La humildad es una virtud humana que implica conocer y aceptar las propias debilidades y cualidades, y obrar en consecuencia. Es una virtud humana propia de quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones o debilidades, y obra en consecuencia. Su significado es el opuesto a la soberbia, y es una cualidad que define a aquella persona que reconoce la dignidad e igualdad de todos los seres humanos. Etimológicamente, humildad proviene de la palabra «humus», que quiere decir fértil, tierra. La humildad es justo lo contrario de la soberbia. Pero, también, es lo contrario a la modestia. Porque la humildad es verte al mismo nivel que los demás. Para la RAE la palabra humildad es “virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. Basados en este concepto podemos decir que la humildad es reconocer que somos nada ante tanta maravilla.
Cuando hablamos de qué es la humildad y cómo son las personas humildes, ¿a qué nos referimos realmente? ¿A un valor, una actitud, un rasgo de la personalidad, una virtud de la persona que la posee? En esta ocasión hablaremos de la importancia de la humildad como una virtud, los tipos, ejemplos y sus características, que nos permitirá crecer más como personas.
Definición y Rasgos Clave de la Humildad
Una persona humilde conoce sus capacidades y oportunidades, pero no busca destacarse de los demás ni tampoco tiene necesidad de ostentar a otros sus éxitos y logros. Se caracteriza por reconocer el propio esfuerzo, compartir las propias alegrías o derrotas y por valorarse a sí misma igual que a los demás. La humildad no implica dejar de tener en cuenta los logros o cualidades propias, sino reconocerlas al igual que a las equivocaciones y saber que todas las personas tienen tanto sus cualidades como defectos. Una persona humilde relativiza su papel en la sociedad, no se considera ni tan importante ni tan insignificante. Mantiene una actitud abierta y no defensiva ante los consejos y las correcciones. Sin embargo, ser humilde no implica dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como personas.
Las personas humildes son aquellas que quieren crecer y mejorar. Que reconocen que no lo saben todo. Las que saben decir “esto no lo sé”. La persona humilde está abierta a aprender de los demás para crecer y mejorar. Quien obra con humildad no se vanagloria de sus acciones. Además, si eres humilde, los prejuicios y la soberbia no podrán ser parte de tus actos y acciones. El ser humilde es, en cierta medida, empatía porque nos ponemos en la situación del otro para ayudarle y apoyarle en lo que desea para su vida.
Características de una Persona Humilde
Una persona humilde se distingue por los siguientes rasgos:
Lea también: Entendiendo el Patrimonio Contable
- Conoce sus propias capacidades y limitaciones: Una de las bases de la humildad es conocer las capacidades propias y el fruto o éxito que proviene del esfuerzo. Es importante disfrutar y compartir las habilidades o virtudes, sin que eso implique rebajar las capacidades o características ajenas. Así como conoce sus capacidades, la persona humilde sabe que siempre puede aprender.
- Reconoce y aprende de sus errores: La humildad reconoce la imperfección humana y, por lo tanto, la tendencia a la equivocación y al error. El error será siempre algo intrínseco a la naturaleza humana y, aunque en muchos casos no se pueda volver atrás, los errores pueden servir de enseñanza para el futuro. Reconocer las equivocaciones es un acto de humildad.
- Abierto a opiniones y críticas: Aceptar las ideas y opiniones ajenas, aunque no se esté de acuerdo con ellas. En muchos casos, una persona del círculo íntimo o alguien que conoce sobre una materia o disciplina puede corregir o aconsejar. Escuchan las diferentes opiniones y las toma en cuenta. Pero no las anteponen a las suyas propias.
- Estar dispuesto a escuchar a los demás: La escucha es fundamental para la vida en sociedad y para el desarrollo de vínculos genuinos y estables. Una persona humilde es aquella que sabe que todo ser humano tiene una forma individual de mirar el mundo y que se puede aprender de las opiniones e interpretaciones ajenas. La humildad posee una magnífica facultad y es la de que consideran la escucha atenta como una manera de acompañar al otro.
- Es agradecido: Una de las principales actitudes que refleja la humildad de una persona es la gratitud. Al agradecer, el individuo se reconoce parte de algo mayor y admite que hay cosas que están fuera de su control y alcance y que los beneficios recibidos deben ser agradecidos.
- No compite ni juzga: Una de las características de quien vive habitando el espíritu de la humildad es que no compite, no se le hará difícil ayudar a otro para que triunfe. La humildad se interesa por lo que el otro es o deja de ser, pero no juzga, tampoco se le hace indiferente. Una persona humilde no juzga ni le interesa denigrar de los demás, mucho menos hablar de la inferioridad del otro.
- No alardea ni se vanagloria: Hablar más de la cuenta o ponerse en el podio no hace parte de las personas humildes. La humildad no está diseñada para que hagan saber los logros obtenidos, no es importante verse más o mejor que los demás.
- Se ocupa de los demás: Se ocupa lo justo de sí mismo y dedica más tiempo a los demás. Destaca por su capacidad de apreciar el valor de las personas y de las cosas, respetando sus diferencias.
- Valora el trabajo y el esfuerzo: Valoran el trabajo y el esfuerzo. Tanto el suyo como el de los demás.
- Se expresa con asertividad: Al reconocerse al mismo nivel que los demás, dicen lo que quieren y necesitan de forma clara y directa.
Ejemplos de Comportamientos Humildes
La humildad se manifiesta a través de diversas acciones y actitudes diarias. Estos ejemplos ilustran cómo una persona puede vivir con humildad:
- Saber pedir disculpas: Uno de los actos en los que más se refleja una actitud humilde es a la hora de pedir disculpas. Cuando uno se equivocó, no actuó con responsabilidad o tuvo un olvido (entre otras causas), tiene la oportunidad de retractarse y pedir disculpas a quien corresponda.
- Perder el temor a cometer errores: La única forma de lograr objetivos es arriesgarse, sabiendo que el error es una posibilidad.
- Pedir ayuda cuando es necesario: Cuando se necesita la colaboración de otro u otros en los diferentes aspectos y ámbitos de la vida, es importante desarrollar el hábito de poder pedir ayuda (cuando se agotaron los esfuerzos o capacidades propias).
- Reconocer y agradecer la ayuda recibida: Muchas veces hay personas que ayudan a concretar metas u objetivos. En esos casos, es importante reconocer el aporte de estas personas y agradecerles por todo lo brindado.
- Admitir desconocimiento: Admitir cuando hay algo que uno no entiende.
- Pedir opinión a los demás: En momentos en los que se deben tomar decisiones o realizar alguna acción, se puede acudir a otras personas en las que se confíe para conocer su opinión.
- No compararse ni comparar a los demás: La humildad no implica dejar de tener en cuenta los logros o cualidades propias, sino reconocerlas al igual que a las equivocaciones y saber que todas las personas tienen tanto sus cualidades como defectos.
- Dar crédito a los verdaderos autores: Cuando se utiliza la idea o invento de una persona es importante saberlo y no hacer pasar por propias cosas que son ajenas.
- Saber perder: Saber perder en las diferentes circunstancias de la vida. Tanto ganar como perder son situaciones inevitables en la vida del ser humano.
- Compartir conocimientos: Una vez que se han aprendido determinadas cosas, se puede adoptar una actitud humilde cuando se es capaz de enseñar a aquellos que así lo quieran o necesiten.
- No alardear de los éxitos: Una persona humilde es aquella que conoce sus limitaciones, pero también sus cualidades y sus éxitos. No necesitarás alardear de lo que haces o lo que tienes.
- Tomar la iniciativa para ayudar: Cuando se presentan situaciones en las que alguien necesita un empujón, son las personas humildes, en su mayoría, quienes toman la iniciativa para ayudar.
- Fomentar relaciones humanas: La cercanía con las demás personas posibilita que las relaciones se humanicen y haya una mayor comprensión de lo que es y cómo vive el otro.
La Importancia de la Humildad para el Bienestar
La humildad es una de las virtudes más valoradas por la sociedad y es la base de otras virtudes como la generosidad, el compromiso y la solidaridad. Con la humildad podemos ser más objetivos en nuestros actos, nos permite además darle un valor a lo que somos y hacemos. Conocer la importancia de la humildad y sus tipos, es saber que trae felicidad a nuestra vida, con ella adquirimos la capacidad de desprendernos, entregar y recibir con amor.
La humildad te hace más feliz y exitoso. Solo, piensa por un momento. ¿Quién llegará antes a conseguir sus objetivos? Estas características de una persona humilde nos permiten ver cómo actúa la humildad cuando hace parte del ser y porque tiene tanta importancia. La razón es que cuando eres humilde todo es mejor y la forma de lograrlo es simple. La humildad te hace más feliz y exitoso.
El mayor problema de las personas que no practican la humildad es que, de una u otra manera, se sienten inseguros. Ya sea desde la soberbia o desde la modestia, la comparación con los demás les hace colocarse por encima o por debajo. Por eso, es tan importante practicar la humildad.
Cómo Reforzar la Humildad en el Día a Día
Lo primero, y más importante, para trabajar y reforzar la humildad es sanear la autoestima. Pero, para eso, antes hay hacer un ejercicio de reflexión y autodescubrimiento. Con el fin de conocernos y aceptarnos tal y como somos. De ese modo, si te sientes seguro y confías en ti mismo, te mostrarás tal y como eres. Con tus luces y tus sombras, con tus virtudes y tus defectos. Porque tú ya te reconoces como un ser completo y perfecto y no necesitas aparentar nada de nada.
Lea también: ¿Qué define a una auditoría externa? Características principales.
A partir de aquí, puedes reforzar la humildad con los pequeños actos del día a día:
- Adopta una mentalidad de crecimiento.
- Pide perdón y perdona.
- Intenta ser feliz y no tener razón. Exprésate con respeto, entendiendo que, puesto que somos diferentes, podemos tener opiniones y puntos de vista distintos. Expón tu argumento y respeta el de los demás sin intentar hacerle cambiar de idea. No vales más por tener razón.
- Muéstrate accesible y ponte al servicio de los demás. Colabora y ayuda a lo demás.
- Admira a los que ya lo hacen como a ti te gustaría. Busca referentes de humildad entre las personas de tu alrededor. Observa cómo se comportan y aprende de ello. Si quieres mejorar en algo tienes que aprenderlo.
- Agradece. Agradece todo aquello, o a aquellos, que la vida te pone por delante. Muestra respeto y valora lo que los demás hacen por ti.
Aprender a reforzar nuestra propia la humildad te ayudará a crecer como personal mucho más de lo que puedas pensar.
La Humildad en la Educación y la Familia
El ámbito idóneo donde inculcar la humildad, educar en valores, es la familia, y el momento más propicio recae en la infancia. Como cualquier otra virtud, se trasmite a través del ejemplo de los mayores. Dos elementos básicos para inculcar la humildad son el perdón y la gratitud. Existen muchas formas de lograrlo y, en el día a día, se presentan diversas ocasiones.
Así, por ejemplo, un padre que, tras juzgar o regañar injustamente a su hijo, reconoce su error y pide perdón, es un modelo positivo de humildad (no una amenaza a su autoridad, como algunos temen). Se puede enseñar a los hijos a valorar y respetar las cosas propias y ajenas (cuidando o prestando los juguetes), animarles a cumplir encargos en casa para hacer la vida agradable a los demás (poner una mesa, limpiar, ser ordenados) o no pavonearse cuando se logra un éxito en el colegio. Todas ellas son buenas ocasiones para mostrarles el camino hacia la humildad. Es importante también ayudar a los niños -y sobre todo a los adolescentes- a ponerse en el lugar de los demás. Si alguna vez se enfadan porque otro cometiera un error con ellos, la humildad les ayudaría a perdonar, pues sabrían que ellos mismos podrían equivocarse.
La Humildad desde Diferentes Perspectivas
Existen muchas definiciones de humildad, la mayoría pertenecientes a ámbitos del conocimiento como la ética, la teología o la antropología.
Lea también: Explorando las características de la administración tributaria
Humildad y la Perspectiva Espiritual
En determinados contextos, la humildad también puede referirse a la actitud de quien se somete a la autoridad de una instancia superior. La humildad es una de las virtudes que más subraya santa Teresa. Para santa Teresa la humildad otorga un sentido de la realidad propia, al reconocer la verdad personal y la verdad de Dios: lo que podemos nosotros y lo que Dios puede. Al entrar en relación con Dios, vamos descubriendo su amor y reconociendo que desea lo mejor para nosotros. Las relaciones cercanas como la familia, los amigos o la comunidad son regalos que Dios nos da para aprender a amar. El verdadero humilde reconoce las cualidades o fortalezas que tiene y sabe que son un medio para poder servir mejor a Dios, no para presumir o engrandecerse. La humildad, pues, llama a la conciencia de entender que los seres humanos somos todos iguales ante los ojos de Dios.
De hecho, el mayor ejemplo de humildad en la doctrina cristiana lo constituye la figura de Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros, este sentir que hubo también en Jesucristo, quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.
Tipos de Humildad
Este tipo de humildad tiene como base ver a todos por igual o como iguales, básicamente la de mayor importancia, es además la actitud que se tiene frente al dolor o las necesidades del otro. Esta tipología es utilizada por la sociedad cuando hace referencia a personas que provienen de estratos sociales bajos. En este caso tiene que ver con relaciones de poder, en donde la persona se define como humilde por su carácter de inferior o sumiso. De los tipos de humildad, esta, está conexa con la relación de la persona con un dios. En efecto, son muchas las maneras como se puede contextualizar, en todas sus definiciones tiene que ver con modestia, paciencia, moderación y docilidad. La humildad más que una virtud es un patrón comportamental en donde una persona deja de lado el ego y la soberbia, transformándolos en servicio y amor.
Citas Inspiradoras sobre la Humildad
El poder es peligroso a menos que tengas humildad. El hombre que piensa que puede vivir sin otros está equivocado; el que piensa que otros pueden vivir sin él, es aún más iluso. Una persona sarcástica tiene un complejo de superioridad que solo puede ser curado con la honestidad de la humildad. Estas frases que versan sobre las características de la humildad nos dejan bases y ejemplos, para comprender que la humildad, en todos sus tipos, es más que una virtud, es un estilo de vida de suma importancia.
