Hay empresas que se hacen famosas por su valor agregado al cliente, los principios de su modelo de negocio, el capital de marca o lo disruptivas que pueden ser para acaparar el mercado. Pero hay otras que se destacan por ser exactamente lo contrario, problemáticas y polémicas.
En este nuevo caso de estudio, vamos a detallar la historia de un fraude monumental que llevó a Enron a la quiebra traicionando su ética profesional.
El mes de diciembre de 2001 comenzó con una noticia que hizo tambalear los mercados financieros y que dio lugar a una amplia controversia acerca de la fiabilidad de los estados financieros y de la independencia de las compañías de auditoría. El caso ENRON fue un desastre masivo que le costó millones de dólares en pensiones a los empleados y sacudió el mundo de la contabilidad, fue una tormenta perfecta de faltas éticas, desregulación, insuficiencia de gestión y la codicia pura (Nicholson, 2018).
ENRON se convirtió en el caso de corrupción más grande en la historia, representada en la mayor quiebra corporativa de Estados Unidos, tardando solo 24 días en irse a la quiebra. Se hundió tan rápido que quebró en cuestión de semanas, pero más que cifras, más que millones de dólares perdidos, lo que desató Enron fue una verdadera tragedia humana.
La ética empresarial es el conjunto de valores y principios que guían las acciones y decisiones de una empresa en el cumplimiento de los objetivos y responsabilidades hacia los clientes, colaboradores, proveedores, accionistas, la comunidad y el medio ambiente. También es parte de la ética empresarial el cumplimiento de las leyes y regulaciones aplicables, a fin de evitar sanciones y multas.
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Ascenso y Cultura Empresarial de Enron
Enron fue una compañía fundada en 1985 por Kenneth Lay, con sede en Houston (Texas), Estados Unidos, que se inició en el negocio de la transmisión y distribución de energía eléctrica y gas natural, pero con el tiempo se fue expandiendo a otros sectores energéticos. Durante la década del 90, Enron se convirtió en una de las empresas más exitosas e importantes de EE. Durante muchos años, Enron se destacó como una de las empresas más rentables en el mercado, con acciones que en el año 2000 se cotizaban en la bolsa alrededor de $90.
Enfocada en la comercialización de energía, Enron negociaba contratos de compra y venta de electricidad y gas natural en los mercados financieros. Mientras estuvo vigente, la empresa fue precursora en el uso de la tecnología de la información para el comercio de energía, y también fue una de las primeras en incorporar el comercio electrónico en su modelo de negocio.
Enron también se caracterizó por cultivar una cultura empresarial agresiva y competitiva, orientada a maximizar los beneficios y ocultar las deudas.
Enron parecía ser un paraíso, bajo la dirección de Skilling y con la implantación de un sistema de valoración a precio de mercado y más adelante a lo que él llamaría contaduría de valor futuro hipotético, no solo se agregarían millones de dólares al balance, sino que mostrarían al mundo entero de que ENRON se convertiría en la mejor apuesta del público en general pues el dinero es y siempre será una de las mayores motivaciones, dando saltos a pasos de gigante que tan solo días en que se volviera tan grande que si querías estar en el mercado tenías que hacer negocios con Enron.
Enron aumentaba cada vez más el precio de sus acciones lo que permitía que el mercado de valores los fuera consumiendo y así convencían a toda Norteamérica que eran los mejores, estimando un aumento de beneficios anuales de 10 a 15 %, así que toda la gente invertía su dinero en la compañía, y Enron en su afán de encontrar inversionistas no tardaba en ofrecer grandes primas a sus analistas por conseguir grandes negocios.
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Las Prácticas Contables Fraudulentas
La pregunta que nos surge es, ¿por qué la compañía recurrió a este artilugio tan ilegal? La cultura empresarial de Enron se caracterizaba por una obsesión por el crecimiento y la rentabilidad a cualquier precio. Los valores de la empresa basados en el crecimiento sin importar los medios ya habla por sí sola. Esta motivación principal fue lo que cegó los ideales de la compañía e impulsó a su gente a ir por izquierda manipulando la realidad con números falsos.
Enron empleaba lo que se conoce como «contabilidad creativa», una práctica que consiste en manipular los estados financieros para proyectar una imagen más favorable de la situación económica de la empresa, incluso si esta no era real. El fraude de Enron puso en evidencia la falta de transparencia y las prácticas contables engañosas que la empresa empleó para ocultar sus pérdidas y deudas.
Jeffrey Skilling, la cabeza de la contabilidad de Enron, con el beneplácito de los directivos, hacía ingresos ficticios, ponía a valor presente los flujos de negocios que no estaban materializados, lo que formaba parte de los beneficios de la firma energética. Como si de una persona sin autocrítica se tratara, la compañía se encargó de evitar hacer reportes de sus ingresos y los gastos reales, y en cambio, solo se preocupó por dejar reflejado los beneficios, que no eran tales.
La empresa utilizó técnicas contables complejas y poco transparentes para ocultar sus deudas y presentar una imagen falsa de éxito financiero. Enron desarrolló una serie de entidades de propósito especial (SPE) que eran utilizadas para mantener las deudas de la empresa fuera de los libros contables principales, lo que permitió que la empresa arrojara estados financieros falsos y engañosos.
En muchos casos del actual vivir, se sigue irrespetando el ideal popular que dice : “El bien común prevalece sobre los intereses particulares”, la muestra más fiel de este postulado se evidencia a lo largo del caso ENRON; donde estos falsos profetas (Kenneth Lay, Jeffrey Skilling y Andrew Fastow), predicaron principios e integridad ética, creando una falsa imagen de líderes, en donde le sacaban provecho personal a la situación, pasando por alto toda moral, construyendo una red de mentiras; en donde los afectados no conocían el problema que a futuro afrontarían, usando prácticamente como fachada la empresa Enron.
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Enron fue un cúmulo de errores, de cabos sueltos que nunca se solucionaron, que cada día era motivo más de especulaciones, aspectos tan formales y tan simples como mostrar los estados financieros al público dejaban al libre albedrío la idea de que tanta dicha no podía ser cierta, así lo menciona Nicholson (2018) Las empresas que cotizan en bolsa están obligadas a presentar sus estados financieros públicos, pero las finanzas de Enron eran un laberinto impenetrable de transacciones imaginarias que de cierta manera les servía para ocultar y enmascaraban su estado financiero real.
Pero, ¿es todo esto posible sin ayuda profesional contable? La respuesta es no. A la cabeza de este gran fraude no solo se encontraba un presidente astuto y un director general inteligente, que terminó no siéndolo tanto, sino un Director financiero Andrew Fastow quien se convirtió en la estrella y el salvador de la compañía, pues mientras Enron se sobrevaloraba y seguía anunciando beneficios al mundo, la realidad era que perdía liquidez y se estaba volviendo en una fantasía financiera con una deuda de 30.000 millones de dólares, pero Fastow, cómplice fiel de la situación, escondía esta deuda en empresas ajenas donde los inversores no podrían verla jamás.
Finalmente, la compañía también contó con la complicidad de las firmas de auditoría y calificación crediticia, que no realizaron un trabajo adecuado al revisar los estados financieros y las operaciones de la empresa. Sin embargo, la pregunta más importante es: ¿a dónde estaban los auditores? Esos que revisan y evalúan la gestión administrativa y financiera de las compañías, pues a ciencia cierta ya esto no es un secreto, nada de esto habría sido posible sin la colaboración de ellos en este caso, todo el mundo tenía su parte, hablo en términos de ganancias monetarias: los auditores, los abogados todos lo sabían pero ninguno se detuvo a masticar como decimos coloquialmente su respuesta, esto fue un sí a todo el fraude que se estaba generando día a día y que estaba a punto de desmoronarse. La compañía de contabilidad más grande y antigua de Estados Unidos y una de las cinco mayores compañías auditoras del mundo ARTHUR ANDERSEN había caído con Enron con una reputación por los suelos, pues con su ayuda se destruyeron todos los archivos en contra de ENRON.
No puedo concebir que en la mente de los mencionados empresarios no existiera el mínimo sentido de ética profesional, y peor aún, la cantidad de personas y entidades que conocían el tipo de sistema al que estaban sometiendo a una gran parte del país, participaran directamente en este fraude, de hecho el más polémico de la historia corporativa de los Estados Unidos, a cambio de una remuneración monetaria considerable.
Concibo que el sistema instaurado se mantuvo vigente durante tanto tiempo por la autonomía que adquirió y por la falta de control por parte del gobierno mismo. Creyeron que con su ingenio y sagacidad podrían engañar al sistema, y no tuvieron en cuenta varios factores que jugaban en su contra los denominados “chicos más listos del lugar”; aquí es donde el orgullo, la arrogancia y avaricia, juegan un papel sumamente importante en estos seres, que en su raciocinio no le dieron lugar a las posibles consecuencias que conllevaría la serie de decisiones erráticas, que tiempo después los aproximaría a la desgracia personal y colectiva por compartir el fin común del enriquecimiento propio a costas de la desgracia ajena.
La forma como estos actores modificaron la realidad es algo monumental, ya que lograron que parte de Enron, trabajadores y demás creyeran en el desarrollo exitoso de la misma, engañaron igualmente a todas las personas ajenas que ejercían interés en esta. Opino que montaron un acto teatral con precisión militar pero esto no le arrebata lo mentiroso, lo poco ético y hasta lo inescrupuloso al caso.
El Colapso de Enron y sus Consecuencias
Este desencadenó que en 2001 saliera a la luz un escándalo financiero masivo que reveló ganancias inexistentes y hasta inversores estafados. Enron terminó traicionando su ética empresarial desde el momento en que decidió ocultar los verdaderos registros financieros con números maquillados, engañando la confianza de las personas.
Cuando se hizo público el escándalo, los inversores perdieron miles de millones de dólares y finalmente la empresa se declaró en quiebra en diciembre de 2001.
Con el engaño en los informes, Enron pierde credibilidad en el sector financiero, y no solo no pudo recuperarse, sino que las excesivas deudas obligaron a la compañía a ir a la bancarrota. A esto hay que agregar la mala reputación generada por falsear los números de manera favorable.
| Indicador | Antes del Escándalo (aprox. 2000) | Después del Escándalo (2001) |
|---|---|---|
| Precio de la acción en bolsa | Alrededor de $90 | Tan solo $1 |
| Deudas acumuladas | No transparentado | $30.000 millones |
| Empleados afectados | - | Al menos 20.000 perdieron su trabajo |
Estos engaños financieros llevaron a que la acción en bolsa, que se cotizaba sobre los 90 dólares en el 2000, en un año pasara a costar tan solo un dólar, un 99 por ciento menos. Poco a poco fueron saliendo todos los fraudes financieros y se supo que la empresa acumulaba deudas de 30.000 millones de dólares y luego de declararse en bancarrota al menos 20.000 empleados perdieron su trabajo.
Andersen fue encontrado culpable por una corte de distrito de Estados Unidos, pero para cuando la Suprema Corte revocó la sentencia, ya la empresa había perdido a la mayoría de los clientes y caído en la quiebra.
Impacto y Reformas Regulatorias
Tras este escándalo financiero, en Estados Unidos y otros países se estableció jurídicamente que el auditor de las empresas debe ser independiente de su cliente, también se endurecieron los requisitos y las penas.
La Ley Sarbanes-Oxley, también conocida como SOX, es una legislación estadounidense aprobada en 2002 en respuesta a una serie de escándalos financieros de gran magnitud que sacudieron al país a finales de los años 90 y principios del nuevo milenio. SOX tiene como objetivo principal restaurar la confianza de los inversores en los mercados financieros estadounidenses. La necesidad de una ley como SOX se hizo evidente después de que los inversores sufrieran pérdidas millonarias debido a la manipulación de los estados financieros de varias empresas.
El caso de Enron también impulsó a la creación de nuevas normas contables. Las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera) son una consecuencia directa de la crisis de confianza generada por Enron. Por esta razón, se implementaron de manera obligatoria a nivel mundial para fomentar la transparencia en la información financiera.
Estas normas garantizan que las empresas reconozcan adecuadamente los ingresos, valoren sus activos de manera justa y adopten principios sólidos de gobierno corporativo y ética empresarial. Más allá de las posibles sanciones que una empresa pueda enfrentar por no cumplir con las NIIF, la falta de adherencia a estas normas puede llevar a una representación incorrecta de la situación financiera.
El escándalo tuvo un impacto profundo en el mundo empresarial, no sólo en términos de pérdidas económicas, sino también en la confianza del público en el sistema financiero. La historia de Enron es un claro ejemplo de cómo la falta de controles adecuados y la manipulación de información pueden llevar al colapso de grandes empresas.
El caso de ENRON es solo uno de los muchos eventos que ha subestimado la disciplina contable y que sin más decoro ha dejado esta profesión con poco prestigio, es cierto que durante la existencia de esta, la misma sociedad se ha encargado de depositar la confianza en los contadores profesionales bajo el compromiso de aplicar a cabalidad los principios del código de ética de su profesión a favor del interés público y de un trabajo de alta calidad (Ramírez, A. C. y Reyes, J. A. (2013)).
Los comportamientos deshonestos como los propiciados en el caso ENRON han llevado a estropear el prestigio y la credibilidad del contador público ante la comunidad y el gremio como tal, teniendo en cuenta que la contaduría busca beneficiar a la sociedad en general y a quienes requieren de la información contable en particular, por lo que la trascendencia de la conducta del contador es más que solo nombre, así lo afirma Ramírez & Reyes.
Debemos tomar en consideración que la infracción cometida no solo corresponde a las firmas de contadores, sino también a los profesionales contables dentro de la compañía, encargados de las finanzas.
La crítica a los auditores involucrados en una de las estafas más grandes en la historia nunca dejará de verse como una falla injustificable en vista de que el código ético da a conocer que se debe trabajar con idoneidad y profesionalidad. Y que como auditores deben exigir el cumplimiento de los códigos de ética. Utilizar la creatividad contable en beneficio de las Empresas y de la Sociedad en general, de manera positiva y no negativa, no auspiciar hechos delictivos, tener valor suficiente para denunciar irregularidades, de manera preventiva.
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