Una gran parte de los recursos económicos que utilizan las Administraciones públicas para su propio funcionamiento, así como para cubrir las necesidades de la población, proviene del dinero que los ciudadanos y las empresas están obligados a pagar en forma de impuestos. Aunque a veces no seamos conscientes de ello, los impuestos son una parte muy importante de las transacciones financieras que realizamos a diario. Por ello, podemos entender los impuestos como aquellas cantidades de dinero que una persona o empresa está obligada a pagar a favor de la Hacienda Pública para contribuir con la financiación del gasto y la inversión pública en el lugar donde vive. Pese a que podríamos pensar que se trata de un instrumento fiscal del mundo moderno, la realidad es que en civilizaciones tan antiguas como la egipcia, griega o romana ya utilizaban el cobro de impuestos como método de recaudación cuando necesitaban construir pueblos, carreteras o acueductos.
¿Qué son los Impuestos y cuál es su Base Legal?
Los impuestos son pagos obligatorios que debemos hacer todas las personas al Estado, en la cantidad y forma que señalan las leyes. La ley fundamental de nuestro país es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en ella se establecen los derechos y obligaciones de sus habitantes y de sus gobernantes. Se trata de la norma jurídica suprema, y ninguna otra ley o disposición puede contrariarla. Es en nuestra Constitución Política donde se establece la obligación de los mexicanos de contribuir para el gasto público del país, es decir, de pagar impuestos. En nuestro país existen diversas contribuciones, además de los impuestos, como son los derechos, los aprovechamientos y las aportaciones de seguridad social.
Propósitos Fundamentales del Pago de Impuestos: Las Cuatro ‘R’
A menudo se supone que los impuestos son algo malo, que los gobiernos quieren privar a los ciudadanos de su dinero ganado con tanto esfuerzo. Pero desde una perspectiva de justicia económica y derechos humanos, los impuestos son cruciales por las cuatro ‘R’:
- Rentas: financiamiento para ofrecer los servicios que los ciudadanos necesitan.
- Redistribución: para enfrentar la pobreza y la desigualdad.
- Representación: generar la transparencia de los gobiernos ante los ciudadanos y reivindicar espacio en la formulación de políticas.
- Reformulación de precios: limitar los ‘malos’ públicos y alentar los ‘bienes’ públicos.
La primera razón para el pago de impuestos es el sostenimiento de los gastos públicos, siendo estos la principal fuente de ingresos públicos. Otro fin importante es la redistribución de la renta, para lo cual se debe establecer una obligación de pagar en función de la capacidad económica, de modo que los impuestos sean proporcionales a la renta generada por cada ciudadano. Un tercer objetivo es buscar una mayor eficiencia en la economía, por ejemplo, los impuestos pueden gravar actividades que generan perjuicios en personas que no participan de la decisión de llevar a cabo esa actividad. El cuarto objetivo es suavizar las crisis, pues la política fiscal puede ser un instrumento de política económica. Es importante recordar que, si bien estos son los principales objetivos, no siempre se consiguen. Puede haber situaciones de falta de recursos para sostener los gastos públicos que lleven a un importante endeudamiento, deficiencias en la progresividad del sistema tributario, impuestos incapaces de aportar eficiencia o políticas fiscales que no resuelvan las crisis.
Rentas: Financiamiento de Servicios Esenciales
Los impuestos son una fuente vital de rentas para la mayoría de los gobiernos a fin de financiar la infraestructura y servicios esenciales para sus ciudadanos. Desde luego, las rentas no serán utilizadas automáticamente en tales bienes sociales. Pero cuando los gobiernos obtienen rentas de los impuestos, los ciudadanos están en una posición mucho más fuerte para ejercer presión a fin de que dichas rentas sean gastadas en los servicios a los que tienen derecho. La tributación financia la mayor parte del presupuesto de educación, particularmente los sueldos de los maestros, y por ello requiere más atención a fin de que los países puedan alcanzar los objetivos de Educación para Todos. Los gobiernos prefieren utilizar las rentas tributarias, en lugar de ayuda o préstamos, para cubrir los salarios de los maestros, porque son relativamente seguras y previsibles. La mejor manera de obtener más dinero para más maestros es ampliar la base tributaria nacional.
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Cuando las contribuciones de la ayuda han permitido a los gobiernos mejorar la prestación de servicios, las rentas recaudadas internamente tienden a ser también un factor importante. Lo que se aplica a la educación se aplica a muchos otros servicios que dependen del apoyo y los fondos del gobierno. Mayores ingresos por impuestos nacionales permitirían a los gobiernos una mayor prestación de estos servicios, o al menos daría a los ciudadanos la posibilidad de argumentar a favor de que se produzca este gasto. Abordar las altas tasas de mortalidad materna e infantil, enfrentar con éxito el VIH, reducir la plaga de la malaria y otras enfermedades tropicales, todo esto requiere financiamiento fiable a largo plazo de los gobiernos. El financiamiento mediante la tributación no es el único factor que impulsará la prestación de dichos servicios, pero los impuestos son una parte importante de la solución. Por esta razón, los ciudadanos de muchos países han tratado de influir en las políticas tributarias a fin de obtener los servicios que les corresponden.
Todos los gobiernos del mundo tienen ciertas responsabilidades ante sus ciudadanos, y el marco jurídico de los derechos humanos establece esas responsabilidades. Los derechos humanos abarcan derechos no sólo sociales y políticos, sino también derechos económicos y sociales. Los requisitos mínimos para el cumplimiento de los derechos económicos y sociales incluyen el suministro de productos alimenticios disponibles para la población, atención en salud primaria esencial, alojamiento y vivienda básicos y las formas más básicas de educación. Los grupos que trabajan en derechos humanos deben preocuparse acerca de cómo los derechos se realizan a través del presupuesto y cómo se violan cuando los Estados son incapaces de cumplir sus obligaciones debido a una tributación débil o inequitativa. La movilización de los recursos nacionales a través de los impuestos es crucial para la realización progresiva de los derechos.
Redistribución: Combatir la Pobreza y la Desigualdad
La política tributaria puede desempeñar un papel importante en la redistribución de la riqueza dentro de una economía. La prestación de servicios es una forma de enfrentar la pobreza y la desigualdad mediante la tributación, pues son los pobres los que tienden a depender más de los servicios esenciales tales como salud y educación financiados con fondos públicos. La política tributaria tiene el potencial para redistribuir la riqueza de un país desde los ricos hacia los más pobres y vulnerables. Este es un ejemplo de tributación ‘progresiva’ y equitativa. Un sistema tributario es progresivo si representa una mayor proporción de ingresos para las personas con ingresos más altos que para las personas con ingresos más bajos; de este modo, las personas más ricas pagan una mayor proporción de sus ingresos en impuestos que las personas más pobres. Por el contrario, un impuesto es regresivo si las personas más pobres pagan una mayor proporción.
Los sistemas tributarios pueden incluir elementos progresivos o regresivos. Por ejemplo, un país podría depender de la tributación de la riqueza de recursos, la tributación de las empresas o la tributación de la propiedad al tiempo que recauda menos impuestos de las personas con bajos ingresos. Por el contrario, una dependencia de los impuestos al consumo (que gravan alimentos, combustible y otros bienes) sería considerada regresiva. En realidad, los sistemas tributarios suelen ser regresivos de todo el mundo, lo cual es aún más probable en muchos países del Sur, que tienden a tener niveles especialmente bajos de tributación sobre los ingresos y dependencia excesiva de los impuestos al consumo. Un sistema tributario regresivo puede hacer mucho daño y puede incluso contribuir directamente a la concentración de la riqueza, como se ha demostrado que hace en América Latina, donde la desigualdad es mayor después de pagados los impuestos que antes de pagados los impuestos.
El Impacto del Impuesto al Valor Añadido (IVA)
El ‘consenso tributario’ impulsado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial ha tendido a contribuir a la promoción de la naturaleza ‘regresiva’ de muchos sistemas tributarios. Se ha instado a los gobiernos a aumentar los impuestos a las compras, generalmente conocidos como ‘impuesto al valor añadido’ (IVA) o ‘impuesto a los bienes y servicios’ (IBS). Estas recomendaciones se basan en la premisa de que los impuestos deben ser económicamente neutrales y deben centrarse solamente en aumentar las rentas, ignorando el potencial de los impuestos para poner en cuestión la desigualdad.
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La mayoría de países del Sur tienen grandes sectores informales y significativas poblaciones rurales de los cuales es difícil para los gobiernos con administraciones tributarias débiles recaudar impuestos a la renta. En respuesta a este problema, muchos países del Sur vienen dependiendo cada vez más de una expansión del IVA para sus rentas tributarias. Mientras que las economías de los países desarrollados tienden a depender del IVA en cerca de un 30% del total de rentas tributarias, en los países del Sur dicho impuesto es a menudo considerablemente mayor. Sin embargo, los impuestos al consumo como el IVA o el IBS son normalmente impuestos regresivos. A menos que se aplique un conjunto integral de exenciones a los productos y servicios básicos consumidos por las personas pobres, éstas gastarán un porcentaje mucho mayor de sus ingresos mínimos en los bienes y servicios gravados con estos impuestos que los que tienen grandes ingresos disponibles. Así que una demasiada dependencia del IVA por parte de un gobierno para generar sus rentas puede acabar profundizando la desigualdad en un país.
Desigualdad de Género en el Sistema Tributario
Los sistemas tributarios también pueden desempeñar un papel en abordar o exacerbar la desigualdad económica entre hombres y mujeres. Esto puede ser implícito o explícito. Implícitamente, un impuesto idéntico puede tener un impacto diferencial en las mujeres y en los hombres debido a las diferentes funciones sociales y económicas de unas y otros. Por ejemplo, una alta tasa de impuestos sobre los asalariados a tiempo parcial puede afectar a las mujeres más que a los hombres debido a que las mujeres son más propensas a trabajar a tiempo parcial para acomodarse a las responsabilidades familiares. Si el código tributario trata a una pareja casada como una sola unidad, la pareja puede enfrentar una ‘penalidad por matrimonio’. Esto por lo general afecta desproporcionadamente a las mujeres porque el mayor impuesto es asignado de hecho sobre la ‘segunda’ fuente de ingresos. El cambio de impuestos directos a impuestos indirectos como el IVA puede producir mayores desigualdades de género si se gravan con impuestos artículos de primera necesidad que son consumidos en forma desproporcionada por hogares encabezados por mujeres. Los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de beneficiarse de exenciones de impuestos a la renta y a las empresas pues tienen más probabilidades de tener propiedades y valores. Asimismo, a veces hay diferencias explícitas integradas en el sistema tributario entre cómo tributan hombres y mujeres. Es importante que los grupos que trabajan en cuestiones tributarias evalúen las repercusiones de género de las estructuras fiscales y cuestionen los sistemas que son regresivos desde una perspectiva de género.
Conceptos Clave y Tipos de Impuestos
Aunque parezca obvio, el primer paso para pagar tributos es que estos impuestos existan previamente. El que tiene la capacidad para establecer tributos es el Estado. En los estados modernos existen diversos niveles de descentralización. Clarificada la competencia de cada nivel, para que el Estado pueda exigir impuestos y otros tributos lo primero es establecerlos. Pero la complejidad de la vida moderna hace que solamente con la ley, sea muy complicado determinar cómo se tienen que exigir los tributos. Dentro de la ley se establece una pieza clave que se denomina hecho imponible. Se trata de un hecho que, una vez realizado, genera el nacimiento de la obligación del pago del tributo. Una vez clarificado lo que debe ser según la ley, el contribuyente debe cumplir con lo que dicta la Administración.
A la hora de pagar los impuestos existen algunas expresiones que son frecuentes, pero no siempre queda claro su significado o importancia:
- Hecho Imponible: Es la situación u operación económica que genera la obligación de pagar un impuesto. En el caso del impuesto sobre los bienes inmuebles, el hecho imponible es el ser dueño de una propiedad.
- Sujeto Pasivo: Es la persona física o jurídica sobre la que recae la obligación de pago, es decir, la que tiene que ingresar el impuesto en Hacienda.
- Base Imponible: Se refiere a la cantidad económica sobre la que se calcula un determinado impuesto, normalmente expresada en euros, y en ocasiones en otras unidades.
- Devengo: Es el momento en el cual el impuesto resulta exigible.
- Cuota Íntegra: Es el resultado de aplicar el tipo de gravamen sobre la base liquidable.
- Cuota Líquida: Es la cantidad resultante de restar a la cuota íntegra las deducciones o bonificaciones a las que el sujeto pasivo tiene derecho.
- Cuota a Ingresar: En algunos impuestos se contemplan retenciones y pagos a cuenta que se realizan con anterioridad al devengo del impuesto.
Los impuestos se clasifican en directos e indirectos. Impuestos directos son aquellos que gravan directamente a las personas (físicas o jurídicas) por la obtención de una renta (como el IRPF) o por la posesión de un patrimonio (como el Impuesto de Patrimonio). Impuestos indirectos son aquellos que someten a tributación manifestaciones indirectas de la capacidad económica de los contribuyentes. Cada país es soberano a la hora de decidir qué impuestos establecer y cuáles no. Por ejemplo, en el caso concreto de España, el hecho de pertenecer a la Unión Europea le obliga, como al resto de países miembros, a una cierta armonización fiscal.
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Diferencias entre Impuestos, Tasas y Cotizaciones
En el caso de los impuestos, se pagan sin que se reciba nada concreto a cambio. Esto se debe a que contribuyen al sostenimiento general de los gastos públicos, pero el ciudadano no recibe ninguna prestación concreta a cambio de esos impuestos que paga. Sin embargo, los impuestos sirven para el mantenimiento del Estado del bienestar: pensiones, sanidad, educación, seguridad, infraestructuras. El caso de las tasas es diferente: las tasas son tributos que se pagan a cambio de una contraprestación directa y su pago es voluntario. La contraprestación puede ser la utilización privativa de algún servicio público o de algún aprovechamiento del dominio público. Las cotizaciones quedan, en cierto modo, en una categoría intermedia. Es cierto que las cotizaciones a la Seguridad Social se pagan para poder percibir prestaciones contributivas de la Seguridad Social, pero el pago de las cotizaciones no implica que el ciudadano pueda reclamar una prestación concreta por parte del Estado.
La Perspectiva de Robert J. Barro sobre el Gasto Público y los Impuestos Futuros
Robert J. Barro ha pronunciado una conferencia en el marco del ciclo «Enseñanzas de la crisis», donde ha analizado el impacto del gasto público. Robert J. Barro afirmó que «he realizado cálculos respecto al llamado multiplicador del gasto; es decir, la respuesta del PIB a los cambios que realiza el gobierno en su política de gasto en bienes y servicios». Para ello, usó series históricas de datos referidos a la economía estadounidense y comprobó que, efectivamente, hay un efecto positivo del aumento del gasto público sobre el PIB, pero este efecto es marginal. Si aplicamos esta conclusión al paquete de estímulos fiscales del bienio 2009-2010 en los EEUU, podemos cuantificar el impacto sobre el PIB de 2009 en un aumento de un punto porcentual y de menos de medio punto porcentual en 2010. Es un efecto muy pequeño y, lo que es peor; el endeudamiento público ha aumentado debido al incremento del gasto, lo que significa que, a largo plazo, el efecto global será negativo ya que hará falta una subida de impuestos para pagar ese aumento de la deuda. Si consideramos simultáneamente todos estos elementos, vemos que ese pequeño efecto positivo en el crecimiento económico en el bienio 2009-2010 se verá contrarrestado, en el futuro, por los problemas derivados del aumento de la deuda pública y el previsible aumento de impuestos para financiarla. Robert J. Barro cree que, dada la actual situación de déficit fiscal en los EE.UU., el esfuerzo debería haberse orientado hacia los recortes de impuestos y no hacia el aumento del gasto público.
Respecto a la efectividad de los programas de lucha contra la pobreza global, Robert J. Barro sostuvo que «la reducción de la pobreza global en los últimos veinte o treinta años no se ha logrado mediante los programas de ayuda económica a los países más desfavorecidos. Estos programas son contraproducentes a la hora de impulsar el crecimiento económico». Los mayores logros, desde la década de los 80, se han reflejado en las experiencias de China y la India, cuyas tasas de crecimiento económico han sido muy importantes, y han logrado sacar de la pobreza a millones de personas. Sin embargo, el mayor fracaso de los esfuerzos para reducir la pobreza lo hemos visto en el África Subsahariana, donde los países han sido grandes receptores de programas de ayuda que no han logrado sus objetivos. Barro no cree que las ayudas internacionales sean un factor determinante en la lucha contra la pobreza en el mundo.
La Cultura Tributaria y la Corresponsabilidad Ciudadana
Es importante conocer la importancia de contar con una cultura tributaria. El pago de impuestos es una forma de obtención de recursos públicos necesarios para la satisfacción de las necesidades colectivas, como la luz, agua potable, transporte público, educación pública, servicio de salud, y seguridad pública. Es decir, todo aquello que te permita el acceso a una vida digna, y como tal también es una forma de protección de los derechos fundamentales. La cultura tributaria tiene que ver con los valores de cada persona, es decir, aquello que es importante para las personas, porque cada persona que trabaja debe saber que el pago de los impuestos es fundamental para el bienestar de todas las personas. Este aspecto tiene que ver con el deber tributario u obligación de pagar impuestos que tenemos todas las personas que trabajan o que reciben un servicio.
Otro elemento es la confianza. Es fundamental que las ciudadanas y los ciudadanos tengamos la confianza de que los impuestos recaudados no van a servir solo para acumularse, sino para que se utilicen en el mejoramiento del país. La corresponsabilidad implica responsabilidades para ambas partes, tanto para el ciudadano en el pago de sus obligaciones como para el Estado en la gestión transparente y eficiente de los recursos.
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