Descubre la Fascinante Historia de los Bosques de la Hacienda Primera Secciónpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El Cerro de Chapultepec es el promontorio más elevado dentro del centro del Valle de México. Sus laderas han sido lugar de defensa, sitio sagrado, observatorio y lugar de recreo para los habitantes de la ciudad desde antes de que ésta fuera tal.

Chapultepec: Un Legado Histórico

Antes de la llegada de los españoles, los manantiales de Chapultepec proveían de agua potable a Tenochtitlan. Hubo un acueducto para llevar el agua al centro de la ciudad hasta que el venero se secó, a fines del siglo XIX. A orillas del manantial los Mexicas construyeron jardines, palacio y baños.

Cuando Cortés pretendió apropiarse del lugar, el bosque fue donado a la ciudad a perpetuidad por Carlos V, en 1530. Chapultepec fue amurallado desde tiempos virreinales y fue escenario de elegantes saraos. Sirvió de asiento a los poderes imperiales y republicanos. Aún hoy en los linderos de la primera sección se encuentran la Residencia Presidencial y sus Guardias.

La zona fue escenario de la Batalla del Molino del Rey y del asalto al Colegio Militar, cruel recuerdo de la Intervención Norteamericana. Desde entonces el colegio es antecedido por la H que se refiere a su Heroico desempeño.

El Imperio de Carlota y Maximiliano dejaría de tener un tinte romántico si no pudiéramos asomarnos a sus jardines, aposento y salones de El Castillo, utilizado entonces como Palacio Imperial.

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La primera sección concentra importantes museos y centros de difusión cultural; es destino de los más humildes paseantes domingueros quienes visitan, sobre todo, el zoológico. Es lugar de recreación de niños y jóvenes, familias y ancianos.

Referente necesario en el recreo y la educación, el bosque ha sido visitado por cada uno de los habitantes de la ciudad alguna vez en su vida, por numerosos visitantes del interior del país y por muchos extranjeros. Seis millones de visitantes llegan a la primera sección cada año, quince a sus tres secciones.

Caminar, montar bicicleta, trepar o remar, escuchar un concierto o mirar largamente un cuadro; aprender algo de historia o ver al cantante favorito es algo que se puede hacer aquí.

Descubrimientos Arqueológicos

La restauración del Castillo ha permitido una importante investigación arqueológica en el Cerro del Chapulín. En la ladera sur del cerro se encontraron restos humanos e instrumentos de más de 3 000 años. El cerro fue lugar de recreo desde tiempos de Izcóatl; sobre la roca de la ladera oriente hay restos de petroglifos con caras efigies de cuando menos tres monarcas y otros personajes notables, hechos para ser iluminados por el sol naciente.

En 1466, Moctezuma construyó un acueducto de dos vías que llevaba agua potable hasta la ciudad -uno llevaba el agua mientras el otro se saneaba y limpiaba; midió casi cuatro mil metros y tuvo 904 arcos. El trozo de acueducto de la Avenida Chapultepec, del que se conservaron unos arcos sobre la antigua Calzada Belén, es colonial; llevaba el líquido desde el manantial hasta la fuente del Salto del Agua, en el cruce del Eje Central e Izazaga.

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En el Baño de Moctezuma hubo temazcales, canales para acopio de agua, fuentes, cascadas artificiales, cajas de agua o contenedores, estanques de peces.

Museo Nacional de Antropología

El Museo Nacional de Antropología es el favorito de extranjeros y nacionales, recibe un millón doscientos mil visitantes al año. Este museo pretende dar una visión multicultural de nuestra historia y nuestra realidad presente. La planta baja cuenta con once salas y diez mil piezas; en la planta alta hay una colección etnográfica contemporánea.

Por la entrada del Paseo de la Reforma se ve un gran Tláloc, dios del agua. Fue traído desde Coatlinchán, Estado de México al inaugurar el Museo; era abril y hubo lluvias torrenciales fuera de temporada, que se atribuyeron a su espectacular llegada a la ciudad. El Museo Nacional de Antropología se inauguró en 1964.

Pasando esta entrada, se llega al un espacio abierto con un enorme paraguas que, en efecto recolecta y recicla el agua de lluvia. Bordeando este estructura están las salas. Al lado derecho se comienza el recorrido de cinco salas: Introductoria, Culturas del Altiplano, Teotihuacan, Toltecas y al fondo está la Sala Mexica.

Los monolitos sobresalen entre las dos mil piezas de la sala y se cuentan entre los favoritos la Piedra del Sol o Calendario Azteca, que pesa 24 toneladas y fue descubierto en 1790 al hacer obras de nivelación del Zócalo.

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La exhibición sigue del lado izquierdo con salas de Oaxaca, Golfo, Maya, Norte, y Occidente. El piso superior muestra escenas de los entornos cotidianos de las culturas indias contemporáneas de México: instrumentos, casas, atuendo -complementándolas con fotografías, artesanía y herramientas. Una visita atenta a este Museo lleva, por lo menos, un día entero.

El Castillo de Chapultepec

El Castillo ocupa el lugar donde el chapulín del toponímico se para sobre el cerro. Han ocupado la cima a través de los tiempos un santuario, una iglesia, un observatorio. Subir a pie vale la pena, perder el aliento se compensa al mirar el paisaje.

El Castillo comenzó a construirse en 1785. Fue planeado como residencia para el virrey o casa veraniega, debido a las epidemias y los tumultos que impedían la vida cortesana pacífica en Palacio Nacional. Había que vivir cerca de la ciudad, pero no dentro.

El virrey Gálvez muere sin terminar el Castillo, que acabó su hijo, el segundo virrey Gálvez. Nunca se habitó y más tarde fue subastado y adquirido por el Ayuntamiento de la Ciudad, dañado por un temblor.

En 1843 el Colegio Militar se mudó al Castillo y se le hicieron adaptaciones para que funcionara como tal; fue parte de un complejo de militar que incluyó una fábrica de pólvora y los destacamentos militares de Las Ataranzas y el Molino del Rey; por eso había allí cadetes durante la Intervención de Estados Unidos -no eran realmente niños, sino jovencitos. Varias veces volvió a funcionar como Colegio Militar.

Maximiliano y Carlota vivieron en el ala oriental del Alcázar a partir de 1864. Construyeron la Escalera de la Emperatriz y los jardines y las fuentes del Alcázar.

En 1872 se construyó en el centro del jardín del Alcázar una torre de 9 metros, que debía servir al Observatorio Astronómico, Meteorológico y Magnético. Se le conoce como Caballero Alto. Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz la utilizaron como Residencia Presidencial.

Durante el Porfiriato se planeó y rediseñó todo el Bosque, se instalaron los elevadores, la Escalera de los Leones y nuevos aposentos; se puso en el punto más alto de la torre un pararrayos.

Después de la Revolución, Venustiano Carranza manda demoler el Colegio Militar, muy dañado tras la Invasión y las guerras. Obregón, a principios de la década de los veinte, rediseño de la fachada poniente, y encargó al escultor Asúnsulo el monumento a los Niños Héroes de una de las terrazas.

El Alcázar, los jardines y el Museo fueron remozados recientemente. La nueva museografía añade el periodo que abarca desde el Porfiriato hasta la Revolución. El Museo se divide en dos secciones; una abarca desde la historia virreinal hasta principios de siglo XX, cuenta con once salas. La otra sección reproduce la vida de los diversos habitantes del Castillo: Sala de los Embajadores, Salón Chino, recámaras de Carlota y Doña Carmelita, Baño de la Emperatriz.

El Museo pretende dar una idea de la vida cotidiana. Hay una sección con los descubrimientos arqueológicos de Chapultepec, salas con estandartes y armas, atuendos, joyas, muebles, escenas pintadas, retratos de los virreyes.

Los jardines y terrazas permiten una vista panorámica de los alrededores que vale, por sí misma, la subida.

El Museo del Caracol

El Museo del Caracol -Galería de Historia- se construyó en 1960 sobre el antiguo picadero del Colegio Militar. Pedro Ramírez Vázquez es el autor de la notable arquitectura en forma de espiral, donde se desciende sin darse cuenta. La exposición permanente, La Lucha del Pueblo Mexicano por su Libertad, es un buen resumen, a través de maquetas y diagramas, de un siglo confuso de nuestra historia, de guerras, golpes de Estado, pronunciamientos y caos. Cubre desde finales del Virreinato hasta la Constitución de 1917. Apoyado con videos, figuras, maquetas, retratos nos conduce con luz y sonido al centro del caracol.

Los Bosques y la Revolución

Un gran suceso, que desde luego no era inevitable, la irrupción revolucionaria, en especial la rebelión agrarista con epicentro entre los pueblos de Morelos, sacaría a la luz profundas controversias sociales entre comunidades y haciendas que compartían los bosques desde hacía siglos. La revolución de 1910 -la primera revolución social moderna de occidente- cambió, a veces de manera drástica, los derechos sobre los bienes naturales. Los dramáticos acontecimientos que se vivieron en esta región durante los primeros años revolucionarios pusieron al desnudo cómo el statu quo solo conformaba un equilibrio inestable, una calma tensa susceptible de quebrarse.

Conflictos y Derechos

Entre las raíces del descontento destacan dos, perfectamente entrelazadas en el tiempo: los derechos diversos por los recursos del bosque, así como los agravios morales y de justicia, en especial el trato que leñadores, carboneros, pastores y otras gentes del común recibían de quienes ejercían su autoridad sobre ellos. Es posible que la historiografía mexicanista no le haya concedido la trascendencia debida a un personaje cuya importancia queda en manifiesta mediante esta investigación: el administrador de hacienda, nexo fundamental entre pueblos y fincas, que regía buena parte del trato diario con los del pueblo, así como las mil aristas de los derechos al bosque.

Tal y como sucedía desde hacía siglos, el roce de leñadores, pastores, carboneros y otros se escenificaba, no tanto con los dueños, sino con los diversos encargados del mando social.

El Bosque de Tlalpan

Para hablar sobre el origen del Bosque de Tlalpan , nos acercamos a Manuel Valdespino, cronista y apasionado de la historia de la Alcaldía Tlalpan, quien nos contó sobre Alberto Lenz, un ingeniero de origen alemán que llegó a México a mediados de la última década del siglo XIX para trabajar en la industria papelera por invitación de su compatriota Alberto Woern, quién acababa de adquirir la entonces famosa fábrica de papel de San Rafael en el Estado de México.

Valdespino cuenta a este diario que por el expertise que Alberto Lenz tenía sobre su industria, fue consciente de que requería grandes cantidades de materia prima para obtener la celulosa, por lo que fue adquiriendo grandes extensiones de tierra en la Marquesa, el Desierto de los Leones, en las faldas del Ajusco , así como “en los estados de Morelos, Guerrero y Estado de México donde se sembraron grandes bosques que luego de años se convirtieron en libros, cuadernos, bolsas, hojas de papel, envolturas de productos de uso diario, entre otros”, comenta el cronista.

Cuando Lenz compró la fábrica de Peña Pobre , los cerros Zacatepetl y Zacayuca, que se encontraban a las espaldas de la fábrica eran rocosos y con escasa vegetación, producto de la erupción del Xitle muchos años atrás y que dejó un ecosistema muy particular al sur de la ciudad.

El Bosque Actual

Una gran cantidad de dinero se ha invertido en el Plan Maestro para la Rehabilitación de la Primera Sección de Chapultepec. Rehabilitar el Bosque incluye descompactar el suelo, control de plagas nocivas, limpieza de lagos, nuevos sistemas de riego, nueva iluminación ornamental y mobiliario. Todos los visitantes podemos colaborar en el control de la basura y el ambulantaje: basta usar los botes indicados y no comprar a personas o en zonas no autorizadas.

Los bosques de las cuencas de los ríos Magdalena y Eslava son, aún hoy, a principios del siglo XXI, trascendentes por su valor ambiental, su alta biodiversidad y por ser la principal fuente de agua superficial de la ciudad de México.

Tabla de Visitantes al Museo Nacional de Antropología

Museo Visitantes Anuales
Museo Nacional de Antropología 1,200,000
Primera Sección de Chapultepec 6,000,000
Tres Secciones de Chapultepec 15,000,000

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