La depreciación de activos fijos es el reconocimiento sistemático del desgaste o pérdida de valor de los bienes que tu cliente usa para generar ingresos. En México, el contador debe llevar dos depreciaciones en paralelo: la fiscal que define el SAT en el Artículo 34 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) para calcular el ISR, y la contable que regula la NIF C-6 para reflejar el valor real del activo en los estados financieros.
Diferencias clave entre depreciación contable y fiscal
Es la primera gran distinción que debes aplicar como contador. La depreciación fiscal, denominada jurídicamente como deducción de inversiones, permite a las personas físicas y morales disminuir de forma paulatina el valor de sus activos fijos de sus ingresos acumulables. Mientras que la depreciación financiera se rige por las Normas de Información Financiera (NIF) con base en la vida útil estimada del bien, la depreciación fiscal se calcula aplicando de manera estricta los porcentajes máximos anuales autorizados por la Ley del ISR.
Tabla comparativa: Depreciación contable vs. fiscal
- Norma aplicable: NIF C-6 (Contable) vs. Arts. 31 al 38 de la LISR (Fiscal).
- Vida útil: Estimada por la empresa según uso real (Contable) vs. Definida por porcentajes máximos de ley (Fiscal).
- Actualización: No se prevé una actualización directa (Contable) vs. Obligatoria mediante INPC (Fiscal).
¿Cómo se calcula la depreciación fiscal paso a paso?
El cálculo de la depreciación fiscal en México sigue pasos obligatorios establecidos en la ley. Las inversiones únicamente se pueden deducir aplicando los por cientos máximos autorizados al Monto Original de la Inversión (MOI).
- Determinar el Monto Original de la Inversión (MOI): El MOI comprende el precio del bien, impuestos pagados, derechos, fletes, seguros y honorarios a agentes aduanales.
- Aplicar la tasa de depreciación anual: Los porcentajes máximos de deducibilidad varían de acuerdo con el tipo de bien y el sector industrial de la empresa.
- Ajustar por meses de uso: Tratándose de ejercicios irregulares, la deducción se efectuará en el por ciento que represente el número de meses completos del ejercicio en los que el bien haya sido utilizado, respecto de doce meses.
- Actualizar por inflación al cierre del ejercicio: Una de las mayores complejidades es que el monto deducible no permanece estático. La cuota de depreciación de cada mes debe actualizarse multiplicándola por el factor de ajuste correspondiente al periodo transcurrido desde el mes de adquisición hasta el último mes de la primera mitad del ejercicio.
La importancia de la actualización por INPC
La depreciación fiscal utiliza el método de línea recta y requiere tener capturados los Índices Nacionales de Precios al Consumidor (INPC). El factor de actualización se calcula dividiendo el INPC del último mes de la primera mitad del período de utilización en el año, entre el INPC del mes de adquisición del activo. No actualizar la depreciación por inflación es uno de los errores comunes que debes evitar, ya que la actualización con el INPC es obligatoria conforme al Art. 31 LISR.
Consideraciones sobre activos específicos y topes
Los automóviles tienen tope de deducción para depreciación: el Art. 36 fracción II LISR establece un límite de inversión deducible de $175,000 MXN. Para vehículos eléctricos o híbridos, el tope sube a $250,000 MXN. Respecto a la fecha de inicio, conforme al Art. 31 LISR, la depreciación inicia desde el mes siguiente al de la adquisición o desde el mes siguiente al inicio de uso, el que ocurra primero.
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Es importante resaltar que, en el caso de los terrenos, al pasar el tiempo, en lugar de perder valor por el uso, dichos bienes incrementan su valor, por lo que son activos no depreciables. Si el activo se daña o destruye, el saldo no depreciado se considera pérdida deducible en el ejercicio en que ocurra el siniestro, conforme al Art. 31 fracción IX LISR.
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