Muchos de nosotros oímos por primera vez la palabra «arancel» en clase de historia, recordando la Gran Depresión y el lado oscuro de la política comercial proteccionista. Avancemos hasta el día de hoy: los aranceles han vuelto a cobrar protagonismo y se han convertido en la pieza esencial de la política comercial del presidente estadounidense, Donald Trump.
Básicamente, los aranceles son impuestos sobre los productos importados de otros países. Se calculan como un porcentaje sobre el valor del producto, encareciéndolo para el consumidor final. Sus defensores afirman que se trata de un intento por parte de Estados Unidos de reducir los déficits comerciales a largo plazo y de obligar a otros países a rebajar sus propias medidas proteccionistas. Por el contrario, sus detractores señalan que los aranceles marcan el inicio de una nueva guerra comercial que acabará afectando a todos los países. Se identifican cuatro motivaciones principales: desvinculación, reequilibrio, negociación y financiación, las cuales van a tener una gran influencia en el escenario final de aranceles.
La Postura de Estados Unidos y la «Reciprocidad» Arancelaria
Durante la campaña que le ha conducido a su segunda victoria en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, Donald Trump comparó a la Unión Europea con una «mini China». «No compran nuestros coches, no compran nuestros productos agrícolas, no compran nada. Venden millones y millones de coches en Estados Unidos», dijo. China sigue siendo la principal preocupación del líder republicano, y en su caso el gravamen ascendería al 60%, pero en los últimos meses Trump también ha elevado el tono contra la Unión Europea.
Estados Unidos consume más de lo que produce y eso constituye una debilidad crítica de urgente reparo para el próximo presidente del país, aunque sus promesas arancelarias presentan dos riesgos importantes. En su primer mandato, Donald Trump ya gravó las importaciones de aluminio, acero o paneles solares, un movimiento dirigido en un principio a China pero que acabó también involucrando a la Unión Europea, México o Canadá. Aunque la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca limó asperezas y permitió acabar con algunos de esos aranceles, la agenda proteccionista se mantuvo bajo la administración demócrata y se amplió incluso a los vehículos eléctricos o las baterías.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha sacudido el sistema de comercio mundial. El 2 de abril, que él mismo llamó el Día de la Liberación, el presidente estadounidense anunció una serie de aranceles "recíprocos", o impuestos a las importaciones, para decenas de países de todo el mundo. Ahora el promedio global de las tasas arancelarias de EE.UU. es el más alto en casi un siglo. El objetivo del gobierno de Trump es reequilibrar los aranceles entre Estados Unidos y otros países para alcanzar la reciprocidad. Este cambio de estrategia se produce porque, en opinión del actual gobierno estadounidense, la balanza no está equilibrada y las principales industrias del país se enfrentan a grandes obstáculos para vender sus productos en el extranjero.
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Contexto Legal de las Medidas Arancelarias
En un contexto geopolítico cada vez más inestable, los aranceles de EE.UU. se han convertido en un instrumento clave de política económica y comercial. El uso de órdenes ejecutivas por parte de Trump para imponer o eliminar aranceles ha inquietado a los mercados. Los gobiernos anteriores han aplicado también aranceles en diversos grados, pero lo han hecho en el marco de leyes que exigían un análisis detallado, lo que daba tiempo a las partes y las compañías para responder.
El Tribunal Supremo dictaminó el 20 de febrero de 2026 que la ley IEEPA no permite imponer aranceles. En cumplimiento del fallo, el Gobierno ha ordenado poner fin a todas las medidas aprobadas bajo esta base legal. Ese mismo día, el Presidente activó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para aplicar un arancel temporal del 10 % ad valorem (NMF + 10%) sobre la mayoría de las importaciones. Quedan excluidos algunos productos: mercancías sujetas a la Sección 232, bienes originarios del USMCA, ciertos minerales críticos, energía, farmacéuticos, algunos electrónicos, vehículos, productos aeroespaciales, materiales informativos y donaciones. Las medidas en vigor bajo la Sección 232 no se ven afectadas por el fallo del Tribunal Supremo.
La Relación Comercial entre la UE y EE. UU.
Estados Unidos es el principal socio comercial de la Unión Europea y un cliente especialmente importante por el tipo de productos que compra. Por ello, los aranceles de Trump son una amenaza muy seria para los Estados miembros más orientados al comercio con Washington, como Alemania, Italia o Irlanda.
Las relaciones comerciales entre la UE y EE. UU. ocupan un lugar destacado en la agenda política. En 2024, el comercio conjunto de bienes y servicios entre la UE y EE. UU. En 2024, la UE registró un superávit de 198 000 millones de euros en el comercio de bienes con EE. UU. En conjunto, si se suman los bienes y los servicios, la UE tuvo un superávit comercial con EE. UU. Es importante destacar que las relaciones económicas entre la Unión Europea y Estados Unidos no se rigen por un acuerdo de libre comercio.
En julio de 2025, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alcanzaron un acuerdo político sobre aranceles y comercio en Turnberry (Escocia), que no era jurídicamente vinculante. Antes del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, las relaciones comerciales entre la Unión Europea y ese país se regían por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El acuerdo de Turnberry fija un arancel máximo del 15 % para casi todos los bienes de la UE. Estados Unidos restableció los aranceles que se aplicaban anteriormente a las aeronaves y piezas de aeronaves de la UE, así como a determinados productos químicos, medicamentos y recursos naturales. La UE acordó mejorar el acceso al mercado para determinadas exportaciones agrícolas estadounidenses no sensibles, como el aceite de soja, y productos alimentarios transformados, como el kétchup, el cacao y las galletas. A pesar de que la UE fue aprobando diversas medidas legislativas, Estados Unidos mantuvo algunos aranceles elevados (por ejemplo, 50 % sobre el acero) e inició nuevas investigaciones que podrían dar lugar a la imposición de más aranceles.
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Impacto de los Aranceles Estadounidenses
El impacto de todo esto se está dejando sentir en la economía estadounidense y mundial de diferentes maneras. Los aranceles son impuestos sobre las importaciones, habitualmente pagados por las empresas que importan las mercancías, pero que a menudo se repercuten en los consumidores a través de precios más elevados.
Efectos en la Economía Estadounidense
Una cifra importante en el ámbito de los aranceles es la que corresponde al déficit de la balanza comercial de bienes estadounidense. Dicha cifra alcanzó 1,1 billones de dólares en 2024, ya que los estadounidenses compraron productos importados y la fortaleza del dólar afectó a las exportaciones. Los economistas señalan que el elevado déficit comercial de Estados Unidos podría ser un señal de fortaleza económica, ya que indica que los consumidores siguen consumiendo. No obstante, el nivel de déficit es la razón por la que los aranceles ocupan un lugar central en la agenda de Trump. Aun así, Estados Unidos presenta el mayor déficit por cuenta corriente del mundo, como contrapartida a los enormes volúmenes de capital extranjero que entran en el país.
La consecuencia más directa es que el consumidor estadounidense pagaría más caros los productos importados y aquellos fabricados en suelo estadounidense pero dependientes de materias primas extranjeras, lo que contribuiría a la inflación. Un estudio del Instituto Peterson de Economía Internacional ha estimado el coste de los planes arancelarios de Donald Trump para el hogar estadounidense típico en 2.600 dólares al año.
Inflación y Precios al Consumidor
Los economistas advierten de que los aranceles de Trump acabarán presionando al alza los precios en EE.UU. al encarecer las importaciones. La tasa de inflación oficial de Estados Unidos en junio fue del 2,7%, cifra ligeramente superior al 2,4% de mayo pero por debajo del 3% de enero. La acumulación de existencias a principios de año ayudó a los minoristas a absorber el impacto de los aranceles sin necesidad de subir los precios de venta al público. Sin embargo, los economistas vieron en los últimos datos oficiales algunos indicios de que los aranceles de Trump están empezando a repercutir en los precios al consumo estadounidenses.
Algunos bienes importados, como los grandes electrodomésticos, los ordenadores, el material deportivo, los libros y los juguetes, registraron una notable subida de precios en junio. Los investigadores del Pricing Lab (centro de estudios sobre precios) de la Universidad de Harvard, que están examinando los efectos de las medidas arancelarias de 2025 en tiempo real utilizando datos en línea de cuatro grandes minoristas estadounidenses, han descubierto que los precios de los productos importados en EE.UU. y de los productos nacionales afectados por los aranceles han aumentado más rápidamente que el de los productos nacionales no afectados por los aranceles. Se ha demostrado que los fabricantes estadounidenses, a pesar de no estar sujetos a aranceles, subieron los precios para igualarse a la competencia.
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Ingresos Arancelarios y Déficit Comercial
El Budget Lab (centro de estudios presupuestarios) de la Universidad de Yale calcula que, a 28 de julio de 2025, el tipo arancelario medio efectivo impuesto por EE.UU. a las importaciones de bienes se situaba en el 18,2%, el más alto desde 1934. En 2024, antes de que Donald Trump volviera a la presidencia, la cifra era el 2,4%. Ese importante aumento ha disparado los ingresos arancelarios del gobierno estadounidense. En junio de 2025 estos ascendieron a US$28.000 millones, el triple que en 2024, según datos oficiales de Estados Unidos.
La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO por sus siglas en inglés) estimó en junio que el aumento de los ingresos arancelarios, basado en los nuevos aranceles estadounidenses impuestos entre el 6 de enero y el 13 de mayo de 2025, rebajaría en US$2,5 billones el endeudamiento acumulado del Gobierno de EE.UU. en 10 años hasta 2035. Sin embargo, la CBO también consideró que los aranceles minarían el crecimiento de la economía estadounidense. También proyectó que los ingresos adicionales generados por los aranceles se verán neutralizados por las ganancias que se perderán con los recortes de impuestos de la administración Trump en la próxima década.
Donald Trump interpreta los déficits comerciales bilaterales como evidencia de que otros países se aprovechan de Estados Unidos al venderle más productos de los que le compran. Sin embargo, una de las consecuencias de la guerra comercial de Donald Trump, por el momento, ha sido el aumento de las importaciones de bienes por parte de Estados Unidos. Esto se debe a que las empresas estadounidenses hicieron acopio de suministros antes de la aplicación de los aranceles para evitar verse obligadas a pagar el impuesto adicional. Mientras, las exportaciones estadounidenses sólo han mostrado un modesto aumento. El resultado neto es que el déficit comercial de bienes de Estados Unidos ha aumentado, no disminuido. En marzo de 2025 alcanzó la cifra récord de US$162.000 millones, antes de retroceder a US$86.000 millones en junio.
Repercusiones para la Unión Europea
Cuando Estados Unidos aplica aranceles a otras partes del mundo, eso también genera problemas para la UE. Dado que la economía mundial está estrechamente interrelacionada, los aranceles impuestos a otros países también pueden alterar la cadena de suministro de muchas empresas de la UE, porque les dificulta obtener determinados productos a un precio razonable. La incertidumbre en torno a los aranceles y sus consecuencias también genera inseguridad entre las empresas europeas, lo que las lleva a posponer sus inversiones. Esto frena todavía más el crecimiento económico.
Para la mayoría de las economías europeas, las exportaciones al mercado estadounidense representan aproximadamente entre el 2% y el 3% de su PIB. Los distintos Estados miembros tienen distinta exposición a EE. UU. Alemania presenta la mayor exposición, con exportaciones a EE. UU. que representan casi el 3,5 % del PIB; para Francia, solo el 1,8 % del PIB; y para España, el mercado estadounidense es aún menos importante, representando aproximadamente el 1 % del PIB. Los únicos productos con un riesgo significativo de competencia directa son los relacionados con equipos eléctricos y electrónicos, como baterías y componentes de smartphones. Alemania e Italia serían los países más afectados por su perfil exportador.
Los aranceles de EE.UU. también generan consecuencias significativas en el ámbito logístico y en las dinámicas del comercio internacional. El encarecimiento de productos importados obliga a las empresas a reconfigurar sus cadenas de suministro, muchas veces alejándose de proveedores tradicionales para evitar costes arancelarios. Además, las compañías multinacionales deben afrontar nuevos costes administrativos y de cumplimiento aduanero, lo que complica la operativa diaria y reduce la competitividad en mercados clave. Puertos europeos con alta dependencia del comercio transatlántico, como Róterdam o Hamburgo, podrían ver afectada la rotación de contenedores y la planificación de cargas ante posibles desvíos o cambios de origen de mercancías.
Impacto Real y Comparación con China
Este artículo examina los efectos iniciales de la política arancelaria de Donald Trump sobre la Unión Europea (UE). Aunque los anuncios de tarifas recíprocas parecían presagiar un choque comercial, en la práctica el impacto ha sido limitado. Los aranceles efectivos aplicados a las exportaciones europeas se sitúan entre el 6 y el 8 %, bastante por debajo de los que soporta China, cercanas al 40 %.
Esta diferencia explica que, mientras la cuota de mercado china en Estados Unidos se ha reducido a la mitad (del 14 % al 7 %), las exportaciones europeas se han mantenido estables en torno al 14 %. Durante el primer semestre de 2025, las ventas de la UE a Estados Unidos aumentaron en unos 40.000 millones de euros respecto al año anterior, lo que refleja que, pese a la retórica proteccionista, las empresas europeas han conservado un acceso relativamente ventajoso al mercado estadounidense. La idea generalizada de que EE. UU. ha adoptado una postura blanda con China y ha golpeado con especial dureza a sus aliados no se ve confirmada por los datos.
Trump impuso aranceles punitivos a China, con gravámenes que en un momento llegaron al 145%. Se han reducido al 30%, pero el impacto de esas hostilidades comerciales sobre el comercio chino con Estados Unidos ha sido significativo. El valor de las exportaciones chinas a EE.UU. en los seis primeros meses de 2025 descendió un 11% respecto al mismo periodo de 2024. Mientras tanto, han crecido las exportaciones de China a algunos de sus otros socios comerciales, lo que sugiere que las empresas chinas han podido encontrar clientes en otros países. Las exportaciones chinas a India en lo que va de 2025 han aumentado un 14% respecto al mismo periodo del año pasado, y con la UE y el Reino Unido han subido un 7% y un 8% respectivamente. También destaca el aumento del 13% en el valor de las exportaciones chinas a las naciones de la ASEAN -que incluyen Vietnam, Tailandia, Indonesia y Malasia- durante ese periodo.
En términos más generales, la UE parece tener un acceso más fácil al mercado estadounidense en comparación con sus principales rivales asiáticos desarrollados, Japón y Corea del Sur. Estos tipos arancelarios relativos sugieren que México y Canadá serán los principales beneficiarios de la política comercial de Trump, ya que los exportadores de estos dos países deberían poder captar cuotas de mercado adicionales en el (cada vez más reducido) mercado de importación estadounidense. Los exportadores de la UE deberían poder mantener sus cuotas de mercado en los Estados Unidos, ya que ganan terreno a China; además, el aumento de las exportaciones canadienses y mexicanas a los Estados Unidos podría requerir más maquinaria y otros insumos de Europa.
Estrategias de la Unión Europea frente a los Aranceles
Sin embargo, la Unión Europea dispone de alternativas ante el chantaje económico. Ante amenazas arancelarias o chantaje económico, la primera medida que tomará la UE será siempre la negociación. Para evitar ese impacto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha deslizado la idea de utilizar el gas natural licuado estadounidense para equilibrar la balanza comercial y sortear los aranceles.
Hace unos años, la UE aprobó normativa por la que se creaba un instrumento anticoercitivo, también conocido como la «bazuca comercial». Su objetivo es actuar como elemento disuasorio que permita a la UE resolver conflictos comerciales mediante la negociación.
Medición y Tipos de Aranceles
La política arancelaria de Trump consiste en una desconcertante sucesión de anuncios de aranceles elevados, a menudo seguidos de vagos “acuerdos” con aranceles nominales mucho más bajos que los aranceles “recíprocos” anunciados el 2 de abril. Dada la naturaleza individual de estas negociaciones comerciales, no cabe duda de que los detalles son importantes.
Existe un enfoque mucho más sencillo para evaluar el carácter restrictivo de las políticas arancelarias de Estados Unidos: basta con dividir los ingresos arancelarios por las importaciones. Esta sencilla relación entre dos cifras representa el arancel medio efectivo realmente aplicado, en contraposición a los aranceles anunciados. El Tesoro de Estados Unidos publica datos sobre los ingresos aduaneros y las importaciones con un retraso de unas seis semanas. La relación entre los ingresos aduaneros y las importaciones se denomina a veces “tipo arancelario efectivo” o “tipo medio recaudado”.
Una variante útil del tipo efectivo es el tipo medio gravable, definido como los ingresos aduaneros divididos por las importaciones gravables. Este tipo es más alto que el tipo arancelario medio, y la diferencia entre ambos depende de la proporción de importaciones gravables en el total de las importaciones. Un principio general ampliamente aceptado en economía implica que es mejor aplicar un impuesto moderado a toda la economía que gravar muy fuertemente a algunos sectores y eximir a otros.
En junio de 2025, algo menos de la mitad (46 %) de las importaciones estadounidenses estaban sujetas a derechos. Así pues, el tipo medio aplicable era, con cerca del 20 %, más del doble del tipo medio efectivo. En julio, los ingresos mensuales por aranceles aumentaron cerca de 26.000 millones de dólares, lo que sigue representando solo entre el 10 % y el 11 % de las importaciones (de mercancías).
Tanto el tipo medio efectivo como el tipo medio recaudado sobre las importaciones sujetas a derechos de aduana también pueden calcularse sobre una base bilateral. Trump está ignorando descaradamente los principios de la NMF (Nación Más Favorecida de la OMC). Por lo tanto, existen grandes diferencias entre países en el tipo arancelario medio bilateral.
Las diferencias entre países son mucho mayores en lo que respecta a los tipos medios que a los tipos imponibles. La principal diferencia es entre China y el resto del mundo. Entre los demás socios comerciales, los tipos impositivos son mucho más bajos, normalmente en torno al 20 %, pero hay grandes diferencias en la proporción de sus exportaciones a los Estados Unidos sujetas a derechos.
Comparativa de Tipos Arancelarios Medios (2025)
A continuación, se presenta una tabla que compara los tipos arancelarios promedio efectivos y aplicables a diferentes socios comerciales de Estados Unidos en 2025, con base en los datos proporcionados en el borrador.
| País/Región | Tipo Arancelario Efectivo Global | Tipo Arancelario en Productos Sujetos a Derechos | Proporción de Exportaciones Sujetas a Derechos |
|---|---|---|---|
| China | Cercano al 40 % | Orden de magnitud de Smoot-Hawley (aprox. 60 %) | Más de 4/5 (80 %+) |
| Unión Europea | 8 % | 13 % | Relativamente elevada de no sujetos (ej. farmacéuticos) |
| Canadá | Entre 2 % y 4 % | Más del 20 % | Mayor parte exenta |
| México | Entre 2 % y 4 % | Más del 20 % | Mayor parte exenta |
| Resto del Mundo (media) | Por debajo del 10 % | Normalmente alrededor del 20 % | Variable |
Las cifras sugieren que China ya se enfrenta a tipos arancelarios del mismo orden de magnitud que los aranceles de la Ley Smoot-Hawley de 1930, que imponía aranceles de alrededor del 60 % a una variedad de productos. La principal diferencia es que, en la actualidad, más de cuatro quintas partes de las exportaciones chinas a los Estados Unidos están sujetas a derechos de aduana. La media del resto del mundo sigue siendo mucho más baja.
