Los sustantivos son palabras que designan personas, objetos, lugares o conceptos. Son fundamentales en cualquier lengua porque permiten dar sentido a las oraciones. Existen diferentes tipos de sustantivos según su función y características. Los sustantivos también se clasifican en singular y plural. El singular designa una sola entidad, mientras que el plural indica más de una. Esta variabilidad es esencial para expresar cantidad y diversidad. Cuando se trata de sustantivos contables e incontables, las reglas gramaticales son esenciales para una comunicación efectiva.
¿Qué son los Sustantivos Contables?
Los sustantivos contables son aquellos que se pueden contar o enumerar. Como se explicó en la sección precedente, los sustantivos contables designan conceptos que se pueden computar o enumerar. Estos sustantivos deben ser tangibles y deben poder separarse o dividirse en unidades, formar grupos, etc. Los sustantivos contables pueden ser cuantificados y tienen formas plurales. Por ejemplo, puedes decir “tres libros” o “dos mesas”. Otros ejemplos comunes incluyen “manzana” y “silla”. Una manzana puede ser una o varias; simplemente decimos “una manzana” o “tres manzanas”. Además, palabras como “niño” y “mesa” siguen esta misma regla.
Uso de Sustantivos Contables
Los nombres contables se pueden usar en plural, sea con determinantes definidos (las casas, mis amigos, estas familias), con numerales cardinales (tres mesas, dos ideas, cuatro palabras), con indefinidos, igualmente en plural (muchos viajes, varias actitudes, bastantes contratiempos, cuántas manzanas), con adjetivos (novelas cortas, gratos recuerdos), y sin modificador alguno (Faltan detalles).
Con los sustantivos contables, puedes emplear artículos definidos e indefinidos como “el”, “la”, “un” o “una”. Para los sustantivos contables, podemos usar tanto “un” como “una” cuando nos referimos a un solo elemento. Por ejemplo, decimos “una manzana” o “un libro”.
Se ha observado que los nombres contables suelen aceptar los cuantificadores medio y mitad, como en medio pastel ~ la mitad del pastel, o en Le habían comido medio lado, donde podría decirse también … la mitad del lado. En cambio, no sucede lo mismo con los sustantivos contables, ya que la mitad de una mesa ya no es una mesa, la mitad de una cabra deja de ser una cabra, etc.
Lea también: Aplicaciones de la Contabilidad por Áreas de Responsabilidad
Los nombres contables son relativamente raros usados en singular sin artículo u otro determinante. Entre las excepciones que se documentan están los titulares de prensa de muchos países americanos: Murió soldado de EE. UU. al estallar coche bomba en capital iraquí. También se exceptúan ciertas oraciones negativas, como en Nadie, hasta ese día, le había conocido mujer, o interrogativas retóricas (¿Hay persona capaz de soportarlo?), así como otras que se construyen con los verbos buscar, necesitar, querer, pedir y otros similares que se caracterizan por introducir contextos inespecíficos: En los días que siguieron lo ayudé a buscar casa en Muérdago. Los nombres contables se usan también en singular y sin determinante en ciertos contextos estereotipados, como en Guardo copia; Espero confirmación; Llevan pistola; Ya tienes carro, pero son raros en los demás entornos sintácticos.
¿Qué son los Sustantivos Incontables?
Los sustantivos incontables designan entidades que no se pueden dividir, separar o contar en unidades. Si bien es posible medirlos (fraccionarlos), no se pueden cuantificar como unidades ni formar grupos o conjuntos. Los nombres no contables se llaman también medibles, porque designan magnitudes que se interpretan como sustancias, por tanto conceptos mensurables. En contraste, los sustantivos incontables no se pueden contar individualmente y no tienen forma plural. Frases como “un poco de agua” o “mucha información” son ejemplos claros.
Los sustantivos incontables son aquellos que no se pueden contar de manera individual. Esto significa que, a diferencia de los contables, no tienen una forma plural. Por ejemplo, el agua es un sustantivo incontable. No decimos “dos aguas”, sino simplemente “agua”. Otro caso común es la información. La leche también entra en esta categoría.
Los sustantivos incontables pueden ser sustantivos concretos, es decir, elementos materiales y tangibles (que se pueden tocar). O sustantivos abstractos, es decir, elementos intangibles. Nótese que los sustantivos paciencia, esfuerzo y alegría poseen significación abstracta, pero se comportan gramaticalmente como arena, agua o pan.
Uso de Sustantivos Incontables
Los nombres no contables se construyen en singular con los indefinidos mucho, poco, bastante, demasiado, tanto, cuanto (o cuánto), etc. y sus variantes de género, como en mucho vino, poca alegría, bastante paciencia, demasiada arena, tanto esfuerzo, cuánta agua. Algunos ejemplos de su uso son: Me quedaba mucho tiempo para pensar; -Mucho frío; ¡Cuánta agua! ¡Parece que está bravo!; ¡Cuánta belleza había en esas pocas frases, cuánta profundidad!; Comen demasiado queso y beben demasiado vino; Edelmiro esperaba que bajara el cochero del pescante para poner un poco de paja y agua delante de las bestias; Se abrió la puerta, y primeramente lo que percibí fue un perfume fuerte de gente con harto maquillaje.
Lea también: Columnas de Áreas Tributarias
Admiten el cuantificador mitad, pero no medio. Ejemplos: la mitad del agua, la mitad del valor. En ocasiones, puede resultar útil emplear la noción de "mitad". Esto significa que cuando los sustantivos son incontables, podemos combinarlos con la idea de "mitad" sin que pierdan su identidad. Por ejemplo, la mitad del agua sigue siendo agua, la mitad de la gente sigue siendo gente, la mitad del dinero sigue siendo dinero, etc. No admiten numerales cardinales. Ejemplos: dos aguas, tres panes.
En cambio, los sustantivos incontables requieren un enfoque diferente. No se pueden contar individualmente. Por eso, generalmente usamos el artículo definido “el” o “la”. Además, si queremos especificar cantidades en casos incontables, recurrimos a expresiones como “un poco de”, “mucho” o “poco”. El simple hecho de que pan en Quiero pan admita paráfrasis como ‘cierta cantidad de la materia pan’ pone de manifiesto que los sustantivos no contables construidos en singular pueden denotar cantidades incluso cuando no van precedidos de un cuantificador.
Los nombres no contables se pueden usar sin artículo ni otros determinantes como sujetos en singular (casi siempre pospuestos) de ciertos verbos de existencia o acaecimiento, como en Falta gente, Salía agua, o Le ha entrado humo en los ojos. Es importante tener en cuenta que la presencia o ausencia de artículo con los nombres no contables está en función del predicado con el que se construyan. También es nombre no contable el sustantivo café en Marta detesta el café y en otras muchas construcciones similares en las que no se puede prescindir del determinante, a diferencia de lo que sucede en Falta café o en ¿Hay café?. Otros ejemplos de su uso incluyen: Complemento directo: Quiero agua. Sujeto de pasivas reflejas: Se encontró oro.
Piensan muchos autores que el paralelismo que se ha descrito entre sustantivos contables en plural y no contables en singular se debe a que los nombres no contables constituyen una suerte de plurales léxicos, en el sentido de que denotan conjuntos de partículas (aceite, arena) o bien de individuos (público, gente). Esta interpretación se suele considerar bien orientada, a pesar de que no da cabida a los sustantivos no contables abstractos: mucha calma, demasiada suerte, un poco de libertad.
Sustantivos con Comportamiento Dual o Contextual
La clasificación de un sustantivo como contable o incontable no es siempre fija. Existen términos que pueden funcionar en ambas categorías dependiendo del contexto en el que se utilicen, lo que a menudo genera confusión. Los conceptos de sustantivo contable y sustantivo pluralizable no son equivalentes.
Lea también: Organización del Despacho Contable
Los llamados pluralia tántum son sustantivos que se utilizan casi siempre en plural (en alguna de sus acepciones): agujetas, al bricias, apuros, celos, cimientos, comestibles, fauces, preces, represalias. Estos sustantivos tienen en común una propiedad importante con los llamados plurales estilísticos, como aguas, babas, ganas, murallas, ropas, tiempos: el plural no aporta propiamente información semántica en ninguno de los dos casos, por lo que se llaman plurales inherentes.
Existe diferencia estilística entre el agua del río y las aguas del río, o entre Se alisó la ropa y Se alisó las ropas, pero no se designan necesariamente en esos pares entidades diferentes. Los sustantivos del grupo anterior suelen rechazar los cuantificadores que permiten establecer cómputos, es decir, los numerales cardinales (dos, cuatro, mil) y también ciertos indefinidos como varios, diversos o determinados. Resultan naturales, pues, secuencias como muchas provisiones, algunas represalias, tantas ganas, pocas esperanzas o demasiados celos, pero no lo son en la misma medida otras como tres provisiones, cuatro represalias, diversas ganas, tres esperanzas o varios celos. Los sustantivos mencionados pueden aparecer en plural, pero no son nombres contables. Desde este punto de vista, el sustantivo celos (‘sospecha o recelo ante cierto comportamiento de la persona amada’) sería un nombre no contable, al igual que celo (‘cuidado, diligencia, esmero’), ya que no admite cuantificadores numerales, sino tan solo cuantificadores indefinidos que reproducen en la concordancia el plural que los caracteriza morfológicamente.
El DRAE usa la marca U. m. en pl. (‘usado más en plural’) ante algunos nombres no contables que son plurales inherentes porque se documentan a veces en singular, lo que corresponde a su interpretación como sustantivos contables. Es posible, aunque poco frecuente en los textos, emplear ojera como contable: El surco de dos ojeras profundas los bordeaba, pero es mucho más común usarlo como uno de los pluralia tántum o plurales inherentes: Tenía unas enormes ojeras. De manera análoga, se emplea dinero en el español general con plural estilístico, como en Otra modalidad es el financiamiento con dineros del Ministerio, pero su uso como nombre contable (dos dineros, tres dineros) es raro fuera de la lengua medieval. Se emplea hoy tabaco como nombre contable (‘cigarro puro’) en varios países del área caribeña: Él prendió un tabaco, mientras Lucía preparaba café.
El sustantivo no contable gente es pluralizable en el español general (gentes), y da lugar a una diferencia estilística con relación al singular: Se ríen de las gentes que lo saben todo. El uso de gente como nombre contable (‘persona, individuo’: tres gentes, varias gentes) está más restringido geográficamente. Alrededor de la tina, en la que podían caber cinco gentes, había muchas plantas; Tuvimos unas diez mil gentes en una pequeña población; Con muy pocas gentes había hablado Dugarte; Y a propósito, muchas gentes nos preguntan con vehemente curiosidad si el Japón es de veras una democracia. Se usa gente como nombre individual en muchos países, como en Es buena gente (‘Es una buena persona’) o en Ella es una gente (por ‘una persona’) muy simpática.
Así, los nombres que designan la carne de los animales son no contables (pollo, ternera, cerdo, etc.), mientras que los que denotan los animales mismos son contables (un pollo, dos terneras, varios cerdos). Ello explica el contraste de significado que se observa en alternancias como ¿Quieres {pollo ~ un pollo}?, pero en él interviene el hecho de que querer pertenece al grupo de verbos mencionado. Nótese ahora que el sustantivo cerdo es también no contable, y designa igualmente la carne de un animal en la oración Entre los muslimes no podía probar el cerdo en público, donde aparece construido con artículo. En algunos casos los sustantivos incontables se convierten en contables: Hemos comprado tres panes: ¿será suficiente? También puede pasar al revés, que los sustantivos contables se convierten en incontables, pero es menos habitual. Y ¿cuál es la diferencia de significado entre Échale manzana y Échale una manzana? En el primer caso (Échale manzana), imaginamos esa fruta como una sustancia (como podríamos decir Échale agua). Estos cambios de categoría convierten la noción de sustantivo contable e incontable en una noción resbaladiza.
Preguntas y Cuantificadores
Responde preguntas: ¿Cuántos? se usa con sustantivos contables, mientras que “¿cuánto?” se utiliza con incontables.
- menos días [contable] ~ menos tiempo [no contable].
La misma alternancia se observa en a mitad del camino ~ a medio camino. Los sustantivos no contables admiten mitad (la mitad del agua, la mitad del valor), pero suelen rechazar medio.
- Vino hartagente [no contable en singular] ~ Vinieron hartas personas [contable en plural] ~ *Vino harta persona [contable en singular].
- Escaseaba la munición [no contable en singular] ~ Escaseaban los proyectiles [contable en plural] ~ *Escaseaba el proyectil [contable en singular].
Hay público [no contable en singular] en la sala ~ Hay periodistas [contable en plural] en la sala ~ *Hay periodista [contable en singular] en la sala. Los sujetos plurales de estos verbos son definidos en los ejemplos propuestos. Cuando son indefinidos solo se obtiene esta última interpretación, como en el texto siguiente: En la desembocadura del Barranca escasean muchos peces e invertebrados, tal vez por efecto del agua dulce, la contaminación o ambas causas. Abunda el atún; Escasea la perdiz roja. También en estos casos pueden ocupar su lugar los sustantivos contables en plural (Faltan profesores; Llegaban soldados), y se suelen rechazar igualmente los contables en singular (*Llega tren; *Entró caballo en la cuadra).
La construcción exclamativa ¡Qué de + N! también ilustra estas diferencias. Por ejemplo: ¡Qué de habilidades hay perdidas por ahí! ¡Qué de ingenios arrinconados! ¡Qué de virtudes menospreciadas!; Niña, pero qué de tiempo sin vernos, ven, siéntate aquí; ¿Por qué no te mueves? Mira qué de sangre tienes; Nos estuvimos bañando allí. ¡Qué de agua! Esta pauta suele rechazar, en cambio, los sustantivos contables en singular (*¡Qué de novela acabo de leer!).
Resumen de Diferencias Clave
A continuación, se presenta una tabla que resume las principales diferencias entre sustantivos contables e incontables:
| Característica | Sustantivos Contables | Sustantivos Incontables |
|---|---|---|
| Forma | Tienen singular y plural. | Solo tienen número singular. |
| Conteo | Se pueden contar o enumerar como unidades individuales. | No se pueden dividir, separar o contar en unidades. Se pueden medir, pero no cuantificar como unidades. |
| Uso con números cardinales | Se pueden usar con numerales cardinales (tres mesas, cuatro palabras). | No admiten numerales cardinales (ejemplos: dos aguas, tres panes). |
| Artículos indefinidos (un/una) | Pueden ir precedidos de artículos indefinidos (un libro, una manzana). | No pueden ir precedidos de artículos indefinidos (ejemplo: un agua). |
| Artículos definidos (el/la) | Pueden emplear artículos definidos (las casas). | Generalmente usan el artículo definido (el agua, la información). |
| Cuantificadores | Usan cuantificadores como 'muchos', 'pocos', 'varios', 'bastantes'. Responden a "¿Cuántos?". | Usan indefinidos como 'mucho', 'poco', 'bastante', 'demasiado', 'tanto', 'cuánto'. Responden a "¿Cuánto?". |
| "Medio" y "Mitad" | Suelen aceptar 'medio' y 'mitad' (medio pastel, la mitad del pastel). La mitad de una mesa ya no es una mesa. | Admiten 'mitad' (la mitad del agua), pero suelen rechazar 'medio'. La mitad del agua sigue siendo agua. |
| Ejemplos | casa, mesa, amigo, idea, palabra, manzana, pollo (animal). | vino, alegría, paciencia, arena, agua, esfuerzo, frío, queso, pan, dinero, tabaco (sustancia), café (sustancia), pollo (carne), gente (como masa o concepto). |
tags: #sustantivos #contables #e #incontables #en #las
