Claudie Haigneré, nacida el 13 de mayo de 1957 en Le Creusot, Francia, es la primera mujer astronauta de Francia y de Europa. Su impresionante trayectoria abarca la medicina, la ciencia, la política y la divulgación. Es reumatóloga y doctora en fisiología, y se ha desempeñado como Delegada Ministerial de Investigación y Nuevas Tecnologías de Francia, Delegada Ministerial de Asuntos Europeos y Presidenta de Universcience. Actualmente es asesora del Director General de la Agencia Espacial Europea (ESA) y profesora honoraria de la Universidad Beihang.
Primeros Años y Formación Académica
Claudie Haigneré, de nombre de nacimiento Claudie André-Deshays, desarrolló un gran interés por la astronáutica y las ciencias biológicas desde su infancia, influenciada por su padre, que era ingeniero. La primera llegada del ser humano a la Luna en 1969 le causó una profunda impresión, alimentando su imaginación desde entonces. A los 15 años aprobó el bachillerato francés con la mejor calificación y comenzó sus estudios en la facultad de medicina. En 1981 obtuvo el doctorado en medicina (M.D.), especializándose en reumatología, y posteriormente adquirió certificados profesionales en biología y medicina deportiva (1981) y medicina aeronáutica y espacial (1982). En 1984 obtuvo la especialización en reumatología. En 1986 obtuvo el Diplôme d'Études Approfondies (DEA) en biomecánica y fisiología, y en 1992 se doctoró en neurociencia, completando su formación con una tesis en ciencias.
El Camino hacia el Espacio
Antes de ser astronauta, Claudie Haigneré era médica. De 1984 a 1992, trabajó en el servicio de reumatología y rehabilitación del Hospital Cochin de París, dedicándose a la investigación de técnicas de diagnóstico y tratamiento de enfermedades reumáticas y traumatismos deportivos. Entre 1985 y 1990, trabajó simultáneamente en el laboratorio de fisiología neurosensorial del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS). En 1985, mientras trabajaba en un hospital, vio un anuncio de reclutamiento del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) y se presentó. Fue un momento fascinante y mágico que había alimentado su imaginación desde niña. Este sueño y esta curiosidad maduraron, y tuvo la suerte de aprovechar la oportunidad.
De casi mil candidatos en aquella convocatoria de 1985, de los cuales 100 eran candidatas, es decir, un 10 % de candidatura femenina, Haigneré destacó y se convirtió en la única mujer entre los siete seleccionados. En ese momento fue la única mujer del equipo, reclutada como científica para los programas de investigación. De 1989 a 1992, fue responsable de coordinar los experimentos de ciencias de la vida de la misión franco-rusa "Antarès". De 1990 a 1992, en el departamento de ciencias de la vida del CNES, se encargó de los proyectos franceses e internacionales de fisiología y medicina espacial.
Carrera como Astronauta: Hitos y Experiencias
En octubre de 1992, Claudie Haigneré fue asignada como astronauta suplente para la misión franco-rusa "Altair" y trabajó como miembro del equipo de tierra, monitoreando experimentos biomédicos. A partir de septiembre de 1993, se encargó de coordinar el proyecto científico de la misión franco-rusa "Cassiopée". En diciembre de 1994, fue asignada oficialmente como "astronauta de investigación" para la misión "Cassiopée" y comenzó su entrenamiento en la Ciudad de las Estrellas, Moscú, a partir del 1 de enero de 1995. Estaba "muy impaciente", ya que había esperado 11 años desde su selección en 1985 hasta 1996.
Lea también: Proceso de Verificación de Declaraciones SAT
Su primera misión espacial, "Cassiopée", tuvo lugar del 17 de agosto al 2 de septiembre de 1996, cuando viajó a bordo de la nave rusa Soyuz TM-24 hacia la estación espacial Mir, donde realizó una expedición científica de 16 días con numerosos experimentos en los campos de ciencias de la vida, física de fluidos y tecnología. En 1996, durante la misión Casiopea, se convirtió en la primera mujer francesa en viajar al espacio y en la primera mujer astronauta de la Unión Europea. Claudie Haigneré se casó con el astronauta francés Jean-Pierre Haigneré, a quien conoció en el CNES. En 1996, ambos viajaron juntos a la estación espacial Mir. Entre sus dos misiones espaciales, en 1996 y 2001, Claudie Haigneré dio a luz a una hija.
En julio de 1999, obtuvo la calificación de "comandante de retorno de la Soyuz", convirtiéndose en la primera mujer astronauta en lograr esta cualificación, lo que la capacitaba para comandar la cápsula de retorno Soyuz con tres tripulantes durante el regreso a la Tierra. En 2001, realizó su segunda misión espacial, "Andrómeda", viajando a bordo de la nave Soyuz TM-33 hacia la Estación Espacial Internacional, convirtiéndose así en la primera mujer astronauta de un país de la Unión Europea en visitar la ISS. Durante la misión, llevó a cabo trabajos científicos en física de microgravedad, observación de la Tierra, ciencias de la vida e investigación de la ionosfera.
Sobre sus experiencias en el espacio, Claudie Haigneré comparte que se experimentan sentimientos muy intensos durante la fase dinámica. Aunque se esté muy bien preparado gracias a simuladores y entrenamientos, se sienten cosas muy diferentes durante los minutos previos a la ignición. Al ver la Tierra desde el espacio, se maravilló de su belleza y fragilidad, e instó a la humanidad a protegerla bien. Mirar por la ventana es una de las mejores experiencias que regala la Estación Espacial Internacional. Ella describe la sensación de flotar en un entorno de microgravedad como "descubrir que se tiene un cuerpo completamente nuevo". En el espacio, hay que usar todo el cuerpo para desplazarse y tratar de adaptarse rápido al nuevo ambiente. En la ISS convivían astronautas de diferentes países. Gran parte del éxito parte de la base de la diversidad; no solo había diversidad de género, sino también de culturas: rusos, americanos, europeos. Ella sentía que estaba preparada para el éxito, independientemente de si era hombre o mujer, ingeniero, científico o médico. Los astronautas se esfuerzan para lograr el éxito, trabajando juntos y cooperando.
Después del Espacio: Política, Ciencia y Divulgación
Luego de trabajar una década investigando el espacio, Haigneré decidió volcar sus conocimientos en el gobierno francés. De junio de 2002 a marzo de 2004, en el gobierno de Jean-Pierre Raffarin, se desempeñó sucesivamente como Delegado Ministerial para la Investigación y Nuevas Tecnologías y como Delegado Ministerial para Asuntos Europeos. Ser ministro es algo fascinante y, a la vez, muy difícil. Como ministra se deben tener en cuenta diferentes factores: financiación, estrategia, incentivos. Durante su etapa en la política, participó en la toma de decisiones sobre asuntos científicos, tecnológicos y europeos a nivel nacional. De 2010 a 2015, fue presidenta de Universcience (que incluye el Palais de la Découverte y la Cité des Sciences et de l'Industrie), impulsando la educación científica pública.
También se desempeñó como asesora principal del Director de la Agencia Espacial Europea (ESA). El 15 de abril de 2014, fue nombrada profesora honoraria de la Universidad Beihang. Como asesora principal del Director General de la Agencia Espacial Europea, participa continuamente en los asuntos espaciales europeos. De todas las responsabilidades a lo largo de su carrera, la exastronauta considera que ahora su misión es la de transmitir la ciencia, la ingeniería y la tecnología a la cultura y hacer que “la luz de las estrellas siga brillando en los ojos de los niños”. Esta tarea es la que más la define y con la que más se identifica. “Es lo que intento hacer y lo que me gustaría hacer bien”, comenta Haigneré.
Lea también: Requisitos para Declaraciones Atrasadas
En 2008, Claudie Haigneré sufrió depresión debido a la presión laboral e intentó suicidarse en su casa mediante una sobredosis de medicamentos. Fue trasladada a tiempo a un hospital, donde logró salvar su vida. Días después, tras permanecer en coma, fue dada de alta. En aquel entonces, Haigneré indicó que se trató de un exceso de estrés y continuó con sus costumbres, aunque ya no siguió trabajando, al menos por un tiempo.
Evolución de la Exploración Espacial y la Estación Espacial Internacional
Comparando su experiencia con la de su compatriota Thomas Pesquet, Claudie Haigneré señala que lo que ha cambiado más en estas dos últimas décadas es primero la estación en sí misma. Cuando ella llegó en 2001 era un embrión de estación; había un módulo ruso, otro americano y un nodo de unión. Hoy es una infraestructura enorme con sus múltiples laboratorios, entre los que se encuentra el europeo Columbus. En su interior los instrumentos permiten ahora hacer ciencia en condiciones que son casi las de un laboratorio en Tierra.
Cuando ella investigaba en su primer vuelo de 1996 en la estación MIR o incluso en la de 2001, la investigación estaba en la fase de observación de las modificaciones del cuerpo humano, del desarrollo de un vegetal o de la estructura de un cigoto en biología. Ahora, la investigación versa sobre la comprensión de los mecanismos. Se secuencia el ADN, se llevan organoides de cerebro, se es capaz de medir la densidad del plasma con una precisión extraordinaria. La diferencia está en la calidad de la investigación porque se tienen instrumentos con muy buen rendimiento y esta tecnología permite ir más lejos.
La actividad científica no cesa. La estación está ocupada desde hace 20 años de manera permanente con una cooperación internacional que hace que los experimentos sean reproducidos por múltiples sujetos de experimentación. Los astronautas también son cobayas, lo que permite muchos puntos de medidas que son reproducibles con el mismo protocolo. Esto cambia la calidad y la extracción de los datos que se consiguen. Se está a un nivel extraordinario de madurez en esta investigación en microgravedad, hasta el punto de imaginar que estas estaciones espaciales podrán alimentar la investigación con empresas privadas que podrían realizar estudios aplicados aprovechando estas condiciones particulares. Hace 20 años no era más que una promesa pensar en laboratorios de este tipo. Todo esto no hace más que mejorar el conjunto del ecosistema de la exploración espacial.
Diversidad, Inclusión y el Futuro Europeo en el Espacio
Claudie Haigneré quiere motivar a todas las personas que, al igual que ella en la década de los 80, se han presentado a la última convocatoria de la ESA en busca de futuros astronautas. De las 22.500 que enviaron su solicitud, unas 5.400 han sido mujeres, es decir, el 24 %. Ella bromea diciendo que, si hay una mujer en un equipo de astronautas, los astronautas hombres no se pelean entre sí. “Se requieren competencias, un perfil particular y talento, pero también mucha suerte”, advierte Haigneré, para quien es necesario contar con todos, y sobre todo con las mujeres. En las futuras misiones a la Luna y a Marte debe haber mujeres. La diversidad tiene que estar más equilibrada en el futuro. Hay que seguir movilizándose. Los niños son curiosos desde su nacimiento y a lo largo de su infancia, pero pierden la curiosidad cuando se encuentran con barreras que les impiden ser exploradores, o cuando crecen. La responsabilidad de los adultos es seguir haciendo crecer la semilla de la curiosidad en los niños. Claudie considera que las astronautas mujeres aportan diferentes formas de pensar y equilibrio a los equipos.
Lea también: Obtener el acuse de tus declaraciones
En la década de los 80 esta profesión tenía una imagen llena de clichés. En la mente de los niños el astronauta era el piloto del ejército o el caballero del cielo. Eso era un astronauta en 1985, y sin embargo, la candidatura estaba abierta a hombres y mujeres. Pocas postularon porque era algo demasiado cargado de estereotipos. Ella cree que ahora, en 2021, las cosas han cambiado. Las mujeres han demostrado ser capaces de cumplir todas las funciones a bordo de la estación espacial internacional, como comandante, piloto de nave, hacer salidas extravehiculares complejas, llevar a cabo los programas con éxito. A menudo están también en colegios y universidades para inspirar, motivar y dar valentía. Es un progreso, pero no es suficiente aún.
La ESA habla de diversidad, pero no solo de personas, sino también de perfiles, de culturas y de edades y generaciones. Para que uno de los pocos astronautas seleccionados esté en espacio, hay cientos de personas dentro de la ciencia trabajando detrás. Claudie es una embajadora del conjunto de esas diversidades. Ella afirma que se debe hablar de ciencia e ingeniería hoy como algo que tiene sentido en el contexto y las metas. No debe ser algo abstracto, sino algo que nos dé un poder para actuar y comprender las cosas con un espíritu crítico. Abrir todas las posibilidades de actividades en el ámbito de la aeronáutica y el espacio es fundamental.
La estación espacial es un instrumento diplomático. Hay pocos proyectos así que permiten unir diferentes nacionalidades. Haigneré espera que la cooperación continúe porque la próxima etapa es la presencia en la Luna y la preparación de misiones tripuladas a Marte. Para ella es una misión del futuro para y de nuestra humanidad, en cooperación científica, operacional, solidaria, etc. Hay que estar pendientes de que la investigación futura se haga en estas condiciones. Nos ayudará también a resolver nuestros problemas en la Tierra.
La Visión Europea en la Exploración Espacial
Europa está muy presente con sus propias misiones y en cooperación, como el telescopio James Webb, y otras misiones de gran amplitud como JUICE para Júpiter o LISA para las ondas gravitacionales. La posición de la Agencia Espacial Europea es muy importante. Europa también tiene una postura de liderazgo, de iniciativa y compromiso sobre los desafíos globales de nuestro planeta, y Claudie habla de la observación de la Tierra, de temas como el cambio climático y de la monitorización del estado de nuestro planeta y de las variables climáticas esenciales. Europa está, en este sentido, en la primera línea.
Es verdad que además de la cooperación, estamos en un mundo de competición. Esta es exigente, y se puede hacer aún mejor, aunque ya se hacen grandes trabajos. También se puede cambiar la manera de hacerlo, sobre todo en cuanto a los lanzadores. Se está viendo cómo contemplar los lanzadores del futuro. Se espera Ariane 6 con mucha impaciencia, destacando el aspecto de reusabilidad de los lanzadores. En noviembre de 2022 se celebrará un consejo de ministros de la ESA que establecerá el compromiso de los Estados miembro hacia las ambiciones europeas.
En lo que se refiere a los vuelos tripulados y a la próxima etapa que es el regreso a la Luna, su deseo es personal porque ha soñado con la Luna desde pequeña. Le gustaría que Europa estuviera verdaderamente presente como un socio importante y esencial en el desarrollo de esta nueva etapa sobre la expansión de la humanidad, y no solo como un socio invitado a participar. Aquí es donde la voz europea es relevante porque se diferencia de la americana o la china sobre la manera de usar y explotar el espacio. Ella piensa que la visión de sostenibilidad que puede proporcionar Europa en la exploración es importante, así como la de cooperación pacífica en una fase de competición, sobre todo si se habla de nuevas carreras espaciales a la Luna. Europa tiene realmente algo que decir, pero para que pueda hacerlo tiene que presentar una hoja de ruta ambiciosa para convertirse en un socio de peso sin el cual nada sea posible. Como muy bien dice el director general de la ESA, Josef Aschbacher, se trata al final de una ambición política.
No puede ser ambiciosa Europa si no está unida y alza su voz. Es aquí donde tiene toda su fuerza y potencia, pero aún no se ha llegado a ese punto del todo. Los programas atractivos y ambiciosos pueden ser un impulso para movilizarse juntos y conseguirlo. Ella cree que la ciencia y la tecnología merecen de un relato o una narración que aporten ambición y visión, incluso a largo plazo. No hay que mirar al pasado, ni renunciar al sueño. Así se responderá a todas las voces críticas que dudan de la utilidad de la exploración. Hoy hay que conseguir conciliar cosas que son a veces un poco contradictorias o que entran en conflicto, como la conservación del medioambiente en nuestro planeta y la búsqueda a pesar de todo de una exploración que nos lleva más allá de la Tierra. Ella mantendría un discurso de equilibrio, de responsabilidad, y alzando la voz europea que sí aporta algo. Y aquí hay sensibilidad para lograr una dualidad: explorar más lejos el espacio para conocer mejor nuestro planeta. Además, la ciencia y la tecnología ya son en sí mismas materias de oro para proyectarse en el futuro, pero el espacio es una materia doblemente dorada para iluminar las estrellas en los ojos de los niños.
Empresas Privadas y Turismo Espacial
Ha mencionado a las empresas privadas en la exploración espacial, que contribuyen al desarrollo tecnológico y al suministro de servicios a los agentes institucionales. Está bien porque si las agencias institucionales establecen las regulaciones espaciales, el derecho espacial, la calidad de las propuestas formuladas y demás, eso se traduce en agilidad, innovación, y una nueva manera de pensar las cosas. Se ve hasta qué punto ha cambiado el paisaje en este sentido, lo que llamamos el new space, con una mayor presencia de lo privado, e incluso con iniciativas estrictamente privadas.
Es normal que el turismo espacial tenga lugar. Hace mucho que se habla del turismo suborbital, no del que está completamente en órbita, aunque este último sucederá pronto. Haigneré no cree que se vaya a producir un turismo de masa y tampoco quiere que lo haya porque podría poner en peligro la conservación del espacio o de la superficie de la Luna, que es patrimonio de la humanidad. Hay que ser responsables con los impactos ambientales que se generan no solo en la Tierra, sino también en los cuerpos celestes. Ella no piensa que se vaya a desarrollar como lo ha hecho hasta ahora la aviación. Sin embargo, cree que ha mejorado algunas cosas. Hay que hacerlo con responsabilidad para que estos “turistas”, que evidentemente están menos entrenados, no corran riesgos. Es aun así un medio hostil y extremo. Tampoco es un tema prioritario para las agencias espaciales, ni tampoco son astronautas profesionales, quienes tienen una capacidad de ser multitarea, y de reaccionar y gestionar situaciones complejas y de urgencia para las cuales están formados. Por lo tanto, no es lo mismo. Pero sí puede ser útil para marcar las mentes si luego esas personas cuentan lo que han visto, cómo les ha emocionado y comparten la fascinación, la magia y la belleza, para, de alguna manera, tomar consciencia de nuestra vulnerabilidad.
Logros y Reconocimientos
Claudie Haigneré ha sido condecorada con el grado de Gran Oficial de la Legión de Honor francesa. Recibió el grado de Caballero de la Orden Nacional del Mérito francés. También fue galardonada con la Orden de la Amistad rusa y la "Medalla al Valor Personal", en reconocimiento a su contribución duradera a la cooperación espacial franco-rusa.
Cronología de Hitos Clave
| Año | Hito |
|---|---|
| 1957 | Nacimiento en Le Creusot, Francia. |
| 1981 | Doctorado en Medicina (M.D.) y especialización en reumatología. |
| 1985 | Seleccionada como científica-astronauta por el CNES. |
| 1992 | Doctorado en neurociencia. |
| 1996 | Primera misión espacial "Cassiopée" a la estación Mir (primera mujer francesa y europea en el espacio). |
| 1999 | Obtiene la calificación de comandante de retorno de la Soyuz (primera mujer astronauta en lograrlo). |
| 2001 | Segunda misión espacial "Andrómeda" a la Estación Espacial Internacional (primera mujer europea en visitar la ISS). |
| 2002-2004 | Ministra Delegada para la Investigación y Nuevas Tecnologías y para Asuntos Europeos. |
| 2008 | Intento de suicidio debido a presión laboral y estrés. |
| 2010-2015 | Presidenta de Universcience. |
| 2014 | Nombrada profesora honoraria de la Universidad Beihang. |
| Actualidad | Asesora principal del Director General de la ESA. |
tags: #claudie #haignere #astronauta #declaraciones
