La presión fiscal, también llamada presión tributaria, es el total de impuestos que recauda el sector público de un país respecto al PIB. Entendemos por presión fiscal el dinero que pagan los tributarios de un territorio en concepto de tributos (impuestos, tasas y otros gravámenes) en comparación con el PIB de ese territorio. Dentro del término tributario comprendemos tanto a las personas físicas como a las jurídicas, y la presión fiscal se refiere a todos los impuestos, tanto los directos como los indirectos, pagados tanto por las empresas como por los particulares.
Cálculo de la presión fiscal
La presión fiscal también puede venir expresada como la cifra de ingresos por impuestos del sector público, total o bien por habitante (Per cápita). Por lo tanto, la fórmula de la presión fiscal es la división de la recaudación fiscal total entre el PIB:
PF= RF/PIB X 100
Siendo:
PF: Presión fiscal
RF: Recaudación fiscal = Ingresos fiscales
Clases de presión tributaria
Dependiendo del enfoque de análisis y de los contribuyentes afectados, podemos distinguir diferentes clases de presión tributaria:
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- La presión tributaria promedio o general: Es aquella que indica el cociente entre recaudación tributaria y PBI a nivel macroeconómico.
- Presión tributaria individual o real: Representa qué proporción de sus ingresos destina al pago de impuestos un individuo que cumple con sus obligaciones tributarias. En una estructura con altos niveles de informalidad, quien paga todos sus impuestos, carga en la práctica con una presión tributaria mayor a la que indica el cociente entre recaudación tributaria y PBI, es decir, la presión tributaria promedio o general.
- Presión tributaria nacional y subnacional: El cálculo de la presión tributaria, de acuerdo a la metodología aplicada por los organismos internacionales, debe contemplar toda la recaudación por concepto de impuestos del nivel nacional y subnacional y otros ingresos del Gobierno General. Esto es especialmente visible al ser un país en el que las autonomías tienen muchísima independencia en ciertas competencias, entre otras, ciertas competencias tributarias.
Evasión y factores de variación
Hay un matiz interesante a tener en cuenta sobre lo que es la presión fiscal. Lo importante para su cálculo es lo que se paga, no lo que se debería pagar (aquí entra en juego la evasión fiscal). Por eso, se dice que a mayor evasión impositiva y fiscal, menor presión fiscal. La presión fiscal se mide con la recaudación real, es decir, no se tienen en cuenta las cantidades que no se hayan conseguido recaudar, debido, por ejemplo, a la evasión fiscal.
Por otra parte, la presión fiscal de un país, evidentemente puede crecer porque haya un incremento de los impuestos existentes o porque se creen nuevos impuestos, pero también puede darse un incremento de la presión fiscal como resultado de una subida de la inflación en una situación de estancamiento del PIB.
Comparativa internacional
A nivel global, se observa una situación heterogénea en los niveles de presión tributaria del continente y marcadas diferencias en los sistemas y las estructuras recaudatorias. La media de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) se situó en 2021 en 33,9%. No obstante, como decíamos, las principales potencias europeas ejercen una mayor presión impositiva, como por ejemplo Alemania (41,3%), Francia (47,3%) o los países nórdicos (todos por encima del 40%). A su vez, en el otro extremo, países del sudeste asiático o africanos ni siquiera alcanzan una presión impositiva del 10%.
A continuación se detallan algunos valores de presión fiscal por países basados en registros recientes:
- Francia: 45,2%
- Alemania: 40,7%
- España: 37,1%
- Reino Unido: 34,4%
- Argentina: 27,8%
- Estados Unidos: 25,6%
- Bolivia: 23,9%
- China: 20,4%
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