Descubre las Impactantes Causas y el Fascinante Origen Histórico de la Declaración Universal de los Derechos Humanospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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No cabe duda de que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es uno de los hitos fundamentales de nuestra historia. Dicha declaración ha pretendido ser el faro que guiase los pasos de la Humanidad desde aquel entonces. Los derechos humanos son “el reconocimiento de la dignidad inalienable de los seres humanos”. Libre de discriminación, desigualdad o distinciones de cualquier índole, la dignidad humana es universal, igual e inalienable. Estos derechos universales son inherentes a todos nosotros, con independencia de la nacionalidad, género, origen étnico o nacional, color, religión, idioma o cualquier otra condición. Varían desde los más fundamentales -el derecho a la vida- hasta los que dan valor a nuestra vida, como los derechos a la alimentación, a la educación, al trabajo, a la salud y a la libertad. Más allá del concepto mismo, los derechos humanos son expresados y definidos en textos legales, los cuales buscan garantizar la dignidad de los seres humanos y hacerla realidad.

Los Primeros Antecedentes de los Derechos Humanos

Echando un vistazo amplio hacia la Antigüedad, podemos encontrar el primer precedente en la conquista de Babilonia por parte de Ciro el Grande, en el 539 a. C. El Cilindro de Ciro es considerado, de hecho, la primera Declaración de Derechos Humanos de la Historia. En el año 539 a. C., los ejércitos de Ciro el Grande, el primer rey de la Persia antigua, conquistaron la ciudad de Babilonia. Pero sus siguientes acciones fueron las que marcaron un avance significante para el Hombre: liberó a los esclavos, declaró que todas las personas tenían el derecho a escoger su propia religión y estableció la igualdad racial. Éstos y otros decretos fueron grabados en un cilindro de barro cocido en lenguaje acadio con escritura cuneiforme. Conocido hoy como el Cilindro de Ciro, este documento antiguo ha sido reconocido en la actualidad como el primer documento de los derechos humanos en el mundo. Está traducido en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas y sus disposiciones son análogas a los primeros cuatro artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Desde Babilonia, la idea de los derechos humanos se difundió rápidamente por la India, Grecia y por último a Roma.

Podría decirse que la Carta Magna o la “Gran Carta” fue la influencia primitiva más significativa en el extenso proceso histórico que condujo a la ley constitucional actual en el mundo de habla inglesa. En 1215, después de que el rey Juan de Inglaterra violara un número de leyes y tradiciones antiguas con que se había gobernado Inglaterra, sus súbditos lo forzaron a firmar la Carta Magna, la cual enumera lo que después vino a ser considerado como los derechos humanos. Entre ellos estaba el derecho de la iglesia a estar libre de la intervención del gobierno, los derechos de todos los ciudadanos libres a poseer y heredar propiedades y que se les protegiera de impuestos excesivos. Estableció el derecho de las viudas que poseían propiedades para decidir no volver a casarse, y establece principios de garantías legales e igualdad ante la ley.

El siguiente hito reconocido en el desarrollo de los derechos humanos fue la Petición del Derecho, elaborada en 1628 por el Parlamento Inglés y enviada a Carlos I como una declaración de libertades civiles. El rechazo del Parlamento para financiar la impopular política externa del rey causó que su gobierno exigiera préstamos forzosos y que tuvieran que acuartelar las tropas en las casas de los súbditos como una medida económica. El arresto y encarcelamiento arbitrarios por oponerse a estas políticas produjo en el Parlamento una hostilidad violenta hacia Carlos y George Villiers, el primer duque de Buckingham.

El 4 de julio de 1776, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Declaración de Independencia. Su autor principal, Thomas Jefferson, escribió la Declaración como una explicación formal de por qué el Congreso había votado el 2 de julio para declarar la Independencia respecto a Gran Bretaña, más de un año después del estallido de la Guerra de la Revolución de Estados Unidos, y cómo la declaración anunciaba que las trece Colonias Americanas ya no eran parte del Imperio Británico. Filosóficamente, la declaración hace énfasis en dos temas: derechos individuales y el derecho de revolución.

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La Carta de Derechos de la Constitución de EE.UU., escrita en el verano de 1787 en Filadelfia, es la ley fundamental del sistema federal estadounidense y es un documento histórico del mundo occidental. La Carta de Derechos protege la libertad de expresión, la libertad religiosa, el derecho de tener y portar armas, el derecho de reunirse y la libertad de petición. También prohíbe la búsqueda e incautación irrazonable, el castigo cruel e inusual y la autoincriminación obligada. Entre las protecciones legales que brinda, la Declaración de Derechos le prohíbe al Congreso pasar ninguna ley respecto al establecimiento de religión y le prohíbe al gobierno federal privar a cualquier persona de la vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal.

En 1789, el pueblo de Francia causó la abolición de una monarquía absoluta y creó la plataforma para el establecimiento de la primera República Francesa. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 proclama que a todos los ciudadanos se les deben garantizar los derechos de “libertad de propiedad, seguridad y resistencia a la opresión”. Argumenta que la necesidad de la ley se deriva del hecho de que “…el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, tiene sólo aquellos límites que aseguran a los demás miembros de la misma sociedad el goce de estos mismos derechos”. El texto de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 está inspirado en el texto de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

La Segunda Guerra Mundial y el Impulso para una Declaración Universal

La violencia desatada en el periodo que abarca de 1939 a 1945 había dejado incontables ciudades en ruinas por los continentes europeo y asiático. Millones de personas (combatientes y civiles) habían muerto y otros tantos se habían quedado sin hogar o estaban a punto de fallecer a causa del hambre. Luego de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional decidió bosquejar una carta de derechos que afirmara los valores defendidos en la lucha contra el fascismo y el nazismo. Este documento fue una respuesta a las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial y marcó un compromiso global con la dignidad humana, estableciendo principios que sirvieron como cimientos para tratados internacionales y legislaciones nacionales que buscan proteger la igualdad y la justicia.

Como respuesta a la Segunda Guerra Mundial, el 24 de octubre de 1945 nacía la ONU, una organización que surgió para reemplazar a la fallida Sociedad de Naciones, que había nacido en 1919 tras la Primera Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial y la creación de las Naciones Unidas, la comunidad internacional se comprometió a no permitir nunca más atrocidades como las sucedidas en ese conflicto. En 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas - uno de los principales organismos de la ONU - aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, fue el resultado de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial.

El Proceso de Redacción y Adopción de la DUDH

El documento que más tarde pasaría a ser la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) se examinó en el primer período de sesiones de la Asamblea General, en 1946. La Asamblea revisó ese proyecto de declaración sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales y lo transmitió al Consejo Económico y Social para que lo "sometiera al análisis de la Comisión de Derechos Humanos y que ésta pudiera preparar una carta internacional de derechos humanos".

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La Comisión, en su primer período de sesiones, celebrado a principios de 1947, autorizó a sus miembros a formular lo que denominó "un anteproyecto de Carta Internacional de Derechos Humanos". El armado de dicha carta fue confiado a un comité presidido por Eleanor Roosevelt y compuesto por miembros de 18 países. Eleanor Roosevelt, la viuda del Presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, presidió el Comité de Redacción de la DUDH. Era abril de 1945. La guerra había terminado y la nueva Comisión, bajo la presidencia de Eleanor Roosevelt, había sido capaz de atraer la atención de todo el mundo. Eleanor Roosevelt, representante de Estados Unidos y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, dio la bienvenida al profesor Vladimir M. Koretsky, representante de la URSS, a la tercera sesión de la Comisión el 9 de junio de 1947. La Comisión de Derechos Humanos estaba integrada por 18 miembros de diversas formaciones políticas, culturales y religiosas.

Junto a ella se encontraban René Cassin, de Francia, quien redactó el primer proyecto de la Declaración, el Relator de la Comisión, Charles Malik, del Líbano, el Vicepresidente, Peng Chung Chang, de China, y el Director de la División de Derechos Humanos de Naciones Unidas, John Humphrey, de Canadá, quien preparó la copia de la Declaración. La Comisión se reunió por primera vez en 1947. El Dr. Chang era un pluralista y mantenía de una manera encantadora que existía más de un tipo de realidad concluyente. La Declaración, decía, debería reflejar ideas que no se identificaran únicamente con el pensamiento occidental y el Dr. Humphrey tendría que saber aplicar un criterio ecléctico. Su comentario, aunque dirigido al Dr. Humphrey, en realidad estaba dirigido al Dr. Malik, quien no tardó en replicar explicando detenidamente la filosofía de Tomás de Aquino. La versión definitiva redactada por René Cassin fue entregada a la Comisión de Derechos Humanos, que estaba sesionando en Ginebra.

El primer proyecto de la Declaración se propuso en septiembre de 1948 y más de 50 Estados Miembros participaron en la redacción final. El texto final es pragmático, resultado de numerosos consensos políticos, de manera tal que pudiera ganar una amplia aprobación. La Declaración Universal de Derechos Humanos fue adoptada por la tercera Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948 en París. En su resolución 217 A (III) del 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General, reunida en París, aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Proclamada el 10 de diciembre de 1948, motivo por el que en esa jornada se conmemora el Día de los Derechos Humanos, esta declaración supuso un hito en la protección de esta materia. Percibí con claridad que estaba participando en un evento histórico verdaderamente significativo, donde se había alcanzado un consenso con respecto al valor supremo de la persona humana, un valor que no se originó en la decisión de un poder temporal, sino en el hecho mismo de existir - lo que dio origen al derecho inalienable de vivir sin privaciones ni opresión, y a desarrollar completamente la propia personalidad. El texto completo de la DUDH fue elaborado en menos de dos años. Ninguno de los 56 miembros de las Naciones Unidas votó en contra del texto, aunque Sudáfrica, Arabia Saudita y la Unión Soviética se abstuvieron. Ocho naciones se abstuvieron de votar, pero ninguna votó en contra.

Contenido y Principios Fundamentales de la DUDH

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es el documento que establece, por primera vez, los derechos humanos que deben ser protegidos en el mundo entero. Según explica la propia organización supranacional, con este documento se consagran “derechos inalienables que toda persona tiene como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. La Declaración fue aprobada por los 58 Estados que en 1948 constituían la Asamblea General (en la actualidad la ONU cuenta con 193 Estados), y se compone con un preámbulo y 30 artículos, que recogen derechos de carácter civil, político, social, económico y cultural.

La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “la maternidad y la infancia tienen derechos a cuidados especiales y asistencia” y describe la familia como “la unidad grupal natural y fundamental de la sociedad”. Aunque los niños son rara vez mencionados en este texto, es de todas maneras un documento significativo y su impacto en todos los seres humanos, incluyendo los niños, es lo que hace a esta Declaración tan importante. La Declaración contiene 30 derechos y libertades que pertenecen a todas las personas y que nadie nos puede arrebatar. Los derechos que se incluyeron siguen siendo la base del derecho internacional de los derechos humanos. Los 30 derechos y libertades contenidos en la DUDH incluyen el derecho a no ser sometido a tortura, el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la educación y el derecho a buscar asilo. La Declaración incluye derechos civiles y políticos, como los derechos a la vida, a la libertad y a la vida privada.

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El primer artículo de la declaración dice literalmente: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” La propuesta inicial de este artículo, que parecía iba a ser definitiva, hablaba de que “todos los hombres nacen libres e iguales”, aunque la representante de la India, Hansa Mehta, consiguió que la redacción definitiva fuera más inclusiva al referirse a “todos los seres humanos”.

El principio de universalidad de los derechos humanos es la piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos. Esto supone que todos tenemos el mismo derecho a gozar de los derechos humanos. Este principio, como se recalcó primero en la Declaración Universal de Derechos Humanos, se repite en numerosas convenciones, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos humanos. Los derechos humanos son inalienables. No deberían suprimirse, a excepción de situaciones concretas y conforme a un procedimiento adecuado. Todos los derechos humanos son indivisibles e interdependientes. Esto significa que un conjunto de derechos no puede disfrutarse plenamente sin los otros. Por ejemplo, avanzar en los derechos civiles y políticos facilita el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales.

Todos los derechos humanos tienen la misma importancia y todos los gobiernos deben tratarlos de un modo justo y equitativo, en los mismos términos y con el mismo énfasis. Así, no importa las distinciones que hagan las personas, hay un solo principio básico que subyace en todos los derechos contenidos en la DUDH: que todos los seres humanos tienen los mismos derechos inalienables. No puede haber distinción de ninguna clase, como raza, color, sexo, orientación sexual o identidad de género, idioma, religión, opinión política o de cualquier otro tipo, origen nacional o social, fortuna, nacimiento y cualquier otra situación. La DUDH también nos muestra que los derechos humanos son interdependientes e indivisibles. Los 30 artículos de la Declaración tienen la misma importancia. Nadie puede decidir que unos son más importantes que otros.

Impacto y Legado de la Declaración

La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, fue el primer documento legal en establecer la protección universal de los derechos humanos fundamentales. Cumplió 70 años en 2018 y sigue siendo la base de toda ley internacional de derechos humanos. Sus 30 artículos ofrecen los principios y los bloques de las convenciones de derechos humanos, tratados y otros instrumentos jurídicos actuales y futuros. La Declaración, junto con el Pacto Internacional de derechos civiles y políticos y el Pacto Internacional de derechos económicos, sociales y culturales, conforman la Carta Internacional de los Derechos Humanos.

La declaración ha inspirado y allanado el camino para la adopción de numerosos tratados de derechos humanos, aplicados de forma permanente tanto en el ámbito mundial, regional y nacional. El impacto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se ha visto reflejado en la creación de instrumentos jurídicos internacionales vinculantes, como los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptados en 1966. Como curiosidad, podemos aportar el dato de que la Declaración Universal de los Derechos Humanos ostenta el Récord Guinness de ser el documento oficial más traducido del mundo, disponible en más de 500 idiomas.

En México, la Declaración Universal de los Derechos Humanos ha sido una referencia fundamental para la construcción de un marco jurídico e institucional que promueva y proteja los derechos fundamentales. Su implementación se ha visto reflejada en reformas constitucionales, como la de 2011, que reconoció la jerarquía de los tratados internacionales en materia de derechos humanos, así como en la creación de instituciones clave como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). México ha demostrado un firme compromiso con la protección y promoción de los derechos humanos a través de la ratificación de diversos tratados internacionales. El país ratificó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en 1981, comprometiéndose a garantizar derechos fundamentales como la libertad de expresión, el derecho a un juicio justo y la participación política. Asimismo, en el mismo año, ratificó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, enfocado en asegurar derechos como la educación, la salud y condiciones laborales justas. Además, en 2007, México ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, reafirmando su compromiso con la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos.

Actualmente, la Declaración sigue siendo un documento vivo. El legado de la Declaración Universal nos reta a pasar a la ofensiva. Exige que resistamos los ataques globalizados, transnacionales y localizados contra los derechos. La DUDH es la piedra angular de los derechos por los que Amnistía Internacional y los siete millones de personas que integran su base de poder luchan día sí, día también, investigando y denunciando abusos contra los derechos humanos dondequiera que se cometan. Cada mes de diciembre, simpatizantes de Amnistía de todo el planeta escriben millones de cartas y actúan en favor de personas cuyos derechos humanos fundamentales han sido atacados. Amnistía Internacional es un movimiento global de más de 7 millones de personas que se toman la injusticia como algo personal.

Retos Actuales

A día de hoy, la pobreza es una triste realidad para tres cuartas partes de la población mundial. Las guerras siguen desatándose a lo largo de todo el globo y se cobran víctimas a diario. La libre circulación de personas y el derecho al asilo están siendo cuestionados más cada día. Además, la mujer sigue sufriendo un papel subalterno del hombre. No podemos dejar que los 30 artículos de la Declaración Universal se conviertan en papel mojado. Es imperativo que recuperemos el rumbo hacia aquella Humanidad que se soñó París en 1948. La conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos no solo es una oportunidad para reflexionar sobre los avances logrados, sino también un llamado a la acción para enfrentar los retos pendientes. En México, garantizar que los derechos humanos sean una realidad tangible para todas las personas sigue siendo una tarea fundamental, especialmente para aquellos grupos que enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad, como las personas con discapacidad, las mujeres, las comunidades indígenas y la población migrante.

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