El Informe global sobre la tuberculosis 2024 de la OMS proporciona una evaluación integral y actualizada de la epidemia de tuberculosis y de los avances en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad a nivel mundial, nacional y regional. La doctora Tereza Kasaeva, Directora General del Programa de Tuberculosis (TB) de la OMS, ha resumido el informe señalando que “revela una realidad sobrecogedora, y es que la TB ha vuelto a ser la enfermedad infecciosa que más muertes origina en el mundo.” A escala mundial, la tuberculosis es la principal causa de muerte por un patógeno infeccioso y figura entre las 10 primeras causas de mortalidad. Además, en 2024 fue la enfermedad más mortífera para las personas con infección por el VIH y una de las principales causas de fallecimientos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos.
La edición de 2024 del informe se basa principalmente, como es habitual, en datos reunidos por la OMS y suministrados por los ministerios de salud nacionales. El documento principal del informe se centra en las principales conclusiones y mensajes.
Panorama Epidemiológico Global Actual
Incidencia de la Tuberculosis
El aumento global del número de personas que enferman de TB (casos incidentes) que comenzó durante la pandemia de COVID-19 tiende a estabilizarse. El incremento global del número de personas que enferman de tuberculosis cada año ha comenzado a estabilizarse. En 2023 se diagnosticaron 8,2 millones de nuevos casos de enfermedad TB, frente a 7,5 millones en 2022, aunque se considera que existen al menos 2,6 millones adicionales de casos no diagnosticados y/o no registrados, considerándose por tanto que el número de personas que enfermaron de tuberculosis en 2023 fue de 10,8 millones, lo que equivale a 134 casos incidentes por 100.000 habitantes. Esto supone un pequeño aumento desde los 10,7 millones en 2022, aunque todavía muy superior a los 10,4 millones en 2021 y 10,1 millones en 2020. Sin embargo, la mayor parte de este aumento global de 2022 y 2023 refleja el crecimiento de la población. La tasa de incidencia de nuevos casos por 100 000 habitantes en 2023 fue de 134 (IC 95 %: 125-145), un aumento muy pequeño (0,2 %) en comparación con 2022. Se calcula que en 2024 contrajeron tuberculosis 10,7 millones de personas en todo el mundo: 5,8 millones de hombres, 3,7 millones de mujeres y 1,2 millones de niños.
Mortalidad por Tuberculosis
El número global de muertes causadas por la tuberculosis disminuyó en 2023, continuando con el descenso conseguido en 2022 después de 2 años de aumento durante los peores momentos de la pandemia del COVID-19. La tuberculosis causó aproximadamente 1,25 millones de muertes (IC 95 %: 1,13-1,37 millones) en 2023, incluyendo 1,09 millones entre personas VIH negativas y 161.000 entre personas con infección VIH. En 2024, 1,23 millones de personas murieron de tuberculosis, entre ellas 150 000 personas con infección por el VIH.
Distribución Geográfica y Demográfica
La tuberculosis está presente en todos los países y en todos los grupos de edad. La mayoría de los casos de tuberculosis en 2023 se produjeron en las regiones de la OMS del Sudeste Asiático (45 %), África (24 %) y el Pacífico Occidental (17 %), con proporciones menores en el Mediterráneo Oriental (8,6 %), las Américas (3,2 %) y Europa (2,1 %). En 2024, el mayor número de casos nuevos se registró en la Región de Asia Sudoriental de la OMS (el 34 %), seguida de la del Pacífico Occidental (el 27 %) y la de África (el 25 %). Alrededor del 87 % de los casos nuevos se concentraron en los 30 países con mayor carga. Ocho países registraron más de los dos tercios del total de casos: India, Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y la República Democrática del Congo. Dos tercios del total mundial ocurrieron en la India (el 25 %), Indonesia (el 10 %), Filipinas (el 6,8 %), China (el 6,5 %), el Pakistán (el 6,3 %), Nigeria (el 4,8 %), la República Democrática del Congo (el 3,9 %) y Bangladesh (el 3,6 %). Los cinco países más afectados concentraron el 55 % de los casos mundiales. Según el informe, el 55% de las personas que desarrollaron TB eran hombres, el 33% mujeres y el 12% niños y adolescentes. Más del 80 % de los casos y de las muertes se registran en países de ingresos bajos y medianos.
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En las Américas, a pesar de que aproximadamente 342.000 personas fueron diagnosticadas con tuberculosis en 2023, un aumento del 6,6% con respecto al año anterior, el número de personas que murieron a causa de la enfermedad ha comenzado a disminuir, en un 5,4% entre 2022 y 2023.
Datos Clave sobre la Tuberculosis (2023-2024)
| Indicador | Año 2023 | Año 2024 (Estimado) |
|---|---|---|
| Casos nuevos diagnosticados | 8,2 millones | - |
| Total de personas que enfermaron | 10,8 millones | 10,7 millones |
| Incidencia (por 100.000 hab.) | 134 | - |
| Muertes por TB (total) | 1,25 millones | 1,23 millones |
| Muertes por TB en personas VIH+ | 161.000 | 150.000 |
| Personas con TB-MDR/RR | 400.000 | - |
Desafíos en la Lucha contra la Tuberculosis
Tuberculosis Multirresistente (MDR/RR-TB)
Uno de los grandes retos actuales en el manejo de la TB es el incremento claro de cepas de Mycobacterium tuberculosis resistentes a fármacos. A nivel mundial, se estima que unas 400.000 personas desarrollaron TB multirresistente o resistente a rifampicina (MDR/RR-TB por sus siglas en inglés) en 2023. Pero, de las 400.000 personas que se estima que desarrollaron TB-MDR/RR, solo el 44% fueron diagnosticadas y tratadas en 2023. En 2023, las tasas de éxito del tratamiento de la tuberculosis sensible a los medicamentos se mantuvieron en el 88 % y para TB-MDR/RR se mejoró al 68 %. La tuberculosis multirresistente sigue siendo una crisis de salud pública y una amenaza para la seguridad sanitaria. Solo dos de cada cinco personas con tuberculosis farmacorresistente tuvieron acceso al tratamiento en 2024.
M. tuberculosis tiene la capacidad de desarrollar resistencia a los efectos de los fármacos. Así, su lenta capacidad de división y la dependencia en su crecimiento de las condiciones locales donde se desarrolla (como la presencia o ausencia de oxígeno y la dependencia del pH del medio) pueden ocasionar un estado de letargo o lactancia. Esta resistencia puede ser primaria (es decir se desarrolla en individuos que no han recibido previamente fármacos antituberculosos) o secundaria (adquirida cuando se desarrolla durante o tras haber recibido fármacos a los que previamente eran sensibles) y surge por un tratamiento previo incorrecto o mal cumplimentado. La TB resistente a fármacos es un importante problema mundial, con clara tendencia a aumentar, sobre todo en países en vías de desarrollo en los cuales la disponibilidad de medicación y los programas de la salud pública, cuando existen, no llegan a toda la población. Los inmigrantes provenientes de estos países pueden traer consigo microorganismos resistentes, lo que puede contribuir al aumento de la incidencia de casos de resistencia primaria en el país de acogida.
Brechas y Desafíos de Financiamiento
El Informe mundial sobre la tuberculosis 2024 de la OMS pone de relieve los progresos desiguales en la lucha mundial contra la TB, incluyendo desafíos persistentes como la importante falta de financiamiento. El financiamiento mundial para la prevención y atención de la tuberculosis se redujo aún más en 2023 y sigue estando muy por debajo de la meta. Los países de ingresos bajos y medios (PIBM), que soportan el 98% de la carga de TB, se enfrentaron a importantes déficits de financiamiento. Solo estuvieron disponibles 5.7 de los 22 mil millones de dólares establecidos como meta anual de financiamiento en 2023, lo que equivale apenas al 26% del objetivo mundial. El monto total del financiamiento de los donantes internacionales en los PIBM se ha mantenido en torno a los 1.1 a 1.2 mil millones de dólares anuales durante varios años. El Gobierno de los Estados Unidos sigue siendo el mayor donante bilateral para la tuberculosis. El informe subraya que una inversión financiera sostenida es crucial para el éxito de los esfuerzos de prevención, diagnóstico y tratamiento de la TB. A nivel mundial, la investigación sobre la TB sigue estando gravemente infrafinanciada, alcanzando solo una quinta parte de los 5 mil millones de dólares fijados como meta anual en 2022. Esto obstaculiza el desarrollo de nuevos diagnósticos, medicamentos y vacunas contra la TB.
Se necesitan US$ 22 000 millones al año para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la atención de la tuberculosis con el fin de alcanzar en 2027 la meta mundial acordada en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la tuberculosis celebrada en 2023. Como en el decenio anterior, la mayor parte del gasto en servicios relacionados con la tuberculosis en 2024 (el 82 %) provino de fuentes nacionales. En cifras absolutas, el Brasil, China, la India, la Federación de Rusia y Sudáfrica destinaron USD 3100 millones (el 64 %) del total de USD 4800 millones aportados por fuentes nacionales en los países de ingresos bajos y medianos. La financiación de los donantes internacionales ascendió a USD 1100 millones y, desde 2015, se ha mantenido casi todos los años entre 1100 y 1200 millones. En cuanto a la investigación y la innovación en tuberculosis, los USD 1200 millones destinados en 2023 siguen estando muy por debajo del objetivo mundial fijado en USD 5000 millones anuales, debido al bajo nivel general de inversión.
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Factores de Riesgo y Determinantes Sociales
Un número considerable de nuevos casos de tuberculosis se debe a 5 factores de riesgo principales: desnutrición, infección por VIH, trastornos por consumo de bebidas alcohólicas, tabaquismo (especialmente entre los hombres) y diabetes. Abordar esos problemas, junto con determinantes críticos como la pobreza y el PIB per cápita, requiere una acción multisectorial coordinada. Se estima que, en 2024, 0,97 millones de casos nuevos se debieron a la desnutrición, 0,93 millones a la diabetes, 0,74 millones a trastornos por consumo de alcohol, 0,70 millones al tabaquismo y 0,57 millones a la infección por el VIH.
Hay afecciones que pueden aumentar el riesgo de contraer la tuberculosis:
- la diabetes (exceso de azúcar en la sangre);
- un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, debido a la infección por el VIH);
- la desnutrición;
- el consumo de tabaco; y
- el consumo nocivo del alcohol.
En el contexto de la tuberculosis, hay un grupo concreto que corre un alto riesgo de desarrollar esta enfermedad y obtener peores resultados terapéuticos que la población general: las personas privadas de su libertad. Teniendo en mente estas cifras, es una decisión aplaudida que el Informe Mundial sobre la Tuberculosis 2023 cuente con una sección dedicada a la TB en las prisiones entre sus temas destacados. Con suerte, esto ayudara a concienciar sobre un problema de salud pública a menudo olvidado.
Avances, Estrategias y Objetivos Globales
Objetivos Globales y Recuperación Post-COVID-19
Los objetivos para 2030 del Programa “Estrategia Fin a la Tuberculosis” de la OMS y la ONU son una reducción del 90 % en el número de muertes causadas por tuberculosis y una reducción del 80 % en la tasa de incidencia de la enfermedad, en relación a los niveles de 2015. La erradicación de la tuberculosis es posible, pero solo con esfuerzos colectivos, los mismos que han salvado unos 75 millones de vidas desde el año 2000 según las estimaciones. No hemos alcanzado los objetivos globales establecidos en la primera reunión de alto nivel de la ONU sobre la TB para el periodo 2018-2022. Pero todavía estamos a tiempo de lograr los nuevos y ambiciosos objetivos de financiación acordados en la segunda reunión de alto nivel de la ONU sobre la TB.
La reducción de la mortalidad por TB desde 2022 y el lento aumento de la tasa de incidencia son el resultado de una mejora clara en el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis posterior a la COVID-19. La cobertura del tratamiento de la tuberculosis a nivel mundial parece haberse recuperado a niveles superiores a los previos a la pandemia, alcanzando una estimación del 75 % de los casos diagnosticados en 2023. En 2023, a nivel mundial, la brecha entre el número estimado de nuevos casos de TB y los notificados se redujo a unos 2,7 millones, bajando de los niveles de alrededor de 4 millones durante la pandemia de COVID-19 en 2020 y 2021. Esto es el resultado de importantes esfuerzos nacionales, regionales y mundiales para recuperarse de las interrupciones de los servicios de TB relacionadas con el COVID. La cobertura del tratamiento preventivo de la tuberculosis se ha mantenido para las personas que viven con el VIH y sigue mejorando para los contactos familiares de las personas diagnosticadas con TB.
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Mejoras en Diagnóstico y Tratamiento
Para hacer frente a la epidemia de TB, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace un llamado a los países para implementar urgentemente nuevas tecnologías y estrategias que permitan avanzar hacia la eliminación de la TB. Entre ellas, la aplicación de pruebas moleculares rápidas para detectar la enfermedad en la atención primaria de salud. Si bien el uso de estas pruebas ha aumentado del 40% al 48% a partir de 2022 y 2023, esto aún está lejos de la meta del 100%. La OPS también recomienda que los países de las Américas utilicen la radiografía asistida por IA para la detección activa de casos en las comunidades vulnerables y más afectadas, así como regímenes orales más cortos para el tratamiento y la prevención.
La OMS recomienda realizar una prueba rápida de diagnóstico como primer paso a todas las personas que presenten signos y síntomas de tuberculosis. Como prueba diagnóstica rápida, la OMS recomienda los ensayos moleculares y las pruebas que utilizan biomarcadores y se aplican en el lugar de atención. Todas estas pruebas son precisas y pueden proporcionar resultados iniciales que orienten las decisiones terapéuticas en un plazo de 48 horas tras la recogida de la muestra. Estas pruebas pueden contribuir de manera notable a detectar la enfermedad en una fase temprana y a diagnosticar casos de farmacorresistencia. El diagnóstico de las formas de tuberculosis resistentes a medicamentos, como la tuberculosis multirresistente, la asociada al VIH y la tuberculosis en la infancia, puede resultar complejo. La OMS recomienda tipos de muestras, pruebas y estrategias específicas para detectar estas formas de tuberculosis y aumentar así las probabilidades de que la detección sea temprana y precisa.
Las nuevas directrices de la OMS publicadas en 2022 priorizan un esquema oral de seis meses que combina bedaquilina, pretomanid, linezolid y moxifloxacino (BPaLM), o bedaquilina, pretomanid y linezolid (BPaL), como tratamiento de elección para los pacientes que cumplan los requisitos establecidos. A escala mundial, aproximadamente 34 000 personas con tuberculosis multirresistente o resistente a la rifampicina iniciaron un tratamiento con los esquemas más breves de 6 meses (BPaLM o la combinación de bedaquilina, delamanid, linezolid, levofloxacino y clofazimina) en 2024, lo que supone un aumento sustancial respecto de las 5653 tratadas en 2023 y las 1744 en 2022. La menor duración del tratamiento, el número más reducido de comprimidos y la elevada eficacia de este nuevo esquema pueden contribuir a aliviar la carga sobre los sistemas de salud y a ahorrar recursos valiosos para seguir ampliando la cobertura del diagnóstico y el tratamiento para todas las personas que los necesitan. La OMS recomienda ampliar el acceso a los tratamientos administrados exclusivamente por vía oral.
Tuberculosis y VIH
Las personas infectadas por el VIH tienen una probabilidad 12 veces mayor de enfermar de tuberculosis que las VIH-negativas. La tuberculosis es una de las principales causas de muerte entre las personas con VIH. La combinación de ambas infecciones es letal, ya que una acelera la evolución de la otra. En 2024 fallecieron unas 150 000 personas por tuberculosis asociada al VIH. Ese mismo año, el 82 % de las personas que enfermaron de tuberculosis presentaban infección por el VIH confirmada mediante una prueba de detección, lo que representa un ligero aumento respecto al 81 % registrado en 2023. La Región de África de la OMS soporta la mayor carga de tuberculosis asociada al VIH. Solo el 61 % de las personas con VIH que contrajeron tuberculosis en 2024 fueron tratadas con antirretrovíricos.
En 2004, la OMS recomendó por primera vez poner en marcha actividades conjuntas sobre ambas infecciones para reducir la morbimortalidad de la tuberculosis asociada al VIH. Estas actividades abarcan el tamizaje bidireccional y la prevención y el tratamiento de las infecciones y de las enfermedades. Se calcula que la ampliación del tratamiento de la tuberculosis y del tratamiento antirretrovírico desde 2005 ha evitado 9,8 millones de defunciones.
Naturaleza y Transmisión de la Tuberculosis
¿Qué es la Tuberculosis?
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo tuberculoso, una bacteria que suele afectar a los pulmones. Es una infección bacteriana, transmisible y prevenible, con una amplia variedad de manifestaciones, cuyo agente etiológico es el denominado bacilo de Koch. Se transmite por vía aérea cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe. Se trata de una enfermedad prevenible y curable. Se estima que alrededor de una cuarta parte de la población mundial se ha infectado por el bacilo tuberculoso. En general, las personas infectadas no se sienten enfermas ni contagian la enfermedad, pero entre el 5 y el 10 % acaban presentando síntomas y enferman de tuberculosis. Los bebés y los niños tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad si se infectan. La enfermedad tuberculosa suele tratarse con antibióticos y puede ser mortal si no se trata. En algunos países se administra la vacuna antituberculosa BCG (bacilo de Calmette-Guérin) a los bebés y los niños pequeños, que previene la muerte y los protege frente a las formas graves de esta enfermedad.
Síntomas Comunes
Los bacilos tuberculosos pueden multiplicarse en el organismo y afectar a varios órganos; en ese momento se considera que la persona tiene tuberculosis. Los síntomas pueden ser leves durante muchos meses, lo que facilita la transmisión inadvertida a otras personas. Los síntomas habituales de la tuberculosis son: tos persistente, a veces con sangre; dolor torácico; astenia; cansancio; pérdida de peso; fiebre; y sudores nocturnos. Estos síntomas dependen de la parte del cuerpo afectada: aunque habitualmente afectan a los pulmones, también pueden producirse en los riñones, el cerebro, la columna vertebral y la piel. Además, algunas personas con tuberculosis no presentan síntomas pero pueden transmitir la enfermedad.
Transmisión
La vía aérea es, con mucho, la más importante en la transmisión de la enfermedad. El mecanismo más habitual es la vía aerógena, sobre todo con las pequeñas gotas aerosolizadas de 1-5 micras de diámetro que son producidas por el paciente enfermo en actividades cotidianas como el habla, la risa y, sobre todo la tos; estas pequeñas gotas cargadas con pocos bacilos (entre 1 y 5 en cada gotita) son las que llegan al alvéolo, lugar donde encuentran las condiciones idóneas para su desarrollo. El contagio suele producirse a partir de un enfermo de tuberculosis pulmonar, bronquial o laríngea, que al hablar, reír, cantar, toser o estornudar expulsa al aire pequeñas partículas de secreciones respiratorias que contienen bacilos. El contacto íntimo con personas enfermas de tuberculosis respiratoria (baciloscopia positiva) aumenta al máximo el riesgo de infección. Respecto a los factores ambientales, la transmisión se facilita por habitaciones reducidas, mal ventiladas, aire recirculante y aire acondicionado en circuitos cerrados sin control sanitario. Al aire libre la transmisión es mucho más difícil.
Los pacientes con tuberculosis generalmente tosen de manera enérgica y expulsan gran cantidad de gotitas que contienen bacilos tuberculosos infecciosos en potencia. El riesgo de enfermar tras la infección tuberculosa está condicionado por una serie de factores, que exponemos a continuación.
Factores que condicionan la transmisión
La contagiosidad del foco depende de la fuente contagiante, de la intimidad del contacto y del tratamiento que recibe el foco.
- Fuente contagiante: Fundamentalmente transmiten la enfermedad los enfermos bacilíferos (frotis positivo en esputo), que son los responsables del 50% de las infecciones en sus convivientes menores de 15 años.
- Intimidad del contacto y su duración en el tiempo: Se ha demostrado que la intimidad del contacto y el tiempo de exposición son factores fundamentales en la transmisión de la enfermedad. Incluso en contactos de enfermos bacilíferos, sólo se infectan el 4% de los contactos extrafamiliares.
- Tratamiento que recibe el foco: Se estima que bastan 15 días de tratamiento con una pauta que incluya isoniacida y rifampicina para extinguir el riesgo de contagio, aunque persistan bacilos en el esputo demostrables mediante frotis positivo.
- Localización de la enfermedad: El riesgo de contagio se incrementa en presencia de cavitación pulmonar y laringitis tuberculosa.
El máximo riesgo de infección se presenta durante los primeros 4 años de vida, disminuye entre los 5 años y la pubertad y es muy reducido a partir de los 25 años. Dado que la inmunidad celular no se desarrolla completamente hasta pasados los primeros 6 meses de vida, la infección puede no ser revelada por la reacción tuberculínica. Otros factores relacionados con la infección son: la frecuencia de la tos, el volumen y la viscosidad del esputo y la educación en medidas de higiene.
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