Quien fuera Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 2012 a 2017, el cardenal Gerhard Müller, ha publicado la que llama Declaración de Fe, en que expone puntos centrales de nuestra fe católica, como una respuesta ante la que califica como confusión en muchos sectores de la Iglesia.
Trayectoria Eclesiástica del Cardenal Müller
Hijo de un obrero, nacido en Maguncia, donde pasó gran parte de su juventud, se dedicó simultáneamente al sacerdocio y a una carrera universitaria en teología, que lo llevó también a las universidades de Múnich y Friburgo.
En 1977 defendió una tesis doctoral sobre el pastor protestante y gran resistente Dietrich Bonhoeffer, bajo la dirección del futuro cardenal Karl Lehmann, el muy influyente líder de los obispos progresistas alemanes.
Fue ordenado sacerdote para la diócesis de Maguncia el 11 de febrero de 1978 por el cardenal Hermann Volk; primero encargado de tareas pastorales en tres parroquias, capellán y profesor de bachillerato, fue nombrado en 1986 profesor de teología dogmática en la Universidad Louis-et-Maximilien de Múnich, una de las más prestigiosas del país.
Ha sido profesor invitado en numerosas universidades extranjeras y destaca especialmente por ser un gran conocedor del mundo hispánico.
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En octubre de 2002, por consejo del cardenal Ratzinger, Juan Pablo II lo nombró obispo de Ratisbona, en Baviera.
En 2007, su maestro y amigo Benedicto XVI lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe (2007) y de la Congregación para la Cultura (2009).
Encargado de la edición científica de la Opera Omnia de Benedicto XVI, es autor de más de 400 publicaciones científicas.
En julio de 2012, Benedicto XVI elevó a su discípulo al rango de arzobispo a título personal y, sobre todo, lo nombró prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el cargo de guardián del dogma que él mismo ocupó durante 25 años: una forma bastante clara de designarlo como su heredero intelectual.
Sin embargo, recibió la banda cardenalicia de diácono del papa Francisco en febrero de 2014.
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Contenido de la Declaración de Fe del Cardenal Müller
Teniendo como base el Catecismo de la Iglesia Católica, nos recuerda lo fundamental sobre el misterio de Dios uno y trino, revelado por Jesucristo, la Iglesia, el orden sacramental, la ley moral y la vida eterna.
Entre los puntos específicos resaltados por la declaración, se incluyen:
- Su negativa a que se dé la comunión eucarística a casados por la Iglesia divorciados por lo civil y que se han vuelto a casar.
- La no ordenación de mujeres.
- La confesión sacramental.
- Algunos puntos de moral sexual, como el aborto y la homosexualidad.
- Y la existencia del infierno.
Müller y el Pontificado de Francisco: Tensiones y Perspectivas
Prácticamente, la recepción de la banda cardenalicia del papa Francisco en 2014 sería lo último que el cardenal Müller recibiría del nuevo pontífice.
Tras un mandato de cinco años en el que no faltaron los enfrentamientos entre el pontífice y el prefecto del dicasterio antes llamado Suprema, no se le renovó en su cargo de prefecto de la Doctrina de la Fe, y se encontró así, a los 73 años, cardenal elector sin destino, lo que es una clara señal de desgracia, ya que los obispos se jubilan a los 75 años y los cardenales de la curia a los 80.
Algo que resultó verdaderamente sorprendente fue la no renovación del cargo del cardenal Müller.
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Luego de cinco años como cabeza de la CDF, el papa Francisco decidió no renovar su mandato, el cual finalizó el 2 de julio del 2017.
Según un reporte de InfoCatho, con fecha del 1 de julio, esta decisión "forma parte de un contexto crucial y delicado."
El cardenal Müller declaró públicamente su negación a interpretar Amoris Laetitia desde una perspectiva de discontinuidad con el Magisterio romano.
Como publicó Zenit el 1 de julio: "Su partida antes de la edad canónica de retiro ha ocasionado que muchas plumas comiencen a escribir al respecto, ya que todos los prefectos anteriores a él habían permanecido en el cargo, por lo menos hasta llegar a los 75 años de edad."
También se aventuró a proporcionar una nueva explicación, mencionando que "Esta acción también tiene lugar después de algunos meses de la renuncia de la irlandesa Marie Collins de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores (CPPM)."
En su carta de renuncia dirigida al papa, Marie Collins denunció "la falta de cooperación, particularmente de parte del dicasterio más involucrado con el tema del abuso sexual" calificándola de "vergonzosa."
Sin importar las teorías sobre las razones de la partida del cardenal Müller, podemos observar que el papa no creyó necesario mantenerlo en su cargo para llevar a una conclusión exitosa la decisión de regresar a la Fraternidad a la Declaración Doctrinal del 2012.
Está claro que no ha aceptado bien su exclusión de la CDF, que sin duda se debe en parte a incompatibilidades de carácter con el papa: este último no habría apreciado que Müller se diera a sí mismo la tarea de la "estructuración intelectual" de un pontificado que carecería de ella.
La Evolución de las Críticas del Cardenal Müller
Sus críticas al pontificado, antes moderadas, se han vuelto más duras con el tiempo, hasta el punto de que ahora aparece como el líder de los prelados «ultraconservadores», cardenales abiertamente críticos de Francisco, cuando en el momento de su nombramiento en Roma era visto como un conservador moderado.
Gran teólogo ratzingeriano, dotado de una verdadera potencia intelectual, hombre leal a Benedicto XVI, el cardenal Müller se presenta hoy como un verdadero opositor a Francisco, encarnando una línea alternativa muy conservadora e intransigente en cuestiones morales y de dogma, al tiempo que relativiza las orientaciones bergoglianas sobre los retos climáticos y migratorios.
Sin embargo, desde el principio, el cardenal Müller fue percibido como mucho más moderado: durante mucho tiempo fue cercano personalmente a algunos teólogos de la liberación latinoamericanos, y tuvo duras palabras contra los tradicionalistas de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y la misa tradicional en latín, antes de criticar duramente las restricciones que le impuso Francisco.
¿Müller vs. Francisco? Un Análisis de las Posturas
Sin embargo, no han faltado voces que califican este hecho como una descalificación del Papa Francisco, por la apertura de éste para replantear algunos puntos pastorales, no doctrinales, y para tratar con misericordia a quienes no viven de acuerdo con la doctrina y la praxis católica.
El relativismo doctrinal y moral no es cosa de estos tiempos del Papa Francisco, sino de muchos años atrás.
Basta recordar la declaración Dominus Iesus, cuando el cardenal Joseph Ratzinger era Prefecto de dicha Congregación.
El papa Francisco es totalmente ortodoxo en su doctrina, y de esto no me cabe ninguna duda.
Es plenamente fiel a la Sagrada Escritura y al Catecismo de la Iglesia.
Cumple su ministerio de confirmarnos en la fe católica.
Sin embargo, se esfuerza por resaltar la actitud misericordiosa de Jesús, que condena el pecado, pero tiene compasión de los pecadores.
Jesús es cumplidor de la Ley, pero nos hace ver que la ley central es el amor a Dios y al prójimo.
Jesús no es un escriba, sólo conocedor de la Ley, sino un Dios con corazón paterno y materno, cercano a los descartados.
Esa es la plenitud de la verdad de la Ley.
Muchos no ven contradicción entre las posturas del Papa y las del cardenal Müller, sino complementación.
Uno insiste en un aspecto, otro en el que no es contrario, sino complementario.
Ambos sirven a la Iglesia y a la humanidad, aportando su propia experiencia eclesial y su punto de vista pastoral.
Uno es alemán, el otro latinoamericano.
El Discernimiento Pastoral y Amoris Laetitia
Algo que ha recibido distintas interpretaciones es la posibilidad de aceptar o no a la comunión eucarística a casados divorciados vueltos a casar.
El Papa Francisco, en Amoris laetitia, nos pide a los pastores discernir casos y situaciones, para decidir lo conveniente.
No abre la puerta a todos, sino que insiste en escuchar y comprender a las personas, y no excluye categóricamente que la puedan recibir.
Dice el Papa: "A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que «no están excomulgadas» y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial. Estas situaciones exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas, y promoviendo su participación en la vida de la comunidad. "
"Un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones «irregulares», como si fueran piedras que se lanzan sobre la vida de las personas. Es el caso de los corazones cerrados, que suelen esconderse aun detrás de las enseñanzas de la Iglesia para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas… A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado -que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno- se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia. (En la nota marginal 351, agrega: "En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos… La Eucaristía no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles"). El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento, y desalentamos caminos de santificación que dan gloria a Dios. Recordemos que un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades. "
"En cualquier circunstancia, ante quienes tengan dificultades para vivir plenamente la ley divina, debe resonar la invitación a recorrer la via caritatis. La caridad fraterna es la primera ley de los cristianos (cf. Jn 15,12; Ga 5,14). No olvidemos la promesa de las Escrituras: «Mantened un amor intenso entre vosotros, porque el amor tapa multitud de pecados» (1 P 4,8); «expía tus pecados con limosnas, y tus delitos socorriendo los pobres» (Dn 4,24). "
Casos Prácticos de Acompañamiento Pastoral
Puedo compartir, al respecto, dos casos que he atendido.
Hace más de 30 años, antes de ser obispo, fui a celebrar una Misa exequial.
Una mujer, bañada en lágrimas, pidió confesarse, para poder comulgar, porque quería reconciliarse con su padre, el difunto, pues se consideraba culpable de haberlo hecho sufrir, al separarse del marido, con quien se había casado por la Iglesia, y estar ahora viviendo con otro hombre.
Desde luego le advertí que no era posible.
Sin embargo, su dolor era tan grande, y tanta su necesidad de reconciliarse con su padre, que la absolví y le di la comunión, por única vez, de lo cual ella estaba plenamente consciente.
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