La coordinación se puede definir como la capacidad para realizar eficientemente los movimientos, de manera precisa, rápida y ordenada. Es decir, la coordinación es lo que nos permite mover de forma sincronizada todos los músculos implicados en una acción para realizarla de la manera más adaptada posible. Aunque la motricidad y el movimiento implican una gran cantidad de áreas cerebrales frontales, la principal estructura encargada de la coordinación es el cerebelo. Una mala coordinación puede impedir que vivamos con normalidad nuestro día a día.
Los problemas de coordinación pueden afectar la calidad de vida de una persona, limitando su capacidad para realizar actividades diarias con eficacia. Cuando los niños muestran una descoordinación notable en comparación con sus pares, y no alcanzan los hitos del desarrollo motor, podrían tener dispraxia, también llamada Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC).
Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC)
El Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC) es una condición crónica y prevalente del neurodesarrollo que provoca un impacto significativo en la habilidad del niño para aprender y para gestionar con soltura. Se caracteriza por un deterioro en la coordinación motora y en las habilidades cognitivas y psicosociales. Es un trastorno de la niñez que lleva a que se presente coordinación deficiente y torpeza. Una pequeña cantidad de niños en edad escolar tiene algún tipo de trastorno del desarrollo de la coordinación. Los niños con trastorno del desarrollo de la coordinación tienen problemas con la coordinación motora comparados con otros niños de la misma edad. Desde hace algunos años, el diagnóstico clínico de este problema es trastorno del desarrollo de la coordinación (TDC). Según diversos autores, la cifra de prevalencia varía del 2 al 30% de la población infantil. A lo largo del estudio de este trastorno se han utilizado diversas denominaciones que se refieren a características muy similares. También, en 2009 las investigaciones de Narbona, Crespo-Eguílaz y Magallón orientaron este trastorno bajo el nombre de trastorno del aprendizaje procedimental (TAP).
La deficiencia en la planificación motora interfiere con la capacidad de los niños de aprender habilidades motoras, pues es menos probable que reciban una retroalimentación que les permita aprenderlas y mejorar su capacidad de realizar tareas que son continuas o cotidianas. No solo disminuye la velocidad con que aprenden habilidades nuevas, sino que también la velocidad con que realizan tareas comunes como amarrarse los cordones de los zapatos. El inicio de los síntomas es en el período temprano del desarrollo.
Características Físicas y Síntomas de Problemas de Coordinación
Las dificultades de coordinación pueden manifestarse de diversas maneras. Algunos de los síntomas comunes en niños incluyen:
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- Torpeza.
- Retrasos en el desarrollo para sentarse, gatear y caminar.
- Problemas para succionar y deglutir durante el primer año de vida.
- Problemas con la coordinación motora gruesa (por ejemplo, saltar, brincar, pararse en un pie).
- Problemas con la coordinación motora fina o visual (por ejemplo, escribir, usar tijeras, amarrarse los cordones de los zapatos, golpear los dedos uno contra otro).
- Problemas para sujetar objetos.
- Tener una forma de caminar inestable.
- Chocar contra otros niños o tropezar con sus propios pies.
Los niños con trastorno del desarrollo de la coordinación se les caen cosas de las manos, las rompen o chocan contra ellas. Puede que tengan problemas para comer con una cuchara o para sostener un crayón. Cuando los niños en edad preescolar cantan “La pequeñita araña” o “Incy Wincy Araña”, no pueden hacer los gestos con las manos de la araña trepándose por la tubería. Suelen aparecer sutiles dificultades para participar con éxito en las tareas que se les van planteando durante los primeros años de vida. Con frecuencia, tienen problemas con lo que se llama “coordinación bimanual”, o coordinación entre ambos lados del cuerpo, como sostener el papel con una mano mientras usan un crayón para colorear con la otra, o agarrar un recipiente con una mano mientras con la otra sacas las palomitas o cereales que contiene. Se tambalean mucho, tropiezan y se caen. Por lo general, tienen problemas para mantener el equilibrio, saltar y dominar las actividades físicas.
En el caso de trastornos de la coordinación más amplios, la pérdida de coordinación impide a la persona afectada controlar la posición de los brazos y de las piernas, además de la postura. Por lo tanto, cuando caminan, dan pasos amplios y se tambalean y hacen movimientos amplios y en zigzag con los brazos cuando alcanzan un objeto. Los trastornos de la coordinación causan otras anomalías, como las siguientes:
- Ataxia: Se pierde coordinación muscular. Los afectados presentan una marcha inestable y pueden dar pasos amplios. Pueden necesitar agarrarse a los muebles y a las paredes para desplazarse.
- Dismetría: Las personas afectadas presentan dificultades para hacer movimientos a propósito. como, por ejemplo, intentar alcanzar algo. Por ejemplo, las personas con dismetría pueden llegar más allá del objeto al que apuntan.
- Disartria: No se articula bien al hablar y no se controlan las fluctuaciones en el volumen porque los músculos del habla están descoordinados. El movimiento de los músculos alrededor de la boca es exagerado.
- Habla escándida: El sujeto habla en un tono monótono, con tendencia a dudar al principio de una palabra o sílaba.
- Nistagmo: Cuando se observa un objeto, puede aparecer nistagmo. Cuando se produce nistagmo, los ojos se mueven de manera rápida y repetida en una dirección, para luego volver un poco más lentamente a su posición original.
- Temblor: La lesión del cerebelo también puede causar temblor cuando se intenta realizar un movimiento intencionado, como alcanzar un objeto (temblor intencional), o cuando se trata de mantener un miembro extendido en una posición determinada (temblor postural).
- El tono muscular disminuye.
- Problemas de equilibrio, habla y movimientos oculares.
- Debilidad muscular y síndrome de piernas inquietas.
Psicomotricidad y Tipos de Coordinación
Cuando hablamos de coordinación, es importante diferenciarla de la psicomotricidad. La psicomotricidad es un término más amplio, ya que incluye aspectos motores, cognitivos, sociales y afectivos. Por tanto, no hace sólo referencia a la destreza con la que se lleva a cabo el movimiento, sino que también contempla la conciencia del propio cuerpo, la lateralidad, los conceptos espaciales, etc. Así, podemos hablar de diferentes tipos de psicomotricidad y de diferentes tipos de coordinación de manera más o menos independiente.
Tipos de Psicomotricidad
La psicomotricidad normalmente se divide en dos tipos según los grupos musculares empleados. Cada tipo de motricidad va a requerir distintos tipos de coordinación. No obstante, esta capacidad siempre va a ser esencial en ambos:
- Motricidad gruesa: La motricidad gruesa hace referencia a los movimientos de grupos musculares grandes y generales (que implican la totalidad de nuestro cuerpo). Estos movimientos requieren más potencia que precisión, como podría ser el caso del desplazamiento, la posición y el equilibrio del cuerpo.
- Motricidad fina: La motricidad fina hace referencia al movimiento de grupos musculares pequeños y específicos (generalmente implican los músculos de la mano). Para llevarlos a cabo, hace falta más precisión que fuerza, como sería el caso de escribir, atarse los cordones, etc.
Tipos de Coordinación
Por otro lado, podemos hablar de diferentes tipos de coordinación en función de las partes de cuerpo implicadas en el movimiento y del órgano sensorial que aporte el feedback o retroalimentación. Los principales tipos son:
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| Tipo de Coordinación | Descripción | Relación con motricidad | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Coordinación Motriz | Capacidad de los diferentes músculos del cuerpo en función de lo que percibimos de todos nuestros sentidos. Se refiere a toda coordinación en su conjunto. | Principalmente Motricidad gruesa. | Se refiere a toda coordinación en su conjunto. |
| Coordinación Ojo-Mano (Viso-motora, Óculo-manual) | Capacidad de manejar las manos en función de lo que percibimos con los ojos. | Motricidad fina. | Teclear en el ordenador. |
| Coordinación Óculo-Pédica | Capacidad de manejar los pies en función de lo que percibimos con los ojos. | Motricidad gruesa. | Chutar una pelota. |
Causas de las Dificultades de Coordinación
Los trastornos de la coordinación son a menudo el resultado de una disfunción del cerebelo, la parte del encéfalo que coordina los movimientos voluntarios y controla el equilibrio. La disfunción del cerebelo provoca la pérdida de coordinación. Cualquier lesión del cerebelo produce descoordinación (ataxia). Sin embargo, la pérdida de coordinación puede estar causada por muchos otros trastornos. La mayoría de los trastornos que conllevan una alteración de la coordinación vienen dados por un daño en el cerebelo.
Las dificultades de coordinación pueden ser el resultado de diversas causas neurológicas. A continuación, se detallan algunas de las causas más comunes:
- Lesiones Cerebrales: Traumatismos craneoencefálicos pueden dañar áreas del cerebro responsables de la coordinación motora.
- Enfermedades Neurodegenerativas: Varias enfermedades, como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington y la esclerosis múltiple, afectan el sistema nervioso central y pueden causar dificultades en la coordinación.
- Ataxia: Es un término que se utiliza para describir una falta de coordinación muscular que puede tener varias causas. Puede ser hereditaria, adquirida debido a lesiones cerebrales o estar relacionada con trastornos cerebelares.
- Derrame Cerebral (Accidente Cerebrovascular): Puede dañar áreas del cerebro que controlan la coordinación y el equilibrio.
- Traumatismo Craneoencefálico: Cualquier tipo de traumatismo craneoencefálico puede tener un impacto significativo en la coordinación.
- Tumores Cerebrales: Pueden ejercer presión sobre áreas que controlan la coordinación.
- Infecciones del Sistema Nervioso Central: Algunas infecciones, como la encefalitis o la meningitis, pueden afectar el sistema nervioso central y causar problemas de coordinación.
- Trastornos Genéticos: Algunos trastornos genéticos, como la ataxia de Friedreich o la paraparesia espástica hereditaria, se caracterizan por dificultades de coordinación y debilidad muscular.
- Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA): Puede influir en la coordinación muscular a medida que progresa.
- Consumo excesivo y prolongado de alcohol: Lesiona permanentemente el cerebelo.
- Hipoactividad de la glándula tiroidea (hipotiroidismo).
- Carencia de vitamina E.
- Reacción autoinmunitaria: En personas con cáncer, el sistema inmunitario ataca al cerebelo.
- Ciertos medicamentos: Como los anticonvulsivos, especialmente en dosis elevadas. En tales casos, el trastorno puede desaparecer cuando se suspende el medicamento o la sustancia.
Ataxia de Friedreich y Ataxias Espinocerebelosas
La ataxia de Friedreich es un trastorno hereditario progresivo. La marcha se vuelve inestable entre los 5 y los 15 años de edad. Los movimientos de los brazos se vuelven descoordinados, y el habla es pastosa y difícil de entender. Muchos menores con este trastorno nacen con pie zambo, columna curvada (escoliosis) o ambas malformaciones. Los afectados por ataxia de Friedreich no sienten las vibraciones ni dónde están sus brazos y piernas (desaparece el sentido de la posición), y pierden los reflejos. La función mental se deteriora. El temblor, si existe, es leve. Suelen aparecer problemas cardíacos, que empeoran progresivamente. A medida que se acercan a la treintena, los afectados por ataxia de Friedreich pueden quedar confinados en silla de ruedas. La muerte, debida con frecuencia a una arritmia cardíaca o a una insuficiencia cardíaca, suele sobrevenir a mediana edad.
El gen para las ataxias espinocerebelosas es dominante. Hay muchos tipos diferentes de este tipo de ataxias. A nivel mundial, la ataxia espinocerebelosa tipo 3 (anteriormente llamada enfermedad de Machado-Joseph) puede ser la más común. Estos trastornos son progresivos, degenerativos, y muchas veces, finalmente fatales. Los síntomas de las ataxias espinocerebelosas varían según el tipo, pero la mayoría provocan problemas relacionados con los sentidos, debilidad muscular y síndrome de piernas inquietas, así como pérdida de la coordinación. Las ataxias espinocerebelosas son una causa común de temblores de intención. Las personas afectadas pueden presentar síntomas parecidos a los de la enfermedad de Parkinson (parkinsonismo), como los temblores y la rigidez muscular. Algunas personas con ataxias espinocerebelosas de tipo 3 presentan otros síntomas además de la pérdida de coordinación y los temblores. Los movimientos oculares pueden estar deteriorados, los músculos faciales y la lengua se pueden contraer de forma descontrolada y los ojos pueden sobresalir. Algunos sujetos tienen contracciones musculares involuntarias dolorosas (distonía) de larga duración (sostenidas).
Diagnóstico y Evaluación
El primer paso hacia la mejora es un diagnóstico preciso. Se deben descartar causas físicas y otros tipos de trastornos de aprendizaje antes de poder confirmar el diagnóstico. Un neurólogo especializado llevará a cabo una evaluación exhaustiva que puede incluir pruebas neurológicas, resonancias magnéticas o estudios de electroencefalograma para determinar la causa exacta de las dificultades de coordinación.
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El diagnóstico de los trastornos de coordinación se basa en los síntomas. El neurólogo comenzará por recopilar información médica detallada del paciente, incluyendo antecedentes médicos personales y familiares. Los médicos también practican una exploración clínica, incluyendo una exploración neurológica, para comprobar la presencia de trastornos que puedan causar los síntomas en la persona afectada. Se llevará a cabo un examen físico completo, con un enfoque especial en las funciones neurológicas. El neurólogo evaluará la fuerza muscular, los reflejos, el equilibrio, la coordinación y la sensibilidad en diferentes partes del cuerpo.
Dependiendo de los síntomas y hallazgos iniciales, el neurólogo puede realizar pruebas neurológicas específicas. Estas pruebas pueden incluir pruebas de coordinación, como el dedo-nariz-dedo y el talón-rodilla-tibia, para evaluar la precisión de los movimientos. En muchos casos, se realizarán estudios de imagen para obtener una visión más detallada del cerebro y del sistema nervioso. Esto puede incluir resonancias magnéticas (RM) o tomografías computarizadas (TC) para detectar lesiones, tumores u otras anormalidades. Se suele realizar una resonancia magnética nuclear (RMN) del encéfalo. En algunos casos, se puede realizar un EEG para evaluar la actividad eléctrica del cerebro. Esto es útil en el diagnóstico de trastornos neurológicos que afectan la coordinación. Cada vez se realizan más pruebas genéticas en personas que pueden tener antecedentes familiares de trastornos de coordinación.
El proceso diagnóstico del TDC se realiza mediante diferentes herramientas; entre ellas la más utilizada en diferentes países es el Developmental Coordination Disorder Questionnaire (DCDQ), que se usa para la detección de TDC en niños mediante un cuestionario para padres. Uno de los avances en el conocimiento del TDC y su apoyo diagnóstico para la población colombiana es el desarrollado en 2012 por el grupo de investigación «Cuerpo Movimiento» de la Universidad Autónoma de Manizales, en el cual se realizó el proceso de traducción, adaptación transcultural, validez y confiabilidad del DCDQ‘07 en idioma español para Colombia, que obtuvo el Cuestionario para el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (CTDC‘07) con adecuadas propiedades psicométricas. La MINIKID es una breve entrevista estructurada que explora para el diagnóstico de trastornos psiquiátricos del eje I del DSM-IV y la CIE-10.
Una vez completada la evaluación, el neurólogo podrá hacer un diagnóstico basado en los hallazgos y determinar la causa subyacente de las dificultades de coordinación. Este diagnóstico es esencial para desarrollar un plan de tratamiento personalizado.
Comorbilidad y Consecuencias Asociadas
El trastorno del desarrollo de la coordinación puede aparecer solo o junto con el trastorno de hiperactividad con déficit de atención (TDAH). También puede ocurrir con otros trastornos del aprendizaje, como los trastornos de la comunicación o el trastorno de la expresión escrita. En la mayoría de los casos hay comorbilidad con otras afecciones como el trastorno de la conducta, el trastorno del aprendizaje, los trastornos emocionales y el TDAH. La investigación ha encontrado una asociación estadísticamente significativa entre características de TDC y síntomas de TDAH, lo que indica que niños con dificultades en el desempeño motor también pueden sufrir dificultades de atención e hiperactividad.
El trastorno del desarrollo de la coordinación puede llevar a problemas de aprendizaje, autoestima baja (como resultado de la poca habilidad en los deportes y las burlas de los otros niños), lesiones repetidas y aumento de peso como resultado de no desear participar en actividades físicas, como los deportes. Los niños con trastorno del desarrollo de la coordinación tienen más probabilidades de tener sobrepeso que otros niños de su edad. Además, como les cuesta la escritura y el dibujo, comienzan a evitar este tipo de actividades y podrían evitar también las actividades físicas.
Otro riesgo a largo plazo es el aislamiento social, cuando los niños (y luego adolescentes y adultos) no se sienten a gusto participando en actividades que parecen oportunidades para el fracaso. Esta situación también crea tendencia a problemas de salud física, como alteraciones posturales, desequilibrio muscular, mayor riesgo de osteopenia, desacondicionamiento físico, baja tolerancia a la actividad física e incluso obesidad, e igualmente influye en la dimensión socioafectiva en tanto los niños con el trastorno tienden a motivación disminuida, aislamiento, problemas de conducta, ansiedad y cuadros de depresión, entre otros.
Tratamiento y Neurorehabilitación
Si es posible, se elimina o se trata la causa subyacente. Por ejemplo, si el trastorno de la coordinación se debe al uso del alcohol, se suspende su consumo. Si el trastorno está causado por una dosis alta de un medicamento, se reduce la dosis. Algunos trastornos subyacentes, como el hipotiroidismo y la carencia de vitamina E, reciben el tratamiento adecuado. La cirugía es beneficiosa en las personas con tumores cerebrales. No existe cura para los trastornos de coordinación hereditarios. En tales casos, el tratamiento se centra en el alivio de los síntomas. El riluzol puede ayudar a mejorar la coordinación a corto plazo.
Una vez que se haya identificado la causa subyacente, se puede diseñar un plan de tratamiento personalizado. La neurorehabilitación desempeña un papel crucial en la recuperación de la coordinación y el bienestar general. El objetivo del tratamiento para el trastorno de la coordinación es mejorar la coordinación motora.
La educación física y el entrenamiento motor perceptivo (combinar movimiento con tareas que requieren pensar como las matemáticas o la lectura) son las mejores formas para tratar el trastorno de la coordinación. Estimular la actividad física es importante para prevenir la obesidad. Usar una computadora para tomar notas puede ayudar a los niños que tengan dificultades para escribir.
Los tratamientos de neurorehabilitación pueden incluir:
- Terapia Física: Ejercicios específicos para mejorar el equilibrio y la fuerza muscular. La fisioterapia para problemas de coordinación mejora el control motor mediante ejercicios específicos. Los mejores ejercicios incluyen coordinación mano-ojo, equilibrio en superficies inestables y tareas motoras complejas. La terapia física neurológica es más efectiva, utilizando técnicas como el método Bobath y entrenamiento sensoriomotor. Los fisioterapeutas utilizan técnicas especializadas como el método Perfetti, PNF y ejercicios de coordinación dinámica.
- Terapia Ocupacional: Enfoque en actividades de la vida diaria para mejorar la coordinación y destrezas manuales. Los terapeutas ocupacionales que trabajan con niños primero identifican las tareas que les cuestan y luego las dividen en partes, si es necesario. A través de la práctica, desarrollan estabilidad y destreza en los músculos, así como al dividir las tareas complejas en pequeños pasos manejables. Cuando la escritura a mano es un desafío, se pueden usar apps que ayudan en la práctica de la escritura a mano, o adaptaciones como permitir el uso de un teclado o software de reconocimiento de voz. Los mejores resultados son producto de una intervención efectiva y una fuerte motivación.
- Terapia del Habla y del Lenguaje: Cuando las dificultades de coordinación afectan la comunicación oral.
Los fisioterapeutas pueden enseñar los ejercicios específicos que pueden ayudar a mejorar el equilibrio, la postura y la coordinación. Estos ejercicios pueden ayudar a que el sujeto camine con más normalidad y que viva de manera más independiente. Los terapeutas ocupacionales también pueden recomendar dispositivos para ayudar a caminar, comer y llevar a cabo otras actividades de la vida diaria. Se realiza un trabajo enfocado a mejorar las habilidades motoras, la participación y la autonomía en las actividades de la vida diaria. Además del trabajo sobre las actividades de la vida diaria, desde terapia ocupacional y bajo el enfoque de Integración Sensorial, es importante tener en cuenta el perfil sensorial del niño.
Es muy importante el manejo emocional, control y disminución de bloqueos y mejora de la autoestima. Durante todo el proceso es muy importante estar en coordinación con la familia. Los niños pasan la mayor parte del día entre el colegio y su casa, por esta razón, es en estos dos ámbitos en los que profesionales y familias tienen que ayudar al niño con estrategias y facilitando el ambiente y el entorno para potenciar la mejora de sus habilidades. Asimismo, es fundamental implicarles al máximo en este proceso.
Del mismo modo, las nuevas tecnologías como la realidad virtual y las plataformas de estimulación como NeuronUP nos abren un nuevo camino en la rehabilitación de los trastornos del neurodesarrollo. Los pacientes suelen experimentar mejoría desde las primeras sesiones, con una recuperación funcional completa en 4-8 semanas. Los primeros resultados suelen notarse entre 4-8 semanas, aunque la recuperación completa puede requerir meses.
El pronóstico del niño depende de la severidad del trastorno. Este trastorno no empeora con el tiempo. Con mucha frecuencia continúa hasta la edad adulta. Contacte a su proveedor de atención médica si está preocupado con respecto al desarrollo de su hijo. Las familias afectadas por esta enfermedad deben tratar de reconocer los problemas oportunamente y procurar que se les realice tratamiento. El tratamiento a tiempo conducirá al éxito futuro.
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