Los descubrimientos de grandes yacimientos paleontológicos, a menudo denominados "cementerios de dinosaurios", proporcionan una visión sin precedentes de la vida prehistórica en la Tierra. Estos sitios, donde se acumulan miles de restos fósiles, son fundamentales para comprender la evolución de las especies, sus ecosistemas y los eventos catastróficos que marcaron el final de eras geológicas. A lo largo del mundo, investigadores han desenterrado verdaderos tesoros que han posicionado a ciertas regiones entre los primeros lugares mundiales en riqueza fósil y en trabajo de investigación.
Descubrimientos en Coahuila, México: Un Ecosistema Diversificado
Investigadores mexicanos y alemanes encontraron en el Desierto Cuenca de Parras de Coahuila, cerca de Saltillo, un cementerio de dinosaurios. Un grupo de paleontólogos encabezados por un mexicano y dos alemanes, descubrieron fósiles de dinosaurio en el desierto de la Cuenca de Parras del estado de Coahuila. El grupo interdisciplinario de los Museos del Desierto y de Historia Natural de Karlsruhe, y de la Universidad de Heidelberg realizaron el hallazgo de evidencias fósiles. Desde el 15 de septiembre, un grupo de 10 personas liderado por el geólogo Héctor Rivera Sylva del Museo del Desierto de Saltillo, se dieron a la tarea de explorar el yacimiento paleontológico de Las Águilas, en el poblado de Porvenir de Jalpa. Durante 10 días, a partir del 15 de septiembre, estuvieron encabezados por el mexicano Héctor Rivera así como por Wolfgang Stinnesbeck y Eberhard Frey en representación de Alemania.
El tesoro que han encontrado en un área de 50 por 200 metros son al menos los restos de 14 dinosaurios y cerca de esa zona, los restos de 15 especies más. "No conozco otro sitio en el que se puedan encontrar tantos dinosaurios en un sólo lugar", expresó el paleontólogo alemán Wolfgang Stinnesbeck de la Universidad de Heidelberg. Todas estas evidencias tienen una antigüedad de 72 millones de años aproximadamente.
Un Elasmosaurio de Agua Dulce y Otras Sorpresas
La expedición ya arrojó el primer resultado que se trata de la primera evidencia para el mundo de un reptil marino del tipo ‘Elasmosaurio’ que incursionó en agua dulce. Los restos fósiles (falanges) del Elasmosaurio vivió hace más de 72 millones de años, tradicionalmente ubicado en sedimentos marinos, fueron encontrados en un cementerio junto con cocodrilos, tortugas, y coprolitos en otro hábitat al que tradicionalmente frecuentaba, destacó. Este ejemplar era un juvenil que estaba viviendo en agua dulce, y posiblemente las crías de elasmosaurios entraban en cuerpos de agua dulce para evitar la depredación que sufrían de especies mayores. Posiblemente, el Elasmosaurio juvenil incursionó en agua dulce buscando alimento, observando un comportamiento similar al de algunos tiburones actuales, los cuales se sabe, entran a agua dulce y pueden sobrevivir en este ecosistema.
También encontraron restos de cocodrilos, peces, tres tipos diferentes de tortugas, y fósiles de dinosaurios hadrosaurios y dientes de tiranosaurio. Los trabajos de expedición también incluyeron una excavación para rescatar un 60 por ciento de huesos fósiles de un hadrosaurio de 5 a 6 metros de largo, así como dientes y fragmentos aislados de huesos que pertenece a la familia Hadrosauridae. Como parte de los hallazgos localizaron fragmentos de cráneo de un hadrosaurio aún no identificado. "En el laboratorio esperamos determinar el género de dinosaurio al que corresponden estos restos", dijo. Los dientes de tiranosaurio se pueden identificar por su forma característica y a la presencia de unos dentículos, semejante a una sierra de cuchillo. Uno de los tres dientes de tiranosaurio, el más completo, es un diente que mudó el dinosaurio debido a las características que se observan en la pieza. Suponemos que el animal estaba carroñando y debido a dicha actividad, su pieza dental cayó, dando paso a la pieza dental de repuesto, explicó.
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En el lugar se registró también la existencia de moluscos, caracoles, cangrejos, exoesqueletos de pulpo y caparazones de tortugas, lo que demuestra que la región entonces contaba con varios ríos que desembocaban hasta el Golfo de México. Además, cerca de esa misma región, podría encontrarse el límite "K/T", que distingue el periodo cretácico y terciario, por lo que con la ayuda de las huellas se podría identificar la transición de estas etapas. Con este descubrimiento, Coahuila es de nuevo el foco mundial sobre riquezas fósiles y trabajos de investigación pues concentra el estudio del límite K/T, el cual podría revelar adaptaciones al cambio climático entre ambos periodos. De esta forma, el territorio de Coahuila se coloca entre los primeros lugares mundiales en riqueza fósil y en trabajo de investigación. "Con este hallazgo México se ubica entre los primeros 10 lugares a nivel mundial en riqueza de Dinosaurios, junto con China y Mongolia", aseguró el Jefe del Departamento de Paleontología del Museo del Desierto, doctor en Paleontología, Héctor Rivera-Sylva. Héctor Rivera-Sylva precisó que los resultados de esta temporada han dejado mucho entusiasmo para regresar al sitio, ya que la riqueza fosilífera es muy grande y se van a ir descubriendo muchos más fósiles de grandes especies. Los hallazgos fueron llevados al Laboratorio de Paleontología del Museo del Desierto para su investigación y posterior publicación en una revista científica.
La Mina Santa María de Ariño, España: Una Ventana al Cretácico Interior
Cuando en mayo del año 2010 los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis Eduardo Espílez y Luis Mampel entraron en la Mina Santa María de Ariño, propiedad de Samca y dedicada a la extracción de lignitos, se encontraron con un lugar nada común para el desarrollo de trabajos paleontológicos, puesto que tenían que desarrollar su labor en medio de una explotación a cielo abierto en activo. Lo que vieron fueron sucesivas concentraciones de fósiles en la última capa de carbón, hasta la que llegaban las máquinas para la explotación del mineral, algo que acabó abriéndoles una ventana a un periodo geológico poco conocido, el Albiense, entre hace 113 y 100 millones de años. Tres lustros después este lugar se ha convertido en uno de los yacimientos de este periodo más espectaculares del mundo puesto que es único en Europa por su extensión y la riqueza de los fósiles que se encuentran. Salvando las distancias, la Mina Santa María de Ariño viene a ser como el cementerio de los elefantes, por la riqueza de los fósiles, por su gran cantidad y porque hubo muchos dinosaurios que acabaron encontrando allí su muerte.
Un Paleoambiente Pantanoso y Nuevas Especies
Los estudios tafonómicos y de otro tipo deberán determinar qué ocurrió, aunque todo apunta a que pudieran haber quedado atrapados en lo que era una zona pantanosa. El paleontólogo Luis Mampel comenta que es posible hacerse una idea de cómo era ese paleoambiente a partir de los estudios que han realizado. Hace 110 millones de años aquello era un “ambiente subtropical con unas temperaturas superiores a la media actual, con relativa abundancia de agua pantanosa cerca, no muy lejana del precursor del Mar de Tetis”. Lo que allí está apareciendo es ingente por su variedad. La acumulación de materia orgánica muestra restos de paleoincendios con una gran presencia de flora, una fauna típica de estos ambientes y gran abundancia de cocodrilos y de tortugas, “y dinosaurios de hasta 8 metros de largo merodeando por ahí”.
En la Mina Santa María de Ariño se han descrito animales de los que no se tenía conocimiento hasta ahora en el registro fósil mundial, como es el caso de los nuevos dinosaurios Europelta carbonensis y Proa valdearinnoensis, el primero un nodosáurido acorazado, al que la exposición se refiere como los “tanques del Mesozoico”, y el segundo un ornitópodo de récord, porque es el más moderno de los identificados en España y completa además el registro fósil de iguanodontios basales de Europa. Eduardo Espílez pone el foco de atención no solo en estos grandes vertebrados sino en depredadores como los cocodrilos Anteophthalmosuchus escuchae, de 3 metros de largo, y Hulkepholis plotos, de 2 metros, que hacían de esa zona pantanosa un lugar peligroso. A ellos se suman una gran variedad de plantas que están permitiendo reconstruir la flora del sitio, “pero es que estamos encontrando desde animales que tenemos que estudiar con microscopio, con lupas binoculares muy potentes, hasta inclusiones dentro del ámbar”. Han aparecido hasta restos de plumas de dinosaurio en el ámbar. Y junto a ellos invertebrados, gasterópodos y bivalvos. Mampel asegura que estos últimos son muy interesantes “porque su estado de conservación es excepcional”.
Un Legado para la Paleontología Futura
Se han documentado más de 11.000 registros de fósiles, si bien aclaran que los materiales son más porque muchos son concentraciones. La Mina Santa María de Ariño es un yacimiento paleontológico excepcional por la variedad de registros fósiles que aparecen, que van desde los huesos de grandes vertebrados como los dinosaurios, hasta organismos microscópicos como bacterias que han sido halladas en los coprolitos, los excrementos de los animales. “Esto es una carrera de fondo”, precisa el paleontólogo, porque hay mucho material que procesar y al haberlo recuperado con rapidez porque la mina es algo vivo que avanza y al igual que aparecen nuevos afloramientos desaparecen al quedar ocultos, nuevas generaciones de científicos tendrán la oportunidad de seguir estudiando lo encontrado. “El día que nos jubilemos aún habrá aquí gente que estará trabajando en lo que hemos excavado, y no solo con los fósiles sino con todos los datos que hemos recabado”, indica. Esto convierte la Mina Santa María en un proyecto legado que seguirá dando muchas alegrías con el tiempo. Luis Mampel añade que es tal la cantidad y variedad de fósiles extraídos que se pueden empezar a hacer nuevos estudios para poder determinar incluso las diferencias de sexo entre las especies al haberse encontrado distintos ejemplares de la misma especie. “Esto va a dar para hacer diferentes estudios durante muchísimo tiempo”, precisa. Ambos reconocen que trabajar en un sitio así, pese a la dureza que entraña por su dificultad, es un privilegio por su singularidad y riqueza.
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Fosas Comunes de Alberta, Canadá: Evidencia de Devastación Masiva
Escondida bajo las laderas de un frondoso bosque en Alberta, Canadá, hay una fosa común de escala monumental. Miles de dinosaurios quedaron enterrados aquí, muertos en un mismo instante en un día de absoluta devastación. Todos los huesos pertenecen a un dinosaurio llamado Pachyrhinosaurus. Estos animales, que vivieron durante el Cretácico Superior, eran parientes del Triceratops. Con unos cinco metros de largo y dos toneladas de peso, estas bestias de cuatro patas tenían la cabeza grande, adornada con una característica cresta ósea y tres cuernos. Su equipo ha excavado un área del tamaño de una cancha de tenis, pero el lecho de huesos se extiende un kilómetro dentro de la ladera. La densidad de fósiles en la zona nos dejaron boquiabiertos. Se trata de una única comunidad de una única especie animal, extraída de una instantánea en el tiempo, y es una muestra de un tamaño enorme.
A dos horas en coche, llegamos a Deadfall Hills. La mayor parte de lo que encontramos aquí corresponde a un dinosaurio con pico de pato llamado Edmontosaurus. Disponer de material de tantos animales permite a los investigadores conocer la biología de los dinosaurios y responder preguntas sobre el crecimiento de la especie y la composición de la comunidad. Las rocas halladas en el sitio muestran los remolinos de sedimentos de agua que fluye rápidamente, revolviéndolo todo. Es como si la destrucción estuviera congelada en el tiempo como la marca de una ola en la piedra. "Sabemos que cada vez que venimos aquí, tenemos la absoluta certeza de encontrar huesos". Apenas arañaron la superficie y hay muchos más secretos prehistóricos esperando a ser revelados.
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