. La subsistencia y reproducción biológica de los miembros de una sociedad, requiere de un “cálculo” históricamente determinado por la sociedad misma. Los salarios de subsistencia social son para todos. Esto es crucial para la viabilidad de una economía capitalista saludable.

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