En el décimo capítulo de Me Declaro Culpable, la tensión alcanza niveles insostenibles para Natalia, quien lucha constantemente entre su deseo de confesar la verdad y el miedo a las consecuencias. La trama se complica cuando Natalia quiere enfrentar lo que hizo y contárselo a su padre, pero tanto Julián como Roberta se lo impiden, intimidándola con que perderá el amor de Franco.
La presión sobre Natalia y la llamada anónima
La situación se vuelve crítica cuando Franco recibe una llamada anónima en donde le informan que su hija atropelló a un hombre y lo dejó tirado. Angustiado por saber si es verdad la acusación, le exige a su hija que le diga en dónde estaba el día en que sucedió el accidente. Cuando Franco confronta a Natalia, Roberta le reclama por dudar de su hija, pues considera que es una imprudencia.
Antes de que Natalia pudiera confesar su crimen, sufre un desmayo que evita que Franco se entere de la verdad. Más tarde, Franco se disculpa por dudar de ella y le asegura que siempre será su orgullo y no tiene por qué poner en tela de juicio sus actos. Por su parte, Roberta descubre que fue Julián quien hizo la llamada y se burla de él por pensar que podría amenazar a su hija.
Conflictos sentimentales y nuevas amenazas
Paralelamente, se desarrollan otras historias que afectan el entorno de los protagonistas:
- Paolo y Natalia: Paolo le ruega a Natalia que se aleje de Julián; ella le asegura que no puede hacerlo, pero le pide que no haga caso, pues el único que le importa es él.
- El cortejo de Mauro: Mauro insiste en cortejar a Ingrid, siente gran admiración por ella y le hace ver que se sentiría muy afortunado en formar parte de su vida.
- Alba y Gabriel: Alba disfruta el mejor día de su vida al lado de Gabriel, gracias a que Franco amenazó a Ingrid con denunciarla por no cuidar a su sobrino.
El desenlace del capítulo
Natalia vuelve a ser víctima de los chantajes de Julián, quien le impide que confiese su crimen y ordena que se aleje de Paolo, pues de lo contrario, contará la verdad y terminará en la cárcel; además, la amenaza con destrozar el corazón de Paolo cuando se entere que fue ella quien le arruinó la vida.
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Finalmente, Natalia no puede seguir callando y decide llamar a Franco para confesar su crimen, pero este se ha quedado dormido. Al no responder la llamada, Natalia decide dejar un mensaje en el que se declara culpable de haber atropellado a un hombre, tal y como le dijeron en la llamada anónima.
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