Descubre el Fascinante Patrimonio Cultural de Oaxaca y Monte Albán: Historia, Misterios y Maravillaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El 11 de diciembre de 1987, el centro histórico de Oaxaca y la zona arqueológica de Monte Albán fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Este reconocimiento internacional subraya el valor excepcional de estos sitios en la historia y la cultura de México y del mundo.

La UNESCO consideró esta ciudad un ejemplo perfecto de poblado virreinal español del siglo XVI, con un rico legado arquitectónico de templos, plazas y mansiones. El bien inscrito está compuesto por dos sitios culturales distintos: el centro histórico de Oaxaca de Juárez y el sitio arqueológico de Monte Albán. Ambos sitios cuentan con un conjunto de valores urbano-arquitectónicos inigualables.

Oaxaca se localiza en la región conocida como los valles centrales de Oaxaca, en la depresión formada entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre del Sur. Actualmente, Oaxaca es uno de los destinos de viaje favoritos de nacionales y extranjeros, lo cual se explica fácilmente por su belleza arquitectónica, la amabilidad de su gente, su colorido y la excelencia de su comida tanto popular, como de alta cocina.

El Centro Histórico de Oaxaca de Juárez

Datos históricos señalan que la primera fundación de Oaxaca ocurrió en 1486 con la instalación de un destacamento de soldados mexicas, que nombraron al lugar Huaxyacac (“en la loma de los huajes”), mandado a construir por el gobernante Ahuítzotl para controlar y vigilar a los zapotecas. Oaxaca fue una de las primeras ciudades españolas en México, y a partir de ahí surgió una de las más bellas e interesantes ciudades novohispanas.

Repitiendo su labor de diseñar el trazado de la Ciudad de México, Alonso García Bravo se encargó de trazar la recién fundada ciudad de Oaxaca en el cerro del Fortín, que debe su nombre a la antigua base militar mexica. La ciudad de Oaxaca con su trazado en damero constituye una excelente muestra del urbanismo colonial español.

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En el centro de la ciudad se ubica la plaza principal con el Palacio de Gobierno al sur y la Catedral, dedicada a Nuestra Señora de La Asunción, al norte. Localizada en una zona muy sísmica, la arquitectura de la ciudad de Oaxaca se caracteriza por las paredes gruesas y edificios bajos. Mantiene su arquitectura icónica y los edificios representativos de una tradición cultural de más de cuatro siglos de arte e historia, con un total de mil monumentos históricos que se han inventariado y enlistado.

En el Centro Histórico oaxaqueño pueden admirarse edificios de estilos barroco, churrigueresco, clásico, neoclásico francés en el Porfiriato y detalles de art nouveau y art déco.

La Influencia Dominica

Llegados a la Nueva España en 1526, los frailes dominicos pronto se internaron en territorio oaxaqueño para emprender su labor evangelizadora, y comenzaron la construcción de sus conventos, también conocidos como “fortalezas” por sus majestuosas dimensiones. Uno de los más reconocidos es el Templo de Santo Domingo de Guzmán, construido a partir de 1551 con estilo barroco novohispano.

La Zona Arqueológica de Monte Albán

En las afueras de Oaxaca, a 8 km al poniente, se encuentra el conjunto monumental de Monte Albán: el sitio arqueológico más importante del Valle de Oaxaca. Fue habitado durante un período de más de 1,500 años por Olmecas, Zapotecos y Mixtecos. La gran capital zapoteca floreció durante trece siglos, del año 500 a.C. al 850 d.C., cuando, por razones que no se han establecido, empezó su abandono eventual.

Conocido como Dani Baá (Monte Sagrado) por los zapotecos y como Yucucui (Cerro Verde) por los mixtecos, los mexicas denominaban al lugar como Ocelotepec (cerro del tigre), pero tras la Conquista se le denominó como Monte Albán, posiblemente por su parecido a los montes albanos ubicados cerca de Roma, Italia.

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Entre unos 200 sitios arqueológicos prehispánicos inventariados en el valle de Oaxaca, el complejo de Monte Albán es el que mejor representa la evolución singular de una región que se sujetó a las influencias del norte (Teotihuacán, México-Tenochtitlán) y del sur maya.

Arquitectura y Urbanismo de Monte Albán

La construcción de Monte Albán se divide en fases, que corresponden a la urbanización del sitio, el dominio de las colinas, el desarrollo de canales, y la transformación de una ciudad sagrada a un pueblo fortificado. Aunque tiene una larga historia de mil trecientos años, su apogeo se dio entre los años 100-400 d.C., alcanzando una población total estimada de 35 mil personas.

Las residencias de alto estatus se localizan cerca del centro, así como la actividad religiosa y gubernamental, mientras que las unidades habitacionales de estatus más bajo (de las clases agrícola y artesanal) se encuentran en las laderas, especialmente en las partes norte y este. Los terraplenes, diques, canales, pirámides y montículos artificiales de Monte Albán fueron literalmente excavados en la montaña y son símbolos de una topografía sagrada.

Entre las estructuras construidas en el lugar se pueden distinguir la plataforma sur, la edificación más alta del sitio; el Juego de Pelota; y el Edificio de los Danzantes, llamada así por sus esculturas picadas en piedra que representan sacrificios.

Desafíos para la Conservación del Patrimonio

No obstante, el centro histórico de Oaxaca y la zona arqueológica de Monte Albán sufren las externalidades negativas del crecimiento de la mancha urbana en la Zona Metropolitana, y del gran flujo turístico que se ha observado en los últimos años, especialmente en el Centro Histórico.

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Actualmente, la ciudad sufre múltiples fenómenos que afectan en gran medida el patrimonio, poniendo en riesgo su legado cultural y arquitectónico. Esta transformación de Centro Histórico habitable a Centro Histórico comercial ha impulsado la pérdida de la identidad y sentido de pertenencia de los vecinos del sitio, facilitando prácticas negativas para la ciudad.

La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y la Casa de la Ciudad manifiestan preocupación ante todos estos fenómenos que requieren del urgente trabajo en equipo no solo de arquitectos, restauradores y urbanistas, sino de todas las instancias e instituciones que influyen en la modificación, restauración, conservación y preservación del entorno.

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